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11

Signaturas 47-VI-10, 47-VI-11, 47-VI-12 y 47-VI-13.

 

12

Una relación parcial de estas fuentes poético-musicales puede verse en La música y la poesía en cancioneros polifónicos del siglo XVII..., pp. 67-69; la relación exhaustiva de todas ellas consta en Lambea, Incipit de poesía española musicada..., pp. 17-45.

 

13

Pedro Cerone, El melopeo y maestro. Tractado de musica theorica y pratica (ed. facsímil de la de Nápoles: Iuán Bautista Gargano y Lucrecio Nucci, 1613), Bologna: Forni editore, 1969, vol. II, p. 695.

 

14

Vid. T. Navarro Tomás, Métrica española, Barcelona: Editorial Labor, 1995, p. 31.

 

15

Ibidem, p. 25.

 

16

Ibidem, pp. 34-35.

 

17

Francisco Salinas, Siete libros sobre la música, primera versión castellana por Ismael Fernández de la Cuesta, Madrid: Editorial Alpuerto, 1983, p. 417. Para la edición facsímil de la de Salamanca de 1577 vid. Francisco Salinas, De Musica [Libri Septem], ed. de Macario Santiago Kastner, Kassel und Basel: Bärenreiter, 1958.

 

18

Siguiendo a Navarro Tomás, el concepto de cantidad pertenece a «la doctrina cuantitativa de sílabas largas y breves [...], reflejo de la enseñanza escolar de la métrica grecolatina», mientras que el concepto de acento se incluye en «el sistema acentual de sílabas fuertes y débiles, fondado en la observación del papel principal del acento de intensidad en la prosodia de las lenguas romances». Navarro Tomás, op. cit., p. 25. Sin embargo, hay que tener en cuenta que los compositores de la época escribían música religiosa con texto en latín en mayor proporción que música profana o civil en lengua romance, por lo que, seguramente, estaban avezados a musicar textos siguiendo las directrices de la métrica grecolatina. Lo ratifican estas palabras, teñidas de advertencia, de Cerone:

Conviene tener cuidado que las figuras [o sea, notas musicales] se acomoden a las palabras, porque no hagan barbarismos, pronunciando largas aquellas palabras [¿quiere decir sílabas?] que de su naturaleza son breves; y al contrario, de lo cual recibe mucha pesadumbre el gramático, el poeta y el perfeto músico.



Cerone, op. cit., p. 673. Respecto a «barbarismo», según el Tesoro, es «el uso de alguna dicción, o escrita o pronunciada, contra las reglas y leyes del bueno y casto lenguaje, comúnmente recebido; y en esta acepción llamamos bárbaros a los que escriven o hablan la lengua latina grosseramente, careciendo de las buenas letras.» Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la Lengua Castellana o Española, ed. de Martín de Riquer, Barcelona: S. A. Horta, 1943, p. 194a.

 

19

Vid. La música y la poesía en cancioneros polifónicos del siglo XVII..., pp. 32b, 49 y 195.

 

20

Se desconocen todos los datos de la vida de este compositor. Cfr. Javier Garbayo, «Murillo, Bernardo», Diccionario de la Música Española e Hispanoamericana, ed. de Emilio Casares Rodicio, Madrid: Sociedad General de Autores y Editores, 2000, vol. 7, p. 907a.