  Acto I
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| Vista de mar, y llega en una pequeña barca con marineros ORESTES, dejando a la
vista una nave. |
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| ORESTES |
Amigos, ya la suerte al fin piadosa |
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me conduce al lugar que más deseo; |
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tomemos tierra pues; ¡ah! ¡Dioses sacros! |
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cuánto este gran favor os agradezco. |
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| (Salta en tierra.)
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A la nave volved; y hasta que aviso |
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os dé mi más seguro pensamiento, |
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no dejéis de tener las velas prontas |
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para la proporción de lo que intento; |
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ella es Lacedemonia, ella es la concha, |
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que la perla conserva, a quien mi afecto |
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consagra las seguras esperanzas |
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del cariño inmortal que la profeso. |
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¡Ah! ¡Amada Hermíone! ¡Ay dulce prenda, |
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bien conoce mi amor a cuanto riesgo |
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por ti mi vida expongo, pero todo |
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es de ningún valor a lo que quiero. |
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Si supiera que Atleto a quien encargo |
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la justa vigilancia que apetezco |
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cerca de aquí morase, dirigiera |
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hacia aquella mansión pasos violentos. |
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¡Ah Soberano Amor! pues eres sacro |
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Numen a quien los Héroes le rindieron |
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las más justas ofrendas, hoy te invoco, |
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y sacrificio amante te prometo, |
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si consigo a Hermíone... pero pasos |
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hacia aquí me parece que oigo, atento |
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encubierto y solícito procure |
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proporcionar aquesta acción sin riesgo. (Vase.) |
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| (Sale ATLETO.)
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| ATLETO |
Según tengo el aviso, poco pueden |
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dilatarse mis gustos, cuando espero |
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al Príncipe que arribe a aquellas playas |
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como por un expreso me ha propuesto; |
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esa nave lejana me parece |
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(según su formación) que es del terreno |
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de Micenas; ¡si acaso Orestes viene |
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a gozar con la vista sus afectos! |
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¿Quién decirme podrá la verdad cierta? |
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| (Sale ORESTES.)
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| ORESTES |
Quien conoce lo noble, y lo discreto |
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con que observas mis órdenes, y cumples |
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las justas confianzas de mi empeño. |
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| ATLETO |
Príncipe, señor mío |
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| ORESTES |
Deja, deja |
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molestos y escudados rendimientos; |
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que mi cariño amante en fragua ardiente |
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sufre mal dilaciones de su anhelo; |
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¿qué me dices del bien que tanto aspiro? |
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| ATLETO |
Que llegue cual mandastes a este centro, |
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que mientras Menelao dando al aire |
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con marciales acciones los deseos |
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de la ruina de Troya, como toda |
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la general unión de tantos cetros |
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como sobre ella están, siendo su cabo |
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tu padre Agamenón, cedió el gobierno |
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de esta vasta provincia al grande Tindaro, |
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el que tomó este cargo tan austero, |
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que guardia vigilante de Hermíone |
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hace imposible el logro de tu intento. |
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Esto es ya, gran señor, cuanto hasta ahora |
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he podido inquirir, sólo te ruego, |
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no expongas tu grandeza a algún desaire, |
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y mudes de intención en el empeño. |
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| ORESTES |
¿Eso tu me aconsejas, cuando sabes |
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el incentivo amor, el vivo fuego |
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con que amé de Hermíone la hermosura, |
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que eterna vivirá siempre en mi pecho? |
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¿Así quieres que apague activa llama |
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que entre ardores fugaces un incendio |
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forma en mi corazón? No, no es posible |
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que sosiegue el ardor con que me quemo, |
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y aunque con fieros riesgos de mi vida |
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he de ver de lograr mi pensamiento; |
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guíame hacia palacio. |
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| ATLETO |
Señor, mira. |
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| ORESTES |
No esperes que se muden mis intentos. |
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Oculto entre la grande muchedumbre |
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de cortesanos, lograré encubierto |
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ver a mi bien, y hablarla. |
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| ATLETO |
Y entre tanto |
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que en tu gusto diriges este tiempo, |
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¿quién de tu reino cuida?, pues quedaste |
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de Agamenón tu padre en el gobierno |
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sustituto y señor, mientras en Troya |
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logran de tus venganzas el intento |
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contra el tirano Paris enemigo |
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de la fama, y honor del griego imperio. |
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| ORESTES |
Ha cerca de diez años que obstinados |
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mantienen valerosos el asedio, |
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y próxima de Troya la ruina |
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puede eximirme un poco del gobierno. |
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A Lisias encargué que procurase |
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disimular mi falta, mas no en esto |
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perdamos los instantes, que preciosos |
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pierde mi afecto mucho, si los pierdo, |
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guíame donde he dicho; el disimulo, |
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la precaución, cuidado, y el secreto |
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han de ser las acciones que consigan |
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la gran felicidad de mi deseo. |
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| ATLETO |
Pues empeñado estáis en el designio |
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sólo señor me toca obedeceros; |
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por esta parte iremos por si acaso |
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nos es posible entrar con el silencio |
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en palacio a deshora. |
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| ORESTES |
Porque pueda |
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disimular más bien mi pensamiento, |
100 |
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tomarás tú mi traje, y con el tuyo |
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ocultaré mejor mi ser excelso; |
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¡Ay, amada beldad, cuánto me cuestas! |
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Sólo pido a el amor que me dé en premio |
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tu mano, que con ella (si la logro) |
105 |
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satisfago dichoso cuanto arriesgo. |
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| (Vanse. En salón magnífico se descubre HERMÍONE con acompañamiento de damas.) |
| HERMÍONE |
Obstinada memoria cual procuras |
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desviar de mis ansias el sosiego, |
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ya que tenaz insistes en mostrarme |
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de mi amoroso ardor, el dulce objeto |
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en aparentes sombras, entre alguna |
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enséñame lo real de mi fiel dueño; |
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no en locas fantasías me acongojes, |
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mira que es sumo ardor el que tolero; |
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¡Ay, mi querido Orestes, cuán distante |
115 |
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de mi cariño amable te contemplo! |
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Fuera yo más feliz si tu firmeza |
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igualara a el amor que te conservo. |
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| (Sale TINDARO.)
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| TINDARO |
Hermíone, ¿por qué tan retirada |
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te privas de delicias con que intento |
120 |
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divertir de tu padre larga ausencia, |
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mostrándote lo justo de mi afecto? |
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No el gobierno del reino será causa |
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que falte a que procure que el discreto |
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sentir que te imagino proceloso, |
125 |
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(por no estar Menelao) dé tormento |
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a tu excelsa hermosura; en el palacio |
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búsquense los deleites, los contentos, |
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que sirvan a tu gusto de alegría; |
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que si tú los deseas los concedo. |
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Sonoros metros, cláusulas acordes |
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en músicas, canciones y conceptos, |
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sirvan de mejorar en tu memoria |
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esa suma tristeza en que te veo; |
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presto Troya dará entre sus cenizas |
135 |
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la venganza a que aspira nuestro anhelo, |
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y presto de mi hijo y tu fiel padre |
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|
en amorosos lazos nos veremos. |
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| HERMÍONE |
¡Qué lejos, ay de mí! ¡Tindaro guía (Aparte.) |
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su intención en halagos que comprendo! |
140 |
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No sé señor, quien causa mi tristeza, |
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ni que pueda aliviarla; y así os ruego |
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no creáis que canoras voces varias |
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servirán a mi pena de consuelo. |
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Sólo en la soledad encuentro alivio, |
145 |
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y sólo con mí misma hallo contento. |
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| TINDARO |
Pero eso será dar mayor motivo |
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a tu pasión tirana; porque es cierto, |
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que el que a su mal le sigue funesto. |
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| HERMÍONE |
Es señor mi dolor en la memoria; |
150 |
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y ésta a solas fabrica en sus inmensos |
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espacios, fin variable, mil delirios; |
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entre ellos mismos con el pensamiento |
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me aparenta felices los infantes |
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que en realidad no se hallan verdaderos. |
155 |
| TINDARO |
Pues si estás con tu propia fantasía |
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también hallada, darte lugar quiero |
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a que goces tu anhelo, y mientras cuido |
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del estado feliz y del gobierno, |
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puedes tú examinar en tu cuidado |
160 |
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si hay alivio mayor, que te lo ofrezco. |
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| (Vanse todos menos HERMÍONE.)
