1
Y hablamos del «lenguaje» de la mística porque ésta pasa de ser concebida únicamente como una experiencia personal y una lectura de los textos sagrados a referirse a un procedimiento didáctico o poético. De esta manera, su propia denominación («mística») comienza a significar una manera de hablar, a convertirse en un estilo o metáfora; maneras de hablar que son actividades metafóricas y desplazan, seducen con las palabras.
2
Recordemos que en Santa Teresa la aproximación mística toma formas físicas relativas a una capacidad simbólica del cuerpo más que a una encarnación del Verbo. En este sentido, puede interpretarse la lectura, predeterminada y fallida en la mayoría de los casos que en ocasiones se ha hecho de la lírica de Agustini, como inspirada o de raíz mística.
3
Michel de Certeau, La fable mystique. XVI-XVII siècles, Paris: Gallimard, 1982.
4
Carmen Ruiz Barrionuevo, Rubén Darío, op. cit., pág. 21.
5
Ricardo Gullón, Direcciones del modernismo, Madrid: Gredos, 1971, pág. 133.
6
Ibid., pág. 138.
7
«La herida oculta» del poeta latino Lucrecio es la máxima expresión de tal paradoja: «Al poseerse, los amantes dudan / No saben ordenar sus deseos. / Se estrechan con violencia, / se hacen sufrir, se muerden / con los dientes, los labios / se martirizan con caricias y besos. / Y ello porque no es puro su placer, / porque secretos aguijones los impulsan / a herir al ser amado, a destruir / la causa de su dolorosa pasión»
, Antología de la poesía latina, selección y traducción de Luis Alberto de Cuenca y Antonio Alvar, Madrid: Alianza, 2004, pág. 23.
8
«Anillo» declara la misma inquietud y deseo de unificar la sombra y la luz en una joya que el sujeto posea, en un poema: «Raro anillo que clarea, / Raro anillo que sombrea [...] ¿Será tu destino un dedo / De tempestad o de calma? / Para clarearte y sombrearte, / ¡Si yo pudiera glisarte / En un dedo de mi alma!»
(pág. 293).
9
Delmira Agustini, «Lo inefable», Poesías completas, ed. Magdalena García Pinto, op. cit., págs. 193 y 194. El interés de Agustini por este tema era extremo y si no véanse la cantidad de correcciones y reelaboraciones en las tres versiones que tiene de este poema que no son relevantes, sin embargo, porque las diferencias son en el plano lingüístico pero no en el contenido.
10
Pierre Bordel, L'imaginaire du secret, Grenoble: ELLUG, 1998.