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Libro primero de Actas del Cabildo eclesiástico de Quito.- Principia con el acta de nombramiento de canónigos auxiliares y elección del primer Vicario Capitular, después de la muerte del primer Obispo. Hállanse en este libro copiadas textualmente las Bulas que instituyen Obispo al señor Peña, y el testimonio de su consagración; contiene además el acta circunstanciada de la toma de posesión del obispado.

 

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Sucedió este naufragio del señor Peña, según hemos llegado a deducir del examen y comparación de varios documentos, en la región de la antigua ciudad de Zamora, tras la cordillera oriental, en la provincia de Loja.

 

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Cédula de 15 de junio de 1572, fechada en San Lorenzo el Real.- (Se conserva original en el Tomo de cédulas y provisiones reales, perteneciente al Archivo del Cabildo eclesiástico de Quito).

 

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Consta en los autos de la Residencia tomada al presidente Santillán.- El Concilio de Trento fue declarado ley de toda la monarquía española, por una real cédula, fechada en Madrid, el 12 de julio de 1564.

 

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Carta de los padres franciscanos de Quito al Rey de España.- Está fechada el 31 de marzo de 1569: firman ocho frailes y entre ellos Fr. Jodoco. Carta de los padres de la Merced con la misma fecha que la anterior: en ella se dice, hablando de las clases que fundó el obispo Peña en su casa: «frailes de todas clases y seglares vamos a oír y oímos y aprovechamos».

 

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Proceso seguido contra el guardián Fr. Juan Cabezas de los Reyes.- He aquí lo que acerca de este Padre dice el Obispo.«En este obispado ha estado un religioso de San Francisco, el más inquieto e libre que yo he visto ni oído era mi vida. Creo que fue uno de los que más daño hizo al licenciado Santillán, queriéndole hacer bien: traía inquietos y revueltos a sus frailes. Una noche nos fue forzado ir allá a su casa, a las voces e gritos que daban los frailes, que se mataban, e hallelos revueltos de tal suerte, que el dicho fraile, que se llama Fr. Juan Cabezas, había dado con un alfanje una cuchillada a otro en el brazo, que le cortó toda la ropa. En riñéndoselo, me dijo a mí, e lo mismo me dijeron los Oidores que les había dicho a ellos: Noramala, porque no le había rajado la cabeza».- Carta del Sr. obispo Peña al rey Felipe Segundo, Quito, a 10 de abril de 1569. (Documentos inéditos copiados por nosotros en el Real Archivo de Indias en Sevilla).

 

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Cartas e informaciones de personas eclesiásticas del distrito de la antigua Audiencia de Quito; dirigidas al Rey y vistas en el Consejo de Indias. 1576-1586.- Documentos del Archivo de Indias.

Comunicaciones del obispo Peña al Rey: 1.º de abril de 1577.- Un auto pronunciado por el mismo Obispo sobre la reforma de su clero. (Cartas y expedientes de los obispos de Quito: en el mismo real Archivo).

 

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Los autos de la residencia del presidente Santillán forman siete gruesos legajos; que se guardan en el Real Archivo de Indias en Sevilla: entre estos mismos autos se encuentra la residencia del oidor Rivas. Hállanse entre estos documentos las informaciones secretas, las deposiciones de los testigos, los cargos, los descargos, los alegatos de los residenciados y otros documentos relativos a estas mismas causas.

Santillán solía rezar las horas canónicas en un breviario, desde que era Presidente de esta Real Audiencia; asistía a misa muy frecuentemente los días ordinarios y se le leía el Evangelio y daba a besar el libro: cuando ya viejo, sufría de hijada y de mal de piedra.- La cédula real que ordenaba tomar residencia a Santillán se despachó en Madrid, el 14 de febrero de 1567: el primer pregón se dio en Quito el día 26 de enero del año siguiente de 1568; lo dio un negro, de oficio pregonero público, llamado Hernando: el escribano de visita fue un Gabriel Pérez, y el alguacil; Juan Balboa de Valenzuela.- El auto en que se declaraba abierta la visita se pronunció el día 21 del mismo mes y año. Por lo que respecta a la multa, advertiremos que se tasaba en pesos de oro, y que en aquella época el oro valía en Quito diez y nueve quilates y tres gramos.

