570. En el cap. XXXVII de su vida declara la gran batalla espiritual que entonces sufrió, más terrible que las persecuciones exteriores.
571. Las fundaciones de santa Teresa formaban topográficamente una cruz de la cual Ávila era el centro: al norte las de Medina del Campo, Valladolid, Palencia y Burgos; al oeste las de Salamanca y Alba de Tormes; al este las de Segovia, Soria y Pastrana; al sur formando un ancho pie las de Toledo, Malagón, Beas, Sevilla, Caravaca y Villanueva de la jara. Su primera salida de San José fue para Medina del Campo en agosto de 1567; en 1568 su permanencia en él duró sólo tres meses de junio a agosto, en 1569 pocos días a principios de marzo, en 1570 desde agosto a fin de octubre. De 1571 a 74 residió en la Encarnación durante su priorato, terminado el cual volvió a su querido convento para ir luego a Valladolid; en enero de 1575; estuvo en él otra vez de paso, pero desde agosto de 1577 hasta junio de 1579 no lo dejó por dos años continuos. Volvió por un mes en julio de 1580 con motivo de la muerte de su hermano Lorenzo, y en setiembre de 1581 permaneciendo allí por última vez hasta el fin del año.
572. Entre ellos se distinguen el jarrito en que bebía, su correa puesta en un relicario, una carta suya y otra de san Pedro de Alcántara dirigida a ella, un autógrafo de las canciones de san Juan de la Cruz, y un ejemplar de los Morales de san Gregorio, edición de Sevilla de 1527, acotados de letra de la santa y que leía en su primera juventud, hacia 1535, según se desprende del cap. V de su vida.
573. Giraldo de Merlo portugués o más bien natural de Génova según la opinión más fundada. La estatua de san José, regalo de Felipe III, costó 800 ducados sin la sierra, diadema y vara de bronce dorado.
574. Interesantísima bajo todos conceptos es la relación que de sus visitas, gestiones y trabajos en dicha fábrica hace el insigne arquitecto, y que puede verse en el tomo II de los escritos de santa Teresa, biblioteca de Rivadeneira, pág. 381(**38). De las tres capillas que dejó subsistentes, una era la que hizo la misma santa para su hermano Lorenzo, otra la del clérigo Julián de Ávila su compañero en las fundaciones, y otra la de don Francisco de Guillamas. Las otras tres las obró Mora por su cuenta, reservando para sí la inmediata a la puerta que ocupaba cabalmente el sitio del capítulo donde había estado en depósito el santo cuerpo; pero como al fin se enterró en Santiago de Madrid, es de creer que la devolvería al lícenciado Mena, confesor de las monjas, que se la había cedido y que hoy tiene en ella su epitafio.
575. La inscripción dice así: Alvarus de Mendoza quondam episcopus Abulensis. deinde Palentinus comesque Perniae, hujus capellae fundator, necnon ejusdem monasterii totiusque ordinis benemerentissimus protector, obiit XIX aprilis MDLXXXVI. Desde Valladolid donde murió, mandó traer allí su cadáver. En 1562 recibió bajo su protección el convento, que le estuvo exclusivamente sujeto hasta su traslación a la silla de Palencia en 1577.
576. Análogo homenaje tributó a la Madre de Dios santa Teresa elegida priora de la Encarnación en 1571, colocando en la silla su figura con las llaves del convento en la mano y sentándose ella a los pies en una tarima.
577. Véanse las repetidas cartas que le escribió la santa y los muchos pasajes de sus escritos en que habla de él con amor y casi con respeto, a pesar de llevarle cuatro años de ventaja. Desde su regreso del Perú en 1576, vivía habitualmente el buen caballero en su serna o heredad a una legua de Ávila llevando una conducta ejemplar y cuidando de sus hijos. �Fallesció Lorencio de Cepeda, dice el epitafio, a 26 de junio de 1580�. En el sepulcro están sus blasones, y en el retablo de la capilla una pintura del martirio de san Lorenzo.
578. Mi buena hermana llama santa Teresa a la segunda en una carta escrita en 1575 que es la LVIII de la edición de Rivadeneira: del maestro Gaspar habla con alto aprecio en varios pasajes. Mora en su relación no menciona esta capilla sino la de Julián de Ávila, que creemos sea la misma por la grande amistad que había entre ambos sacerdotes.
579. El letrero le titula señor de las villas de la Serna, Badillo y los Povos, regidor de la ciudad, maestro de la cámara de los reyes Felipe II, III y IV y tesorero de las reinas doña Ana, doña Margarita y doña Isabel: murió de 82 años en Madrid a 3 de octubre de 1637. A sus expensas se hizo en 1610 el retablo de la ermita de Sansoles y en 1612 la portada. Su mujer a quien echaba la culpa, según la relación de Mora, de no haber comenzado las obras de la iglesia de San José con la perfección conveniente, se llamaba Catalina de Rois Bernaldo de Quirós, y yace allí con su hija doña María, marquesa de Loriana.
