41
Vicente Maza se expresaba en estos términos: «Juan Manuel de Rosas dice que usted es demasiado bueno y débil: que ése no era su lugar»
.
42
Me parece, por ello, excesiva la afirmación de Cháneton de que Echeverría rehusó aceptar la dirección del Salón Literario, porque no estaba de acuerdo con el carácter «abierto y heterogéneo»
del mismo, así como que «el cambio de correspondencia marca la declinación definitiva del Salón»
.
43
En la misma línea está el fragmento recogido por Gutiérrez en el t. V, de las Obras completas de Echeverría, titulado «La contribución territorial» (pp. 353-356).
44
Alberdi se exilia a Montevideo y publica allí el Código, por primera vez, en El Iniciador (1-1-1839), como ha demostrado A. Palcos (1940). Mientras tanto empiezan a surgir entusiastas del Código en las provincias (Quiroga Rosas, Sarmiento, etc.), que expanden su área de influencia.
45
Echeverría dice en sus «Pensamientos íntimos» (t. V, pp. 434-435): «No hay cosa más triste que emigrar [...], salir de su país violentamente, sin quererlo, sin haberlo pensado, sin más objeto que salvarse de las garras de la tiranía, dejando a su familia, a sus amigos bajo el poder de ella, y lo que es más, la Patria despedazada y ensangrentada por una gavilla de asesinos, es un verdadero suplicio, un tormento que nadie puede sentir, sin haberlo por sí mismo esperimentado [...]. La emigración es la muerte: morimos para la patria, puesto que nada podemos hacer por ellos»
.
46
Ojeada retrospectiva sobre el movimiento intelectual en el Plata desde el año 1837 (t. IV, p. 48).
47
Como es bien sabido, Echeverría perdió el manuscrito en la huida. Una amiga suya lo guardó y así pudo recuperarlo más tarde y rehacerlo en parte para su publicación.
48
Éste será uno de los dos poemas que leería en Montevideo para el Certamen de 1844, que fue organizado por su amigo Andrés Lamas, en homenaje a la Revolución de Mayo de 1810.
49
Es éste el crítico brasileño a que hace referencia Echeverría. Para mayor información véase: Weinberg, Félix, La literatura argentina vista por un crítico brasileño en 1844, Santa Fé, Imprenta Universidad Nacional del Litoral, 1961.
50
Ojeada retrospectiva..., t. IV, p. 7.