—[327]→
No hay nada en nuestra industria que iguale al adelanto de la minería en el Perú, pero tampoco nada en que se haya hecho menos en proporción a su riqueza.- Sólo Yauli, Cerro, Paita y Tumbes están explotados en forma intensa, aunque no extensa.- La minería en el resto de la República hasta ahora no es sino una bella promesa.- En proporción a lo que era la minería en el Perú en 1896, nuestro progreso en el ramo ha sido superior al aumento agrícola y ganadero de la Argentina en los mismos años transcurridos.- Nuestras hulleras han permanecido inexplotadas hasta hace poco.- Lo que ponen de manifiesto los estudios carboníferos hechos en la Libertad, Cajamarca y Ancash por Raimiondi, Griffiths, Málaga Santolalla, de Lucio y du Bois.- El Perú, el país más rico de la América Latina en carbón.- Lo que debe ocurrir en el Perú el día que se agoten las hulleras de los Estados Unidos.- Artículo enderezado a probar la relación que existe entre el agotamiento de la riqueza minera norteamericana y la importancia de nuestros yacimientos minerales.- Sólo se conoce de nuestra riqueza minera lo que aflora a la superficie, y esto mismo no en todas partes.- Los estudios del Cuerpo de Ingenieros de Minas se han limitado únicamente a reconocimientos de las cuencas carboníferas de carácter comercial más que minero.- Huayday, Jatunhuasi, Cupisnique, Ancos, Oyón, Checlas y Paracas.- Cuenca de Chota y Hualgayoc.- Lo que dijo el presidente Pardo, en —328→ 1918, sobre carbón, en su mensaje.- Estadística minera del carbón, por el señor Carlos C. Jiménez.- Combustibles minerales líquidos en Paita, Tumbes, Huancané, Lucanas y Madre de Dios.- La riqueza del petróleo del Madre de Dios y la propuesta del senador americano señor Emery, para invertir en el desarrollo petrolífero de la zona cuarenta millones de dólares.- Conceptos del ingeniero señor Fort sobre el petróleo, emitidos en su artículo: «La Industria Minera del Perú en 1916».- Lo que dice al respecto la estadística del señor Jiménez.- Yacimientos de oro.- La Cotabambas Auraria.- Sandia y Carabaya. - Pataz, superior en riqueza aurífera al Rand, en África.- El oro y la plata como productos secundarios del cobre.- Lo que dijo el señor Fort, en 1916, sobre la producción argentífera.- Casapalca, Aguas Calientes, Huaraucaca.- No hay nada en el Perú superior a la industria del cobre.- Su explotación es la más valiosa y retributiva del Perú.- Sólo se trabaja en vasta escala en el Cerro y Yauli.- Los yacimientos de Ferrobamba, Cerro Verde, Sayapullo, Huarón y Huancavelica son tan valiosos como el del Cerro.- Estadísticas del señor Jiménez.- Nuestros filones de mercurio y de zinc no tienen todavía importancia comercial.-El señor Fernandini, en Santa Bárbara, hace costosos reconocimientos.- No hay nada que decir industrialmente sobre antimonio, bismuto y hierro.- En mejores condiciones se hallan el vanadio, el molibdeno y el tungsteno.- Importancia que ha tomado en el Perú la explotación de estos metales, y valor de sus exportaciones desde la iniciativa de los trabajos.- La American Vanadium Company.- Ricran, Runantuyo, Conchucos y Salccantay.- Estadísticas de oro, cobre y plata.- Lo que dice el mensaje presidencial de 1918 sobre minería.- Incapacidad científica y económica de los nacionales para explotar en vasta escala la minería en el Perú.- Yacimientos vírgenes en manos de peruanos que no tienen dinero y que ni siquiera son cateadores.- Controversias imaginarias con sus paniaguados para no pagar la contribución de minas.- El intermediario entre el minero y el capitalista o sea el promotor de negocios no existe en el Perú.- Psicología del denunciante de minas.- Espíritu estrecho del capitalista.- No es minero y ni siquiera industrial.- Necesidad de engañarle para asociarlo en explotaciones mineras.- Forcejeos entre el capitalista y el promotor.- Esfuerzos estériles de uno y otro.- Por lo regular el negocio se vende a vil precio a los pocos —329→ años de la explotación por desconfianza y cansancio de los socios.- Las acciones y hasta los bonos de las empresas mineras peruanas no son aceptados en los bancos como prenda mercantil.- Las empresas extranjeras lo tienen todo: buenos ingenieros, grandes capitales, magníficas minas y tarifas reducidas en los ferrocarriles.- Sentimiento de hostilidad contra estas empresas.- Acertados razonamientos dados por «La Unión» en 1914 para combatir las tendencias exclusivistas de los que ven con malos ojos las ganancias que obtienen las compañías extranjeras.- Lo que se dijo en «La Unión», de Valparaíso.- Si no tenemos en el Perú el buen ejemplo de lo que hacen las empresas extranjeras, ¿en qué escuela se formará el carácter superior que necesitan las generaciones futuras para trabajar nuestra riqueza minera?
No hay nada en nuestra industria que iguale al adelanto adquirido por la minería, ni tampoco riqueza alguna en nuestro territorio que haya sido menos explotada en proporción a su magnitud. Apenas dos comarcas, una en el centro, donde se hallan Yauli y el Cerro, y otra en el norte, que comprende Paita y Tumbes, están explotadas en forma intensa, aunque no extensa. De las 8.500 pertenencias petrolíferas existentes en el norte, únicamente 300 están reconocidas, y de éstas, sólo unas cuantas se hallan en producción continua. Lo mismo pasa en Yauli, donde apenas se trabaja el diez por ciento de sus minas empadronadas, y en el Cerro, cuyos alrededores, que son riquísimos, recién principian a ser explotados. Cajamarca, Arequipa, Puno y Ancash, a pesar de poseer veneros de riqueza mineral tan valiosos como los que existen en Morococha y en el Cerro, hasta ahora, en materia de explotación, nada hacen en vasta escala, siendo innecesario mencionar la riqueza minera —330→ del resto de la República, como que en él la minería hasta ahora no es sino una promesa.
En la Brea y Pariñas, sólo se explota el uno por ciento de todo lo amparado.
