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Homenaje a Margo Glantz. 23 de febrero de 2010

Claudia Arroyo Quiroz


Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Homenaje a Margo Glantz. Mesa III: Docencia
23 de febrero de 2010


Introducción

Me siento muy contenta y emocionada de participar en esta mesa dedicada al trabajo de Margo Glantz en el campo de la docencia, ya que tuve la suerte de trabajar con ella varios años durante los cuales conocí su talento y pasión por la enseñanza.

Con el fin de situar el contexto en el que se dio mi relación con Margo, contaré brevemente cómo fue mi contacto inicial con ella. En 1996, cuando cursaba el último año de la licenciatura en Letras Hispánicas, una pareja de amigos y compañeros de generación me llamaron una tarde para decirme que la reconocida escritora y profesora de la Facultad Margo Glantz quería contratar a un estudiante de letras para que le ayudara a ordenar y clasificar su biblioteca, labor que llevaría tres meses aproximadamente. Esa misma tarde llamé a Margo para decirle que estaba interesada en el trabajo, así que concertamos una cita. Empecé a ir a su casa y el compromiso inicial de ordenar su biblioteca se convirtió en un trabajo mucho más amplio y prolongado, ya que, al mes de haber empezado, me contrató como su ayudante de investigación del SNI, cargo de medio tiempo en el que estuve cuatro años, de 1996 al 2000.

En 1997, cuando llevaba un año siendo su ayudante, Margo impartió un curso en la licenciatura en Letras Hispánicas sobre la Novela popular mexicana del siglo XIX en el que trabajé como profesora adjunta. Mi participación en este curso me motivó a hacer mi tesis de licenciatura sobre la novela Los bandidos de Río Frío de Manuel Payno y tuve la enorme suerte de que Margo me dirigiera la tesis.

A través de todas estas actividades, pude entonces conocer a Margo como investigadora, profesora y directora de tesis. A continuación me referiré brevemente a mi experiencia en relación a estas tres facetas de su trabajo académico.






Ayudante de investigación del SNI

Mi trabajo como su ayudante de investigación del SNI fue una experiencia muy rica e importante en la que aprendí muchas cosas tanto en lo profesional como en lo personal.

El trabajo comprendió diversas actividades tales como búsquedas bibliográficas para su investigación y gestiones relacionadas con la publicación de sus libros, entre las que se encuentran la corrección de galeras, los trámites con las editoriales correspondientes y la comunicación con los autores de los libros colectivos coordinados por ella. Como ejemplo de estas actividades puedo mencionar la investigación que realicé para la edición crítica de Los bandidos de Río Frío coordinada por Margo, que involucró, entre otras cosas, la búsqueda de la primera y segunda ediciones de la novela en diferentes acervos. Esta búsqueda fue emocionante para mí debido al involucramiento analítico y afectivo que tanto Margo como yo teníamos con la novela.

Más allá de estas labores de investigación y de publicación, mi trabajo como su ayudante fue muy ilustrativo respecto a la gama de actividades que una académica consolidada como ella podía realizar. La labor de clasificar su archivo y de asistirla en la elaboración de sus informes para el SNI siempre hicieron evidente la enorme variedad de actividades que realizaba como investigadora y como docente.

Si por un lado admiraba la larga lista de sus publicaciones y participaciones en congresos nacionales e internacionales, de su trabajo como docente me impresionaba su extensa trayectoria como profesora de la Facultad así como su experiencia de profesora visitante en universidades extranjeras, lo cual implicaba la capacidad de dejar su casa y adaptarse a vivir en ciudades por lo general estadounidenses, por varios meses, a veces en periodos de invierno.

Mi cargo como ayudante de Margo me permitió entonces aprender sobre la especificidad del trabajo académico, lo cual incluyó el conocer a toda una red de investigadores de la UNAM y de muchas otras universidades nacionales y extranjeras con los que ella tenía una relación de colaboración y, en muchos casos, de amistad. A muchos de estos investigadores los conocí desde el inicio de mi cargo, en la ceremonia de ingreso de Margo a la Academia Mexicana de la Lengua a finales de 1996.




Profesora adjunta y alumna de tesis

Por otra parte, mi participación como profesora adjunta en el curso de Margo sobre la novela de folletín mexicana me permitió aprender y disfrutar mucho de su talento como profesora. Escuchar su análisis de novelas como El fistol del diablo, Los bandidos de Río Frío y Astucia, con base en un amplio conocimiento de las tendencias literarias de la época y de la historia de México, era toda una delicia. En el curso me contagié de su entusiasmo por estudiar las novelas de folletín europeas y mexicanas y, por ende, también de su interés por apreciar la significación y el valor de producciones culturales con un alcance masivo que con frecuencia son despreciadas y, en este caso, consideradas como literatura menor o subliteratura.

