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A. Griera, Afro-romànic o íbero-romànic. Se aducen aquí estas opiniones sólo para destacar la importancia que representa, para una perfecta situación del léxico hispanolatino con respecto a los restantes léxicos prerrománicos, el papel del léxico africano. Conste, por otra parte, que también el Levante hispánico estuvo en contacto frecuente y continuado con el África por el camino del mar, en el que las Baleares podían servir de escala. Así se infiere de muchas semejanzas, tanto artísticas -sarcófagos, mosaicos, disposición de las basílicas cementeriales (P. de Palol, Tarraco hispanovisigoda, Tarragona, 1953)- como de cultura popular -la temprana aparición de la versificación acentuativa en una y otra provincia La misma presencia de evangelizadores africanos en la región costera de la Tarraconense (S. Cucufate, S. Félix) cae dentro de esta relación evidentemente estrecha en los siglos de descentralización a que se refieren las indicadas teorías.

 

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Así, buena parte de la teoría citada de A. Griera se apoya en vocablos del bereber entroncables con otros hispánicos.

 

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B. Kübler, Die lateinische Sprache auf afrikan. Inschriften, en ALL, VIII, 1893, 161-202.

 

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Algún resultado apreciable cabe también esperar del estudio del léxico de autores africanos, especialmente de aquellos que escribieron con menos pretensiones artísticas. Como muestra curiosa, v. en A. Vaccari, Note lessicali, en ALMA, I, 1924, pp. 184-186, la restitución de la voz imbutum en V. Vitensis, Historia persecutionis Africanae provinciae, I, 2, único ejemplo atestiguado en textos latinos de esta palabra, bien representada por sus continuaciones italiana (imbuto) e hispánicas (cast. embudo, cat. embut).

 

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A propósito de estas relaciones lingüísticas, recuérdese que fueran objeto de una intensa polémica todavía lejos de una solución que puede darse por aceptada, una de cuyas direcciones ha hallado en el léxico su más abundante cantera de argumentos; conste aquí únicamente que, de acuerdo con lo dicho en el texto, la cantidad de tipos léxicos comunes entre la indicada región hispánica y la Galia meridional que puede hacerse llegar a los tiempos de una comunidad lingüística latina, es notoriamente inferior a la de los tipos originados y propagados en la época romance. En otras palabras: en la conservación del léxico latino frente a innovaciones, el Levante hispánico concuerda muchas veces con las restantes áreas peninsulares; en cambio, se acerca al léxico gálico en las innovaciones, y más cuanto más radio es el origen de éstas. Un ejemplo de tales propagaciones, valioso por la minuciosa precisión con que ha sido estudiada, en P. Aebischer, Par quelle voie «bosque» est entré en espagnol, en ERom, I, 1947-1948, pp. 69-74; como indica el título, el vocablo (un germanismo: busk) ofrece además el interés de haberse propagado a través del Levante (que lo había recibido de la Galia en la época aquí aludida) al resto de Hispania, pero en forma que claramente denuncia su procedencia extraña.

 

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El detalle de la penetración de germanismos en nuestro léxico puede verse en los respectivos estudios sobre Germanismos en los tomos II, IV y V. Aquí sólo se enumeran algunos ejemplos para caracterizar la calidad de dicha penetración.

 

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W. J. Entwistle, The Spanish Language, p. 79.

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