No obstante lo que era la minería en el Perú en 1896, nuestro progreso en el ramo ha sido superior al aumento agrícola y ganadero de la Argentina en los mismos años transcurridos. Esto es halagador; pero, quedando tanto por hacer, y estando explotado el Perú tal vez en menos de la milésima parte de su territorio minero, este crecimiento no puede ser motivo de orgullo. Amengua nuestra responsabilidad y disculpa nuestro atraso la situación industrial del Perú en los primeros setenta años de su vida republicana. ¿Quién puede poner en duda que la verdadera explotación de minas principia con el siglo, y que anteriormente, en toda la época que siguió al coloniaje, nada se hizo que merezca la pena mencionarse? En 1886 produjimos Lp. 423.000'0'00; en 1895 Lp. 700.000'0'00, y al comenzar el siglo, Lp. 1.782.000'0'00, hallándonos hoy al rededor de diez millones de libras, o sea una duplicación de valores mineros, en cada cuatro años de los últimos 18 transcurridos. Como se ve, nuestra minería es algo que se desenvuelve rápidamente, que crece con facilidad y que puede llegar a ocupar el segundo puesto en el mundo, si a los Estados Unidos corresponde el primero.
Este suelo peruano que anteriormente sólo era valioso en oro y en plata, resulta hoy más rico en las especies metalíferas que antes nunca llamaron la atención. Vanadio molibdeno, tungsteno, hasta el mismo cobre, ¿quién les dio importancia alguna?
—331→De la misma manera que la antracita en Norteamérica en tiempo de Washington se llamaba piedra negra y no servía para ningún uso industrial, así nuestras hulleras han permanecido inexplotadas hasta hace poco.
Los estudios hechos en la Libertad, Cajamarca y Ancash, por Raimondi, Griffiths, Málaga Santolalla, de Lucio y du Bois Lukis, ponen de manifiesto la gran extensión y la buena calidad del combustible existente en las cuencas carboníferas de esos departamentos. Avaluaciones en reducidos espacios en algunas de ellas arrojan cifras fantásticas, poniendo en evidencia el hecho ya probado de que el país más rico en toda la América latina en carbón, es el Perú; y que el día, no muy lejano, en que se agoten las hulleras de Norteamérica, no le queda otro recurso a ese país que comprar el nuestro. En relación con el agotamiento de los recursos naturales de los Estados Unidos, y la importancia de nuestra riqueza minera, en 1918 publicamos el siguiente artículo:
No habiéndose hecho exploraciones completas en todo el territorio nacional, sólo se conocen en mísera extensión los mantos de carbón que afloran a la superficie, y esto en pocas partes. Hasta ahora los esfuerzos del Cuerpo de Ingenieros de Minas se han limitado al examen de las cuencas de explotación provechosas para los capitalistas nacionales en relación con los mercados de la costa, y excluyendo hasta donde ha sido posible las regiones trasandinas. No es lo mejor ni lo más abundante lo que hoy se busca, sino lo que sea de más fácil explotación y transporte. Se ha dado preferencia en estos estudios de carácter comercial, más que minero, a Huayday, Jaturihuasi, Cupisnique, Ancos, Oyón, Checras y Paracas. Una de las cuencas más extensas del mundo se encuentra al este de Chota y de Hualgayoc. Se la conoce con el nombre de Piñipata y fue objeto de verdaderos estudios, hasta hoy inéditos, por la Pacific Company, que proyectó un ferrocarril desde Chérrepe. Otra existe en Tumbes, y es muy valiosa, pudiendo asegurarse, que, exceptuando la parte sur del Perú, casi toda la cordillera de los Andes en nuestro territorio está cruzada por mantos de carbón.
El señor Pardo, en su mensaje a la Legislatura ordinaria de 1918, dijo lo siguiente respecto al carbón nacional.
La «Estadística Minera en 1916», publicada por el señor Carlos E. Jiménez, nos da respecto al carbón los siguientes datos, correspondiendo el primer cuadro a la producción nacional, y el segundo a la importación.
| AÑOS | Producción | Valor |
| 1903 | T. 36.920 | Lp. 51.688 |
| 1904 | T. 59.920 | Lp. 89.880 |
| 1905 | T. 75.308 | Lp. 100.000 |
| 1906 | T. 79.969 | Lp. 138.155 |
| 1907 | T. 185.565 | Lp. 107.116 |
| 1908 | T. 311.122 | Lp. 140.784 |
| 1909 | T. 321.502 | Lp. 192.356 |
| 1910 | T. 307.320 | Lp. 178.972 |
| 1911 | T. 324.000 | Lp. 194.155 |
| 1912 | T. 278.927 | Lp. 180.326 |
| 1913 | T. 273.945 | Lp. 199.250 |
| 1914 | T. 283.860 | Lp. 205.167 |
| 1915 | T. 290.744 | Lp. 208.890 |
| 1916 | T. 319.063 | Lp. 158.689 |
| 1911 | T. 83.102 |
| 1912 | T. 78.949 |
| 1913 | T. 150.660 |
| 1914 | T. 139.312 |
| 1915 | T. 55.662 |
| 1916 | T. 82.373 |
Otra importante riqueza nacional en combustibles minerales la encontramos en el petróleo, hasta hoy existente en Paita, Tumbes, Huancané, Lucanas y el Madre de Dios. Los dos primeros yacimientos hace tiempo que se explotan, siendo de reciente descubrimiento los últimos. El del Madre de Dios parece ser uno de los más valiosos de América. Es tan extenso y rico en productos, que ha merecido la atención del senador americano señor Emery, poseedor de cuatro millones de acres en los terrenos de montaña donde se hallan las fuentes de petróleo. En su deseo de explotarlas, el señor Emery solicitó del Gobierno del Perú, en septiembre de 1917, permiso para invertir en el desarrollo petrolífero de la zona 40 millones de dólares, que se propone emplear en abrir pozos, en tender 600 millas de tubería, para conducir el aceite desde el Madre de Dios hasta Puerto Antonio, en el río Madera, y en construir una flota de grandes tanques-vapores, para llevar el producto por el Amazonas al extranjero. El señor Emery ofrece al Gobierno del Perú el 10% bruto del petróleo que obtenga del Madre de Dios, a cambio de que se le dé toda la región, y de que sus productos no sean gravados hoy ni nunca, con impuestos de ninguna clase. Nuestro Gobierno se ha abstenido de llegar a ninguna conclusión en el particular, hasta no conocer la calidad y extensión de estos nuevos yacimientos.