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| HERMÍONE |
A solas he querido me dejasen, (Saca un retrato.) |
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|
para lograr mejor en este objeto |
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que el alma en sí conserva, dar alivio |
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a las ansias amantes que padezco. |
165 |
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Retrato fiel que enseñas en tus sombras |
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el amable perfil de mi deseo, |
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oye mis dulces quejas, mis afanes; |
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que aunque sé que te encuentras de mí lejos, |
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el corazón en sus suspiros gratos |
170 |
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dirige entre las penas sus afectos. |
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| (Al paño ORESTES.)
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| ORESTES |
Con el traje de Atleto, y con astucia |
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entre la confusión de todo un pueblo, |
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logré entrar en palacio simulado, |
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y guiado por mí de mi deseo. |
175 |
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Hacia aquí me conduce a... ¡Mas qué miro! |
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¿No es la luz amorosa de mi pecho? |
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¿No es Hermíone divina la que hallo |
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sola en esta mansión? ¿Pero qué veo? |
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Entregada del todo está a un retrato: |
180 |
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¿de qué objeto será, sagrados cielos?, |
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¿apenas veo alivio en mis amores |
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me dais en contra cambios unos celos? |
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Veamos si en sus voces averiguo |
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parte del mal que ya imagino cierto. |
185 |
| HERMÍONE |
¿Es posible que infiel no correspondas |
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a mis amantes voces? ¿Mi deseo |
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no ha de mover tu amor? |
|
| ORESTES |
¡Qué es lo que escucho! |
|
|
Muera yo de pesar y de tormento; |
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|
¿con afecto amoroso le conmueve? |
190 |
|
¡Ah, sagradas deidades!, ¿qué es aquesto?, |
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que de dudas me cercan, que de afanes |
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|
ignorando la causa que ya temo; |
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quisiera que me viera, mas no tente |
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pasión ahora, y oigamos quien es dueño |
195 |
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que a tanto amor la obliga. |
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| HERMÍONE |
Si eres solo |
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de sombras y colores un bosquejo, |
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¿cómo ignorante busco que agradezcas |
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las veces expresivas de mi pecho? |
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|
Recibe pues Orestes, dueño mío, |
200 |
|
este del corazón seguro afecto, |
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y el alma te lo lleve donde te halles, |
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|
ya que yo por mí misma no le puedo |
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conducir, aunque para alivio en lo que siento, |
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|
saber si mi cariño fiel recibe. |
205 |
| (Sale ORESTES.)
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| ORESTES |
Con el alma y la vida cuando advierto |
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adorado bien mío, que eres sola |
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en constancia y amor. |
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| HERMÍONE |
¡Sagrados cielos! |
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|
¿Eres sombra del bien o fantasía? |
|
| ORESTES |
Soy sólo realidad, que a esos pies puesto |
210 |
|
de agradecido a tu ara soberana |
|
|
el alma en sacrificio te presento. |
|
| HERMÍONE |
No a mis pies, en mis brazos te recibo; |
|
|
que aunque piense el decoro que le ofendo, |
|
|
si eres mi amor y sangre, no hay ofensa |
215 |
|
cuando se hallan dos causas en un centro. |
|
| ORESTES |
¡Ah suerte venturosa! De esta dicha |
|
|
no has de quitarme el bien que logro cierto. |
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| (Sale TINDARO.)
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| TINDARO |
Vuelvo a ver si Hermíone... ¿mas qué miro? |
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|
atrevido ignorante forastero, |
220 |
|
que así contra el decoro soberano |
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|
manchas el justo honor, muere a mi esfuerzo. |
|
| (Levántase ORESTES, y poniéndose en defensa ocultándose.)
|
| HERMÍONE |
Dentete gran señor. |
|
| TINDARO |
¿Tú le defiendes? |
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|
Ya conozco tirana los efectos |
|
|
de tu oculta tristeza: no, no evites |
225 |
|
que castigue un delito tan perverso, |
|
|
como aspirar aleve a tus favores. |
|
| ORESTES |
(¡En qué peligro, dioses, hoy me encuentro!) |
|
| HERMÍONE |
Ya es fuerza confesar mi amor oculto. |
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|
Tente, señor. |
|
| TINDARO |
¿Tú intentas con resuelto |
230 |
|
ademán impedir que dé la muerte |
|
|
a un traidor? Yo no sé cómo detengo |
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|
la furia de mi rabia, y en ti aleve |
|
|
no empleo mi furor. |
|
| ORESTES |
Ni yo consiento |
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ultrajes, Majestad muy soberana, |
235 |
|
a vista de mi amor; a tus pies puesto |
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|
quiero decir quién soy, quiero que sepas |
|
|
de un delirio amoroso los extremos; |
|
|
aunque en traje distante de mí mismo |
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|
soy Orestes señor, que con afecto |
240 |
|
de amante generoso por Hermíone |
|
|
desde Micenas surco ese elemento |
|
|
cristalino, para que en su hermosura |
|
|
atesore mi vida, y pensamientos. |
|
|
Este amor que desde aquel instante |
245 |
|
que en esta corte estuve, la conservo, |
|
|
y cauta disimula, ha sido causa |
|
|
de venir cual me miras encubierto; |
|
|
si no te mueve de un afecto fino |
|
|
la pasión amorosa, aquí te ruego |
250 |
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que la muerte me des, que yo constante |
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viendo que por amarla fiel la pierdo |
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|
me llamaré dichoso, si en el ara |
|
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de tu inmortal cariño se la ofrezco. |
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| HERMÍONE |
No malogres, señor, en dos amantes |
255 |
|
este lazo amoroso... da el contento |
|
|
que felices y eterno faciliten |
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los halagos que buscan en su anhelo. |
|
| TINDARO |
Si el silencio hasta ahora me ha impedido |
|
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haceros el honor que justo debo, |
260 |
|
súplale en recompensa la que gloria |
|
|
habéis de conseguir por mis efectos; |
|
|
no sólo tanto exceso disimulo, |
|
|
sino que en este instante dar intento |
|
|
paz a dos corazones, que ya admiro |
265 |
|
unidos de los dioses por decreto. |
|
|
Ya Orestes generoso de Hermíone |
|
|
sois esposo; ya vos con el contento |
|
|
que sé que conseguís de vuestra mano |
|
|
podéis en mi presencia hacerle dueño; |
270 |
|
ved Príncipe si suplo aquella parte |
|
|
en que tardé en mostraros mi respeto; |
|
|
dándome a mi yo mismo enhorabuenas |
|
|
de este lazo inmortal, que tanto aprecio. |
|
| ORESTES |
Dejad Tindaro que... |
|
| TINDARO |
No, es escudado, |
275 |
|
sé me lo agradecéis; pero ese afecto |
|
|
emplearlo en los brazos de Hermíone, |
|
|
que conozco que espera con anhelo. |
|
| ORESTES |
Y yo con toda el alma sacrifico |
|
|
mano y lazos de amor los más estrechos... |
280 |
| HERMÍONE |
¿Quién, Orestes amado, imaginara |
|
|
tanta dicha improvisa en corto tiempo? |
|
| TINDARO |
Pues ahora, porque ritos regulares |
|
|
afiancen la gloria de este imperio, |
|
|
sepa Lacedemonia tanta suerte; |
285 |
|
vasallos, con festivos instrumentos |
|
|
al templo dirigid luego los pasos; |
|
|
para que el dios Apolo siempre excelso |
|
|
un nudo tan ilustre haga dichoso. |
|
| LOS DOS |
Ese amado señor, es lo primero. |
290 |
| TINDARO |
Pues digan consonancias más festivas |
|
|
para lauro inmortal de este himeneo. |
|
| MÚSICA |
Numen tutelar del Asia, |
|
|
vuestros rayos más excelsos |
|
|
hoy para gloria de Grecia |
295 |
|
hagan eterno este estrecho |
|
|
lazo, siempre venturoso |
|
|
en dos corazones regios. |
|
| |
|
| (Acompañando TINDARO, y todos con la música entrándose por el foro da fin el
acto.) |
| |
|
  Acto II
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|
| |
|
| Con la misma música vuelven a entrar en el mismo salón, acompañados de
damas. |
|
| |
|
| ORESTES |
Ya divina Hermíone que del templo |
|
|
a palacio hemos vuelto; y que descansa |
|
|
nuestro dulce cariño, demos treguas |
|
|
para la grande unión de nuestras almas. |
|
| HERMÍONE |
¿Quién dijera, oh amado esposo y primo, |
5 |
|
que por una casual acción extraña |
|
|
lográsemos la dicha del enlace |
|
|
que tanto fatigó nuestra esperanza? |
|
|
¿Mas cómo de improviso aquí llegasteis? |
|
| ORESTES |
Llevado de mi amor, dándome alas |
10 |
|
mi grande inclinación; mi propio afecto |
|
|
condújome feliz hasta tus aras. |
|
| HERMÍONE |
Tindaro con la nueva de que Troya |
|
|
queda ya hecha cenizas, y vengada |
|
|
de Paris la traición, hacia el consejo |
15 |
|
guió con prontitud su vigilancia. |
|
| ORESTES |
Mucho afecto le debo. |
|
| HERMÍONE |
De su propia |
|
|
regia mano logramos dicha tanta; |
|
|
pues sin que de mi padre Menelao |
|
|
esperase convenio, le dio a el alma |
20 |
|
todo cuanto mi amor firme quería, |
|
|
que fue verme tu esposa. |
|
| ORESTES |
Entre las ansias |
|
|
de mi mayor cuidado, hallé la dicha, |
|
|
de mano generosa asegurada. |
|
| (Sale ATLETO.)