Este interés contagiado me llevó a seguir trabajando la novela de folletín en mi tesis de licenciatura. Si desde la carrera tenía claro que quería hacer la tesis sobre la representación del indígena en la literatura mexicana, a partir del curso de Margo decidí analizar ese tema en Los bandidos de Río Frío, la novela de folletín mexicana que más se refería al indígena, dentro de su visión panorámica de la sociedad nacional de la primera mitad del siglo XIX.

Tuve la fortuna de que Margo me dirigiera la tesis, ya que ella había publicado artículos clave sobre la novela de Payno, así como un libro colectivo sobre la obra del mismo autor. Bajo su dirección aprendí mucho sobre la historia del México decimonónico y sobre la forma en que las élites intelectuales concibieron al indígena desde la conquista hasta el siglo XIX. Cabe mencionar que estos conocimientos fueron el punto de partida de una línea de investigación que seguí desarrollando en el doctorado, ya que en él continué trabajando la representación del indígena en la producción cultural mexicana, en particular en el cine de los años 40.

Me siento muy privilegiada de haber tenido a Margo como directora de tesis, por todos los conocimientos que me transmitió, por todas las conversaciones tan ricas que tuvimos, por su generosidad de prestarme bibliografía y por la paciencia que tuvo de corregir mis borradores de capítulos, a veces repetitivos o enredados, que la hacían recomendarme a Borges como ejemplo de economía y precisión en la escritura.

Cuando en el proceso de hacer la tesis me llegaba a sentir agobiada por estar trabajando una novela tan extensa (de 800 páginas) y un tema tan amplio y complejo como el de la concepción de las élites intelectuales sobre el indígena, siempre me ayudaba pensar en todas las veces que Margo habría leído, releído, enseñado y analizado la novela, siempre con el ojo crítico fino que le permitió ir desentrañando las distintas capas de significación que subyacen en las aventuras del huérfano Juan Robreño, Cecilia la frutera y Evaristo el jefe de los bandidos de Río Frío.

Quiero mencionar también que el apoyo de Margo a mi formación profesional no se limitó a la dirección de mi tesis de licenciatura. Siempre respaldó mi deseo de hacer un posgrado en el extranjero, al ponerme en contacto con colegas de Estados Unidos y Europa y al escribir cartas de recomendación que jugaron un papel clave en mi solicitud de una beca al CONACYT y en mi ingreso a la Universidad de Londres donde realicé el doctorado. Años más tarde, Margo me continuaría apoyando generosamente, al fungir como investigadora responsable en una estancia posdoctoral que realicé en esta Facultad. Por todo este apoyo y por la confianza que me tuvo, le estoy y estaré siempre profundamente agradecida.






ArribaComentario final

Para terminar, puedo decir que todo lo que aprendí como ayudante y alumna de Margo ha sido un ejemplo básico en mi formación profesional y en mi trabajo actual como profesora-investigadora de la UAM-Cuajimalpa. Pero su ejemplo se refiere no sólo a las especificidades del trabajo académico sino a una serie de cualidades y valores que pueden aplicarse a cualquier tipo de trabajo, tales como la inteligencia, la agudeza, la fuerza, el entusiasmo, la responsabilidad, la rigurosidad, el profesionalismo, la disciplina, la firmeza, la honestidad y la congruencia.

Además de ser un ejemplo en términos profesionales, quiero compartir también que a su lado aprendí mucho sobre las enormes posibilidades de desarrollo que ofrece la vida, cuando uno logra tener la inteligencia emocional y la tenacidad para realizar sus deseos y para disfrutar de sus pasiones. Margo es para mí un gran ejemplo de una mujer enamorada de la vida y del trabajo, con una gran energía y talento para lograr sus metas.

Aprecio mucho la amistad que se dio entre nosotras y aprovecho para agradecerle de corazón todas sus atenciones, su hospitalidad y todos los momentos compartidos, tales como las comidas y cenas en su casa, sus correos cariñosos y las conversaciones amenas, muchas de ellas en compañía de su querida perrita Lola que en paz descanse, el perro más inteligente e intrépido que a la fecha yo haya conocido.



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