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1

Cordente, 1993.

 

2

Caro Baroja, Los judíos, 1961,1, p. 450, cita el AHN, Inquisición de Toledo, legajo 162.

 

3

Ver Kramer-Hellinx, 1991, 1993, 1994a, 1994b, 2003-2004 y 2005a.

 

4

Sansón Nazareno, 1656, La Prudente Abigaíl, 1642. Ver Oelman, 1986; McGaha, 1988, Kramer-Hellinx, 1994c, 1998, 2005b; Wilke, 1998.

 

5

Otra referencia bíblica a la ceguedad espiritual: «Conduciré a los ciegos por un camino que no conocen por senderos que no conocieron los llevaré, haciendo de las tinieblas luz ante ellos... Oíd oh sordos! ¡Y mirad oh ciegos, para que podáis ver» (Isaías, 42 16-18.) En el rezo matutino de Sharit se alaba a Dios que nos revela sus preceptos: «Bendito seas, oh Señor, nuestro Dios, el Rey del universo, que abre los ojos de los ciegos».

 

6

I Samuel, 5.

 

7

Otras referencias bíblicas: «Así dirá a los hijos de Israel: el Eterno, Dios de vuestros padres, Dios de Abraham, Dios de Isaac y de Jacob...» (Éxodo, 3, 15.) «Y cuando el Eterno tu Dios te haya traído a la tierra que juró a tus padres, a Abraham, a Isaac y a Jacob» (Deuteronomio, 6, 10.)

 

8

El rezo de la Amida se denomina también Shemona Esre, 18 bendiciones. Es la oración por excelencia de la liturgia judía, recitada todos los días de la semana en forma abreviada de 6 bendiciones y el sábado y fiestas en su forma extensa de 19 bendiciones (al comienzo eran sólo 18). Se la ejecuta estando de pie.

 

9

Ver Kramer-Hellinx, 1994d.

 

10

Ver Oelman, 1986; McGaha, 1988; Kramer-Hellinx, 1991-1994; Wilke, 1998; Roth, 1934; Beinart, 1986; Beinart, 2001.