|
| ATLETO |
En un buque pequeño de Micenas, |
25 |
|
Lisias señor arriba, el que me encarga |
|
|
que solícito os busque, porque dice |
|
|
que reserva una cosa de importancia. |
|
| ORESTES |
Dile que luego llegue. ¡Dioses sacros! |
|
|
¡Qué penas me anunciáis! Sobresaltada |
30 |
|
la continua fatiga de mi pecho |
|
|
algún grave dolor hoy me presagia, |
|
|
¡que bien dicen que nunca las venturas |
|
|
vienen sin que pesares en sí traigan! |
|
| HERMÍONE |
¿Qué sentís, dueño mío? |
|
|
Nada siento. |
35 |
|
Veo llegar a quien dejé encargada |
|
|
de mi reino la suerte, y es forzoso |
|
|
que tema mucho mal en pena tanta. |
|
| HERMÍONE |
Pues porque mi cariño no os estorbe |
|
|
en asuntos que luego se separan |
40 |
|
del amor, traspasándose a el efecto |
|
|
del poder, y gobierno en los monarcas, |
|
|
a mi cuarto el cuidado me conduce, |
|
|
en tanto que sabéis la justa causa |
|
|
de ese violento aviso; sólo os digo |
45 |
|
que al magno corazón no sobresaltan |
|
|
acciones de la suerte, conociendo |
|
|
de la fortuna variaciones tantas, |
|
|
y en todos casos la prudencia vence |
|
|
del torrente furioso las desgracias. (Vase.) |
50 |
| ORESTES |
Además de ser bella, son su adorno |
|
|
discreción y cordura; esferas altas, |
|
|
si al compás de mi dicha ha de haber pena, |
|
|
grande ha de ser pues que mi suerte es tanta. |
|
| (Sale LISIAS.)
|
| LISIAS |
Dame señor tus pies. |
|
| ORESTES |
Levántate Lisias, |
55 |
|
y dime que suceso así te arrastra |
|
|
a dejar el gobierno, que en encargo |
|
|
te dejó mi crecida confianza. |
|
| LISIAS |
Si he de decir, señor, a lo que vengo, |
|
|
prepara toso el pecho, que inhumanas |
60 |
|
acciones sucedidas en tu ausencia |
|
|
de venir presuroso son la causa. |
|
|
Luego que me dejaste en el gobierno, |
|
|
Clitemnestra ofendida y agraviada, |
|
|
por vengarse quizá de la que ofensa |
65 |
|
imagina; de aquel traidor guiada |
|
|
de Egisto en acciones más culpables |
|
|
demostró una pasión, que siendo extraña, |
|
|
en las lenguas del pueblo se asegura, |
|
|
que son indecorosas, aquí pasan |
70 |
|
a que lo que antes se juzgó sospechas |
|
|
en evidencias con deshonra salgan. |
|
|
El pueblo que conoce este desorden, |
|
|
contra Egisto se irrita, todos claman; |
|
|
y lo que más debiera comprimirlos |
75 |
|
les hace más soberbios; con audacia |
|
|
publican la pasión de su deseo; |
|
|
y el deshonor demuestran tan a cara |
|
|
descubierta, que el más aleve pecho |
|
|
culpa que se tolere tanta infamia. |
80 |
|
Clitemnestra ofendiendo el honor regio |
|
|
domina ya en Micenas, cuando ensalza |
|
|
a Egisto que traidor, cómplice infame, |
|
|
ofende majestad tan soberana. |
|
|
El reino confundido mira airado |
85 |
|
tu deshonor, y todos. |
|
| ORESTES |
Ea, calla, |
|
|
bárbaro, vil vasallo, ¿cómo puede |
|
|
mi madre consentir en maldad tanta? |
|
|
Tus venenosas voces infundidas |
|
|
de alevosos intentos, y obligadas |
90 |
|
quizás de perniciosos pensamientos, |
|
|
sin reparar me avisan de una infamia |
|
|
que por supuesto expongo ser mentida |
|
|
la tremenda expresión de tu falacia; |
|
|
¿tú te atreves, cruel, a manchar fiero |
95 |
|
de Clitemnestra aquella soberana |
|
|
candidez que da el trono? ¿Y esto sufro? |
|
|
Viven pues las deidades, que esta espada |
|
|
a de sellar con el sangriento estrago |
|
|
el borrón que pronuncia esa inhumana |
100 |
|
voz fementida, y... |
|
| LISIAS |
Detén el golpe; |
|
|
y a lo menos ya que sea mal premiada |
|
|
mi antigua lealtad, cumpla mi afecto |
|
|
con lo que atento debe; en esta carta |
|
|
verás de tu pesar lo más seguro, |
105 |
|
y está de lo que expreso la fianza. |
|
| (ORESTES lee para sí y dice.)