—341→El señor Fort, en su brillante artículo «La Industria Minera del Perú en 1916»,dijo lo siguiente sobre petróleo:
Nuestra producción de petróleo en 1917 fue de 347.072 toneladas, con un valor de Lp. 1.651.174'0'00, habiendo alcanzado en 1904 apenas a 40.000 toneladas. Los capitales invertidos sólo llegan a cuatro millones de libras, haciéndonos notar el ingeniero Deustua, cuya competencia como experto en el ramo de aceites minerales es ya universalmente reconocida, que el mundo no tiene todo el petróleo que necesita para satisfacer el mercado de sus derivados y aun el que se necesita en bruto.
La «Estadística Minera del Perú», del señor Jiménez, trae sobre petróleo los siguientes datos:
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La extracción total en 1916 ascendió a T. 345.758, contra T. 343.838 en 1915, es decir que hubo un aumento de T. 1.920. La producción del año, unida al stock procedente del año anterior, dio un total de aceite disponible, de T. 363.512, contra T. 363.162 en 1915. Según la densidad media del petróleo peruano, esta cantidad equivale a 2.726.340 barriles o 114.506.280 galones. El Perú ocupa el octavo lugar entre los países productores de petróleo, y contribuye aproximadamente con el 0'63% de la producción mundial. |
—343→
| AÑOS | Producción | Pozos productores | Promedio de producción por pozo |
| 1903 | T. 37.079 | . . . | . . . . . |
| 1904 | T. 38.683 | . . . | . . . . . |
| 1905 | T. 49.700 | . . . | . . . . . |
| 1906 | T. 70.832 | 200 | T. 354'2 |
| 1907 | T. 100.184 | 305 | T. 328'5 |
| 1908 | T. 125.948 | 287 | T. 438'8 |
| 1909 | T. 188.128 | 482 | T. 522'5 |
| 1910 | T. 167.712 | 360 | T. 347'9 |
| 1911 | T. 195.276 | 524 | T. 372'7 |
| 1912 | T. 233.600 | 575 | T. 372'6 |
| 1913 | T. 273.459 | 630 | T. 438'5 |
| 1914 | T. 244.923 | 703 | T. 348'4 |
| 1915 | T. 343.838 | 747 | T. 460'3 |
| 1916 | T. 345.758 | 813 | T. 425'3 |
El valor de la producción petrolífera peruana en 1916 fue algo más bajo que en 1915, pero mayor que en los otros años, como puede verse en detalle en la tabla que va a continuación:
| Años | Valor |
| 1903 | Lp. 149.290 |
| 1904 | Lp. 116.834 |
| 1905 | Lp. 151.529 |
| 1906 | Lp. 242.542 |
| 1907 | Lp. 312.437 |
| 1908 | Lp. 421.769 |
| 1909 | Lp. 556.337 |
| 1910 | Lp. 598.873 |
| 1911 | Lp. 785.071 |
| 1912 | Lp. 879.976 |
| 1913 | Lp. 1.033.206 |
| —344→ | |
| 1914 | Lp. 1.135.372 |
| 1915 | Lp. 1.687.141 |
| 1916 | Lp. 1.524.464 |
| Total en 14 años | Lp. 9.594.841 |
Los más importantes yacimientos de oro en explotación pertenecen a la Cotabambas Auraria, en Apurímac; a la Chuquitambo Gold Mines, en Junín; a la Aurífera Andaray, en Arequipa; y al Sindicato Peruano-Argentino, en Puno. Corresponde el primer lugar a la Cotabambas Auraria, situada en la región de Cochasayguas, y dirigida desde su iniciación por un personal netamente peruano.
La región aurífera de Sandia y Carabaya, a pesar de su proverbial riqueza y de lo que dio a la Corona de España, rinde mísera cantidad de oro. La mina Santo Domingo, de la Inca Mining Company, ha pasado por serias dificultades en el beneficio de sus metales, habiendo implantado un nuevo sistema para proceder por la cianuración y el enriquecimiento previo. La explotación de los placeres de Puno sigue sufriendo las consecuencias de la falta de agua. Por este motivo, la Aporoma Gold Fields Company y la Ananea Gold Fields Ltd., a pesar de que la primera tiene a la vista 40 millones de metros cúbicos de material disponible para la explotación, no podrán trabajar en vasta escala hasta que no resuelvan favorablemente el problema hidráulico. En el río Inambari, la Inambari Gold Dredge Concession Ltd. ha tenido dificultades de orden económico, como consecuencia de las encontradas en el orden técnico.
Pataz, una de las regiones más ricas del mundo en filones auríferos, a pesar de ser superior en riqueza al Rand, —345→ en África, sigue hallando en las condiciones geográficas y topográficas del lugar insuperables inconveniencias para el transporte de maquinaria moderna y del combustible indispensable a su desarrollo. La calidad de los minerales, no todos adecuados a la amalgamación, y la falta de medios para cianurarlos después de una previa concentración seguida de un sistema de aireación conveniente, han detenido el progreso de la región. La empresa que más ha hecho es la Peruvian Consolidated Gold Trust Company, que tiene en trabajo 20 pertenencias de las 200 que posee, y que ha instalado una oficina de cianuración para 30 toneladas diarias. El Gigante, la más antigua de la región, está en camino de buen resultado. La Buldibuyo Gold Mining Co. ha tenido éxito en su proceso de amalgamación.
Siendo los minerales de cobre y los de plata en el Perú también auríferos, los productos de nuestras fundiciones tienen oro. Las barras de cobre del Cerro de Pasco y de Casapalca han contenido en los últimos años el cincuenta por ciento de toda la producción aurífera nacional. Lo mismo pasa con la plata que se exporta en dichas barras, alcanzando apenas un diez por ciento la que se extrae directamente por amalgamación y lixiviación. Esta circunstancia pone a nuestro metal blanco en la condición de producto secundario. Los concentrados cupríferos de la empresa Backus y Johnston, de Casapalca, llevan mayor proporción de plata que los del Cerro, siendo argentífera dicha región, en especial las vetas cortadas por el socavón El Túnel, como también las minas de la Compañía del Carmen y las de Aguas Calientes, que tienen su oficina de concentración propia y que pertenecen al señor Ricardo Bentín. —346→ Hasta ahora los productos de la oficina Huaraucaca, del señor Eulogio Fernandini, son los que llevan mayor proporción de plata. Estos alcanzan hasta un ocho por ciento. Morococha, cuya base es hoy cuprífera, también sigue dando plata a los lechos de fusión.
