21
Instituyó Moctezuma varias órdenes militares; la más distinguida era aquella a cuyo frente estaba el mismo emperador y a la que no podían aspirar sino los nobles de sangre real. La insignia de esta orden era una cinta roja, cuyas borlas eran en número proporcionado a las hazañas del caballero. (Véase a Solís.)
22
Dios del mal. Algunos historiadores españoles han confundido este nombre con el de Tezcalepuzca, que era el dios criador, alma del mundo y rey del cielo.
23
Animales feroces de aquella parte de la América.
24
El volcán.
25
En una nación que poseía el más bello y expresivo lenguaje (dice el abate Clavijero hablando de Méjico) no podían faltar oradores y poetas. Los embajadores y consejeros aprendían la elocuencia, y las escasas muestras que se han conservado de las arengas gratulatorias que se hacían a los reyes, dan testimonio de la precisión, elegancia y gravedad que caracterizaba a los oradores aztecas. La poesía, a juzgar por los fragmentos llegados a nosotros, estaba aun más adelantada, que la elocuencia oratoria: brillante y figurada como la oriental, distinguíase además por la delicadeza de la expresión.
Solís hace también mención de los historiadores y poetas aztecas, entre los cuales sobresalían los tezcucanos por ser su ciudad el centro de la civilización mejicana. Un distinguido escritor ha dicho hablando de Tezcuco, que era la Atenas de América.
26
En la lengua, mejicana, como en la griega, se compone una palabra de dos, tres o cuatro sim ples. Teopizque, que significa sacerdote, como hemos advertido antes, es una voz compuesta de Teotl, que quiere decir Dios, y del verbo pia, que es custodiar. Anteponiendo a dicho nombre compuesto el adjetivo huei, que significa grande, formaban una nueva composición que significa gran custodio de Dios, pero que debe traducirse gran sacerdote o pontífice. Daban también los mejicanos al individuo revestido de la suprema dignidad sacerdotal el título de Teoteouctli, otra voz compuesta que quiere decir caballero de Dios, o, según Clavijero, señor divino.
Por medio de tales composiciones daban en una sola palabra el nombre y la definición de la cosa.
Conveniente nos parece observar aquí que no hay lengua que abunde tanto como la mejicana en nombres verbales y abstractos: no hay en ella verbo del cual no se hagan numerosas diferencias verbales, ni sustantivo o adjetivo de que no se formen abstractos.
27
El icxolt de los mejicanos era una especie de papiro. Algunos historiadores españoles le llaman amalt.
28
Había correos establecidos en todo el imperio, por cuyo medio se comunicaban rápidamente las disposiciones del gobierno a las más remotas provincias. En aquella época no existía en Europa igual establecimiento.
Imponíanse en Méjico gravísimas penas a cualquiera que detuviese o maltratase a un correo.
29
Así las designa Clavijero; Robertson las llama Calpulé.
30
Estas y todas las noticias que damos del gobierno y policía de los mejicanos, han sido tomadas de Robertson, Clavijero, y aun algunas de Solís y otros historiadores españoles.