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Don Gregorio
tiende lazos de familia con la figura del padre de Belle Époque (Trueba-
Azcona-García Sánchez, 1992), resaltada por ser ambos
personajes encarnados por el mismo actor, Fernando Fernán
Gómez. Con referencia a Belle Époque tuve ocasión de
preguntar a Azcona si el protagonista, Manolo, se habría
salvado del paseo. «-No sé- me
contestó»
(Macciuci, 2006). La literatura permite
dar un salto en el vacío y pensar que La lengua de las
mariposas continúa la historia de Manolo, transmigrado
gracias a la letra ajena, pero con el mismo fondo libertario y
tolerante, que Azcona construye con su proverbial resistencia a la
tragedia neta.
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Debe mencionarse
además el diálogo como otra de sus herramientas
esenciales, (elemento básico del guión por otra
parte). El talento del guionista riojano para hacer hablar a sus
criaturas es harto reconocido en el ámbito del cine:
«En ciertos casos puede hablarse de
guionistas con un estilo, o por lo menos con una personalidad, o
una clase de escritura que se despliega más allá de
los cineastas que dirijan esos proyectos. Son notorias las
simetrías y la circularidad en David Mamet, el juego con lo
místico y lo mítico en Curt Siodmak, la uniformidad
verborrágica de todos los personajes en Rafael Azcona, el
trabajo sobre las múltiples formas del ocultamiento en
Harold Pinter, etc...»
(Wolf, 2003: 33)
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Desde un punto de
vista poético, un año solar ofrece una arquitectura
más perfecta y clausurada, pero la finalización del
invierno armoniza mejor con el descubrimiento del mundo que realiza
Moncho, y, fundamentalmente, un guionista detallista y atento a
como Azcona debía hacer coincidir la llegada al colegio
después de iniciado el curso con un tiempo benigno que
permitiera pasar al niño una noche a la intemperie. En una
entrevista publicada en Nosferatu, Azcona reproduce un
diálogo de La brigada del sombrero (Mullholand Falls; Lee
Tamahori, 1996) que pone de manifiesto su celo por la
verosimilitud: «... refiriéndose
al paisaje uno dice: 'Mira, esto es como el Oeste' Y el otro le
contesta: Nunca me gustaron las películas del Oeste: llega
el sheriff al poblado, baja del caballo, tira descuidadamente las
riendas a un palo que hay en la entrada del saloon, entra y se
enfrenta con el malhechor, ¿no? Pues bien: yo no puedo
prestar atención a lo que sucede en ese momento culminante:
estoy preocupadísimo pensando que el caballo está mal
atado y se puede escapar en cuanto empiecen los tiros'»
(Riambau- Torreiro: 2000: 14-15). Igualmente, es de suponer que
existieran razones operativas: al respecto advierte el guionista
riojano «[en un guión] entre otras
cosas, conviene calcular las semanas de rodaje, el reparto y las
estaciones del año...»
(Id., id.: 24).
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En el la figura de Nerval, de O lapis do carpinteiro, se concreta la insinuación de que los seres animados por una fuerza instintiva y ciega pueden ser reclutados fácilmente por los fascistas.
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En muchas ciudades de Europa se pueden encontrar monumentos dedicados a un niño o mujer -los más débiles- que salvaron a la población con un acto de valentía. Pensemos en el heroísmo y la entrega de los protagonistas de los cuentos mensuales de Corazón o en nuestro Tambor de Tacuarí.
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Es posible además rastrear la prevención de Azcona (con la evidente huella de Schopenhauer) sobre la s influencias negativa s del espíritu pragmático de la mujer, abocada al mandato de conservar la especie y cuidar de la prole, fuerza que la vuelve, al mismo tiempo, inocente y por ello, doblemente eficaz. Los prototipos pueblan el universo del guionista riojano con diversos grados de intensidad. V. El verdugo y El pisito, por ej. El personaje de Rosa es tratado con benevolencia desde el lugar que la cultura patriarcal asigna a la mujer, responde con templanza y convicción a la función de preservar el orbe doméstico, que necesita de un hombre en la casa. Similar reflexión expone Alejandro Kaufman al analizar el proceso de transformación experimentado por las Madres de Plaza de Mayo, desde la inconsciencia a la resistencia activa.
| (40:8) | ||
Para internarse en
«el camino de una lenta
transformación»
, «una
forma de martirio»
, (Id. Id.) que conviertan a las madres
en batalladoras incansables deben ocurrir muchas y terribles cosas.
El primer gesto -el de Rosa- es tratar de impedir que le sucedan a
su prole.
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El destacado es
mío. Cabe añadirse que la apostilla «rojo,
ateo» da cuenta de un estereotipo semántico que
utilizó el franquismo para justificar sus persecuciones y
que tuvo gran arraigo entre la población. Cfr.
«"Al parecer, los falangistas le
pidieron al cura del pueblo que les hiciera una lista de rojos y
ateos»
[...] «El 7 de octubre
de 1936 fueron a buscarlos casa por casa»
. (Junquera,
2006: 30)
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Cfr. «El 14 de abril de 1931, la República
encontró una España tan analfabeta, desnutrida y
llena de piojos como ansiosa por aprender. Y los más
ilustres escritores, poetas, pedagogos, se pusieron manos a la
obra. De pueblo en pueblo, con la cultura ambulante»
(Morán, 2006).
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El evasivo cierre del cuento abre la puerta a otras interpretaciones. Una lectura sombría podría sostener que comenzada la guerra, la educación deja de servir y las palabras que fueron estimulantes se convierten en armas arrojadizas. Aun así, la fuerza del aprendizaje permanece evitando el insulto gregario y hostil. (Debo a Natalia Corbellini la sugerencia de esta segunda posibilidad).
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Cuento: «Y cada vez una mariposa distinta, aunque yo
sólo recuerdo el nombre de una a la que el maestro
llamó Iris, y que brillaba hermosísima posada en el
barro o el estiércol»
(LM: 35)
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Guión: «Una mariposa detenida sobre una zona embarrada. Sobre ella se abate la red [...] Don Gregorio «Con mucho cuidado... [...] Es una Iris... Preciosa...» |
| (LM-guión: 61) | ||