Ibid. fol. 101 v.
Los Bereberes, pág. 122.
Historia..., fol. 113 v.
Fol. 115.
El actor encargado de encarnar a Astolfo dice que «Huerta es de los nuestros», es decir, creo yo, de los desterrados.
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Pero si queda fuera de duda que la loa que estudiamos se declamó en 1772 o 1773, ¿cómo es posible que el cómico renitente se refiera a su papel en la representación de Raquel en Orán como a algo ya remoto? Eso, dice,
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¿No constituyen los últimos versos una clara alusión a las mejoras del teatro llevadas a cabo en 1772 por Alvarado? De enero de este año, fecha considerada hasta ahora como la del estreno de la tragedia huertiana, a septiembre, median ocho meses escasos; parecería pues más lógico diferir hasta 1773 la fecha de la loa, pero aunque hubiera transcurrido un año más, o sea veinte meses en total, desde el estreno de Raquel, ¿podía hablarse ya de «otros tiempos» al evocar enero del 72? No parece convincente, por mucha exageración y humor que se le atribuya al personaje. Entonces, ¿tratábase de La judía de Toledo, de Diamante, y no de Raquel? Lo podría dar a entender la alusión del escritor al «gusto añejo» y, a continuación inmediata, a «lo antiguo»; pero la comedia del día, La vida es sueño, tampoco era ninguna nueva, sino otra tan antigua como las anteriores, de manera que lo del «gusto añejo» debe referirse a otra cosa que el Siglo de Oro, es decir, a la época anterior a la reforma de Alvarado.
¿Cómo es posible pues que el estreno de Raquel en enero de 1772 se considerase a las pocos meses como ocurrido «en otros tiempos»? Conviene en primer lugar volver a la historia de esta datación. Desde el artículo de Jean Cazenave, «Vicente García de la Huerta á Oran (1872) [sic]. Première représentation de Raquel», en Les langues néo-latines, número 118, 1951, págs. 1 y ss., se viene pensando que la obra se estrenó en Orán el 22 de enero de 1772, o sea dos días después del cumpleaños de Carlos III, con cuyo motivo se puso en escena según se afirma en la loa que entonces compuso D. Vicente («...este día / por ser vuestro natal, oh Rey amado...»). Cazenave no explica ese curioso retraso de dos días en la celebración del acontecimiento, y todos hemos admitido hasta ahora como exacta la fecha que propone. Este artículo es en realidad el mero arreglo de un trabajo anterior publicado con el título de «Pages d'histoire algérienne: une fête à Oran en 1772» en la revista L'Afrique latine, febrero 1923, págs. 151 y ss. (y no L'Afrique française, como se lee en la reseña publicada en 1923 por el Bulletin hispanique, XXV, pág. 192, por lo que hace años anduve yo buscando en vano en todos los números de ella hasta que por mera casualidad me enteré hace poco de la existencia de la otra...) En él se funda ya Cazenave, como en el segundo, en la Historia general de Orán arriba citada, y en ambos reproduce -con signatura errónea- la primera loa conocida de Raquel (de manera que su descubrimiento es anterior al que hizo Rodríguez-Moñino, contra lo que escribí en Sur la querelle du théâtre... en 1970) y, sobre todo, describe con muchos pormenores (banquete ofrecido por el comandante general, celebración a las dos y media en la iglesia, campanadas, doble hilera de fusileros, colgaduras en los balcones, autoridades en el estrado, ataque de los moros por la noche, etc.) la ceremonia del 22 de enero, pero en este caso, y sólo en éste, sin referencia alguna a la foliación. Después de consultar detenidamente el documento manuscrito, debo confesarme incapaz de confirmar tan realista descripción... En cuanto a la fecha del estreno, pienso en primer lugar que Cazenave, simplemente, apuntaría «22 de enero» en vez de «20» (también se equivoca en los años de Carlos III: 46 en vez de 56); en cuanto al año 1772, creo que se explica de la manera siguiente: el documento, compuesto de varios manuscritos reunidos a petición del marqués de Tabalosos, hijo de Eugenio de Alvarado, contiene unas pocas apuntaciones de dicho marqués, de letra fácilmente reconocible, y una de ellas, la nota de presentación de la loa oranesa de Raquel, dice así: «Esta tragedia, compuesta por Don Vicente García de la Huerta que a la sazón se hallaba en Orán, se representó en el teatro que reedificó en la plaza el Comandante general Don Eugenio de Alvarado y para memoria y de la estatua que erigió en ella al S. D. Carlos III se imprimirán también las siguientes poesías...» El poema recitado con motivo de la erección de la estatua, Los Bereberes, es, como sabemos, del 20 de enero de 1772, 56 cumpleaños del monarca, y si bien no figura en el manuscrito, se halla en cambio en otro, también custodiado en la Bibl. Nac. de París, y conocido de Cazenave (véase «Pages d'histoire algérienne...»); además, naturalmente, también sabía el historiador que las mejoras efectuadas en el teatro de Orán se concluyeron en 1772, sin indicación de mes, por cierto, y de la aparente coetaneidad, en la nota de Tabalosos, del estreno de Raquel y de la «reedificación» del coliseo dedujo Cazenave el supuesto año de dicho estreno.
Pero de ser así, cabría suponer que a mediados de enero ya estaban concluidas las obras... En lo que no se ha fijado nuestro antecesor, es en que la nota del hijo de Alvarado (fol. 142) es posterior a la fecha de la muerte de su padre, pues desea que las poesías que reúne se impriman -escribe- para la memoria de mi padre Señor (q.D.g.)»; el comandante general -nos dijo antes- murió en 1780, de manera que las notas del hijo son posteriores a este año y es lícito por ende fijar algunos límites a la fidelidad de su memoria; fuera de que la frase que deja escrita bien puede significar simplemente que la obra de Huerta se representó en un teatro que antes o después «reedificó» el militar. Por algo no se atrevió el P. Jaime Asensio («La tragedia Raquel de Huerta, fue estrenada en Orán», Estudios, número 58, 1962, pág. 510), que no conocía los anteriores trabajos de Cazenave y Rodríguez-Moñino, a afirmar más de que la Raquel se representó «en los años 1770 a 1773» (si bien se equivoca al proponer 1770, pues en enero de aquel año aún no había llegado el nuevo comandante general, a quien se nombra en la loa). En conclusión pues, no resultará muy aventurada la hipótesis -que no pasa por ahora de hipótesis- de que esos «otros tiempos» en que se representó la tragedia huertiana en Orán fuesen anteriores en un año a 1772, es decir, el 20 de enero de 1771. En este año fechó el estreno -no sabemos con qué motivo- José Subirá («La junta de reforma de teatros...», RBAM IX, 1932, pág. 21), y además todos sabemos hoy que la obra era ya conocida del gobierno antes del destierro de su autor.
Pág. 95.
Véase F. Aguilar Piñal, La Sevilla de Olavide, Oviedo, 1974, capítulo noveno.