El señor Fort, en su brillante artículo La Minería del Perú en 1916, decía lo siguiente sobre nuestra producción argentífera:
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Los minerales en bruto exigen alta ley para su exportación; esto es un renglón secundario en la industria minera desde que se comprende que, donde se producen minerales de esta calidad, tiene que quedar una inmensa cantidad de otros de ley inferior que no soportan los gastos de trasporte, pues los de extracción pasan a segunda línea por ser producto secundario de la extracción del mineral rico. Estos minerales pueden ser sólo argentíferos o bien contener, al mismo tiempo, cobre o plomo. Estas exportaciones sólo alcanzan a un 10 por ciento; los minerales de plata han sido producidos en las regiones mineras de Huaylas, Huaraz y Pallasca, del departamento de Ancash; de Cailloma, del de Arequipa; de Hualgayoc, del de Cajamarca; de Castrovirreina y Angaraes, del de Huancavelica; de Lucanas, del de Ayacucho; de Dos de Mavo, del de Huánuco; de Santiago de Chuco, del de La Libertad; de Cajatambo y Huarochirí, del de Lima. Los minerales de plata plombíferos han sido exportados de las regiones mineras de Huaraz y Huaylas, de Cajabamba, de Tayacaja, de Dos de Mayo, del Cerro de Pasco, Yauli y Jauja, de Santiago de Chuco, de Huarochirí y Yauyos y de Lampa. Los minerales de plata plombíferos son muy abundantes en la cordillera de los Andes peruanos; pero la ley de plata que contienen es generalmente baja; de aquí que, a pesar de la abundancia de estos minerales, la exportación de los en bruto sea muy reducida. Han producido cantidad exportable Huari, Huaraz y Pallasca, en Ancash; Dos de Mayo en Huánuco; Cerro de Pasco, Yauli y Jauja en Junín; Huarochirí y Yauyos, en Lima; Puno, en el departamento del mismo nombre. El tratamiento metalúrgico especial de los minerales de —347→ plata suministra dos productos principales: los sulfuros de lixiviación y las barras de plata que, en el último año, han aumentado, en razón de la facilidad de que se dispone para su acuñación en la Casa de Moneda de Lima. La oficina de lixiviación más poderosa es actualmente la de la «Anglo French Ticapampa Silver Mining Co.», ubicada en la provincia de Huaraz, en el departamento de Ancash, tratándose, también, cantidades más reducidas en Huari, Huailas y Hualgayoc, Dos de Mayo, Santiago de Chuco, Cajatambo y Huarochirí, las que han contribuido a formar la producción de estos sulfuros. Las barras de plata provienen exclusivamente de la amalgamación de los minerales de este metal; la copelación de barras de plomo argentífero no ha sido practicada, aunque algunas oficinas disponen de los medios de hacerlo. En Castrovirreina, del departamento de Huancavelica, la «Compañía Minera Santa Inés», y en el Cerro de Pasco, la oficina de amalgamación del señor Eulogio E. Fernandini, son las principales productoras de este metal, habiendo en este último asiento algunas pequeñas instalaciones que tratan los minerales de baja ley de la zona superficial, exhibida por el antiguo procedimiento, en patios. Los minerales que constituyen la materia prima para el tratamiento son diversos. Así, en Santa Inés, se producen ricos minerales de plata, compuestos principalmente de pirargirita, proustita, conocidos con el nombre de «rosicler», y cobre gris en sus variadas formas, todas ricas en plata, y se tratan por un procedimiento de amalgamación con previo tostado. El señor Fernandini tiene adoptado un procedimiento especial, debido a la capacidad profesional del señor ingeniero Rizo Patrón. Consiste en tratar los relaves de concentración mediante una acción química directa sobre los minerales, sin previo tostado. Los resultados han sido satisfactorios, y se persigue su perfeccionamiento, a fin de evitar la pérdida de mercurio que resulta de una acción de cloruración. Esto último se halla en estudio. La plata contenida en barras de plomo, proviene, como se comprende, de la fundición de minerales de plomo argentíferos o que sirven de vehículo para la extracción de la plata por dicho método. Sólo en dos localidades se procede de este modo: en la fundición del «Vesubio», en Huari, y en Cajatambo. Completa la producción de este metal el contenido en las barras de oro, a que hemos hecho referencia anteriormente, —348→ y algo encierran las escorias plombíferas, que han sido aprovechadas en la región de Yauli, en los alrededores de Morococha, como restos de las fundiciones antiguas en hornos de pachamanca. El porvenir de la industria minera, en lo que se relaciona con la plata, es muy amplio; los minerales pueden, en efecto, ser preparados de manera que de materias primas de ningún valor comercial se logre obtener productos suficientemente ricos para sufrir una exportación o someterlos a un tratamiento metalúrgico. La preparación mecánica ha rendido ya muy provechosos resultados en Casapalca, Aguas Calientes, Huaraucaca, La Americana, etc., transformando los minerales pobres en otros de fácil venta. La industria minera tiene vasto campo de aprovechamiento en estos medios económicos de enriquecimiento, y si a esto agregamos que las especies minerales livianas, que no eran susceptibles de ser recogidas por el procedimiento hidráulico, debido, en su origen, al metalurgista Elmore, son actualmente recogidas con éxito, relacionado con la composición de la especie útil por el novísimo «procedimiento de flotación», se comprende que pocas veces habrá yacimientos argentíferos que, reuniendo entre sus componentes, especies ricas de plata, no pudieran ser aprovechados. La experiencia, en relación a este último procedimiento practicado en el laboratorio de la Escuela de Ingenieros de Lima, nos permite prever resultados extraordinarios a este respecto. Merece citarse el caso de un mineral pobre que sólo alcanzó a dar 6 marcos de plata por cajón (0'05%) y que, sometido a la flotación, suministró concentrados de 108 marcos, por igual unidad. (1'40%) Este procedimiento sumamente económico está, pues, llamado a facilitar la utilización de yacimientos hoy abandonados. |
No hay nada superior en el Perú, en minería, a la industria del cobre. Ella da vida a la explotación de nuestros mantos carboníferos, mantos que dan el carbón con que se fabrica el coke indispensable para la metalurgia; y a ella se debe que el oro y la plata nacionales tengan alguna importancia, en las estadísticas del mundo. Con excepción del vanadio, del tungsteno y del molibdeno, el cobre es lo más nuevo en nuestra minería. Su explotación —349→ comienza en 1897, siendo hoy la más valiosa y la más retributiva. Como hemos dicho, sólo se trabaja en vasta escala en los yacimientos de Yauli y del Cerro. El resto de lo que se halla esparcido en toda la república, se conoce sólo por las pequeñas labores hechas en los afloramientos. Estudios serios de reconocimiento se han realizado en Ferrobamba y se emprenden en Cerro Verde y Sayapullo. En los demás lugares de la cordillera y en los contrafuertes de la costa, donde existe cobre en abundancia, únicamente se araña la tierra. Todo esto, sin contar las extensas comarcas cupríferas que todavía no han merecido el honor del denuncio, de la posesión, ni siquiera del primer barretazo.
