1
Durante muchos años en diversos estudios y manuales (Zum Pelde, Lauxar, Pérez Petit, Albarrán Puente, Gil Salguero, Torres Ríoseco) figuró el año 1872 como fecha de nacimiento, pero el error ha sido corregido en más recientes o mejor informadas investigaciones (Pedro y Max Henríquez Ureña, Leguizamón, Ibáñez, Rodríguez Monegal, Real de Azúa, Etcheverry, Anderson Imbert, Bazin). Por otra parte, en la exposición Originales y documentos de José Enrique Rodó, que, bajo la dirección del profesor Roberto Ibáñez, fue inaugurada el 19 de diciembre de 1947 en el teatro Solís, figuró en la sección «Documentos personales» la fe de bautismo (N.º 263 del catálogo) de José Enrique Rodó, y estaba fechada: Montevideo, 5 de octubre de 1871. No parece necesario advertir que el bautismo debe haber sido posterior al nacimiento.
2
Señalando las afinidades entre Renan y Rodó, dirá Jean Cassou: «Seulement, Rodó n'a jamáis souri»
(Renan et Rodó, en Revue de l'Amérique Latine, 2è. anné, vol. V, p. 233; cit. por Glicerio Albarrán Puente, El pensamiento de José Enrique Rodó, Ediciones Cultura Hispánica, Madrid, 1953, pág. 73).
3
Rodó. Su vida. Su obra (1918). Cito por la segunda edición ampliada (Montevideo, 1937, Ed. Claudio García & Cía., 512 págs.).
4
«A manera de prólogo» (artículo que refunde tres anteriores, del mismo autor, escritos sobre Rodó), en el volumen Rodó y sus críticos (París, 1920, Biblioteca Latino-Americana, dirigida por Hugo D. Barbagelata, 345 págs.).
5
Proceso intelectual del Uruguay (Montevideo, 2.ª edición, 1941, Editorial Claridad, 639 págs.).
6
Compárese este trabajito de colegial con los párrafos finales del extenso ensayo que, casi veinte años más tarde, dedicara Rodó a su héroe favorito: «Pero la plenitud de nuestros destinos se acerca, y con ella, la hora en que toda la verdad de Bolívar rebose sobre el mundo. Y por lo que toca a la América nuestra, él quedará para siempre como su insuperable Héroe Epónimo. Porque la superioridad del héroe no se determina sólo por lo que él sea capaz de hacer abstractamente valoradas la vehemencia de su vocación y la energía de su aptitud, sino también por lo que da de sí la ocasión en que llega, la gesta a que le ha enviado la consigna de Dios; y hay ocasiones heroicas que, por trascendentes y fundamentales, son únicas o tan raras como esas celestes conjunciones que el girar de los astros no reproduce sino a enormes vueltas de tiempo. Cuando diez siglos hayan pasado, cuando la pátina de una legendaria antigüedad se extienda desde el Anáhuac hasta el Plata, allí donde hoy campea la naturaleza o cría sus raíces la civilización; cuando cien generaciones humanas hayan mezclado, en la masa de la tierra, el polvo de sus huesos con el polvo de los bosques cien mil veces deshojados y de las ciudades veinte veces reconstruidas, y hagan reverberar en la memoria de hombres que nos espantarían por extraños, si los alcanzáramos a prefigurar, miríadas de nombres gloriosos en virtud de empresas, hazañas y victorias de que no podemos formar imagen; todavía entonces, si el sentimiento colectivo de la América libre y una no ha perdido esencialmente su virtualidad, esos hombres, que verán como nosotros en la nevada cumbre del Sorata la más excelsa altura de los Andes, verán, como nosotros también, que en la extensión de sus recuerdos de gloria nada hay más grande que Bolívar»
.
7
Ob. cit., pág. 225.
8
Citado por Glicerio Albarrán Puente, ob. cit., página 12.
9
Salvo expresa indicación en contrario, para todas las citas de textos de Rodó se ha tomado como base la edición de sus Obras completas (con introducción, prólogo y notas de Emir Rodríguez Monegal), publicada por Aguilar, Madrid, 1957.
10
Reproducido en el catálogo de la exposición Originales y documentos de José Enrique Rodó (Teatro Solís, 1947), unidad N.º 109.