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El tema ya lo traté hace unos años en una publicación local: «La antigüedad y los clásicos en Pequeñeces del Padre Luis Coloma», Páginas. Revista de Humanidades 2 (Jerez de la Frontera, enero-marzo 1990) 30 ss. En este artículo tomo aquel trabajo como base para corregir algunos detalles y ampliar el estudio a otras obras de mi ilustre conciudadano. La numeración de páginas que añado a la indicación de libro y capítulo es siempre la de R. Benítez, Luis Coloma, Pequeñeces (Cátedra; Madrid 19875 [1975]). Otra edición útil y más moderna es la de E. Miralles, Luis Coloma, Pequeñeces (Espasa Calpe; Madrid 1998). Aparte de estas ediciones, para la biografía de Coloma puede consultarse E. Fedriani Fuentes, Jerezanos insignes (Jerez de la Frontera 1968) 108 ss.; y A. Mariscal Trujillo, Jerezanos para la historia. Siglos XIX y XX (Jerez de la Frontera 2006) 58 s.
2
Poco
después repetirá: «[...] la
culta autora de La Gaviota poseía el latín
perfectamente»
.
3
Compárense, por curiosidad, los problemas de Cajal con el quisnam y el quicumque, como él mismo nos informa en Mi infancia y juventud (Madrid 1955) 62.
4
Y puede apostillarse aquí que también el joven Felipe II fue mal estudiante de latines, como se deduce de los informes que dieron a su padre Carlos V sus maestros Silíceo, Zúñiga o Calvete de Estrella: cfr. L. Gil Fernández, «Los Austrias y el humanismo español», en A. Alvar (recopil.), Minerva restituía. 9 lecciones de Filología Clásica (Servicio de publicaciones de la Universidad; Alcalá de Henares 1986) 166; y Juan Cristóbal Calvete de Estrella, La Vacaida, introd., ed. y trad., a cargo de M. A. Díaz Gito (Colección de Textos y Estudios Humanísticos «Palmyrenus»; Alcañiz-Madrid 2003) XXVI ss.
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También en las griegas: gàian échois elafrán; kóupha kónis éiê.
6
Precisamente de esta novela de juventud (corregida luego por el propio Coloma a partir de 1888) tenemos una muy buena edición con introducción, notas y aparato crítico de V. Cantero García y J. López Romero, P Luis Coloma. Juan Miseria. Edición de 1873 (Servicio de publicaciones de la Diputación Provincial; Cádiz 2001). El pasaje referido se lee en el cap. III (en la página. 79 de esta ed.; en él se ridiculiza la vanidad e incultura de uno de los personajes). En esta misma novela hay otras citas y alusiones clásicas: Morfeo, oráculo, Séneca, etc.
7
Podemos traer asimismo a colación el caso de Gonzalo Coloma, hermano menor de Luis y también jesuita, que fue consumado helenista y latinista, como consta entre otras cosas por el testimonio de un alumno muy especial, José Ortega y Gasset, que recibió sus clases en el Colegio de San Estanislao de Kostka del Palo, en Málaga (1891-1897), y que lo recordará con gratitud en sus Cartas de un joven español. 1891-1908, ed., por Soledad Ortega (El Arquero; Madrid 1991). Sobre el padre Gonzalo Coloma cfr. el breve apunte de E. Fedriani, Jerezanos insignes (op. cit. arriba en n. 1), 115.
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Para esta novela cito las páginas de la edición de A. Amorós, Ramón Pérez de Ayala. A.M.D.G. (Cátedra; Madrid 1984), cuya introducción es también muy útil.
9
Cfr. R. Benítez, ed. cit., 42.
10
10 Ibid., 27.