|
| ORESTES |
¡Qué es, celestes deidades, lo que admiro! |
|
|
Ya mi dolor cruel llegó a la amarga |
|
|
pena mayor, cuando en esta afirmo |
|
|
de mi vida, y honor la torpe mancha. |
110 |
|
Mi madre... ¿mas qué digo? ¿Clitemnestra |
|
|
así de su carácter olvidada |
|
|
agravia a Agamenón? ¿Olvida a un dueño |
|
|
y ofende el honor regio de un monarca? |
|
|
¿Si es aquello verdad?; pero qué dudo, |
115 |
|
cuando todo el consejo lo afianza, |
|
|
pidiéndome que acuda pronto al medio |
|
|
de la satisfacción o la venganza. |
|
|
Mi padre que es factible que de Troya |
|
|
ya que triunfante consiguió arruinarla |
120 |
|
vuelva creyendo que en su esposa e hijo |
|
|
encuentra una fe firme asegurada, |
|
|
¿ha de hallar un agravio, una ignominia |
|
|
por descanso preciso a su jornada? |
|
|
¡Qué dolor, oh deidades! ¿Con el mío |
130 |
|
puede igualarse, ni como él se halla? |
|
|
Amo a un padre cual debo; como hijo |
|
|
es su honor quien me anima, o quien me mata; |
|
|
y en mi madre que es parte de uno, y otro |
|
|
veo el negro borrón, miro la infamia. |
135 |
|
Muera Egisto a mis iras... ¿Qué consigo |
|
|
si dejo del agravio mayor causa? |
|
|
Muera pues Clitemnestra; ¿y en mi madre |
|
|
he de emplear los filos de mi espada? |
|
|
¿Así la he de pagar el beneficio |
140 |
|
de haberme dado aquella fiel morada |
|
|
con que naturaleza contribuye? |
|
|
¿Tendrá valor mi mano cruel, y airada |
|
|
para acabar con vida, que a mi vida |
|
|
dio fomento amoroso en animarla? |
145 |
|
¡Ah! Soberanos cielos, quién se ha visto |
|
|
con penas más acerbas; ¿mas mis ansias |
|
|
cómo así titubean? Ea aliento; |
|
|
el honor es la prenda que estimada |
|
|
tiene el hombre en el mundo; quien la ofende |
150 |
|
ni es mi sangre, ni puede alimentarla. |
|
|
Mueran pues los traidores, viva siempre |
|
|
el honor soberano; ¿cómo tardas |
|
|
corazón, en vengar tantas ofensas? |
|
|
Sígueme Lisias pues hacia la playa, |
155 |
|
que en la nave que vine he de volverme; |
|
|
pero qué. ¿Me he olvidado que del alma |
|
|
dejo la mayor parte en Hermíone? |
|
|
¡Ay de mí!, que entre crueles y tiranas |
|
|
pasiones sepultado mi cariño |
160 |
|
del afecto de amante me olvidaba; |
|
|
entraré a verla, y simulando cauto |
|
|
la ocasión que motiva tan extraña |
|
|
partida presurosa, veré el modo |
|
|
de dejarla en mi amor asegurada; |
165 |
|
sea así... ¿pero qué puedo un instante |
|
|
dar a mi deshonor de tolerancia? |
|
|
¿Mi aliento generoso sufre altivo |
|
|
tanto mi agravio? Eso no; allí me llama |
|
|
del trono del poder, y de un fiel padre |
170 |
|
una ofensa cruel; aquí me arrastra |
|
|
un amor dem i esposa, pero miro |
|
|
que puestos los afectos en balanza |
|
|
pesa más esta pena, y a ella es fuerza |
|
|
acudir como debo. Deidad sacra, |
175 |
|
que hasta aquí protectora en mis deseos |
|
|
hicisteis tan felices mis instancias; |
|
|
en mi amada Hermíone os encomiendo |
|
|
mi amor y mi delicia, toda un alma |
|
|
que en ella inseparable vive siempre; |
180 |
|
infundidla valor para que amarga |
|
|
mi ausencia no le sea, que aunque mire |
|
|
que al parecer la dejo abandonada; |
|
|
un paternal amor con un agravio |
|
|
me conducen a dar una venganza |
185 |
|
al cielo y a los hombres, pues en ella |
|
|
la fiera falsedad de tus palabras |
|
|
de mi heroico blasón está la fama. |
|
| (Vanse, y sale HERMÍONE.)
|
| HERMÍONE |
Vuelvo a saber de Orestes... ¿mas qué es esto? |
|
|
¿Cómo no se le encuentra en esta estancia |
190 |
|
donde ahora le deje? Si acaso ha ido |
|
|
a saber del aviso verdad clara; |
|
|
no sé mi corazón lo que me anuncia; |
|
|
si logrado su amor... o que contraria |
|
|
la memoria al temor en contrapuestos |
195 |
|
pensamientos ahora se dilatan. |
|
|
¿Quién me dirá de Orestes? |
|
| (Sale ATLETO.)
|
| ATLETO |
Yo señora, |
|
|
que obediente a su voz decirte trata |
|
|
mi respeto lo que ahora proceloso |
|
|
a mi justa lealtad prudente encarga; |
200 |
|
dice que te refiera en un bosquejo |
|
|
de su pronta salida la cruel causa, |
|
|
siendo un honor mandado infiel motivo |
|
|
de su precisa y tan violenta marcha. |
|
|
En la nave que aquí le ha conducido |
205 |
|
cortando al mar las cristalinas aguas, |
|
|
con aliento de penas excesivas |
|
|
camina tan sensible en tan amarga |
|
|
circunstancia, que sola ella pudiera |
|
|
separarle amoroso de tus aras; |
210 |
|
quiso proferir más, pero oprimido |
|
|
del dolor y la pena no acertaba |
|
|
a explicar por más claro el sentimiento; |
|
|
y aunque mucho me dijo más me calla; |
|
|
sólo lo que expresivo me encomienda |
215 |
|
que os acuerde su amor y que yo guarda |
|
|
atento a vuestro gusto solicite |
|
|
serviros con ardiente fe postrada; |
|
|
y puesto que sabéis... |
|
| HERMÍONE |
Suspende, infame, |
|
|
tu fingida disculpa, que estudiada |
220 |
|
en las voces que expresas me demuestras |
|
|
¿Qué puede en el estado en que se mira |
|
|
importar más que yo si es que me ama? |
|
|
Pero aleve cual hombre infiel, enseña |
|
|
su perfidia en la pérfida inconstancia. |
225 |
| ATLETO |
Me encargó que os dijese que lo noble |
|
|
de un honor soberano es hoy la causa |
|
|
de no esperar el veros, porque hallando |
|
|
su real sangre invencible con la mancha |
|
|
de indigno proceder, hasta que lave |
230 |
|
con sangriento cuchillo tanta infamia, |
|
|
no debe mereceros las finezas |
|
|
que hoy la suerte dichoso le afianza; |
|
|
y así, hasta que mire su honor puro |
|
|
en su ausencia os suplica tolerancia, |
235 |
|
pues con toda nobleza quiere amaros; |
|
|
que de otra suerte digno no se halla. (Vase.) |
|
| HERMÍONE |
Y puede ser verdad. Alma, ¿qué dices? |
|
|
¿Deberé yo creerlo? Tristes ansias, |
|
|
será posible que mi esposo olvide |
340 |
|
tan antiguo cariño, no, no es falsa |
|
|
la causa que me dice... Mas temores, |
|
|
no ocasionéis con tanta confianza |
|
|
el estrago mayor de mi deseo; |
|
|
es hombre, y los hombres cuando engañan, |
345 |
|
aparentan verdades, con que logran |
|
|
asegurar mejor sus asechanzas. |
|
|
Pues falsa su intención... ¿Pero qué digo? |
|
|
?Mi pecho no mantiene pruebas varias |
|
| |
de su afecto y su fe la más segura |
350 |
|
en una dilación tan poco usada |
|
|
de seis años? No hay duda, ¿pues qué dudo? |
|
|
Orestes no es traidor, Orestes me ama; |
|
|
y de causa mayor hoy conmovido |
|
|
hasta su mismo gusto le arrebatan. |
355 |
|
Esto debo creer, esto me avisa |
|
|
mi mismo corazón; y así sagradas |
|
|
deidades que miráis de mis finezas |
|
|
el amor, la prudencia y la constancia, |
|
|
haced que del honor que así le lleva |
360 |
|
consiga (cual la busca) su venganza; |
|
|
y vuelva a que en mis brazos atesore |
|
|
todo mi bien, mi dicha asegurada, |
|
|
para eterno padrón de su grandeza, |
|
|
en el lazo inmortal de nuestras almas. |
365 |
| |
|
  Acto III
|
| |
|
| Medio salón; salen EGISTO y CLITEMNESTRA.
