671
Véase, por ejemplo, la oportuna sistematización temática ofrecida por G. Torres Nebrera en su «Introducción» a Treinta y nueve poemas y una prosa, Editora Regional de Extremadura, 1986, pp. 9-84 [61-74]; «La obra poética de Carolina Coronado», en: Obra poética, ed. cit., t. 1, pp. 11-99 [56-89]. En las pp. 94-97, nos ofrece una completa bibliografía que puede se útil como punto de referencia. Para una sugerente clasificación de su mundo imaginativo, ver F. Manso Amarillo, Carolina Coronado. Su obra literaria, Badajoz, Diputación de Badajoz (Col. «Rodríguez Moñino»), 1992, 263 pp. [85-195]. Es necesario también recordar por su estrecha vinculación con el tema que tratamos, aunque distinto en su planteamiento, el artículo de L. Trevizán, «Carolina Coronado y el canon», en: Monographic Review/Revista Monográfica 6 (1990), pp. 25-35. (N. del A.)
672
«Cantad, hermosas», pp. 345-349. La fecha que aparece localizada en cada poema es el año que figura al pie de cada composición o, en su defecto, la referencia de la primera publicación conocida. Vale para todas las citas. (N. del A.)
673
«El amor constante», pp. 272-273. (N. del A.)
674
La sustitución «lira» por «alma» no es gratuita ni forzada. Queda sugerido en varios versos. Sirvan como ejemplo los siguientes: «[...] enmudece, Señor, el alma mía; / horas de ingratitud, donde no alcanza / el reflejo inmortal de tu poesía [...]» en «¡Cómo, Señor, no he de tenerte miedo!» (1846), vv. 4-6, p. 284. (N. del A.)
675
«La fe loca», pp. 428-433. (N. del A.)
676
«A mi hija María Carolina», pp. 442-445. En este sentido, ver también: «Controversia (en sonetos) mantenida con Amador de los Ríos» (1871), pp. 468-476; «Carta al Duque de T'Serclaes» (1899), pp. 479-480. (N. del A.)
677
«A la palma», pp. 105-107. (N. del A.)
678
En este sentido, ver también, por ejemplo: «A Matilde Díez de Romea» (1850), pp. 365-367 (sobre todo los vv. 65-72). (N. del A.)
679
«Gloria de las glorias», pp. 251-252 (sobre todo los vv. 33-48). (N. del A.)
680
«A Carmen» (1849), pp. 540-541, vv. 1-2. Exactos versos leemos en el poema titulado En el álbum de una amiga ausente (1852), pp. 905-906. Otros poemas en los que podemos encontrar, además de los citados en n. 676, el mismo tema: «En el castillo de Salvatierra» (1849), pp. 301-305, en el que «las aspiraciones que tiene de volar, de ser libre, de alcanzar la trascendencia poética son impedidas por el peso muerto de la condición social e histórica de la mujer» (G. Torres Nebrera, ed. cit., n., p. 306); «Cantad, hermosas» (1845), pp. 345-349. (N. del A.)