Así por ejemplo en los dos mejores libros sobre traducciones: F. Lafarga, Las traducciones españolas del teatro francés (1700-1835), I, Barcelona, Publicacions i edicions de la Universitat de Barcelona, 1983, pág. 224, y El teatro europeo en la España del siglo XVIII, F. Lafarga ed., Lleida, Edicions Universitat de Lleida, 1997, pág. 230. No ha subsistido, que yo sepa, ningún ms. de la obra; la única ed. conocida es la suelta, s.l.n.a., mencionada por F. Aguilar Piñal.
«El teatro en el siglo XVIII (hasta 1808)», en Historia del teatro en España, II, dir. J. M. Díez Borque, Madrid, Taurus, 1988, pág. 259.
Liverpool University Press, II, 1970, pág. 545. El «inmundo insecto» de El sitio de Calés se evoca ya, un año antes, por la virtuosa Carlota en el acto primero de Federico II.
Después de dudar entre dos traducciones, digamos «clásicas»: «hombre bueno» o «ciudadano honrado», me atengo a las dos más que utiliza alternativamente la Enciclopedia Espasa, en la entrada «Rodin», para designar el grupo escultórico del artista francés que representa precisamente los seis rehenes calesianos: «Los burgueses de Calais», o «Ciudadanos de Calais».
Julio de 1790, pág. 394 y ss.; el texto citado, en la pág. 396.
«D'Aire, les deux Wissans, noms obscurs autrefois...» (III, 3).
Lo mismo que: «enfant» (niño) > plur.: «enfants» (hoy: «enfants»).
El sitio de Calés, comedia heroica en tres actos representada por la compañía de Manuel Martínez en el año de 1790. Por Don Luciano Francisco Comella, s.l.n.a., acto III, pág. 25 a.
Cito por la ed. de París, «chez Duchesne», 1765.