|
| |
|
| EGISTO |
¿Por qué, divino objeto, a quien consagro |
|
|
las finas expresiones de mi pecho |
|
|
derramáis en los nácares preciosos |
|
|
ese raudal de tan crecido precio? |
|
|
¡Quién motiva, señora, tanta pena? |
5 |
|
¿Quién da causa a tan fuerte sentimiento? |
|
| CLITEMNESTRA |
¡Ay Egisto!, que miro entre mi suerte |
|
|
del horrendo delito el escarmiento; |
|
|
yo te amé, yo te quise, que aunque sepa |
|
|
que cometí la culpa (siendo regio |
10 |
|
blasón el que te ilustra) es menos mala |
|
|
la pena que publico; y aunque en esto |
|
|
pudiera sosegarme, hoy he sabido |
|
|
que Agamenón (triunfantes ya los griegos |
|
|
con la ruina de Troya) hacia Micenas |
15 |
|
que dirige su marcha sé de cierto; |
|
|
¿cómo de tanto mal ocasionado |
|
|
en su falta podrá dar el remedio |
|
|
nuestra adversa desgracia, ya precisa, |
|
|
y por instantes tan forzoso el riesgo?, |
20 |
|
que si en la ausencia de mi hijo Orestes |
|
|
pudistes sublevar nobleza y pueblo, |
|
|
a vista de su rey que tanto aman, |
|
|
no han de salir felices nuestros yerros; |
|
|
huyamos pues Egisto donde pueda |
25 |
|
nuestra fe, y nuestro amor vivir sin miedo, |
|
|
porque en Micenas trágica la suerte |
|
|
ha de hacer que seamos escarmiento. |
|
| EGISTO |
¿Son esos los temores que os oprimen? |
|
|
Pues desechad la pena, ya he dispuesto |
30 |
|
cuanto puede servir de asegurarnos. |
|
| CLITEMNESTRA |
De modo, ¿decid? |
|
| EGISTO |
Dejad a el tiempo |
|
|
que os diga cuánto amaros me ocasiona, |
|
|
sé la fineza que por mí habéis hecho; |
|
|
y aunque arriesgo la vida por salvaros |
35 |
|
aún no pago, señora, lo que os debo. (Vase.) |
|
| CLITEMNESTRA |
¡Ah, tirana pasión, que así obligastes |
|
|
a que faltando ami carácter regio, |
|
|
por Egisto olvidase a quien debía! |
|
|
Pero si ya se cometió el exceso, |
40 |
|
¿qué remedio he de dar? La muerte sola; |
|
|
¿y he de morir de esposa? No; tracemos |
|
|
el modo de vivir con gusto y pompa; |
|
|
ya el delito me incluye en el extremo |
|
|
de bárbara mujer, pues sean estragos |
45 |
|
los que más acrediten mis despechos; |
|
|
sea mi amante Egisto solamente; |
|
|
de Agamenón olvide los afectos, |
|
|
que si acaso la suerte le conduce |
|
|
feliz hasta Micenas, dispondremos |
50 |
|
su muerte para el logro de la dicha |
|
|
que está nuestro cariño apeteciendo; |
|
|
goce Egisto del trono y de mi mano, |
|
|
a pesar de hijo y padre; y si severo |
|
|
el hado me encamina a la desgracia, |
55 |
|
con morir satisfago tanto exceso; |
|
|
que el destino dispone en los mortales |
|
|
los que han de demostrar los escarmientos. (Vase.) |
|
| (Selva larga, y sale EGISTO, y guardias.)
|
| EGISTO |
Amigos, la ocasión para que os busco |
|
|
es esta; ya, queridos compañeros, |
60 |
|
llegó de mi fortuna y vuestra suerte |
|
|
el momento dichoso; en este pliego |
|
|
avisa Agamenón de su llegada; |
|
|
ya sabéis (pues tratado lo tenemos), |
|
|
que he de gozar del trono, porque todos |
65 |
|
logréis felicidades; ahora es tiempo |
|
|
de impedir de que el pueblo renovando |
|
|
de su antiguo cariño los extremos, |
|
|
con el rey apresuren nuestra ruina; |
|
|
lo que importa es salvarnos, y así intento |
70 |
|
quitar inconvenientes con su muerte; |
|
|
ya veis que en este caso otro remedio |
|
|
no nos queda; y supuesto que este parque |
|
|
es el sitio mejor para tal hecho, |
|
|
en su pronta llegada, pues le avisa |
75 |
|
él a Orestes en este mismo pliego |
|
|
que a mis manos condujo un accidente; |
|
|
que oculto quiere entrar, ya lograremos |
|
|
salir de nuestras dudas; ved amigos |
|
|
que de no conseguir aqueste intento, |
80 |
|
estragos de la mano poderosa |
|
|
es preciso seamos. |
|
| CONFIDENTE 1 |
Pues no demos |
|
|
lugar a nuestra ruina. |
|
| EGISTO |
En esta parte |
|
|
debemos esperar. |
|
| CONFIDENTE 2 |
De nuestro aliento |
|
|
confía, que si penden nuestras vidas, |
85 |
|
su muerte ha de afirmar tanto deseo. |
|
| EGISTO |
De las tinieblas de la noche obscura |
|
|
sale el alba a borrar con sus reflejos |
|
|
lo tenebroso del tupido manto; |
|
|
ea, audacia y amor, en el extremo |
90 |
|
de mi vida y mi suerte me hallo ahora, |
|
|
o matar, o morir. (Se esconden.) |
|
| (Sale AGAMENÓN.)
|
| AGAMENÓN |
Lo extraño, viendo |
|
|
que no se hace en mi corte a mi llegada |
|
|
más festivos aplausos que los ecos |
|
|
de cajas y trompetas silenciosos; |
95 |
|
al corazón predicen algún cierto |
|
|
pesar, me han motivado cuidadoso |
|
|
a procurar yo mismo con secreto |
|
|
introducirme dentro de palacio, |
|
|
siendo mi norte y guía este terreno. |
100 |
|
El ejército mío desviado |
|
|
hace mejor mi industria en el silencio. |
|
|
¿Mi esposa ni mi hijo a recibirme |
|
|
no han salido? ¡Deidades! ¿Qué es aquello? |
|
|
Muchos males presagia el pecho mío, |
105 |
|
pero qué debo hacer saberlos quiero |
|
| (Salen EGISTO y los suyos, y le embisten a cuchilladas.).
|
| EGISTO |
Agamenón es este, muera, amigos. |
|
| AGAMENÓN |
Traidores, alevosos y protervos, |
|
|
¿así quitáis la vida a un soberano? |
|
|
Hijo Orestes, esposa... ya fallezco. |
110 |
|
¡Ah deidades sagradas!, el castigo (Cae de boca.) |
|
|
de esta fiera traición os encomiendo. |
|
| EGISTO |
Huyamos; pues murió. ya mi ventura |
|
|
segura de esta suerte la contemplo. |
|
| (Vanse, y salen ORESTES y LISIAS.)
|
| ORESTES |
Este es el sitio por donde a palacio |
115 |
|
hemos de entrar mejor, por encubierto. |
|
|
¡Qué en silencio está todo! Y pues las aguas |
|
|
tranquilas, como plácidos los vientos |
|
|
favorables me han sido, y esta noche |
|
|
sin ser vistos tomamos fijo puerto; |
120 |
|
para mejor lograr nuestra venganza |
|
|
por aquí me dirijo; mas ¿qué veo? |
|
|
entre la luz febea que da el alba |
|
|
un cadáver se muestra; a lo que entiendo |
|
|
aún reciente su muerte; procuremos |
125 |
|
saber quién es así... Mas, ¡Cielo Santo! |
|
|
¿No es mi padre y mi rey el que está muerto? |
|
|
Sí es, pues en el alma el dolor sumo |
|
|
anuncia tal rigor. ¡Dioses eternos! |
|
|
Ya llegó mi cruel sentir amargo, |
130 |
|
ya de mi infiel dolor llegó el extremo. |
|
| LISIAS |
¿Qué pretendes señor? |
|
| ORESTES |
Déjame, Lisias, |
|
|
que en sus mismos arroyos tan sangrientos |
|
|
ahogue mi pesar; ¡ah, fiero monstruo |
|
|
de la perfidia! ¡Ah, Clitemnestra! ¡Objeto |
135 |
|
de la mayor crueldad! ¡Ah, sierpe hircana |
|
|
producida en la Libia!; ¡ah, monstruo horrendo! |
|
| LISIAS |
¿Qué remedias señor con que en raudales |
|
|
te deshagas ahora, si a el empeño |
|
|
de la venganza honrosa te retardas? |
140 |
| ORESTES |
Dices amigo bien: sea el silencio |
|
|
quien me dé en esta pena algún alivio, |
|
|
vengando tanta culpa y tanto yerro. |
|
| LISIAS |
Pasos señor escucho, y no conviene, |
|
|
pues solos nos hallamos, dar a el riesgo |
145 |
|
mayor poder; ocultos de estas ramas |
|
|
tal vez puede que acaso averigüemos |
|
|
quién fueron los traidores. |
|
| ORESTES |
Bien has dicho. |
|
|
¡Ah celestes deidades, con qué extremo |
|
|
de aquel placer de amor hacéis que pague |
150 |
|
el contento feliz de mi deseo! |
|
| (Escóndense, y salen EGISTO y los conjurados.)
|
| EGISTO |
Porque el cadáver no descubra acaso |
|
|
la tragedia fatal, es bien busquemos |
|
|
sitio donde esconderle. |
|
| (Salen ORESTES y LISIAS.)
