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61

Ley 2, tít. XIX libro I de Indias.

 

62

[«rarón» en el original (N. del E.)]

 

63

Ley 2, tít. XIX, lib. I de Indias.

 

64

Ley 30, tít. XIX, libro I de Indias.

 

65

Ley 24, XIX, libro I.

 

66

Carta de Huerta Gutiérrez y González Poveda de 27 de mayo de 1672.

 

67

Carta de 8 de abril.

 

68

Carta de Gutiérrez Flores de 31 de enero de 1626.

No podemos menos de transcribir aquí la nota que los inquisidores enviaron al Consejo a propósito de un pretendiente chileno.

«Muy poderoso señor. En carta de once de septiembre de sesenta y ocho ordena Vuestra Alteza se hagan las informaciones de los padres y abuelos del doctor don Tomás Pizarro, natural de la ciudad de Santiago en el reino de Chile, a quien el excelentísimo señor Inquisidor General hizo gracia de pruebas de oficial del Santo Oficio. Con esta ocasión nos vemos obligados a representar una y muchas veces a   —108→   Vuestra Alteza, se sirva de tener entendido que la Inquisición del Perú tiene de juridición más de mil y seiscientas leguas, y que continuamente se está asistiendo a los comisarios de los partidos; que está fundada en la ciudad de Lima, donde residen Virrey, Audiencia, Tribunal de Cuentas y de Cruzada, Arzobispo, Cabildo secular y eclesiástico, Universidad, cuyo claustro se compone de más de cien doctores de todas facultades, y las religiones mendicantes en número crecido, y la república de mucho número de gentes, comercio rico y caballeros de lustre y grande lucimiento. Siendo esto así, no podemos dejar de significar el desconsuelo que nos ha causado el orden de Vuestra Alteza sobre estas pruebas, porque parece que miran, a lo que se ha entendido, de que don Tomás vuelva con plaza deste Tribunal. Este sujeto es incapaz de poderla servir; ayer le vimos en esta ciudad sin ningún crédito de letras; gastó la mayor parte del tiempo de sus estudios en vender y emplear los géneros de mercaderías que le enviaban sus padres del reino de Chile y con su procedido fue hacia las provincias del Tucumán y empleó en mulas, y con el precio de ellas pasó a España, sin crédito ni reputación en letras y virtud, pues nunca tuvo acto literario de los que acostumbra la juventud.

»¿Qué autoridad podrá tener un mozo desta calidad cuyos condiscípulos están todavía en los colegios y escuelas, y con conocimiento de su poca aplicación? ¿Qué despacho tendrá este Tribunal con ministro de tan cortas prendas y talento; cómo podrá mediar tantas competencias como cada día ocurren con los virreyes, audiencias, obispos y corregidores, donde es más necesaria la prudencia que se adquiere con el curso y experiencia de los negocios, ni qué concepto y estimación se tendrá de las sentencias y determinaciones del Santo Oficio conociendo todos la cortedad deste sujeto? ¿Qué aprecio harán el Virrey y Audiencia de la Inquisición, viendo que se compone de ministros iletrados y que si estuvieran en Lima apenas alcanzaran un curato?

»Esto mismo decimos de los demás que propuso Vuestra Alteza para plazas desta Inquisición, y es, sin duda, que si alguno dellos la consigue, ha de ser en descrédito del Santo Oficio y de mucho deservicio de Dios, por las cortas prendas y poca o ninguna estimación que tienen en este reino.

»Muy malos principios de pretendiente son los de don Tomás de la Cueva, pues envió a su hermano un cuaderno, de dos dedos de alto, de sátiras contra el excelentísimo señor Inquisidor General, que se recogerán por este Tribunal el primer día de concurso grande que hubiere y la misma diligencia se hará en todo el reino, como se dispuso con otro papel de las dudas que se proponían a las Universidades de España.

»Guarde Nuestro Señor a Vuestra Alteza muchos y felices años como la cristiandad ha menester. Reyes, 21 de mayo de 1669. -Don Cristóbal de Castilla y Zamora. -Doctor don Álvaro de Ibarra. -Doctor Juan de Huerta Gutiérrez». Libro 760 14, fol. 351.

 

69

En nuestra Historia de la Inquisición en Lima, passim.

 

70

Véase el detalle de estos incidentes en las Memorias de los Virreyes, t. IV, pág. 73 y sigts.