Elegía a Miguel Hernández
Juan Eduardo Cirlot
Dedicatoria
MIGUEL, ya duermes bajo el dulce trigode los campos dulcísimos, lloradospor tu voz, masculina, de elegía.Quisiera regresar, vivir contigoen los montes, los huertos y los prados,porque también yo tengo mi agonía.Y cavo como cava el hortelanola tierra de mi sangre con mi mano,con mi mano, Miguel, querido hermano.
La tierra no agradece mi ternura,
aleja su calor de mi presencia
y canta, sin tomar mi desventura.
Un seco corazón de penitencia
habita mi labrado pecho rojo,
donde tienen estrado y asistencia
las rosas, los claveles, que recojo,
las dalias encendidas, los jacintos
ya rojos por la sangre con que mojo
jardines, arenales y recintos.
Las puertas de mi carne desatada
umbrales de temblor, portales tintos,
acceden a la sal desamparada
que siembra cada día, cada hora
en mi huerta letárgica o airada.
El cielo me deslumbra y enamora
con su rostro de vidrio adolescente,
con su espacio nupcial donde demora.