|
| ORESTES |
Muere antes, |
|
|
bárbaro corazón, tirano y fiero. |
155 |
| CONFIDENTE |
Huyamos temerosos. (Vanse.) |
|
| EGISTO |
Ahora, amigos, |
|
|
vuestro valor me libre. |
|
| ORESTES |
A mis alientos |
|
|
has de acabar, cruel monstruo inhumano, |
|
|
sin igual en lo aleve. |
|
| EGISTO |
¿Qué sangriento |
|
|
brazo es el que castiga mis maldades? |
160 |
| ORESTES |
Orestes es, traidor, el instrumento. |
|
| (Éntranse batallando.)
|
| EGISTO |
(Dentro.) ¡Ay de mí!, que ya pago tanta culpa. |
|
| (Sale ORESTES.)
|
| ORESTES |
Ya exhalando la vida por el pecho, |
|
|
estragos de mi rabia entre su sangre |
|
|
es de todas mis iras escarmiento. |
170 |
|
Ve Lisias, y juntando los magnates |
|
|
de Micenas, espérame en el centro |
|
|
del palacio, entre tanto que consiga |
|
|
de mi airada venganza el complemento, |
|
|
y haciendo que conduzcan el cadáver |
175 |
|
de mi padre y señor, harás que luego |
|
|
a mi jura se apronte lo preciso. |
|
| LISIAS |
Obediente, señor, sigo el precepto. (Vase.) |
|
| ORESTES |
Numen supremo, a quien humilde clamo |
|
|
ya de mi deshonor vengado tengo |
180 |
|
una cruel porción; ahora me falta |
|
|
dirijáis mi valor a que el afecto |
|
|
maternal no domine en mis pasiones, |
|
|
y que olvidado del preciso efecto, |
|
|
de mi padre y mi rey vengue el debido |
185 |
|
honor que tan manchado le contemplo; |
|
|
para que así que cumpla con las leyes |
|
|
de justo vengador, y justiciero, |
|
|
monarca de Micenas vuelva ansioso |
|
|
a los brazos amantes de mi dueño. (Vase.) |
190 |
| (Cuartos de CLITEMNESTRA, y sale ésta.)
|
| CLITEMNESTRA |
¡Qué imposible es buscar descanso alguno |
|
|
cuando está combatido el pensamiento |
|
|
de temores, de ansias y cuidados! |
|
|
No he podido esta noche dar al sueño |
|
|
aquella que porción precisa, ayuda |
195 |
|
a vivir por el orden que tenemos. |
|
|
¿Si Egisto habrá ideado algún arbitrio |
|
|
con que salir de tanto fiero riesgo? |
|
|
El corazón no late como suele: |
|
|
tímido y oprimido le contemplo; |
200 |
|
no puedo respirar: ¿de qué pesares |
|
|
serán estas señales?, este centro |
|
|
que es mi oculto retiro, sirva ahora |
|
|
para ver si consigo algún momento |
|
|
de quietud a sentidos y potencias; |
205 |
|
reclinada he de ver si lograr puedo |
|
|
que el sueño, aunque sea breve me dé alivio |
|
|
a tanta confusión como padezco. |
|
| (Quédase dormida en una silla; y sale ORESTES.)
|
| ORESTES |
Como es tan de mañana, y está todo |
|
|
en la mayor quietud, logró el silencio |
210 |
|
llegar hasta lo oculto de este cuarto |
|
|
sin ser sentido. Ahora, justo cielo, |
|
|
necesito el valor para que imprima |
|
|
de mi justa venganza en bronce eterno |
|
|
el golpe más cruel... ¿pero qué miro? |
215 |
|
Allí está de mis iras el objeto, |
|
|
y dormida parece; ¿pues qué dudo? |
|
|
Abra con este airado Mongibelo |
|
|
puerta por donde salga esa vil alma, |
|
|
que tan mal abusó de un ser excelso. |
220 |
|
Muera mi madre pues... ¿pero qué digo? |
|
|
¿Con esta voz de madre no me templo? |
|
|
Sí corazón, que es mucho en mí el cariño; |
|
|
y aunque airado, conozco que la debo |
|
|
parte del ser y parte de mi vida, |
225 |
|
y es preciso pagarla tanto afecto. |
|
|
¿Pero no es quien ofende un honor sacro?, |
|
|
¿no es quien siendo tirana, infiel ha hecho |
|
|
tan bárbara traición? Pues muera, muera... |
|
| CLITEMNESTRA |
Orestes, hijo mío... (Habla en sueños.) |
|
| ORESTES |
¡Qué suspenso |
230 |
|
me ha dejado esta voz! Hijo me ha dicho; |
|
|
y el matarla no miro acción de serlo. |
|
|
A qué cruel momento, ¡oh dura suerte!, |
|
|
me reducen tus bárbaros extremos! |
|
|
Mas parece que inquieta está soñando, |
235 |
|
veamos si me avisa de algún medio |
|
|
conque menos culpable la asegure. |
|
| CLITEMNESTRA |
A pesar de mi fama y nacimiento |
|
|
no sea Agamenón, si sólo sea |
|
|
Egisto a quien le rinda mis deseos. |
240 |
| ORESTES |
¿Aun en sueños me avisas de la ofensa? |
|
|
Ya la piedad es rabia; de su pecho |
|
|
salga la infame vida, y de esta suerte |
|
|
consiga su tirano pensamiento. |
|
| (Dala una puñalada.)
|
| CLITEMNESTRA |
¡Ay de mí!, que me matan; Cielo Santo, |
240 |
|
quién traidor... ¡Mas ay triste! Ya te veo: |
|
|
Orestes, ¿tú me acabas? |
|
| ORESTES |
No inhumana: |
|
|
tu misma culpa mueve aqueste acero; |
|
|
y con sangriento impulso de mi brazo |
|
|
satisfago tus bárbaros intentos. |
245 |
|
Agamenón por ti muerto se halla, |
|
|
y por él y su honor en ti me vengo. (Dala.) |
|
| CLITEMNESTRA |
No me hieras ya más, pues que la vida |
|
|
sale envuelta en la sangre de mi pecho |
|
|
muero... con el dolor de no vengarme: |
250 |
|
Orestes inhumano... ya fallezco. |
|
| (Cae muerta en la misma silla.)
|
| ORESTES |
A esto honor y venganza de un fiel padre |
|
|
me obliga lo forzoso, ya el aliento |
|
|
muestras da de su muerte, pues la falta; |
|
|
ya corazón vengaste tanto yerro; |
255 |
|
ya lavaste las manchas de tu sangre; |
|
|
ahora es bien que después que tome el cetro |
|
|
vuelva a lograr mi amor, móvil que solo |
|
|
entre tantos pesares da contento. |
|
|
Salir de aquí conviene; pues horrores |
260 |
|
causa al mirar despojo tan sangriento. |
|
| (Entra, y sale. Medio salón.)
