Inscripción árabe de la capilla de Santa Catalina en Toledo
Francisco Codera y Zaidín
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El correspondiente de esta Real Academia, Excmo. Sr. Conde de Cedillo, se ha servido remitirme para su estudio el calco de una inscripción árabe encontrada al hacer obras en la capilla de Santa Catalina en Toledo, capilla de la que es patrono.
Oculto por las obras posteriores se ha descubierto un arco árabe y en él una inscripción perfectamente conservada y de carácter ornamental poco recargado: su lectura no ha ofrecido grandes dificultades, y creo que es de las inscripciones árabes que pueden ofrecer mayor interés, por tener fecha, dar testimonio de una obra ó construcción de palacio y haber intervenido en ella un personaje, que si era conocido como hombre de ciencia, nada dicen sus biógrafos de los cargos que ejerciera: la inscripción dice así:

La lectura casi no
ofrece duda alguna: sólo la palabra
pudiera ofrecerla, pero en cambio la
traducción ofrece alguna dificultad por la vaguedad de dos
modismos árabes y por los significados de la
palabra
.
La
expresión
que
literalmente traduciríamos por las dos manos de,
ó las manos, según vocalicemos la palabra,
aunque tomada al pie de la letra indicaría el artista de una
obra, y así se ha entendido en algunos casos, no siempre con
acierto, puede tomarse en el sentido de por intermedio de, bajo
la dependencia de, y quizá á costa de:
no sabemos en qué acepción deba tomarse en este caso:
aunque la expresión parece muy sencilla, con
aplicación á los monumentos arqueológicos
merece detenido estudio, que quizá haga alguno de nuestros
amigos, que tiene reunidos muchos datos en que se emplea esta misma
fórmula.
Las palabras
los dos señores de la
obra-pía, también ofrecen dificultades para su
traducción exacta y apropiada: en los casos en que el nombre
está seguido del nombre de un cargo,
se traduce en general como prefecto ó jefe
del cargo, y lo es en muchos casos, pero no en otros, de modo que
en nuestro sentir, las palabras
por
ejemplo, no deben traducirse por Prefecto de la
obra-pía ó legados piadosos, mientras
no conste, que aquel á quien se aplica este título
era el prefecto; deben traducirse por el empleado de
la obra-pía, y si no tuviéramos otras pruebas de
la exactitud de esta versión, quizá nos la diese la
palabra siguiente de la inscripción,
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los dos amines, los dos hermanos mayores ó
priores de la cofradía ó corporación, en
cuya acepción se emplea mucho hoy la palabra 
El último
nombre del primero de los personajes mencionados en la
inscripción, Abderrahmán ben Mohamad ben
Alberola, pudiera ofrecer duda en su lectura y la hubiera
ofrecido insuperable á no tener previamente listas de
personajes árabes españoles, en las que consta el
nombre Alberola ú Alberolo: dada la
existencia del apellido Alberola entre nosotros,
principalmente en la parte oriental, parece que no
debiéramos admitir la hipótesis de que este nombre se
leyera Alberolo, ó de otro modo; pero como tanto
Aben Pascual como Adabbí, que probablemente lo tome del
primero, escriben
sin puntos en la
última letra, si admitiésemos que no había
errata en el manuscrito, habríamos de leer
Alberolo, ó de otro modo parecido.
En la biografía de este personaje, Aben Pascual y Adabbí dicen que era de Toledo, donde murió en el año 465: indican, como hacen casi siempre, quiénes fueron sus maestros y sus cualidades literarias y de carácter, sin que digan nada de los cargos que hubiera ejercido, cuyas indicaciones quizá encontráramos en el historiador toledano Aben Motahir de quien Aben Pascual toma casi siempre las noticias referentes á los toledanos.
Del otro
personaje, que figura en la inscripción, ninguna noticia
encontramos, y aun de la lectura pudiera dudarse en atención
á que el nombre
no figura en los
índices de nombres propios españoles, siendo
sumamente raro en los orientales, tanto que en los doce
volúmenes de Aben Alatsir sólo figura un individuo
con este nombre.
La obra de que esta inscripción da testimonio, lo mismo puede ser un palacio ó edificio completo, que una galería cubierta, añadida á edificio ó patio interior: nos parece probable que se refiera á un ensanche del edificio donde estuviesen las oficinas de la obra-pía ó legados piadosos, llamados aún hoy bienes habus, que son muy cuantiosos en todos los Estados musulmanes, donde tienen amortizada gran parte de la propiedad rústica y urbana y hasta los libros entran en esta categoría.
—437→El hallazgo de esta inscripción oculta durante cuatro siglos desde la construcción de la capilla, que ahora estaba amenazando ruina, y ha sido preciso reparar, me recuerda y confirma en la idea de que en el emplazamiento de antiguas mezquitas y edificios públicos al tiempo de la reconquista se levantaran iglesias y conventos, primero destinándose á este objeto con ligeras modificaciones, y por tanto conservando su carácter, que ha ido desapareciendo después con las sucesivas reparaciones, que el transcurso de los siglos hace precisas aun en edificios de construcción más sólida que la árabe: es muy posible que examinada la planta baja y sótanos de conventos é iglesias en Córdoba, Sevilla y otras ciudades, se encontrasen restos de más ó menos importancia de construcciones árabes hoy desconocidas.
Madrid, 13 de Octubre de 1893.