Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

181

Para no hablar sino de lo publicado, diremos que en el tomo V de la Colección de Documentos del Archivo de Indias, págs. 210 y 221 se encuentran dos relaciones de este viaje de Sarmiento. Los tres primeros capítulos del tomo I de la Historia de los descubrimientos de las regiones australes que nuestro amigo don Justo Zaragoza publicó en Madrid en 1876, están dedicados a contar esos mismos sucesos. Don Miguel Luis Amunátegui los ha referido también, con talento y galanura, en un artículo publicado en «Los Debates» bajo el rubro de Las expediciones de Mendaña.

 

182

Un historiador del virrey Toledo, contemporáneo de estos sucesos, dice a este respecto lo siguiente: «Por ser en aquesta cibdad la corte y antiguo asiento de los Ingas, señores que llamaban destos reinos, y ser de los antiguos indios muchos vivos y de los conquistadores primeros algunos; antes que de todo punto se acabasen los   —228→   unos y, los, otros, mandó hacer informaciones y averiguaciones de la genealogía, principio y descendencia de los Ingas, por escrito y por pintura, y verificó ser tiranos y no verdaderos señores como hasta allí se había entendido. Y porque lo que en dos libros impresos estaba escrito, uno del origen deste nuevo descubrimiento, otro del discurso de las guerras civiles que entre españoles habían sucedido, hizo hacer con los conquistadores antiguos la información de todo, para que ambas historias pudiesen salir a luz nuevamente corregidas y llenas de verdades, que faltaba en muchas cosas a las demás. Cometiole a Pedro Sarmiento de Gamboa, cosmógrafo y de entendimiento muy capaz para ello, con escribano ante quien los dichos y deposiciones pasasen y que dello diesen fe». Tristán Sánchez, virrey don Francisco de Toledo. Documento inédito del Archivo de Indias, tomo VIII, página 262.

Esta Historia de los Incas que escribió Sarmiento y que consta fue enviada al Rey, no se ha encontrado hasta hoy.

 

183

Carta publicada por el señor Jiménez de la Espada en el libro Tres relaciones de antigüedades peruanas, Madrid, 1879, página XXII.

 

184

Libro 760, hija 36.

 

185

Acuerdo de don Francisco de Toledo, virrey, y de la Audiencia de Lima, etc., Archivo de Indias.

 

186

Don Pedro de Peralta en su poema heroico Lima fundada, dice con este motivo:

Aquel que allí se ofrece es el Sarmiento,

Nuevo Teseo del austral undoso

Laberinto del líquido elemento.

Minotauro de espumas proceloso;

Al Drake irá a impedir el fiero intento.

Y -demarcado el Bosforo sinuoso.

Domando el golfo con triunfante entena

Su capitolio hará la Hesperia arena.

Canto VII.

 

187

La sentencia está afirmada por sólo el inquisidor Cerezuela.

Como se habrá visto, salvo la diferencia de tiempos y de hombres, parece que viéramos repetido en este caso lo que aconteció más tarde en Roma al célebre Galileo.

Conviene recordar aquí que al hablar del proceso formado a Sarmiento de Gamboa por la Inquisición se ha dicho que fue por haber sostenido que cuando en Lima eran las doce del día, en España estaba entrando la noche. De lo que queda expuesto, se ve, pues, que, el hecho es inexacto.

  —232→  

En este lugar debernos mencionar también lo que se dice ocurrió al piloto Juan Fernández después del descubrimiento de las islas a que dio su nombre. Dan Claudio Gay en su Historia de Chile, tomo II, pág. 66, cuenta a este respecto, que «a tan singular servicio se le respondió con una muy seria acusación de brujería, de la que quiso la fortuna que los señores inquisidores de Lima le absolvieran en cuanto llegaron a oír cómo el entendido piloto se proponía hacer que todos los marineros, aunque fueran santos, salieran tan brujos como él mismo, sin más que querer seguir igual rumbo con sus naves, poniéndose a unas cuatrocientas leguas aparte de la costa».

Don B. Vicuña Mackenna, a su vez, dice: «Lástima no pequeña es que se hayan perdido los detalles del descubrimiento de esas islas, las noticias náuticas de los viajes del piloto, y, más que todo esto, su proceso levantado por la sombría y estúpida Inquisición de Lima, que lo acusó, como a Galileo, de haber hecho pacto con el Averno, o algo parecido, cuando sólo lo ajustara con los vientos». Juan Fernández, pág. 71.

«Una tradición constante, añade don Diego Barros Arana, consignada por algunos autores posteriores, refiere que el éxito del viaje de Juan Fernández fue considerado obra de hechicería; que el sagaz piloto fue procesado por la Inquisición de Lima, y que le costó mucho trabajo demostrar a sus jueces que la observación del tiempo empleado en su navegación, era el resultado natural de haber tomado un rumbo en que se podían utilizar los mismos vientos que parecían tan contrarios a aquella navegación. El hecho no es en manera alguna improbable, y, lejos de eso, es característico de las ideas y preocupaciones de la época, pero nunca hemos visto los documentos contemporáneos en que debíamos hallar los pormenores relativos a ese curiosísimo proceso». Historia general de Chile, t. II, pág. 54.

Por nuestra parte, a pesar del examen prolijo que hicimos de los archivos de Simancas, de Sevilla y de Lima, nada encontramos que justificara tan constante tradición. Hallamos sí en los extractos de la visita de Ruiz de Prado la noticia de un proceso formado por el Comisario de La Plata, en 1579, contra un Juan Fernández, por haber dicho que él no era pecador. Si bien la fecha coincide bastente bien con aquella en que ha debido tener lugar el proceso del piloto y descubridor, el ligero extracto que da Ruiz de Prado no permite apreciar si se trata de aquél o de otra persona que llevase ese mismo nombre y apellido, tan común entonces en América.

¿Habríase, en efecto, iniciado ese proceso y destruidose en seguida por los jueces en vista del ridículo que importaba para ellos? No lo creemos. Más bien nos inclinamos a pensar que se haya confundido en este caso a dos marinos contemporáneos, Juan Fernández y Pedro Sarmiento de Gamboa.

 

188

Jiménez de la Espada, loc. cit., pág. XXIII.

 

189

«Adviértase, declara Ruiz de Prado, que no era este negocio de aucto, por se haber denunciado el reo, aunque es verdad que cuando lo hizo estaba ya testificado».

 

190

«En estas partes sería muy a propósito que cumplidos éstos con las penas de las sentencias, se les mandase ir a España y que se presentasen ante la Inquisición o juez eclesiástico de su tierra, porque se quedan por acá éstos, y ellos y sus mujeres viven en mal estado, y será bien se provea a este inconveniente».