|
|
¿Si Lisias dispondrá lo que le he dicho? |
|
| ATLETO |
A tus pies, grande Orestes... |
|
| ORESTES |
¿Pero Atleto |
|
|
en Micenas tan breve, y de esta suerte? |
|
| ATLETO |
No es por bien. |
|
| ORESTES |
¿Qué me dices? ¿Qué hay de nuevo? |
265 |
|
¿Vive Hermíone constante, o es acaso |
|
|
mudable como todas? |
|
| ATLETO |
El suceso |
|
|
te lo dirá, señor, exactamente. |
|
| ORESTES |
Procura si es pesar que sea luego; |
|
|
porque entre tantos como me fatigan |
270 |
|
no parezca tan cruel. |
|
| ATLETO |
Luego que al viento |
|
|
diste las blancas velas, y Hermíone |
|
|
conforme con tu ausencia dio a su pecho |
|
|
quietud (si es que en sí puede tenerla |
|
|
quien ama con amor tan verdadero); |
275 |
|
cuando el rey Menelao acompañado |
|
|
de Pirro, hijo de Aquiles, rey supremo |
|
|
de Epiro, arribaron a las playas; |
|
|
y apenas vio este joven los extremos |
|
|
de hermosura y belleza en Hermíone |
280 |
|
cuando al padre la pide en casamiento. |
|
| ORESTES |
¿Y él se la dio? |
|
| ATLETO |
Escucha con cuidado. |
|
|
Tindaro, que debía en tal suceso |
|
|
decir que era imposible, pues sabía |
|
|
que era tu esposa ya; fue allí el primero |
285 |
|
que consintió callando, y de esta suerte |
|
|
trataron los dos reyes el concierto. |
|
|
Hermíone a su padre fiel declara |
|
|
tu amor y su constancia, mas el ciego |
|
|
la obliga con promesas y rigores |
290 |
|
a que admira de Pirro los afectos; |
|
|
y mirando no pueden reducirla |
|
|
de improviso aprestando fuertes leños |
|
|
con Pirro parte a Epiro, donde él juzga |
|
|
templar de sus rigores los extremos; |
295 |
|
yo viendo, gran señor, los que te he dicho, |
|
|
en un buque procuro llegar luego |
|
|
a darte cual lo he hecho, puntual cuenta |
|
|
de lo que allá ha pasado. |
|
| ORESTES |
¡Sacros cielos! |
|
|
¿De cuántas suertes combatís altivos |
300 |
|
la constancia y valor de mi real pecho? |
|
|
¿No bastan los cuidados que hasta ahora |
|
|
habéis determinado tan violentos, |
|
|
como hallar una madre tan tirana, |
|
|
un padre asesinado, un honor muerto, |
305 |
|
un vasallo traidor y una corona |
|
|
tal vez tan decadente, que si atento |
|
|
no llego a sostenerla por ser mía |
|
|
ya fuera de tiranos y soberbios? |
|
|
¿Pues hasta cuándo, dioses soberanos, |
310 |
|
habéis de hacer probanza de mi aliento? |
|
|
Pero que me detengo cuando miro |
|
|
que me han robado mi vida, el dulce objeto |
|
|
en que idólatra amante yo juzgaba |
|
|
aliviar tantas penas y tormentos; |
315 |
|
¿de qué sirven, Orestes, los ardientes |
|
|
rayos de tu valor, de qué el trofeo |
|
|
de tan justa venganza si te hallas |
|
|
de tu amorosa prenda tan ajeno, |
|
|
que ya en poder de otro tal vez logra |
320 |
|
lo que tú suspirastes tanto tiempo? |
|
|
¿Y podrás superar estos desaires? |
|
|
¿Y sufrirás tal pena? Ingrato eco, |
|
|
que así de mi ardimiento tan mal juzgas, |
|
|
no profieras indignos pensamientos. |
325 |
|
Atleto busca a Lisias, y al instante |
|
|
dile que en mi mansión le espero luego. |
|
| (Vase ATLETO.)
|
|
Ea, valor y amor, llegó la hora |
|
|
de dar a conocer a el orbe entero |
|
|
de Orestes el poder, la bizarría, |
330 |
|
la constancia debida al fiel objeto |
|
|
que adoro con el alma, pues a costa |
|
|
de peligros, de ansias y desvelos |
|
|
la he de librar de dueño tan aleve, |
|
|
para que vuelva a ser en lazos tiernos |
335 |
|
todo mi bien, mi gloria y mi descanso |
|
|
a pesar de tiranos y protervos; |
|
|
y pues en tanto asunto necesito |
|
|
de las deidades sacras, a ellas ruego |
|
|
me sean tan propicias, que eternicen |
340 |
|
a la fama y edades mis sucesos, |
|
|
siendo asombro inmortal a la memoria |
|
|
de Orestes el valor con el afecto. |
|
| |
|
  Acto IV
|
|
| |
|
| Con acompañamiento de damas sale PIRRO y HERMÍONE llorando.
|
| |
|
| PIRRO |
¿Es posible, Hermíone, que no logren |
|
|
mi rendido cariño, mis finezas |
|
|
templar de tu dolor el rigor triste |
|
|
y hacerte que conozcas cuán diversas |
|
|
han de ser las fortunas que te ofrezco, |
5 |
|
que las que tú esperabas en Micenas? |
|
|
Advierte que soy Pirro, hijo de Aquiles |
|
|
y él que osado en venganza de la ofensa |
|
|
de Príamo tirano, rey de Troya, |
|
|
(y de mi padre en la infeliz tragedia) |
10 |
|
en las aras del mismo dios Apolo |
|
|
le hice rendir la vida con mi diestra; |
|
|
si admiras mi poder, si ya tú has visto |
|
|
que de Lacedemonia con grandeza |
|
|
a Epiro corte real te he conducido, |
15 |
|
donde ya no es posible de que tengas |
|
|
esperanzas que logres en Orestes |
|
|
de aquel pasado amor la fe primera, |
|
|
¿por qué tan obstinada y tan sentida |
|
|
mi atenta gratitud tan mal aprecias? |
20 |
|
Yo he de vencer a tu odio, has de ser mía |
|
|
a pesar de tiranas influencias; |
|
|
y pues eres discreta, y bien conoces |
|
|
lo imposible del logro a que así anhelas, |
|
|
déjate conducir de tu destino |
25 |
|
donde ya te es forzoso; que es prudencia |
|
|
en objeto mortal sufrir gustoso |
|
|
de las deidades sumas la obediencia; |
|
|
olvida pues a Orestes. |
|
| HERMÍONE |
¿Qué pronuncias? |
|
|
Cierra, oh rey, esos labios, si deseas |
30 |
|
que antes que tu rigor infiel me acabe, |
|
|
yo mismo te demuestre mi tragedia; |
|
|
que olvide yo a mi esposo es imposible; |
|
|
jurele firme amor, mi sangre regia |
|
|
nunca falta a el deber que le estimula |
35 |
|
la noble producción que hay en sus venas. |
|
|
Orestes es mi rey, mi dueño amante, |
|
|
y hasta que las deidades más supremas, |
|
|
o me dejen gozar sus dulces lazos, |
|
|
o por amarle yo la vida pierda, |
40 |
|
no he de dejar de publicar que eres |
|
|
tú cruel, y él el alma con que alienta |
|
|
esta vida, que vida de su vida |
|
|
sólo a su corazón vive sujeta. |
|
| PIRRO |
¿Que así tenaz te busques tu ruina? |
45 |
|
¿Que no admitas mi amor? ¿Que mis ternezas |
|
|
te sean tan odiosas? Mira, ingrata, |
|
|
que a veces un amor que se demuestra |
|
|
inmutable y seguro, si se cambia |
|
|
en odio y en rigor, aquella mesma |
50 |
|
llama que es tan benigna, vuelta en ira |
|
|
viene a ser un incendio, una centella |
|
|
que destrozando lo que estimo tanto |
|
|
en lo cruel afirma su entereza. |
|
| HERMÍONE |
Ni rigores, ni bienes, no tesoros, |
55 |
|
gustos, desdichas, ansias y finezas |
|
|
han de hacerme mudable, y es inútil |
|
|
el que pienses que logres lo que anhelas. |
|
| PIRRO |
Si eres hija obediente, ¿cómo a un padre |
|
|
faltas a lo que debes, ¿considera |
60 |
|
que él te mandó cedieses a mi gusto, |
|
|
y que falsa no cumples sus ideas. |
|
| HERMÍONE |
Como padre mandar puede en mi vida |
|
|
mas no en el albedrío, que esta es prenda |
|
|
que las deidades la dejaron libre |
65 |
|
a los mortales, porque nunca puedan |
|
|
decir que de forzados cometieron |
|
|
culpas que no quisieron; esta mesma |
|
|
razón es la que culpa de mi padre |
|
|
de toda obligación me deja exenta. |
70 |
| PIRRO |
Pues mi triunfo ha de ser lograr tu mano |
|
|
aun contra tu deseo; y porque veas |
|
|
si puedo conseguirlo, hoy vasallos, |
|
|
ha de ser Hermíone vuestra reina; |
|
|
a ese templo que cerca a las murallas |
75 |
|
de Apolo soberano, fiel ostenta |
|
|
cultos y sacrificios, conducidla |
|
|
delante de sus aras; de tu diestra |
|
|
he de lograr la dicha; no, no pienses |
|
|
que has de ostentar valor, porque si empeñas |
80 |
|
tu rigor en negarte a lo que digo, |
|
|
verás como tu ruina se presenta. |
|
| HERMÍONE |
Soy mujer, y estoy sola, sin que alguno |
|
|
se presente a librarme de esta ofensa; |
|
|
pero teme de Orestes la venganza; |
85 |
|
y cuando éste me falte, las supremas |
|
|
deidades, a quien clamo por justicia, |
|
|
han de hacer que conozcas tu fiereza |
|
|
en privarme de un lazo, que amoroso |
|
|
eterno ha de vivir en fama eterna. |
90 |
| (Se la llevan.)
