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Azcaray, Serie cronológica de los Presidentes de Quito.

Berni, Creación, antigüedad y privilegios de los títulos de Castilla. El título de Marqués de Selva-alegre le fue expedido por Fernando sexto, en 13 de julio de 1747. (N. del A.)

 

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Todavía hasta ahora celebran los religiosos de la Merced, con una puntualidad ejemplar, todos los años, el primer domingo después del 28 de abril, la fiesta que llaman de Nuestra Señora del terremoto. Esa fiesta es una solemnidad votiva en conmemoración del beneficio que la Inmaculada Virgen Madre de Dios otorgó el año de 1755 a Quito, protegiendo de una manera especial a esta ciudad y librándola de la ruina completa a que naturalmente parecía estar condenada por el terremoto más violento y espantoso de que hay memoria en esta tierra, expuesta de ordinario a semejantes cataclismos. Esta nuestra capital está puesta, de un modo muy particular, bajo el poderoso patrocinio de la Virgen Santísima de las Mercedes, aclamada por nuestra protectora y patrona en 1575 y en 1660, con motivo de las erupciones del Pichincha; y en 1755, con ocasión de los terremotos. Lo consignamos adrede en esta Historia general del Ecuador, porque tememos, con fundados motivos, que el día en que desaparezca la comunidad de la Merced, o en que esa iglesia y convento tengan la desgracia de caer en manos de extranjeros, la histórica, la tradicional imagen de piedra irá a dar quién sabe dónde, arrojada por ahí con desdén, como cosa propia de nosotros, los quiteños... Los ejemplos nos sobran para temerlo. (N. del A.)

 

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Velasco, Historia de Quito (En la Parte tercera, párrafos relativos a Quito y a Latacunga).

Wolf, Crónica de los fenómenos volcánicos y terremotos en el Ecuador (Párrafos correspondientes a 1755 y 1757). Libro de actas del Cabildo eclesiástico de Quito, Volumen de 1755 a 1764 (Archivo del Cabildo metropolitano). El auto relativo a la vigilia y fiesta de Nuestra Señora de la Merced se expidió el 5 de mayo de 1755; lo pronunció el canónigo don Sancho de Segura, Vicario General del obispo Polo, el cual, a la sazón, se hallaba en Cuenca. El volumen del Libro de actas del Cabildo civil de Quito correspondiente al año de 1755 se ha perdido. El voto de ayunar la vigilia de Nuestra Señora de la Merced y de observar como de guarda el día de la fiesta, se conmutó en la festividad anual del primer domingo después del 28 de abril, como cosa más cumplidera en lo futuro. (N. del A.)

 

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El presidente Montúfar hacía traer todos los años de sus haciendas de Arequipa, para su gasto doméstico, una cantidad determinada de vino y de aceitunas, lo cual, al fin, se lo prohibió el Gobierno, por el peligro de comercio ilícito, que asustaba tanto al Consejo de Indias. (N. del A.)

 

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Cartas y Expedientes del Obispo don Juan Nieto Polo del Águila, vistos en el Real Consejo de Indias. Cartas y Expedientes del Presidente don Juan Pío Montúfar, vistos en el Real Consejo de Indias (Archivo de Indias en Sevilla).

Autos expedidos para el buen gobierno de la diócesis por el ilustrísimo señor don Juan Nieto Polo (Colección que existe en el Archivo de la Notaría eclesiástica en la Curia metropolitana).

Oraciones fúnebres pronunciadas en elogio del ilustrísimo señor Polo por los padres Pedro Milanesio y Juan Bautista de Aguirre (Impresas en Ambato y Quito respectivamente, en 1759 y en 1760).

En cuanto al juego del boliche, decía el Presidente: «¿Cómo va a ser malo, cuando se divierten con él los jesuitas, y lo ha jugado el mismo Obispo, siendo colegial del Seminario de San Luis?». Pero era el caso que el ilustrísimo señor Polo no había prohibido el juego del boliche, porque ese juego fuera intrínsecamente malo, sino porque la manera de jugarlo en los pueblos era una positiva ocasión de pecado.

