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81

Vindel, III, pág. 355; Pedro Salvá y Mallén, Catálogo de la Biblioteca de Salvá (Valencia, 1872), II, págs. 56 y 89.

 

82

Ob. cit., VI, pág. 309.

 

83

Juan Manuel Sánchez, Bibliografía aragonesa del siglo XVI (Madrid, 1913-14), II, pág. 127.

 

84

Bibl. Hisp. Nov., I, pág. 304.

 

85

Véanse Guido Vitaletti, «La Biblioteca Comunale di Urbania e i suoi Incunabuli», en La Bibliofilia, 20 (1918), pág. 131, números 23 y 24, copiado de Enrico Narducci, Notizie della Biblioteca Alessandrina (Roma, 1872), obra que no hemos podido ver, e Isidro Bonsoms y Sicart, «Nota e descrizione dei seguenti romanzi di cavalleria, scriti [sic] in lingua spagnuola, redatta dal libraro [sic] Secondi», apéndice, en Discursos leídos en la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona en la recepción pública de... (Barcelona, 1907), pág. 75, núm. 21.

Los orígenes de esta colección de libros de caballerías están aún oscuros. Los libros, que se identifican por llevar el sello de la Biblioteca Alessandrina en sus portadas, se hallan actualmente en la Biblioteca Nacional de Madrid y en el Museo Británico; sólo unos pocos se cuentan entre los fondos de la Hispanic Society, por estar Huntington poco interesado en libros caballerescos. (Adquirió este ejemplar del Espejo de príncipes tan sólo por formar parte de la biblioteca del marqués de Jerez de los Caballeros; no lo compró cuando el librero inglés Quaritch, que vendía la colección de Seillière, lo ofrecía en 1895 al precio de 50 libras).

Habla Bonsoms en el Discurso que acabamos de citar de la compra de esta colección por el marqués de Salamanca, sobre cuyas actividades bibliófilas puede verse también el trabajo de Homero Serís, «La reaparición del Tirant lo Blanch de Barcelona de 1497», en Homenaje a Menéndez Pidal, III págs. 57-76.

 

86

Salvá, Catálogo, II, pág. 68.

 

87

Ob. cit., VI, pág. 310.

 

88

BAE, tomo 40, pág. LXXIV.

 

89

Lugar cit. (véase la nota 77).

 

90

Compró este ejemplar, procedente de las colecciones Utterson y Plillipps, el bibliófilo bonaerense Oliverio Girondo, quien compró también ejemplares de Florindo (ed. de 1530), Cirongilio, Philesbián de Candaria, la ed. de Évora, s. f., de parte del libro II.º del Amadís, los libros 4.º y 5.º de Florambel (ed. de 1548), el libro 2.º de Lepolemo y Primaleón (ed. de 1534). Hasta hace muy poco, esta pequeña colección se conservaba en manos de su viuda, Norah Girondo; habiendo fallecido ésta en 1972, ignoramos la suerte que va a correr. (Véase nuestro «Búsqueda y hallazgo de Philesbián de Candaria», Miscellania Barcinonensia, II (1972), págs. 147-57.)

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