En su citada estadística, el señor Carlos J. Jiménez, nos dice lo siguiente acerca de la industria minera del cobre en 1916.
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AREQUIPA.- En Arequipa, la empresa de mayores expectativas ahora es la «Andes Exploration», poderosa compañía norteamericana, que ha tomado en opción las minas designadas con el nombre de «Cerro Verde», del señor Carlos J. Lohmann. Estas minas situadas a 14 kilómetros de la estación de Tiabaya, del ferrocarril de Arequipa a Mollendo, comprenden 244 pertenencias agrupadas en 8 concesiones. La zona mineralizada principal consiste en un depósito, cuya superficie es de 700 por 400 metros más o menos, sólo en la parte reconocida, pues los afloramientos lejanos revelan una amplitud probablemente mucho mayor. La exploración en profundidad ha demostrado un relleno homogéneo de carbonato de cobre hasta los 70 metros; luego mezclas de combinaciones oxidadas y sulfuradas, y, por último, sulfuros de cobre hasta algo más abajo de los 100 metros. La roca predominante es la ryolita. El mineral cubado hasta ahora asciende a 70 millones de toneladas, cuya ley media se estima entre 1% y 2%, a pesar de que se han explotado muchas secciones con 9% y 10%. —350→La compañía ha construido un camino para camiones automóviles entre las minas y la estación de Tiabaya, y sus trabajos de exploración han sido tres galerías horizontales y un pozo vertical de 120 m., habiendo invertido en los primeros seis meses unas Lp. 20.000. Se han encargado la maquinaria y útiles necesarios para la exploración sistemática del yacimiento por sondajes. El método de beneficio que se proyecta emplear es el de lixiviación, análogo al que se usa en Chuquicamata (Chile). La promesa de venta es por Lp. 40.000, con una plazo de tres años; y, dados los resultados obtenidos hasta ahora, parece seguro que se perfeccionará el contrato. La mina «Hermenegilda» y otras, que trabaja el señor Modesto de Romaña, comprenden también un yacimiento importante, próximo al anterior y de caracteres análogos. La explotación está reducida a la extracción de los minerales más ricos, que puedan exportarse en bruto, pero existe gran abundancia de otros de menor ley, que se piensa aprovechar en parte, instalando una pequeña oficina de concentración. En 1916 se tropezó con la dificultad de los transportes marítimos, enviándose a Estados Unidos alrededor de T. 250 mensuales; pero para 1917 se ha asegurado el transporte de T. 400 al mes. ANCASH.- En este departamento la minería por cobre continúa rudimentaria y sin mejores expectativas inmediatas, a causa de la falta de buenas vías de comunicación. La explotación más importante es la de la «Empresa Minera San Juan», en la provincia de Pallasca; cuya oficina «Tarica», produce matas cuprosas de alta ley de plata. Esta empresa no ha omitido esfuerzos para mejorar las vías de transporte, construyendo buenos caminos para automóviles de carga, que comunican la fundición con las principales minas y con la línea del ferrocarril a Chimbote. La fundición de «Magistral» y minas correspondientes, que están situadas en la misma provincia, han sido objeto de interés de parte de capitalistas americanos, que han efectuado diversos estudios en ellas. CAJAMARCA.- Por el momento sólo ofrecen expectativas los trabajos que lleva a cabo la Compañía Backus & Johnston, en la provincia de Cajabamba. Como se sabe, esta Compañía ha tomado una opción por tres años sobre las minas de Sayapullo, de la cual parece que hará uso en vista del buen éxito de los reconocimientos. JUNÍN.- Este el primer departamento productor de cobre del Perú, y en él está radicada la «Cerro de Pasco —351→ Copper Corporation», que es la empresa minera más importante del país. La «Cerro de Pasco Mining Co.» posee alrededor de 730 concesiones metalíferas en el distrito de Cerro de Pasco, que abarcan 1.180 pertenencias. Es dueña, además, de las minas de carbón de Goyllarisquizga y Quishuarcancha, de la «Smelter» o fundición de «Tinyahuarco», de valiosas concesiones de aguas, y de haciendas agrícolas con más de 28.000 hectáreas de extensión. Además del depósito principal de sulfuros de cobre que se explota y beneficia hoy, existen muchos millones de toneladas de minerales oxidados de plata de baja ley (0'27 a 1 Kg. por T.), que no están incluidos en la estimación de las reservas. De éstos, algunos lotes escogidos se han usado como minerales silicosos para los hornos y convertidores, y en la actualidad se hacen experiencias para determinar el procedimiento más económico de beneficio, confiándose en que éste producirá una gran utilidad. La «Morococha Mining Co.» es dueña, total o parcialmente, de unas 1.200 pertenencias en el distrito de su nombre, siendo las minas más importantes que trabaja: el grupo de San Francisco, el de Natividad, el de Gertrudis, el de San Miguel y el de Amistad, que son explotadas por socavones y pozos. El socavón más largo del distrito es el Carlos Reinaldo, que parte de la hacienda Tuctu y corre bajo la laguna Morococha en una extensión de 1.280 metros, conectándose con el pozo de San Francisco, a m. 143 de profundidad y cortando las vetas principales de la mina, a m. 365 debajo de los afloramientos más altos. El pozo de Natividad desciende aún 30 metros bajo el nivel de este socavón. El socavón Carlos Reinaldo se extenderá, por derivaciones, a las principales minas del distrito, suministrando una nueva zona de explotación de unos 120 metros en los filones más importantes. En 1913, la «Morococha Mining Co.», en unión con la «Cerro de Pasco Mining», construyó la instalación hidroeléctrica de La Oroya; y en la actualidad está por terminar una instalación auxiliar en Pachachaca, que suministrará 4.000 H. P. para el uso exclusivo de las minas de Morococha. La empresa francesa «Compagnie