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P. L. MOREAU (Leopoldo Lugones y el simbolismo, Buenos Aires, La Reja, 1972) después de destacar el carácter simbolista de este libro indica también cómo estos elementos fetichistas han envejecido. No obstante que esto pueda ser cierto, hay que añadir que tales fetiches formaban parte fundamental de la concepción poética del momento (p. 100).

 

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L. LITVAK, Erotismo fin de siglo, cit., p. 3.

 

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No creemos necesario, por demasiado conocida, aportar una bibliografía específica de este aspecto, sin embargo puede verse, junto a una valoración de Los crepúsculos del jardín, una apreciación del tema en G. ARA, Leopoldo Lugones, Buenos Aires, La Mandragora, 1958, pp. 53-79. Y sin embargo este libro de Lugones no ha gozado de las preferencias de la crítica. Carlos Horacio MAGIS dice, por ejemplo, que fracasa «en la aprehensión de las oscuras sugestiones de los símbolos y, por lo tanto, en la comunicación de las correspondencias más profundas entre símbolo, sensación y emociones. Prueba de ello es la inconsistencia de sus Crepúsculos del jardín y la vertiente de ironía e ingenio con que solucionó su Lunario sentimental» (La poesía de Leopoldo Lugones, México, Eds. Ateneo, 1960, p. 111).

 

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J. HERRERA Y REISSIG, Poesía completa y prosa selecta, pról. de I. Vilarino, edición, notas y cronología A. Migdal, Caracas, Biblioteca Ayacucho, 1978, p. 43. De aquí en adelante incluiremos en el texto la página precedida de la inicial H. He tratado algunos de estos aspectos en mi libro La mitificación poética de Julio Herrera y Reissig, Universidad de Salamanca, 1991.