Una de las genialidades de Santillán en Quito fue poner cascabeles en hilos templados, en las calles contiguas a su casa, y recoger todas las armas que había en la ciudad; con pretexto de que intentaban sus enemigos asesinarle de noche y alzarse con la tierra.

Al presidente Santillán se le acusaba de ser mal hablado y fácil en mancillar reputaciones ajenas.- He aquí una de las repreguntas que hace; para tachar a uno de los testigos que declararon contra él. «El dicho capitán... es hombre mal cristiano, mentiroso e testimoniero e nunca habla la verdad, y las mentiras que dice las afirma con juramento y tiene por costumbre decir por vida de Dios y de vuesa merced, y es hombre que siempre está públicamente amancebado e de ordinario tiene cinco o seis mancebas indias y negras paridas o preñadas, y algunas envía a parir a Otavalo: y si saben y creen los testigos que por ser hombre de tan mala conciencia en esto nunca dirá verdad con juramento ni sin él, especial contra los que tiene odio». (Es la pregunta 21 en los autos de la residencia, expediente de los descargos de Santillán). En un sumario, semejante pregunta arguye muy mucho contra el acusado y la libertad de su lengua.

La anécdota del barbero español con nuestro Licenciado, pinta muy al vivo el carácter de éste. Hallábase en Lima de vuelta de España, presentado ya para el arzobispado de Charcas, cuando llamó un barbero para que le afeitara y abriera la corona: estando en aquella operación, la dejó a medio hacer y despidió al barbero, molestándose con él, porque el barbero le rogó que no le tratara de vos sino de usted. ¿Vos habéis pasado los mares para ganar, y yo para perder? -le dijo Santillán, y lo despidió. Esta anécdota la refiere Dávalos Figueroa, en el Coloquio XXIV de su Miscelánea austral.

DÁVALOS Y FIGUEROA, Primera parte de la Miscelánea austral, (Coloquio XXIV.- En la página 99.º).- En la erudita Carta-prólogo, que precede a las Tres relaciones de antigüedades peruanas, que se publicaron por orden del Real Ministerio de Fomento, e cita el coloquio 23 y no el 24.

La obra de Dávalos Figueroa fue impresa en Lima, el año de 1602, en la imprenta de Antonio Ricardo.

 

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Parece que don Hernando de Santillán no tuvo más que tres hijos, dos varones y una hijas Diego, Hernando e Inés: Hernando fue casado con Ana de Villegas y vivía avecindado en Trujillo del Perú. (Información del Bachiller, don Antonio de Barrios Santillán, clérigo, el cual fue nieto del primer Presidente de nuestra Real Audiencia.- Documentos del Archivo de Indias).

Este es el lugar oportuno para hablar acerca de lo ocurrido con la Historia del Palentino y el licenciado Santillán.- Como es sabido, esta Historia tiene dos partes, la segunda de las cuales trata de la rebelión de Hernández Girón: diose licencia y se permitió al principio no sólo la impresión de la obra sino su circulación en América. Santillán presentó en el Consejo de Indias contra la segunda parte sesenta y ocho objeciones, todas las que fueron a su vez contestadas una por una por el Palentino. Concluyó éste su refutación con las siguientes palabras. «Y estas respuestas doy yo, el dicho Diego Fernández para satisfacer a las dichas objeciones, y en su tiempo y lugar protesto pedir, acusar y querellar contra los dichos licenciado Santillán y Antonio de Quiñones ante su Majestad; y ante quien y con derecho della». Sin embargo, razones de una consumada prudencia política movieron al Consejo a disponer que la obra no circulara libremente; por esto, de los mil quinientos ejemplares de la edición antigua muy pocos fueron divulgados.- (Papeles relativos al buen gobierno de las Indias. En la sección del Patronato, en el Archivo de Indias en Sevilla).

 

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Constan estos pormenores de los documentos inéditos relativos a la fundación del Hospital, que se conservan actualmente en el Archivo de la Municipalidad de Quito. Forman un tomo de a folio.

También el obispo Peña fundó un Hospital para los indios especialmente: las casas estuvieron en la actual manzana de Santa Bárbara, que pertenecía a la Catedral; pero no subsistió, porque se refundió luego en el que fundó la autoridad civil.- (Libro primero de actas del Cabildo eclesiástico de Quito).