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11

Esa «evidencia» recuerda la emitida en Les Caractères por Jean de La Bruyère sobre la saturación de temas en literatura y en el pensamiento en general: «Tout est dit, et l'on vient trop tard depuis plus de sept mille ans qu'il y a des hommes et qui pensent» (todo está dicho y llegamos demasiado tarde: hace más de siete mil años que los hombres existen y piensan). La obra de La Bruyère apareció por primera vez en 1688...

 

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Ver, por ejemplo, a propósito del continente africano: «África siempre te penetra por los sentidos. No sólo por el olor, sino también por los ojos, cuando los dejas volar sobre horizontes que parecen no tener término. [...] Pero África es también el tacto áspero de los frutos y el calor húmedo de las manos que estrechas. Y es el sonido de músicas alegres y de voces en idiomas que desconoces [...] y es el sabor de la canela, de la pimienta del cardamomo y del mango. ¿Cómo explicarse África salvo a través de los sentidos?» (Los caminos perdidos de África, Barcelona, DeBolsillo, 2004, pp. 115-116).

 

13

«Yo cuando viajo, tengo que llevar detrás una emoción de cosas que he leído sobre el lugar. Si no hay detrás de mí una emoción poética para ir a ese lugar, no voy, no me interesa» (inicio del «Diálogo final con el autor», recogido en este libro).

 

14

Cfr. pp. 178-179 y 258, de la edición antes citada.

 

15

Severamente criticada por Reverte a través de la historiadora francesa Anne Hugon (El sueño de África, ob. cit., p. 26).

 

16

En cuanto a las ilustraciones, lo dicho aquí se puede comprobar sobre todo en su libro El ojo sentimental (Barcelona, Seix Barral, 2003): el protagonismo de los afortunados es raro y suelen salir malparados (pp. 60-61 y 144-145). Ver, en cambio, las fotos y comentarios sobre actividades y oficios modestos (pp. 220-222 y 256-257).

 

17

Cuaderno de África, ob. cit., p. 27. Ver también Los caminos perdidos, p. 426 y Vagabundo, p. 302.

 

18

Cfr., por ejemplo, la primera pregunta sobre este tema en el citado «Diálogo final con el autor».

 

19

Reverte, Javier, El río de la desolación, Barcelona, Arete, 2004, p. 73.

 

20

Reverte habla de «literatura» pero refiriéndose más bien al proceso de creación literaria, por lo que nosotros interpretamos que «escritura» puede convenir mejor a su pensamiento.