561
Lezama, «Julián del Casal», en Confluencias, cit., págs. 204-205.
562
Cintio Vitier, «Nueva lectura de Lezama», cit., pág. 538.
563
Cintio Vitier, op. cit., págs. 536 y 543.
564
Ibídem, págs. 539-540.
565
La primera edición de la novela fue retirada de las librerías una semana después de salir: «Según la versión oficial -comenta José Triana, que trabajaba entonces en la Editora Nacional- describía inquietantes y escabrosas deformaciones de la conducta sexual y estaba llena de un sibiloso estigma metafísico. Según los funcionarios culturales, la lectura de la obra podría ser perjudicial para los jóvenes revolucionarios. Incluso se adujo en su contra muestras de «diversionismo ideológico». El escándalo fue tal que muchos de los amigos de Lezama temíamos por lo que le pudiera suceder». Cfr. su ed. de Cartas a Eloísa y otra correspondencia, cit., pág. 111, nota 5.
566
Juan Cano Ballesta lo ha interpretado así: «En 1948 pocas lecturas podía haber más subversivas que Sombra del paraíso. Bajo la aparente invitación al viaje de la fantasía, latía el ofrecimiento de un mundo deseable -hermoso, vital, afirmativo de la dicha- y el rechazo de una realidad circundante -hosca, fea- habitada por el resentimiento y la negatividad». Cfr. «La utopía paradisíaca de Vicente Aleixandre», en Las estrategias de la imaginación. Utopías literarias y retórica política bajo el franquismo, Madrid, Siglo XXI, 1994.
567
«Interrogando a Lezama Lima», cit., pág. 35.
568
Lezama, «Señales», en Orígenes, núm. 31 (1952), pág. 63.
569
Lezama, «Las imágenes posibles», en Confluencias, cit., pág. 300.