des Mines de Huaron» ha continuado la preparación de sus minas y construcción de la oficina metalúrgica equipada con dos hornos de T. 150 de capacidad cada uno. Se ha preocupado, además, de asegurar su futuro aprovisionamiento de carbón —352→ y los medios de transporte, construyendo un camino carretero y estudiando el trazo de un ferrocarril. Se espera que esta compañía entre en actividad dentro de un año, desarrollando así una nueva e importante región cuprífera. La fundición de «Huacracocha», en el distrito de Morococha, funcionó con algunas intermitencias, produciendo poco más de 300 toneladas de matas, que se exportaron. En Morococha se trabajaron, además, con gran actividad, las numerosas minas que explota «The Backus & Johnston Co.», y que abastecen a la Fundición de Casapalca, lo mismo que varias otras de empresas particulares, subsidiarias, en este sentido, de dicha fundición. Casi todo el cobre que produce esta oficina procede de estas minas, pues las de Huarochirí son principalmente argentíferas. LIBERTAD.- La región cuprífera de Quiruvilca, en la provincia de Santiago de Chuco, es indudablemente una de las más importantes del Perú, como lo prueba la exportación que mantiene desde hace varios años; pero la explotación está concretada a los minerales de alta ley, que nunca pueden ser base para la industria en gran escala. La empresa principal es la «Sociedad Minera Quiruvilca», cuyas propiedades comprenden 141 pertenencias y exporta minerales con 33% de cobre y algo de plata y oro, a razón de 150 a 200 toneladas mensuales. La falta de arrieraje impidió a esta empresa aprovechar debidamente las ventajosas condiciones del mercado del cobre en 1916. LIMA.- En el departamento de Lima la industria del cobre es principalmente una industria metalúrgica; pues aun cuando existen algunas minas cupríferas, éstas sólo suministran un 9% de la producción del cobre que se exporta y el 91% restante procede de minerales remitidos del departamento de Junín. Por ahora toda la actividad minera está concentrada en la región de Casapalca, de la provincia de Huarochirí, extendiéndose apenas a otras zonas de esta misma provincia, en las que se han reconocido importantes vetas de cobre; y más rudimentarias son todavía las exploraciones efectuadas en las provincias de Canta y Yauyos, cuyos yacimientos tienen la desventaja de quedar muy alejados de la central metalúrgica de Casapalca, y estar desprovistos de buenas vías de comunicación. La importancia minera de este departamento proviene de la «Fundición de Casapalca», allí establecida, que ha contribuido primordialmente a su progreso y al de las regiones vecinas, pues su zona de influencia se ha ido extendiendo —353→ cada día más, y hoy alcanza a diversos puntos de Huarochirí, Morococha, Yauli, Jauja, Huancayo, Yauyos y Canta, habiendo recibido también, últimamente, matas de las apartadas provincias de Pallasca y Cajabamba. La fundición de Tamboraque continúa paralizada desde hace varios años, y la de Río Blanco va a quedar definitivamente suprimida, trasladándose sus principales elementos a Casapalca. La oficina Casapalca pertenece a «The Backus & Johnston Company» y es la segunda del Perú por su capacidad y el valor de su producción. En 1916 benefició T. 162.396 de minerales de cobre y plata, cuya ley media general fue de 5'76% de cobre y Kg. 0'66 de plata por tonelada. PUNO.- La única empresa que trabaja por cobre en este departamento es la «Lampa Mining Company». Tiene una pequeña oficina equipada con un horno circular de camisa de agua, con capacidad de 30 toneladas diarias. La fundición se practica en crudo, pues los minerales son muy poco sulfurosos, requiriéndose, por el contrario, agregarles piritas de hierro para la formación de la mata. Con este objeto se explotan una mina de pirita en los alrededores y también un yacimiento de carbón muy piritoso en la región de Sumbay (Arequipa). En 1916 esta oficina benefició 5.414 toneladas de mineral con 2'6% de cobre y Kg. 0'68 de plata por tonelada, produciendo 356 tonelada de mata con 37% de cobre y Kg. 11'3 de plata por tonelada. Consumió 1.490 toneladas de pirita de hierro, 721 toneladas de coke americano y 342 toneladas de carbón piritoso de Sumbay. El coke costó Lp. 9'6'00 puesto en la oficina y el carbón, Lp. 2'5'00. La antigua fundición de «Maravillas», que por varios años trabajó con regularidad y era la más importante del departamento, se encuentra paralizada, pero parece que se trata de rehabilitarla. |
Nuestros filones de mercurio y de zinc no tienen todavía importancia comercial. El señor Eulogio Fernandini hace algunas obras valiosas de reconocimiento en la mina de cinabrio Santa Bárbara, en Huancavelica, y por lo que respecta al zinc, recién los grandes yacimientos de Carahuacra y Andaychagua principian a llamar la atención de los capitalistas extranjeros. Sobre antimonio, bismuto y hierro, industrialmente, casi no hay nada que decir. En mejores condiciones se hallan el vanadio, el molibdeno y tungsteno, —354→ metales que en combinación con el hierro aumentan notablemente la elasticidad del acero y su resistencia a la tensión, sin afectar su ductibilidad. Refiriéndose al tungsteno, el notable anuario The Mineral Industry dice sobre sus ventajas lo siguiente:
|
Mientras en las guerras del pasado, el bronce y el plomo, al lado del acero, eran los más importantes «metales bélicos», hoy el tungsteno, aleado en forma de acero para alta velocidad, es el factor dominante. Privar a una nación de tungsteno es quebrantar su poder militar en tiempos de guerra y su poder industrial en tiempos de paz. |
La producción total de vanadio en el Perú, desde el principio de su explotación, ha sido de 22.769 toneladas. Comenzó en 1907 con 201 toneladas, habiendo llegado en 1917 a 4.083, con un valor de Lp. 247.138'0'00.
