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271

Obra citada, t. III, p. 115. (N. del A.)

 

272

J. T. Medina, La Imprenta en La Habana, Santiago de Chile, 1904. (N. del E.)

 

273

Véase la página 191 de esta obra. En el Archivo de Indias no encontramos ese documento, hecho que no debe parecer extraño, pues los mismos empleados no pudieron tampoco hallarlo en 1791. Véase la página 192273.1.

Bachiller, valiéndose del testimonio de Urrutia, dice que la cédula llegó a La Habana, pero que allí no se le puso el cúmplase. Tomo II, pág. 4. (N. del A.)

 

273.1

(Las páginas a que se refiere el autor corresponden a La Imprenta en La Habana, Santiago de Chile, 1904.) (N. del E.)

 

274

Como mera presunción fundada en la identidad de apellidos y profesiones, debemos decir que Blas de los Olivos era quizás de la familia de Manuel de los Olivos, impresor limeño del último tercio del siglo XVII. (N. del A.)

 

275

El Seminario de San Carlos se fundó en 1759, por real cédula de 9 de Agosto del año anterior. Carta del Obispo, fecha 2 de Mayo de 1759. Documento del Archivo de Indias.

Este antecedente nos induce a creer, en vista de que la del Cómputo Eclesiástico tiene producción conocida de 1762, que desde entonces debió estar establecida en el edificio del Seminario, donde continuaría aún con más razón cuando cambió su nombre por el de aquel establecimiento. (N. del A.)

 

276

Bachiller, por referencias, menciona un impreso de 1763 y otro de 1780, que dirían al pie: «Imprenta del Gobierno». Nos parece, pues, que en cato debe haber algún error. (N. del A.)

 

277

Debemos declarar que tenemos varias dudas acerca del carácter con que Boloña figuraba en los establecimientos tipográficos de la Curia y de la Real Marina, sobre todo respecto de este último. En efecto, ¿era mero regente del primero o lo había adquirido?

¿Existía una Imprenta de la Real Marina, o Boloña estaba decorado simplemente con el nombramiento de Impresor de ese Cuerpo?

A estas cavilaciones se presta lo que se lee en las portadas de los impresos que se verán descritos en su lugar277.1.

No admite duda que Boloña tenía una imprenta de su propiedad, de modo que es de creer que al poner su nombre en los trabajos salidos de la Episcopal fuera llamado para trabajar personalmente en ella, como parece deducirse del sentido literal de las portadas en que se lee: «En la Imprenta Episcopal, por Boloña.»

El pie de «Imprenta de la Real Marina», que se ve en algunos trabajos tipográficos de 1806, parece, asimismo, indicar claramente que había un establecimiento tipográfico que llevaba ese título, diverso del de la Capitanía General o del Gobierno, por más que el hecho acusaría gran lujo de administración. Dos imprentas del Estado en aquellos tiempos y en esa localidad pueden, en efecto, parecer una redundancia, casi un derroche fiscal. A ello se presta, como decíamos, el pie de imprenta que mencionamos, que aparece aún robustecido por el hecho de que en 1792 sabemos que D. Matías de Mora era impresor, asimismo, de la Real Marina.

Mientras tanto, en la nota enviada por el gobernador D. Luis de las Casas al Ministro Porlier en 1791, que insertamos entre los Documentos, hablaba de la conveniencia de que la Imprenta de la Capitanía General no fuese única en La Habana, expresiones que no se avienen con la existencia de otra oficial, como tendría que haberlo sido la de la Real Marina. ¿Fundose ésta en 1806, y entonces los títulos de Mora y de Boloña de 1790 y 1792, respectivamente, eran puramente honoríficos?

A propósito de los nombramientos de Mora y de Boloña, debemos decir que Bachiller, refiere que el segundo sucedió al primero por título de 1785, en el cual se cita una disposición de la Corte, de Abril del mismo año, en que «se recomienda imprimir los negocios de marina para el pronto despacho».

Por el momento carecemos de los antecedentes necesarios para llegar al respecto a una conclusión definitiva, y así debemos limitarnos a manifestar las dudas que acerca de estos puntos nos asisten. (N. del A.)

 

277.1

(J. T. Medina, La Imprenta en La Habana, Santiago de Chile, 1904.) (N. del E.)

 

278

Es curioso lo que pasa con el apellido de este individuo, pues al paso que en los documentos oficiales se firma así, en los impresos salidos de su taller agregaba a su nombre el Nolasco, y el apellido lo trocaba en el de Palmé o Palmer. (N. del A.)

 

279

Véanse las piezas del expediente respectivo entre los Documentos. (N. del A.)

 

280

El pormenor de esta cuenta fue el siguiente:

«Cuenta de lo que ha producido el Papel periódico y sus costos, en el mes de
Abril, a saber:
Por 256 ps. 1 rl. que han pagado 3,412 suscriptores256 1
Por 52 ps. 2 rs. los vendidos52 2
Por 16 ps. 4 rs. las noticias16 4324 7
Gastos a don Francisco Seguí:
Por el tercio de los repartidores85 3
Por los dos tercios de lo colectado en la imprenta45 6
Por los 6 ps. que ha pagado al que saca las entradas6 6
A. D. Diego Fernández por repartirlos50 6187 1
Al señor Redactor, según lo acordado en Junta de la Real Sociedad68 4

«Todo lo cual sirve de nota a la Contaduría de dicha Sociedad para que disponga su cobro y pagos. Habana, 25 de Mayo de 1802.- Francisco Seguí». (N. del A.)