231
Carta de 1º de abril de 1597.
232
Carta del Consejo de 7 de marzo de 1598, y de Ordóñez Flores de 20 de abril de 1599.
233
Carta de 1º de abril de 1597, diversa de la anteriormente citada. En el Consejo se acordó se juntase la relación de este caso a lo sucedido con el jesuita Juan Jerónimo.
234
He aquí lo que acerca del proceso de Céspedes y de lo que después le ocurrió, refiere Ruiz de Prado: «Habiendo el reo salido de esta ciudad para cumplir el destierro, se tuvo noticia que andaba este reo en los Chachapoyas y Bracamoros y en otras partes haciendo embustes, y visto por los inquisidores proveyeron un auto en que mandaron que este reo se prendiese y se entregase a la justicia real para que fuese llevado a las galeras que hay en este Mar del Sur para que sirviese en ellas al remo por espacio de diez años; y después de esto, dice Arrieta, en este día se dieron los recaudos al señor visorrey para prender a este reo para que sirva en las dichas galeras y sea llevado a ellas el dicho tiempo. Éste fue mucho rigor, pues por su sentencia, en caso que quebrantase el destierro, estaba condenado en cinco años de galeras y no en más; y para que esto se ejecutase le habían primero de haber convencido de haber contravenido a su sentencia: adviértase; y más, que sin que conste por el proceso ni cuando ni cómo salió el reo de las cárceles. En una audiencia que con él se tuvo a diez días del mes de febrero de 1576, para que se —290→ le ratificase contra cómplices en lo tocante a las comunicaciones que tuvo, dice el secretario que el inquisidor Cerezuela mandó parescer ante sí al dicho Baltasar de Céspedes, y acabada la ratificación, dice Arrieta: «y después de lo susodicho, el señor Inquisidor mandó meter en las cárceles al dicho Baltasar de Céspedes y entró en ellas este día»; y luego después de esto se sigue un aucto en que los inquisidores, a 14 de febrero, mandan al reo que tenga esta ciudad por cárcel, y salió della sin tenerse audiencia con él de secreto y aviso de cárcel, como se había de haber hecho».
235
Carta de Cerezuela y Ulloa de 4 de abril de 1581.
236
«No sé si fue causa bastante sola esta para lo que se hizo con este reo, dice Ruiz de Prado, no habiendo otras, aunque fue con prosupuesto que se le levantaba testimonio al dicho comisario en las cosas que de él se decían, porque no se las averiguaban y que era en odio del oficio que ejercía, y con todo esto, tengo por mucho rigor el que usó con este reo».
237
Historiadores de Chile, t. XII, pág. 128. El jesuita chileno ha dado en su Histórica relación el retrato (?) de Ayala.
238
[«Como en esta edición los dos tomos han sido reducidos a uno, debe entenderse que el autor alude al capítulo VII de la primera parte. -N. del E.» en Toribio Medina, José, Historia del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en Chile, Santiago de Chile, Fondo Histórico y Bibliográfico J. T. Medina, 1952, p. 297 (N. del E.)]
239
El licenciado Bustos de Villegas, que servía cerca de la persona del cardenal Espinosa, escribía a Bustamante lo siguiente: «Doña María de Vega es natural de Ocaña, hija de Rodrigo de Vega, factor de Su Majestad en Chile, hidalgos y limpios y personas a quienes yo tengo mucha obligación. Está casada con Juan de Palomares: a los cuales suplico a vuesa merced mande dar ese pliego de cartas y advertir a todos de la merced que vuesa merced les ha de hacer, la cual estimaré en más que sabré encarecer».
El licenciado Andrés de Bustamante falleció en el curso del viaje a Lima. Su hermano Pedro sirvió allí durante seis años el cargo de secretario de secuestros y del juzgado de bienes confiscados, y después de haberse casado con una señora que le llevó en dote más de diez mil pesos de buen oro, se vino con su casa y familia a Chile, en 1575, sirviendo como capitán en la guerra de Arauco en tiempo de los gobernadores Quiroga, Ruiz de Gamboa y Sotomayor. Estos hechos y los servicios que prestó en la expedición de Sarmiento de Gamboa al Estrecho de Magallanes y en el curso de catorce años en la guerra, constan de una información de méritos que rindió en Santiago en 1589, que existe original en el Archivo de Indias de Sevilla.
240
Véase la Carta de Ruiz de Prado, fecha 12 de octubre de 1589.