1
Mourelle de Lema distingue cuatro líneas fundamentales de investigación, que siguen métodos distintos y están orientadas hacia objetivos diferentes. Nacen, respectivamente, a partir de los siguientes hechos: el aumento sensible de la preocupación por la historia de la lengua; el comienzo de los estudios dialectales; los primeros influjos de la lingüística histórico-comparada y la introducción de la gramática filosófica y lógica (La Teoría Lingüística en la España del siglo XIX, Madrid, Ed. Prensa Española, 1968. Véase también del mismo autor Historia y principios fundamentales de la Lingüística, Madrid, Ed. Prensa Española, 1977, págs. 64-70). Por su parte, Alcina y Blecua apuntan como nota característica de los estudios lingüísticos en España durante el siglo XIX el prestigio creciente de Condillac -cuyas ideas nos llegan a través de las obras de Destutt-Tracy- y, como gramática más importante, los Principios de Gramática General de Gómez Hermosilla, publicada en 1835, si bien se venía utilizando como texto escolar desde 1825, que tanta influencia habría de tener sobre las gramáticas de Salva y de Bello («Los estudios lingüísticos y gramaticales hispánicos en el siglo XIX», en Gramática Española, Barcelona, Ed. Ariel, 1975, págs. 84-89). Finalmente, Marcos Marín hace referencia a tres núcleos ideológicos en el siglo XIX: un primer período de continuidad de los problemas lingüísticos planteados en el siglo anterior; la influencia de Condillac, visible en las gramáticas de Gómez Hermosilla, Salva y Bello y, en las últimas décadas del siglo, la gramática histórica y comparada, de procedencia alemana, que se prolonga hasta los primeros años del siglo XX, en las obras de Milá y Fontanals, Conde de La Vinaza, Alemany y los sanscritistas («Desde el pensamiento racionalista.- La lingüística española en el siglo XIX», en Lingüística y Lengua Española. Introducción, historia y métodos, Madrid, Ed. Cincel, 1975, págs. 168-184).
2
Como ejemplo representativo debemos citar la Gramática especulativa de Tomás Erfurt, que responde con bastante fidelidad a las tendencias filosóficas de su época y en concreto al nominalismo. Las circunstancias históricas favorecen la simpatía de Tomás Erfurt por este movimiento y le facilitaron un adecuado conocimiento de él. En 1932, Guillermo Occam se rebelaba contra el Pontífice Juan XXII, después de haber sido condenado como hereje, y buscó la protección de Luis de Baviera. Desde Munich, ejerció notable influencia en la escolástica alemana. Debemos tener en cuenta que uno de los principales códices de la Gramática Especulativa se encuentra en la Biblioteca de la Universidad de Munich. A pesar de los pocos datos conocidos sobre la vida de Tomás de Erfurt, el hecho seguro es que escribió su Gramática en pleno auge del nominalismo.
Entre las diversas valoraciones críticas sobre el nominalismo, una de las más acertadas, tanto desde una perspectiva histórica como doctrinal, es la de Étienne Gilson en La Filosofía de la Edad Media, versión castellana, Buenos Aires, 1940, cap. XI.
De la Gramática Especulativa existe una traducción española en la Editorial Losada, Buenos Aires, S. A., 1947, efectuada -igual que el acertado estudio preliminar- por Luis Farré.
3
De Methodo, VI.
4
Condillac, Cours d'étude pour l'instruction du Prince de Parme, Ginebra, Villard, 1780, I, pág. XIX.
5
Según Cousin, la observación directa de la realidad, tal como es dada a la conciencia, permite advertir el origen de los datos que el análisis de Condillac había descompuesto artificialmente en sensaciones, y permite, al propio tiempo, que sean aceptadas como primitivas las facultades activas del espíritu y las mismas condiciones de la posibilidad del conocimiento universal de las cosas. Dicha razón de origen equivale a reconocer como verdaderos los principios negados o dejados en suspenso por el análisis escéptico y a afirmar las entidades que, como la substancia y la causalidad, y en cuanto soporte de ellas, Dios, son disueltas o relegadas a lo inconcebible por la crítica. La filosofía de Cousin, que coincidió con la situación política conciliadora de su época, ha sido casi siempre combatida como superficial. Se extendió rápidamente por algunos países, sobre todo en España, Italia y en algunos países hispanoamericanos.
