51
Cfr. nota n.º 26. Juan Marichal piensa todo lo contrario en Cuatro fases de la historia intelectual latinoamericana (1810-1970), Madrid, Fundación March y Ediciones Cátedra, 1978, pp. 50-51.
52
Alberto Palcos (1940) piensa todo lo contrario, ensalza la originalidad del Dogma Socialista y habla de siete grandes aciertos.
53
Dogma Socialista, t. IV, p. 174. En la misma línea dirá más adelante («Fusión de todas las doctrinas progresivas en un centro unitario»): «No es nuestra fórmula de los ultrademócratas franceses -todo para el Pueblo y por el Pueblo; sino la siguiente-, todo para el Pueblo, y por la razón del Pueblo»
(t. IV, p. 193).
54
El mismo Echeverría lo reconoce en su Ojeada retrospectiva..., t. IV, p. 41. Sin embargo a continuación acusa a Rosas, y con razón por su parte, de que teniendo todas las posibilidades para transformar económicamente a la República Argentina y adecuaría a las necesidades que exigía el mundo «civilizado» (Europa y Estados Unidos), no lo hubiera hecho. Lo que Echeverría no sospechaba (no podía sospechar) era que las vinculaciones concertables con las potencias europeas, sin un proteccionismo fuerte de su industria incipiente, llevaría al sometimiento de su patria a los intereses de esas potencias.
55
En el fondo se estaba alumbrando un modelo económico mundial diferente, que sin embargo mantendría -en gran medida- las estructuras del anterior, y simplemente generaba una nueva economía de dependencia. Es lo que andando el tiempo supuso el «orden neocolonial», como tan bien lo ha definido Halperín Donghi.
56
Marichal, Juan, op. cit., p. 56.
57
Recordemos la sexta «palabra simbólica»: «Dios, centro y periferia de nuestra creencia religiosa»
; su poema «Al corazón», partes de la propia «Cautiva»; los numerosos epígrafes bíblicos que utiliza, el Manual de enseñanza moral... Mayo y la enseñanza popular en el Plata (1845), o su Informe... sobre los Elementos de lectura del Dr. Peña (1847).
58
Como sabemos y consta en la «Advertencia preliminar», fue escrito en 1844, y publicado dos años después en Montevideo, Imprenta de la Caridad. Sus preocupaciones por los problemas educativos no acabaron aquí, como hemos podido comprobar en la nota anterior.
59
Tomo IV, pp. 389 y siguientes.
60
La «Advertencia» que coloca al comienzo de las Rimas reúne en síntesis todas sus ideas estéticas, como tendremos ocasión de ver más adelante.