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Con respecto a la homogeneización de la esfera femenina, Fernando Marín comenta: «aquí todos abusan y nadie corrige el mal ni estimula el bien; notándose la circunstancia rarísima de que no hay parecido entre la conducta de los hombres y la de las mujeres...». Y Lucía añade: «¡Si también las mujeres fuesen malas, esto ya sería un infierno, Jesús!» (164).

 

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Aquí por ejemplo, me interesa mencionar el revanchismo completamente anti-sentimental de González Prada que en el «Discurso del Politeama» no buscaba despertar compasión por los indígenas como Matto sino atizar el rencor contra Chile. Aquí, Matto espera que el lector se identifique con Lucía y que se deje afectar, no tanto por la inminente muerte de Marcela, sino por la suerte de sus hijas, las dos niñas huérfanas que se quedan sin hogar a la muerte de sus padres. En este sentido, me interesa resaltar junto con Cornejo Polar, que los esfuerzos sentimentales de Lucía para salvar a los indios, triunfan en el caso individual de estas niñas, pero fracasan a nivel colectivo. Cuando finalmente Fernando y Lucía abandonan Killac, reconocen su impotencia y su fracaso. Dice Lucía: «¡Oh! ¡pobres indios! ¡pobre raza! ¡Si pudiésemos libertar a toda ella como vamos a salvar a Isidro!» (177). Este pesimismo aparece también en el título sentimental de la novela que apunta a la carencia de hogar o nido de los indios, que alegóricamente remite también a su falta de nación.

 

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Disiento en este sentido de la visión que tiene Cornejo Polar de la propuesta nacional de Matto de Turner como menos radical que la de González Prada. Creo que esta percepción surge de contraponer al Prada de «Nuestros indios» (1904) con Aves sin nido que es de 1889. Si se compara esta novela con el «Discurso en el Politeama» (1888) la visión que tiene Matto del indígena como modelo de virtud es mucho menos positivista que la de Prada. Creo que Clorinda Matto de Turner, con todas sus limitaciones, va más allá de Prada, en lo pertinente a la valorización que hace del quechua como «lengua nacional» o «lengua madre», y en la propuesta de femineizar el concepto de la virtud republicana alrededor del cual se efectúa el proceso de la regeneración nacional.

 

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Sylvia Molloy habla de la incompatibilidad de la subjetividad intelectual y la doméstica en su lectura de las escritoras de fin de siglo en América Latina (108).