6
Pierre Laromiguière (1756-1837) ejerció gran influencia en el movimiento que, partiendo de los temas planteados por el sensualismo de Condillac, aspiraba a una superación del mismo por medio de la acentuación del carácter propio e irreductible de la actividad de la conciencia. El concepto de fuerza y de actividad propia resulta, pues, central en el pensamiento de Laromiguière, quien, a la inversa de Condillac, no deduce las operaciones espirituales de la sensación, sino todas las operaciones de la llamada «primera facultad», es decir, de la atención o concentración de la actividad del alma sobre el objeto. La atención «engendra», por lo tanto, según Laromiguière, las diversas operaciones, incluyendo la del razonamiento y la operación fundamental de la comparación. De este modo, Laromiguière defiende una concepción espiritualista, pero la relación con los temas y aun con algunas soluciones de Condillac se manifiesta todavía en su consideración del lenguaje y del cálculo. En estos terrenos se desenvuelve forzosamente toda ciencia: el «arte de hablar» y la «lengua bien hecha» son, a su entender, indispensables para una consideración científica de la realidad.
7
Menéndez Pelayo, M., Historia de los Heterodoxos Españoles, Madrid, CSIC, págs. 116-117.
8
La Gramática General de Arbolí se sitúa en una zona muy próxima a la doctrina espiritualista capitaneada por el Vizconde de Bonald. Juan Pérez Villamil la dio a conocer con la Traducción del Ensayo analítico de las leyes naturales del orden social (1823). Esta obra se publica como «preservativo eficaz contra las doctrinas antisociales y desorganizadoras de la anarquía»
. Ferrer, en el prólogo a la Traducción de las Observaciones religiosas, morales, sociales y políticas, históricas y literarias, entresacadas de las obras del Vizconde de Bonald, dice: «Su filosofía es espiritualista, pero no de ese espiritualismo místico sin claridad, envuelto entre sombras y misteriosas dudas, y en el que se evapora el genio alemán. Tampoco es ese sentimiento medio poético y medio filosófico, que flota entre el escepticismo y la creencia [...]. Su espiritualismo es católico sin dejar de ser racional, fijo como la autoridad en que se apoya, claro como la verdad de que emana, lleno de convicción y de luz»
.
«Ideólogo y metafísico -dice Ferrer-, Bonald desciende en sus obras al examen de los puntos más difíciles de la ciencia. Defensor de las ideas innatas, discípulo de Platón, de San Agustín, de Descartes, Leibniz y Malebranche, combate con fuerza de talento que pasma a la escuela contraria, en la que se ven figurar los nombres de Aristóteles, Locke y Condillac»
. Citado en Mourelle de Lema, op. cit., págs. 59-60.
9
León y Domínguez, J. M., Recuerdos Gaditanos, Cádiz, Imp. Cabello y Lozón, 1897.
10
Gramática General, pág. 8. En las citas siguientes de esta obra utilizaremos solamente las iniciales del título G. G. La lingüística estructural se apoya precisamente en la distinción de estos conceptos y, de una manera más concreta, en la célebre dicotomía saussureana de langue y parole. Así lo expresa un seguidor de Saussure, el danés Hjelmslev. La doctrina de Saussure, dice:
| (L. Hjelmslev, Essais linguistiques, París, 1971, pág. 77. Traducción española, Ensayos lingüísticos, Madrid, Gredos, 1972). | ||
Sin embargo, E. Coseriu ha mostrado que la célebre dicotomía saussureana se encuentra ya formulada explícitamente en la obra Die Sprackwissenschaft (1891) del lingüista alemán G. von der Gabelentz.
Coseriu insiste en que Saussure tuvo que haber conocido y utilizado esta obra. El mismo Coseriu completó la dicotomía saussureana de lengua y habla mediante una tricotomía a la que da los nombres de sistema, norma y habla. Cf. E. Coseriu, «Georg von der Gabelentz et la linguistique synchronique». Estudio preliminar a la reimpresión de la obra de Gabelentz, Die Sprackwissenschaft, Tubinga, 1969. Cf. E. Coseriu, Teoría del lenguaje y lingüística general, Madrid, Gredos, 1969, págs. 111-113, y Tradición y novedad en la ciencia del lenguaje, Madrid, Gredos, 1977, págs. 200-250. Cf. Jesús Antonio Collado, Fundamentos de lingüística General, Madrid, Gredos, 1974, págs. 45-75.