351
Véase enunciada en la página 83 del tomo II de Los Conquistadores de Thaver Ojeda. Cesen las dudas de tan prolijo cronista respecto del parentesco de la mujer de Escobar con la de Juan Bautista Pastene, cuando digamos que éste en
su declaración citada dice: «ques casado este testigo y el dicho Alonso de Escobar con dos hermanas»
.
Dijimos que Ercilla hace figurar a Escobar como presente en la batalla de Biobío, hecho que es facilísimo de probar. Sea desde luego lo que su hijo expresaba en la pregunta 21 de su interrogatorio respecto de su padre: «...se halló en las guazábaras que los indios de las dichas provincias dieron al dicho don García en la otra parte del río Biobío...»
(Documentos inéditos, t. XII, p. 263). A lo que contestaron afirmativamente el capitán Francisco Peña; Gonzalo de los Ríos: «que el dicho Alonso de Escobar en todo
lo susodicho se halló e peleó como valiente persona y de calidad que era...»
( p. 296); Alonso Pérez de la Raigada: «...muy gran cantidad de enemigos dio batallas al dicho Gobernador, la una media legua de Biobío..., e que ansí en estas batallas como en la de Ongolmo, donde el dicho Alonso de Escobar con diez hombres desbarató un buen escuadrón de indios...»
; Francisco Benítez: «... que habiendo el dicho Gobernador entrado en las provincias de Arauco e Tucapel, gran suma de enemigos le dieron ciertas batallas, como fueron las de Biobío y Millarapue..., e que este testigo vido que en estas batallas el dicho capitán Alonso de Escobar peleó como muy valiente y determinado soldado...»
A mayor abundamiento, en la información de servicios de Francisco de Riberos, contestando a la pregunta 49, el propio Escobar lo afirma (XVII, 204); y también en la que dio a la pregunta 50 del interrogatorio de Diego García de Cáceres (XVIII, p. 175).
352
Véase nuestro Diccionario biográfico colonial de Chile, pp. 283 y 284; y Thayer Ojeda, obra citada, t. III, p. 102.
353
En su declaración de 1.º de diciembre de 1565, dijo contar 35 años de edad (Docs. inéds., t. XXX, p. 121;) y sesenta en otra de 28 de agosto de 1589, (Id., XXVI, p. 232): fluctúa, según eso, el año de su nacimiento entre los de 1528 y 1529.
354
Constan casi todos estos datos de las dos declaraciones de Espinosa que conocemos y que quedan ya indicadas. En la de 1589 dijo «que podrá hacer treinta y tres años, poco más o menos, que este testigo entró en el reino de Chile en acompañamiento de don García Hurtado de Mendoza, gobernador que fue de aquellas provincias, y que estuvo en la dicha guerra de Chile diez años, poco más o menos...»
La primera parte de esta declaración nos sirve para justificar la presencia de Espinosa en el asalto al fuerte de Penco, pero necesita alguna aclaración en cuanto al tiempo que dice estuvo en Chile, pues si vino a este país en 1557, en 1565, fecha última a que puede aplicarse su permanencia en él, con más precisión todavía a junio de ese año, días en que ocurrieron los incidentes de la entrada de Jerónimo Costilla en Santiago para hacer recibir de gobernador a Rodrigo de Quiroga, en los cuales Espinosa tomó parte, sólo dan margen para un lapso de siete a ocho años: de ahí, que creamos que Espinosa, de regreso de Lima, se quedase dos o tres en Chile -camino, por lo demás, obligado para seguir
a las provincias de ultra cordillera,- antes de partir a su vecindad de Tucumán.
355
Arauco domado, canto VI, p. 276, al enumerar los que se distinguieron en la batalla de Biobío.
356
Declaración de Juan Gómez en la información contra Juan Beltrán de Magaña. Documentos inéditos, t. XVI, p. 403.
357
Thayer Ojeda, Los Conquistadores de Chile, t. III, p. 82, que tomó la noticia de la copia que don Carlos Morla Vicuña poseía del registro de los pasajeros que se embarcaron con Alderete.
358
Declaraciones de los testigos en la citada información contra Magaña, quien era tío de Arévalo Espinosa.
359
Id., id.
360
He aquí un fragmento de esa real cédula: «El Rey -Jerónimo de Alderete, nuestro gobernador y adelantado de la provincia de Chile. Bien sabéis cómo Martín de Espinosa, nuestro montero de guarda, va con nuestra licencia en
vuestra compañía a aquellas partes, a servirnos en lo que en ellas se ofreciere. Y por lo que él y sus pasados nos han servido, tengo voluntad de le favorecer y hacer merced. Os encargo tengáis cuenta con él para emplearle en lo que
conforme a su calidad nos pueda servir y ser aprovechado, que por las causas que están referidas, recibiré yo en ello mucho placer y servicio»
. Medina, Diccionario biográfico colonial de Chile, p. 283.