461
Sigo en estas afirmaciones el concepto de modernidad desigual que plantea Julio Ramos, quien considera que «la racionalidad moderna ha llevado a la separación de las esferas culturales y a la separación de la cultura como dominio autónomo, a la vez que desde este lugar separado, los intelectuales se vuelven sobre la razón instrumental (motor de la modernización socio-económica) y la critican». (Julio Ramos, Desencuentros de la modernidad en América Latina, México, FCE, 1989, pág. 14).
462
Véase la importancia de estas escenas en la escritura autobiográfica en Silvia Molloy, Acto de presencia. La escritura autobiográfica en Hispanoamérica, México, FCE, 1996.
463
Pablo Neruda, «La palabra», Plenos poderes, Buenos Aires, Losada, 1962.
464
«Ya no existen / la casa ni la calle: / soltó la cordillera / sus caballos, / se acumuló / el profundo poderío, / brincaron las montañas / y cayó el pueblo / envuelto / en terremoto», «Nacimiento», «De donde nace la lluvia», Memorial de Isla Negra, Madrid, Visor, 1994, pág. 21.
465
En «La tierra austral», Memorial..., op. cit., pág. 35. También en la autobiografía en prosa, Confieso..., op. cit., pág. 30.
466
«Yo no creo en la originalidad. Es un fetiche más, creado en nuestra época de vertiginoso derrumbe. Creo en la personalidad a través de cualquier lenguaje» (Confieso que he vivido, op. cit., pág. 367).
467
La presentación nunca ha tenido lugar: en el no-origen lo originario.
468
«Los actuales no son ya tiempos de principios superiores, de fines últimos, de verdades definitivas. Enfrentarse a semejante 'pensamiento fuerte' parecería hoy, un anacronismo, todavía más: si en esta época de 'últimos hombres' por emplear la expresión de Nietzsche- se presentara un defensor de los principios superiores, suscitaría nuestra curiosidad y, tal vez, incluso un poco de respeto; la ironía con que lo acogeríamos escondería probablemente un fondo de nostalgia respecto a una condición que consideramos perdida e incapaz de volver a adquirir vigencia. La fuerza del pensamiento ya no tiene nada que ver con su presunta relación con los fundamentos últimos, como tampoco la forma que reviste semejante poder es la de un explícito principio de autoridad», Pier Aldo Rovatti, «Transformaciones a lo largo de la experiencia», en Gianni Vattimo y Pier Aldo Rovatti (eds.), El pensamiento débil, Madrid, Cátedra, 1990, pág. 65.
469
Esta voluntad totalizadora resulta en Neruda frecuentemente nostálgica. Nostalgia del todo que Lyotard considera definitoria de lo moderno. Véase Jean-François Lyotard, La posmodernidad (explicada a los niños), Barcelona, Gedisa, 1987 (1986).
470
Este descolocamiento o descentramiento ha sido canalizado en otro lugar de nuestra cultura. De pronto, en el desfile fragmentario y televisivo de productos de limpieza (mega-perls y bio-alcohol), teléfonos móviles, cereales integrales, me apetece una sopa y es una convencida más, se oye una voz que recita desde la pantalla: Desnuda eres tan simple / como una de tus manos / lisa, terrestre, mínima, redonda, transparente. Es una colección de poesía de bolsillo que se anuncia por televisión, que reconvierte uno de los sonetos de Neruda en reclamo publicitario, puesto que es el autor elegido para divulgar y abrir esta colección (luego vendrá Whitman, que tampoco parece casual). La esfera de lo bello ha entrado de lleno en la cultura de masas; no se trata ya de los productos de la llamada «alta cultura», sino de aquellos que empiezan a perder su lugar en ella. Como forma elevada de fetichización, «lo bello» se ha resguardado en objeto de consumo que roza lo decorativo. Es el mismo camino que siguió el desarrollo del arte kitsch, de ahí el extrañamiento de este lenguaje poético.