51
En Al pie de
la Torre Eiffel, escribía: «Me dicen algunas personas (en mi opinión
entienden mal el patriotismo) que yo debo callar los defectos de
las costumbres e instituciones de España y que me
estaría mejor [...] dar gato por liebre a los americanos, si
he de ser buena española. Me insurrecciono, me sublevo
contra semejante teoría»
, p. 279.
52
Torres, David, art. cit., p. 440.
53
Los ataques al
país vecino volverán a aparecer en la segunda
edición, aunque «suavizados» por la pluma de una
escritora, sobre la que se han posado las experiencias de diez
largos años. En el Epílogo de Por Francia y por
Alemania, la escritora dirá al respecto de esa aparente
galofobia de sus libros: «En efecto, la
epidermis del espíritu se irrita a veces y la
irritación superficial dicta censuras que con suma facilidad
pueden convertirse en arranques de impaciencia: arranques
pasajeros, que la reflexión corrige, sin evitar que se
reproduzcan ante nuevos estímulos, cuando desprevenido el
ánimo y en actividad la pluma, acuden a ella conceptos no
meditados»
, p. 247.
54
Menciona,
especialmente, a Le
Figaro y a L'Echo de Paris. Sólo hay una carta, la
XVII de Por Francia y por Alemania, donde Pardo
Bazán alaba un artículo publicado en la prensa
parisina. Cuando la autora comenta el texto que Le Figaro dedicó a los
orfeones coruñeses, escribe: «es
uno de los más exactos y formales que sobre asunto
español habrá publicado nunca el importante diario
parisiense»
, II, pp.
213-214.
55
Ideas similares habían aparecido dos años antes en su novela La Madre Naturaleza, concretamente, en el personaje Gabriel Pardo, pero aquí la crítica al estamento militar pasó inadvertida. Los detractores de la Condesa se resarcieron con la publicación de la epístola parisina. Vid. Clemessy, Nelly. op. cit., II, pp. 529-533.
56
«La señora Pardo Bazán ante los tribunales». La Época, 16-noviembre-1889.
57
«Una carta de la señora Pardo Bazán». La Época, 21-noviembre-1889. Está fechada dos días antes.
58
Además de Antonio Díaz Benzo -Un militar-, sabemos que debatió en La Época y La Correspondencia de España con los Sres. José de la Guardia y Francisco Barado, los únicos que firmaron sus escritos y a los que contesta en el citado Epílogo.
59
Me refiero a los de Barado, Francisco. «Consideraciones generales acerca de nuestro estado militar». La España Moderna, V (mayo-1889), pp. 85-96 y Cámara, Arcadio Luis de la. «Lo que es y lo que debiera ser el ejército», ibidem, VII, julio-1889, pp. 97-113.
60
«Conversaciones militares. A una señora y dos caballeros». La España Moderna, XV, marzo-1890, pp. 89-110.