Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
Indice


 

321

Añade la crónica real que el obispo de Barcelona y el paborde de Tarragona, no creyéndose todavía seguros, permanecieron todo aquel dia dentro de la Almudaina, y que el rey para sosegar del todo al pueblo ofreció comprar parte del botin para repartirlo luego entre los que se creian defraudados.

 

322

El objeto de esta frustrada espedicion no podia ser otro, segun la escasez de las fuerzas, que el de vigilar las costas de Berbería, e intentar en todo caso un desembarco ó sorpresa, para distraer la atencion de los jeques africanos que tratasen de acudir al recobro de Mallorca.

 

323

Ignórase la índole de estas dolencias y los estragos que causaron en el ejército y en el resto de la poblacion. Nuestros historiadores comprendiendo mal el resto lemosin, como en su lugar observamos, afirman que el contagio tardó en declararse hasta la pascua; lo cual ni conviene con la serie de los acontecimientos posteriores que obligan á adelantarlo un mes por lo menos, ni con la fecha del fallecimiento del conde de Ampurias, que siendo el postrer acometido murió á 23 de febrero, segun el necrologio de la iglesia de Gerona. Se cree comunmente que los mencionados nobles fueron sepultados en la capilla de Nuestra Señora de la Victoria contigua y pegada al demolido convento de santo Domingo; pero las inscripciones esculpidas en los muros de esta que trae Dameto refiriéndose á memorias manuscritas, y que en su tiempo habian ya desaparecido con la renovacion de las paredes, nada nos dicen de las víctimas del contagio, y solo hablan de los gefes y caballeros muertos en los combates. Decia la una: «Kal. Januariis, anno Domini supradicto fuerunt hic recondita corpora ducum et imperatorum, quos in invasione civitatis Majoricae sarraceni interfecerunt, qui comitatu exercitus felicis regis Aragonum Jacobi, ad expugnandam insulam venientes plantaverunt in ea fidei puritatem, quorum animae requiescant in pace». La otra sustancialmente se reducia á lo mismo; y aunque ambas distan mucho de ser elegantes, tampoco presentan el carácter de antigüedad que pudiera recomendarlas como genúinas. Harto improbable parece que la ereccion de dicha capilla y las exequias solemnes de los caballeros tuvieran lugar al otro dia del asalto, cuando la codicia del saqueo, el reparto del botin, el cuidado de limpiar de cadáveres la ciudad, traía á todos inquietos y agitados, y mientras el dominico fray Miguel, á quien se atribuye con este motivo la fundacion del convento, atendia á la custodia del tesoro de la Almudaina.

 

324

Mil sueldos, segun esta indicacion, eran el salario por el cual se alistaba un caballero. Al mismo Cornel prometió el rey en la campaña de Valencia 16000 morabatines para mantener cien caballeros, si durante todo un invierno se quedaba con ellos de guarnicion en Burriana recien conquistada, mas en asunto de tal entidad pidió tiempo el magnate para juntar á sus vasallos y avenirse con ellos.

 

325

Fué Rodrigo de Lizana uno de los barones que mas ruidosa parte tomaron en las disensiones y revueltas de Aragon durante la mocedad de Jaime I, y se mantuvo siempre estrechamente enlazado al poderoso señor de Albarracin don Pedro Fernandez de Azagra y al partido del infante don Fernando. En 1220 su castillo de Lizana sufrió un terrible sitio de las tropas reales, y mas tarde se encerró en el de Moncada para ausiliar á este en la defensa; pero reconciliado luego con el rey le siguió fielmente en su fuga de Huesca, le acompañó á Tudela mediando en sus conferencias con el rey de Navarra, y le sirvió con denuedo en las campañas de Valencia de cuya capital quedó nombrado gobernador. Ato ó Aton de Foces ilustre aragonés se inclinó al partido del conde de Rosellon, pero acreditó constantemente su lealtad al soberano, acudiendo á su llamamiento en 1226 para la frustrada espedicion de Valencia, defendiéndole en persona contra la arrogante osadía de Ahonés, y poniéndose siempre á su lado en las mas apuradas situaciones.

 

326

En la relacion de los hechos sin duda no guardan estos capítulos un orden escrupuloso de fechas, pues habiendo durado la almoneda hasta pascuas, y sobrevenido luego la peste, si las dos salidas que el rey hizo contra los sarracenos de las montañas hubieran sido posteriores á los sucesos ya indicados, se ha habrian verificado lo mas pronto por el mes de mayo, y no durante la cuaresma como sabemos de la segunda. Es preciso creer ó que la peste no tardó tanto tiempo era declararse, ó que sus estragos y la almoneda del botin no impidieron al rey emprender mientras tanto sus escursiones por la isla, sin aguardar á los refuerzos de Aragon que en tan breve tiempo no pudieron aprontarse.

 

327

He aquí confirmada esplicitamente nuestra opinion de que muy pocos de los conquistadores, en especial de los caudillos, quedaron como pobladores en la isla, y que sus heredamientos y porciones se subdividieron rapidamente ó pasaron á otros dueños.

 

328

La descripcion de los lugares indica que el rey se internó en las montañas hasta la sierra de Alfabia, y que la infanteria retraida por lo fragoso de aquellas breñas y temiendo ser envuelta por las guerrillas sarracenas, torció á la derecha por el camino de Orient, Alaró y Lloseta hasta Inca. La distancia es larga, el terreno montuoso, y esta desmembracion del ejército que hubiera podido causar su total ruina inutilizó de pronto la espedicion.

 

329

Sin duda el jóven Guillermo vino con su padre á la conquista, y el importante mando que se le confió manifiesta lo acreditado ya de su valor y esperiencia. Sobre este vástago de los Moncadas véase el apéndice num. 1.º y el libro del Repartimiento.

 

330

Debió ser este sitio un despoblado ó á lo mas un simple caserío, pues en el distrito no existia entonces otro lugar que el de Buñola que daba nombre á todo él, sin que formara tal vez una poblacion reunida; pues la misma Inca en la crónica real es llamada tan solo la mayor alquería de Mallorca, prueba de que entonces no existan formalmente villas. Su retirada á Inca la cuenta el rey en esta forma: «E metem nostras atzemblas devant aquels quins eran romases, e quant vehem que foren lá jus al peu de la costa, suau e gint devallam nos en; e en tota aquela reguarda no havia XL cavalers: e quant los sarrahins veheren que nos féyaut tant bo capteniment, no gosaren venir á nos».

Indice