El que deseare saber lo que era el baile del fandango, y quiénes lo bailaban con mayor escándalo, acuda a la página 497 de Las noticias secretas de don Jorge Juan y de don Antonio de Ulloa; y bendiga a Dios, por habernos mirado con misericordia haciendo ahora imposibles moralmente semejantes abominaciones en los claustros. (N. del A.)

 

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El mismo doctor don Fernando Félix Sánchez de Orellana, Marqués de Solanda y Deán de la Catedral de Quito, nos ha dejado una Relación de los funerales del Presidente Montúfar, la cual se conserva inédita y hace parte del libro llamado Becerro, en el Archivo del Cabildo metropolitano de Quito. Del primer matrimonio no sabemos si el Marqués de Selva-alegre tuvo o no hijos; si los tuvo, murieron indudablemente antes que el padre, porque el título pasó a uno de los del segundo matrimonio. Los del segundo matrimonio fueron Juan María Torcuato, que nació el 21 de mayo de 1758, Juan Pío, el cual nació el 29 de junio de 1759, y Joaquín María José, que nació el 28 de julio de 1761; de éste fue padrino el padre Pedro Milanesio. Don Pedro de Larrea, padre de la segunda mujer del presidente Montúfar, fue hijo legítimo del oidor don Juan de Larrea y Zurbano, hijo a su vez del Marqués de Santiago, que fue Presidente de Bogotá. Presenció y bendijo el matrimonio de don Pío Montúfar con doña Rosa Larrea el padre Juan Bautista Sanna, Provincial de los jesuitas; pero se tuvo oculto hasta que llegara la licencia del Rey, pues a los presidentes en tiempo de la colonia les era prohibido casarse sin previa licencia del Soberano. Se refiere que el Marqués de Selva-alegre sintió tanto la muerte de su esposa, que llegó como a perder el juicio, y dio en la manía de golpearse la frente con la palma de la mano, exclamando: ¡Muerta mi Rosita, y yo viviendo!... Y, en efecto, no le sobrevivió sino unos cincuenta días. La familia Aguirre y Montúfar, descendiente del Marqués de Selva-alegre, posee un retrato antiguo, grande, de éste, representado con el vestido que se usaba en aquel tiempo. El cuadro parece hecho en vida del mismo personaje, y es muy semejante al que, hasta el año de 1859, se conservaba sobre la puerta de la sacristía en la iglesia de Santa Catalina. (N. del A.)

 

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Actas del Cabildo civil de Quito, Volumen que contiene las del año de 1760 (Archivo de la Municipalidad de Quito). Acuerdos del 23, del 28 y 31 de mayo. Certificación de la jura de Carlos tercero, en el mismo volumen. (N. del A.)

 

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Azcaray, Serie cronológica de los Obispos de Quito.

Odriozola, Noticia acerca de los Obispos de Quito, en el Tomo cuarto de los Documentos literarios del Perú. Es la misma relación de autor anónimo tantas veces citada. (N. del A.)

 

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Estos datos se hallan en las Informaciones acerca de los españoles que venían a América. Las informaciones se practicaron en la misma Puebla de Guzmán, de la jurisdicción de Sevilla, y fueron presentadas en Cádiz, en la Casa de la contratación, el año de 1732 (Archivo de Indias en Sevilla, Documentos sobre pasajeros a Indias, Título Provistos). Sus bulas de Obispo de Quito fueron expedidas por Clemente XIII, el 24 de diciembre de 1762; el pase regio se les concedió el 9 de febrero de 1763 (Trasunto original de las bulas en el Archivo de la Notaría eclesiástica de Quito). (N. del A.)

 

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Actas del Cabildo eclesiástico de Quito, Volumen de 1755 a 1764, Volumen de 1765 a 1783 (Archivo del Cabildo metropolitano). (N. del A.)

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