|
| PIRRO |
Vasallos, mientras yo concurro a el templo |
|
|
disponed regocijos, haced fiestas; |
|
|
que hoy vuestro rey ha de triunfar altivo |
|
|
de Hermíone y su amor, aunque no quiera. |
|
| (Vanse. Media selva, y salen ORESTES con tropa armada, LISIAS y ATLETO.)
|
| ORESTES |
Pues la noche felice nos ha hecho |
95 |
|
de las naves salir a las arenas |
|
|
sin ser sentidos, y en Epiro estamos, |
|
|
soldados míos, la ocasión es esta |
|
|
de hacer por vuestro rey todo el esfuerzo, |
|
|
pues yo aquí os aseguro recompensa. |
100 |
|
La quietud de mi vida, mi sosiego |
|
|
consiste en esta acción, si ahora la yerra |
|
|
vuestro valor, al punto me dais muerte, |
|
|
pues sin mi esposa al lado será cierta. |
|
|
No suenen no las cajas, de improviso |
105 |
|
la ciudad asaltemos, sin que puedan |
|
|
en defensa ponerse, y de este modo |
|
|
conseguimos victoria la más cierta. |
|
|
Tú Lisias haz que al punto desembarquen |
|
|
todas mis tropas, que hoy verán que llega |
110 |
|
su rey Orestes a lograr tres triunfos |
|
|
en tres acciones todas tan excelsas, |
|
|
como venganza, amor, valor con fama |
|
|
para eterno blasón de mi grandeza. |
|
| LISIAS |
En la victoria, amado soberano, |
115 |
|
está el logro feliz de lo que intentas. (Vase.) |
|
| ORESTES |
Seguidme silenciosos; sacro numen, |
|
|
a quien consagro todas mis empresas, |
|
|
esta que es la mayor de mi hazañas |
|
|
mi fe a vuestra deidad os encomienda; |
120 |
|
y de no conseguirla, en sacrificio |
|
|
con mi muerte se acaben tantas penas. |
|
| (Éntranse, y sale PIRRO solo.)
|
| PIRRO |
En tanto que caminan a este templo |
|
|
destinados a mis bodas, por aquesta |
|
|
parte más cuidadoso mi dirijo |
125 |
|
para llegar más presto; hoy la altanera |
|
|
presunción de Hermíone avasallada |
|
|
a todo mi poder es fuerza fea. (Tocan cajas.) |
|
|
¿Pero aqueste rumor de dónde nace |
|
|
tan impensado ahora? |
|
| (Sale ALISEO.)
|
| ALISEO |
Sino aprestas |
130 |
|
los soldados que puedas, al instante |
|
|
ha llegado ya a ser tu muerte cierta. |
|
| PIRRO |
¿Y cómo es eso? |
|
| ALISEO |
Como intempestivo |
|
|
ejercito copioso de Micenas |
|
|
desembarcado ya por esta parte, |
135 |
|
pretenden libertar luego a su reina. |
|
|
Orestes los conduce que en la noche |
|
|
consiguió, gran señor, esta sorpresa |
|
|
e innumerable ejército invencible |
|
|
de sus naves arroja. |
|
| PIRRO |
Creía, creía; |
140 |
|
que tan triste noticia me ha dejado |
|
|
inmóvil sin saber quién la remedia. |
|
| ALISEO |
Con aquestos soldados que conduzco |
|
|
puedes tú detenerlos, mientras llegan |
|
|
tropas de la ciudad. |
|
| PIRRO |
Muy bien pensastes: |
145 |
|
vamos por si consigo mi defensa. |
|
| (Van a entrar por la derecha, y sale ORESTES, y todos los suyos armados.)
|
| ORESTES |
Qué inútil la supones, cuando airado |
|
|
con todo mi poder busco tu afrenta. (Batalla.) |
|
| PIRRO |
Cara te ha de costar si la consigues. |
|
| ORESTES |
Peleo enamorado, conque es fuerza |
150 |
|
que salga victorioso. |
|
| PIRRO |
Huir conviene, |
|
|
cuando imposible me es la resistencia. |
|
| |
|
| (Huye PIRRO, síguele ORESTES en la batalla; vencidos los de Epiro se retiran.
Mutación de magnífico templo de Apolo, con ara, numen, y salen HERMÍONE y
damas.) |
| |
|
| HERMÍONE |
¿Qué confuso rumor oigo distante |
|
|
de voces y de armas? Quién supiera |
|
|
de qué este efecto nace, mas ¿qué importa? |
155 |
|
Pensemos corazón; ¡Ah, duras penas!, |
|
|
pues sin alivio alguno irremediable |
|
|
han de acabar mi vida sin defensa. |
|
| PIRRO |
(Dentro.) El sagrado templo de tu furia |
|
|
ha de librarme. |
|
| ORESTES |
(Dentro.) Antes con mi diestra |
160 |
|
he de acabar tu vida. |
|
| HERMÍONE |
Cielo Santo; |
|
|
¿no es la voz de mi esposo? Sí que es ella, |
|
|
que el corazón lo anuncia. |
|
| (Sale huyendo PIRRO herido sin espada, y va hacia el ara.)
|
| PIRRO |
Sacro numen, |
|
|
tu imagen sea mi auxilio. |
|
| (Entra ORESTES siguiéndole, y todos los suyos.)
|
| ORESTES |
Quizás ésta |
|
|
en venganza de ofensa que la hicistes |
165 |
|
dispone que yo abrevie tu tragedia. |
|
| (Al pie del ara le mata.)
|
| HERMÍONE |
Esposo de mi vida. |
|
| ORESTES |
Dueño mío, |
|
|
mis brazos te aseguren mis finezas. |
|
| PIRRO |
¿Por qué no me apresuras esta muerte |
|
|
pues es viendo mis celos más sangrienta? |
170 |
|
Vasallos, el haber faltado ingrato |
|
|
en Troya a lo sagrado de esta excelsa |
|
|
deidad de Apolo, cuando maté a Príamo |
|
|
en sus aras, la vida más me abrevia. |
|
|
Venciste pues, Orestes; ya rabiando |
175 |
|
muero porque no vengo tus ofensas. |
|
| ORESTES |
Si queréis, oh epírotas, la venganza |
|
|
de mi poder, a darla se interesa |
|
|
mi valor invencible; mi venida |
|
|
sólo ha sido a cobrar mi amada prenda; |
180 |
|
no pretendo usurpar este dominio, |
|
|
aquél a quien tocare, es quien le hereda; |
|
|
sólo Hermíone es el tesoro amable |
|
|
que solicito fin de aquella empresa; |
|
|
si os convenís en paces, me retiro; |
185 |
|
y cuando no, poneros en defensa, |
|
|
que arruinando ciudades y provincias |
|
|
haré vuestra desgracia más sangrienta. |
|
| PUEBLO y SOLDADOS |
Viva Orestes en paz, sea Hermíone |
|
|
a su lado la gloria de Micenas. |
190 |
| ORESTES |
Pues si me concedéis quietud segura, |
|
|
vuelva a mis brazos, vuelve, y considera |
|
|
que vengado, triunfante y amorfo |
|
|
soy tu esposo constante, sin que puedan |
|
|
máximas alevosas estorbarme |
195 |
|
el gozar tu hermosura con firmeza. |
|
| HERMÍONE |
¿Qué gloria hoy se iguala con la mía? |
|
|
¡Qué venturosa soy! Deidad suprema. |
|
| ORESTES |
Prevenid el embarco, pues gozoso |
|
|
llevo todo mi bien, a que por reina |
200 |
|
la jure toda Grecia, y mi cariño |
|
|
eterno sacrifique sus ofrendas; |
|
|
y puesto que benignos hoy los dioses |
|
|
fin dichoso me dieron, sean eternas |
|
|
sus justas alabanzas, pues castigan |
205 |
|
con la misma igualdad como nos premian. |
|
| |
|
| FIN
|