11
Rafael DE BALBÍN Y LUQUE: Sistema de rítmica castellana (Madrid: Gredos, 1962), pp. 264-265: puesto en relación estructural con otros versos de ritmo ternario (antibráquicos y anapésticos), no parece que se les atribuya, por parte del autor, carácter de prototipo del cual derivaran los versos de las estrofas de Antonio Arnao y Rubén Darío con que lo ejemplifica.
12
J. VICUÑA,
pp. 107-114: cf. también T. NAVARRO, p. 204: «No es
improbable que tal variedad de endecasílabo se desarrollase
sobre la base del sáfico incompletamente acentuado, con
únicos apoyos en las sílabas cuarta y décima,
aunque falte probar que esta especie de sáfico sea
más antiguo que el endecasílabo acentuado en
7-4-10»
(cursiva mía).
13
VICUÑA, pp. 129, 209, 125 y 115, respectivamente.
14
De la
canción de cuna de Verdaguer aludida en la dedicatoria de
este homenaje, cf. «Rima
en cesura con sinalefa», en 1616, 4 (1981),
pp. H3-69, y las contribuciones
anteriores allí citadas, con datos de otros poetas,
p. ej., «ocells que enyoren la pau de
l'arbreda»
, v. 5
de «Terra
serena», de José M.ª de Sagarra.
15
Ahí de la muñeira, tan aducida en defensa del carácter totalmente dactílico del endecasílabo.
16
Cf. J. VICUÑA, p. 207, y T. NAVARRO, p. 408. Importante, a los efectos
aquí pretendidos, la observación de éste de
que también en el Pórtico rubeniano que
inmediatamente se cita arriba en el texto se hallan acentos en
2.ª: «En cinco casos, el acento
prosódio de la segunda sílaba necesita atenuarse para
no aparecer en conflicto con el apoyo inicial: "Que lleva un claro
lucero en la frente", "Al son triunfante que lanzan al viento". En
dos ocasiones, el apoyo de la sílaba séptima recae
también sobre palabra inacentuada: "Los muelles lanzas en
las altarifas", "Que él daba al viento con su
cornamusa".»
Naturalmente, para
mí no se trata de ninguna atenuación, sino de la
validez de la segunda alternativa en una posibilidad doble. Y no
porque Darío no haya practicado tales
«atenuaciones» -descuentos de elementos básicos
del ritmo cuando ocurren en lugares no convenidos-: yo mismo he
aprovechado la neutralización del acento de oro en
el v. 4 de Marcha triunfal:
«ya viene, oro y
hierro, el cortejo de los
paladines»
(cf. «Carácter convencional del
ritmo», en Historia y estructura de la obra
literaria [Madrid: CSIC,
1971], pp. 89-96). Pero, que
aquí estos descuentos se den precisamente en 2.ª da
qué pensar... en otra cosa. Pues nada los apoya la
comparación con el otro hecho aducido, a saber: que alguno
de los acentos sí esperados recaiga en palabra
proclítica o enclítica: cosa posible por el valor
indiferente de término no caracterizado, según
intenté probar ibid., pp. 94-95, n. 10,
ejemplificado con los en el mismo verso recién
citado.