El vanadio ha sido hallado hasta ahora únicamente en las asfaltitas de Yauli y en gran abundancia en la mina Minarragra, de propiedad de la American Vanadium Company. Más generalizado se halla en nuestro territorio el molibdeno, que si hasta ahora sólo se explota en Ricrán, región minera de la provincia de Jauja, también existe en Runantuyo, en la misma provincia, y en las inmediaciones de Santa Clara, Santa Eulalia y Surco, del departamento de Lima; en los distritos de Cajatambo, Bolognesi, Recuay y Conchucos, del departamento de Ancash, y en la región de Salccantay, en una provincia del Cuzco, donde se le ha hallado en abundancia extraordinaria. En 1917, el Perú produjo 7.017 kilogramos de molibdenita pura, con un valor de Lp. 4.309'0'00.
La verdadera producción peruana de tungsteno principia en 1910, año en que se exportaron 12 toneladas, habiendo alcanzado dicha exportación en 1916 a 523 toneladas, con un valor de Lp. 217.783'0'00.
Estos datos son tomados de las estadísticas del señor Jiménez, quien, además, sobre el mismo mineral nos dice:
—355→|
Las principales empresas dedicadas a la explotación del tungsteno son: la Compañía Minera Wolfram, la Sociedad Minera Pelagatos y The Conchucos Tungsten Co. Ltd., radicadas en la provincia de Pallasca, del departamento de Ancash, y la Sociedad Minera Tamboras y la Empresa Minera Mundo Nuevo, establecidas en la provincia de Santiago de Chuco, del departamento de La Libertad. Las oficinas más importantes son: «Pastobueno», de la Compañía Minera Wolfram, cuya capacidad no está aún definitivamente establecida; «Hauyllapón», de la Compañía Minera Pelagatos, con capacidad para 30 toneladas al día; «Tamboras», de la empresa Minera Mundo Nuevo, y «Yungabal», de The Conchucos Tungsten Co. Ltd., con 15 toneladas diarias de capacidad cada una. En diciembre de 1916 se ha concedido una opción sobre los yacimientos de Huaura a capitalistas ingleses, quienes han hecho efectuar estudios geológicos y mineros minuciosos, bajo la dirección del Dr. Malcolm Maclareu, para deducir la posibilidad de establecer una explotación en gran escala. El informe preliminar del ingeniero M. C. Tarnawiesky estima estos yacimientos como los más grandes del mundo, con una capacidad de producción de 6.000 a 7.000 toneladas de concentrados por año. |
Las mismas estadísticas nos dan en oro, plata y cobre los siguientes datos:
—356→| AÑOS | PRODUCTOS EN QUE ESTUVO CONTENIDO EL ORO | TOTALES | |||||||
| Oro metálico | Barras de cobre | Sulfuros de plata | Matas de cobre | Barras de plomo | Minerales diversos | Otros productos | Peso Kg. | Valor Lp. | |
| 1903 | 837.047 | . . . . . . | 30.067 | 5.065 | . . . . . . | 185.708 | 19.909 | 1.078.336 | 145.205 |
| 1904 | 541.379 | . . . . . . | 13.716 | 8.622 | 2.620 | 32.481 | 2.602 | 601.420 | 75.102 |
| 1905 | 575.763 | . . . . . . | 9.137 | 93.839 | 5.921 | 75.170 | 16.761 | 776.591 | 106.062 |
| 1906 | 966.108 | 3.730 | 16.513 | 14.059 | 12.671 | 234.265 | . . . . . . | 1.247.346 | 170.355 |
| 1907 | 633.518 | . . . . . . | 36.532 | 15.967 | 5.573 | 86.050 | . . . . . . | 777.640 | 106.205 |
| 1908 | 799.120 | 41.471 | 33.989 | 10.098 | . . . . . . | 87.677 | 4.655 | 977.010 | 133.036 |
| 1909 | 295.663 | 175.589 | 26.371 | 1.929 | 3.030 | 40.570 | 11.281 | 554.433 | 75.603 |
| 1910 | 277.948 | 347.433 | 21.288 | 7.964 | . . . . . . | 42.390 | 10.900 | 707.923 | 96.612 |
| 1911 | 308.297 | 368.839 | 19.353 | 1.222 | . . . . . . | 35.368 | 8.140 | 741.219 | 101.152 |
| 1912 | 367.225 | 933.106 | 34.881 | 16.953 | 4.435 | 70.046 | 8.500 | 1.435.146 | 186.987 |
| 1913 | 509.748 | 777.590 | 26.499 | 47.842 | 2.310 | 58.330 | 7.007 | 1.429.326 | 187.464 |
| 1914 | 672.023 | 772.301 | 27.857 | 10.604 | 3.636 | 49.378 | 4.632 | 1.540.431 | 210.033 |
| 1915 | 694.449 | 807.252 | 30.847 | 18.960 | 3.988 | 121.101 | 13.964 | 1.690.561 | 229.023 |
| 1916 | 670.860 | 992.059 | 23.687 | 55.138 | 2.061 | 146.949 | 15.814 | 1.906.568 | 247.887 |
| Total en 14 años |
8.149.148 | 5.219.370 | 350.757 | 308.802 | 46.245 | 1.265.483 | 124.165 | 15.463.950 | 2.070.726 |
| AÑOS | PRODUCTOS EN QUE ESTUVO CONTENIDA LA PLATA | TOTALES | |||||||
| Barras de cobre | Barras de plata | Barras de plomo | Matas de cobre | Sulfuros de lixiviación | Minerales y concentrados | Otros productos | Peso Kg. | Valor Lp. | |
| 1903 | . . . . . . | 19.651 | 2.682 | 45.661 | 31.890 | 70.722 | 198 | 170.804 | |
| 1904 | 16 | 10.444 | 20.279 | 46.445 | 18.335 | 67.118 | 529 | 146.166 | 530.875 |
