751
Luc., XIII, 1-9.
752
Joseph., Antiq. jud., libr. XVIII, cap. IV; De Bell. jud., lib. II, cap. VII.
753
Sepp, Vida de Nuestro Señor Jesucristo, tom. II, pág. 155.
754
La provincia romana de Siria comprendía la Judea, la Fenicia, la Galilea, la Siria propiamente dicha, etc. Habíase modificado la lengua para expresar el nuevo estado de cosas. De aquí las palabras compuestas siro fenicios, siro-judíos, etc. De esta suerte lleva cada palabra del Evangelio un sello particular de autenticidad. El nombre de Cananea, que se da también a esta mujer era esencialmente hebraico. La Fenicia era un distrito del país de Canaán, cuya conquista no habían podido acabar los Israelitas.
755
Matth. XV, 21-28; Marc., VII, 24-30.
756
Marc., VII, 31 ad ultim.
757
Matth., XV, 29-31.
758
Marc., VIII, 22-26.
759
No
se habrá olvidado la declaración del racionalismo,
atestiguando que «Jesús no sabía el hebreo».
Pues bien, la palabra ephphetha,
; es el imperativo pasivo
niphal del Verbo
, que significa abrir. La Iglesia Católica
ha consagrado esta palabra, empleándola en la administración
del bautismo. No es necesario ser ni aun hebraizante para
conocer el origen de esta palabra que saben todos los niños
de las escuelas.
760
Omnipotens, sempiterne Deus, Pater Domini nostri Jesu Christi, respicere dignare super hunc famulum tuum N. quem ad rudimenta fidei vocare dignatus est; omnem caecitatem cordis ab eo expelle. (Ritual. roman., de Sacram. Baptism., edit., Mechlin, en 8.º, 1850, página 16.)