Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

381

Idem, pág. 636.

 

382

En un principio el niño se interesa por las palabras no sólo por ser medio de expresión, sino en la misma forma en que se interesa por todas las cosas nuevas para él. Juega con ellas como si fueran juguetes. Lo demuestran los charloteos y formulillas sin sentido a que se entrega con visible placer, los juegos de palabras con que se divierte sin cansarse y las invenciones de apodos a que se dedica con deleite. Sólo poco a poco, y apenas antes del décimo año, se interesa verdadera y conscientemente por la palabra como portadora del pensamiento, y ello sin perder aún esa sensibilidad a la música verbal que lo hace tan accesible a la poesía. LEIF, J. y RUSTIN, G.: Didáctica de la moral y el lenguaje. Kapelusz, Buenos Aires, 1961, pág. 100.

 

383

STRINDBERG, Augusto: El viaje... Espasa-Calpe Argentina, Buenos Aires, 1945, página 46 y ss.

 

384

BENAVENTE, J.: Ob. com., tomo III, pág. 632.

 

385

Idem, págs. 624-629.

 

386

BENAVENTE, J.: Ob. com., tomo III, pág. 611.

 

387

Idem.

 

388

Idem.

 

389

STRINDBERG, A.: Op. cit., pág. 17.

 

390

Idem, pág. 25.