21
La realidad histórica de España. México, Porrua, 1962, pp. 60-61.
22
Véase supra.
23
Apud Camille Pitollet, La querelle caldéronienne.Paris, Félix Alcan, 1909, pp. 133-134.
24
Ibid., p. 120.
25
En la introducción a su edición del Discurso de Agustín Durán, University of Exeter, 1973, p. XI.
26
Apud C. Pitollet, ob. cit., p. 147.
27
Creo que Guillermo Carnero no da suficiente importancia a estos antecedentes cuando dice «la insistencia en el mérito de Calderón le viene a Böhl de Schlegel y no de fuentes reaccionarias españolas, si de ellas excluimos a los apologistas que, como Erauso, levantaron el pendón de lo nacional frente a la preceptiva neoclásica» (Los orígenes del romanticismo reaccionario español, Universidad de Valencia, 1978, p. 255.) Creo que es demasiado excluir.
28
Véase «¿Es el romanticismo un segundo barroco?», en Los orígenes del Romanticismo en Europa, tirada aparte de la Revista de Filología moderna, núm. 71/2, 1982, p. 54.
29
Apud C. Pitollet, ob. cit., p. 119.
30
Die Romantische Schule, en Heines Werke, Säkularausgabe, Band 8, Berlin, Akademie Verlag/Paris, Ed. du CNRS, 1972, p. 49.