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La crónica real en vez de Guillermo pone á Pedro de Moncada que era hijo del senescal Guillen Ramon.
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Antes de vestir la cogullo Guillermo de Cervera señor de Juneda, habia obtenido entre otros importantes cargos la tutela del mismo rey don Jaime; y así en el testamento otorgado por este antes de su tercer venida á Mallorca, le confió la de su hijo Alfonso caso de quedarse huérfano. Mientras vivió este personage, ilustre antes por su poder y dignidad y luego por su abnegacion, mereció del rey la mas distinguida confianza, y en 1234 fueron sometidas á su juicio arbitral las disensiones ocurridas entre aquel y don Nuño sobre los condados de Cerdaña y Conflent.
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Acompañó don Nuño al monarca en esta segunda espedicion á la isla, en la cual obtenia tan considerable señorío, y que visitó otra vez en 1235 al concurrir á la conquista de Iviza, y en 1239 cuando fundó el monasterio de La Real.
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El cambio, aunque resuelto, no estaba todavía otorgado, pues la fecha de su escritura, que continuamos en el apéndice número 5.º, es de 29 de setiembre de 1231, y este viaje á Mallorca debió verificarse antes de la pascua del mismo año. Era el infante don Pedro hijo de Sancho I rey de Portugal y de doña Dulce hija del conde Raimundo Berenguer, y de consiguiente por linea materna primo del padre de Jaime I; nacido en 1187, vino emigrado de su país por desavenencias con su hermano Alfonso II ó con Sancho II su sobrino, y acogido benignamente en la corte aragonesa casó con doña Aurembiax heredera legítima del condado de Urgel, á quien las armas del rey pusieron en posesion de los estados paternos, y que fallecida en 1231 los legó en propiedad á su esposo á falta de hijos. No quiso don Jaime perder la ocasion de incorporar á la corona aquel poderoso y hartas veces enemigo condado, y temiendo que el infante se aviniese con su competidor Ponce de Cabrera, le pidió la cesión de él en cambio del señorío vitalicio de la isla de Mallorca y de las otras adyacentes que todavía estaban por conquistar.
El trueque era ventajoso al rey bajo todos los aspectos, bien que sensible por la predileccion que le inspirara su reciente conquista; sin embargo Jimenez de Urrea, conversando un dia con el soberano en Montalvan ácia 1234, no pudo menos de reprendérselo, diciéndole con caballerosa franqueza que digno era de perder tan preciosas islas, puesto que las habia confiado al hombre mas negligente del mundo. Á esto respondió don Jaime que pronto veria la enmienda de su yerro; y en efecto, apenas conquistado el reino de Valencia, cedió en él al infante grandes estados y las importantes villas de Segorbe, Morella, Murviedro, Castellon y Almenara, para recobrar á Mallorca. En 3 de junio de 1244 desde Algecira, absolvió don Pedro de Portugal á los mallorquines del juramento de fidelidad que como á señor feudal le tenian prestado: pero habiendo ausiliado al infante don Alfonso en sus pretensiones contra el rey su padre, perdió tambien sus nuevos dominios, que recobró mas tarde escepto las plazas de guerra. Por ellas, y viendo la actitud temible que habia tomado á favor de los moros sublevados de Valencia, recibió el infante en 1254 treinta y nueve mil sueldos de renta y otra vez el dominio de Mallorca, pues del mismo año existe un privilegio por él confirmado. De otro de 2 de agosto de 1256, en que manda el rey jurar por sucesor suyo en la isla á su hijo Jaime, deducimos que el infante de Portugal habia ya fallecido á la sazon, aunque hay quien alarga sus dias hasta 1258. Sin bastante fundamento se afirma que murió en Mallorca y que fué sepultado en la sacristía de san Francisco de Asis, pereciendo en un incendio sus restos y su sepulcro. Tuvo un hijo, natural sin duda, que se llamó Pedro Alonso comendador de Alcañiz, y un nieto que no parece hijo de este sino de otro, nombrado Ruy Martinez.
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La crónica del rey añade que el infante, enmendando con una mentira su flojedad, añadió: «y los otros vienen detrás»; pero cuida de observar que escepto aquellos cuatro no llevaba ni venian en pós de él otros algunos.
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Estos dos marineros fueron enviados á la ciudad por el rey y no por los genoveses, segun espresa la crónica real, diciendo tambien que fueron 50 las caballerías que de la ciudad se le remitieron.
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Debe entenderse hombres á caballo tambien, pero no armados, sino montados á la ligera.
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Era rey de Tunez por aquellos años Abu Zacaría Yahie ben Hafsi de la naciente dinastía de los Benimerines, á cuyo progenitor Abdel Walid á principios de aquel siglo habia confiado el califa Muhamad el gobierno del África, originándose de aquí su esplendor y poderío. Hallábase entonces en guerra con los mismos almohades, y las historias arábigas no indican que tuviese proyecto alguno contra las Baleares.
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Segun esto los tres castillos existian en tiempo de los sarracenos, bien que no todas las construcciones que en sus restos observamos; y el de Pollensa por su inmediacion á la colonia romana, y el de Santueri por su etimología de Sancti Iberii ú otra semejante, parecen aun muy anteriores á la invasion de aquellos. El conde Nuño antes ya de la conquista tenia sobre el último ciertos derechos, que reservó al firmar la concordia de 28 de agosto de 1229 con estas palabras salvo jure meo de Santuerio; derechos que tal vez adquiriria alguno de sus antepasados en la espedicion de los pisanos ó en otra tentativa, tal vez se los habría conferido la anticipada donacion del monarca que distribuia lo que aun estaba por ganar, como se vé en numerosos ejemplos. Que Xuayp, ó Joaib como leen los árabes, ocupara los castillos de Alaró y Pollensa no ofrece gran dificultad, estando situados ambos en la gran cordillera de montañas, á pesar de la prolongada linea que los separa, y del influjo y esfuerzo de Benahabet que habia sometido al rey el distrito donde se hallaba enclavado el segundo; pero lo que parece singular es que sus gentes en el ángulo opuesto de la isla mantuvieran año y medio el de Santueri, privado de comunicacion con los demás por el espacioso llano que aisla los no muy ásperos cerros de Felanitx.
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El espíritu de este convenio es que Xuayp y sus parientes fueran mantenidos en el honor de caballeros y les fuese permitida la residencia en esta isla, bien que al parecer no usaron de semejante facultad. Al comprometerse por los demás debió existir en él autoridad ó título bastante, segun asimismo demuestra la entrega de los castillos; los que indóciles á su voz persistieron en la rebeldía, como abandonados ya de señor y gefe, se guarecieron mas adentro en ásperas y casi incultas breñas, sin atreverse ya á desampararlas por temor á la guarnicion de las fortalezas.