| 1905 | . . . . . . | 10.214 | 5.355 | 39.604 | 32.808 | 103.495 | . . . . . . | 191.476 | 729.444 |
| 1906 | 2.812 | 8.686 | 4.855 | 39.002 | 27.473 | 147.466 | . . . . . . | 230.294 | 972.958 |
| 1907 | 40.316 | 7.843 | 3.207 | 42.518 | 29.722 | 82.918 | 62 | 206.586 | 869.238 |
| 1908 | 48.017 | 6.057 | 3.156 | 61.379 | 23.278 | 56.931 | 79 | 198.888 | 651.191 |
| 1909 | 54.817 | 14.097 | 2.786 | 76.213 | 20.963 | 37.673 | 107 | 207.656 | 639.650 |
| 1910 | 66.516 | 9.897 | 3.423 | 102.168 | 20.231 | 50.249 | 81 | 252.565 | 795.370 |
| 1911 | 71.060 | 9.381 | 4.055 | 129.851 | 25.936 | 48.885 | 215 | 289.383 | 926.713 |
| 1912 | 98.287 | 7.813 | 4.700 | 121.989 | 34.755 | 56.746 | 62 | 324.352 | 1.233.407 |
| 1913 | 93.801 | 8.075 | 2.553 | 115.441 | 27.156 | 50.746 | 1.360 | 299.132 | 1.131.150 |
| 1914 | 170.611 | 4.489 | 2.617 | 50.125 | 28.244 | 29.493 | 1.021 | 286.600 | 997.973 |
| 1915 | 192.078 | 8.246 | 2.966 | 37.963 | 28.235 | 23.700 | 1.219 | 294.425 | 930.189 |
| 1916 | 233.319 | 3.944 | 1.891 | 48.652 | 21.036 | 24.647 | 2.013 | 335.529 | 1.332.249 |
| Total en 14 años | 1.071.650 | 128.855 | 47.525 | 957.002 | 370.062 | 850.816 | 6.946 | 3.432.856 | 12.320.370 |
| AÑOS | PRODUCTOS EN QUE ESTUVO CONTENIDO EL COBRE | TOTALES | ||||||
| Barras de cobre | Matas | Minerales | Cemento | Sulfuros de plata | Otros | Peso T. | Valor Lp. | |
| 1903 | . . . . . . | 5.335 | 4.150 | 12 | . . . . . . | . . . . . . | 9.497 | 476.824 |
| 1904 | 1 | 4.757 | 4.728 | 9 | 8 | 1 | 9.504 | 504.604 |
| 1905 | 5 | 4.024 | 8.160 | 24 | . . . . . . | . . . . . . | 12.213 | 725.901 |
| 1906 | 1.503 | 2.002 | 9.947 | 19 | . . . . . . | 3 | 13.474 | 996.055 |
| 1907 | 8.778 | 3.465 | 7.974 | 240 | 19 | 6 | 20.482 | 1.611.762 |
| 1908 | 13.167 | 3.841 | 2.801 | 24 | 18 | 3 | 19.854 | 1.023.631 |
| 1909 | 15.787 | 5.588 | 1.664 | 18 | 8 | 3 | 20.068 | 1.083.992 |
| 1910 | 19.427 | 4.414 | 3.506 | 14 | 7 | 6 | 27.374 | 1.414.124 |
| 1911 | 20.625 | 3.721 | 3.359 | 12 | 15 | 3 | 27.735 | 1.411.416 |
| 1912 | 19.500 | 4.740 | 2.703 | 12 | 14 | . . . . . . | 26.969 | 1.867.855 |
| 1913 | 20.368 | 4.431 | 2.950 | 16 | 10 | 1 | 27.776 | 1.814.266 |
| 1914 | 24.770 | 662 | 1.631 | 17 | 10 | . . . . . . | 27.090 | 1.530.344 |
| 1915 | 32.594 | 878 | 1.287 | 61 | 14 | . . . . . . | 34.727 | 2.447.277 |
| 1916 | 40.430 | 771 | 1.720 | 40 | 10 | . . . . . . | 43.078 | 4.800.900 |
| Total en 14 años | 216.955 | 45.629 | 56.580 | 518 | 133 | 26 | 319.841 | 21.708.951 |
El ya citado mensaje presidencial de 1918, sobre minería dice lo siguiente:
|
Para aumentar su fuerza de producción, la Cerro de Pasco Copper Corporation, propietaria de minas en el Cerro y Morococha y que actualmente posee la importante fundición de Tynyahuarco o Smelter, ha decidido construir una nueva central metalúrgica en la Oroya, susceptible de beneficiar 4.000 toneladas de mineral por día. Esta oficina, no sólo dará nuevo impulso a la localidad donde se construya y al trabajo de las minas en los centros conocidos ya mencionados, cuyos mineros no sólo encontrarán comprador para los minerales pobres que exploten, sino que también su ubicación especial creará nuevas zonas de influencia, fomentando el desarrollo de otros campos, cuya actividad está limitada hasta ahora por la distancia que las separa de las oficinas establecidas. La compañía francesa de Huarón, que trabaja la mina de Huayllay, en el asiento del Cerro de Pasco, ha comenzado sus operaciones metalúrgicas desde los primeros días del presente año, habiendo contribuido ya con una cantidad muy regular de barras de cobre a nuestra exportación. Esta es la tercera empresa en el Perú que implanta el beneficio para obtener cobre metálico, y su instalación constituirá un nuevo centro metalúrgico que, como los del Cerro de Pasco y Casapalca, irá extendiendo gradualmente su influencia a las regiones vecinas, favoreciendo así el desarrollo de la pequeña minería. Se espera que a fin de este año queden terminados los trabajos para el nuevo cimiento y explotación de las ricas minas de azogue de Huancavelica y la planta de fundición de la Sociedad Minera Quiruvilca, en el departamento de La Libertad, llamada a desarrollar dos de nuestras más ricas zonas mineras, cuyo progreso se ha visto retrasado por la falta de vías de comunicación. Los procedimientos de concentración de los minerales empleando el aceite como medio para producir la flotación de sus partículas, que han producido una verdadera revolución industrial en todo el mundo minero, encuentran campo particularmente propicio en el Perú, porque el costo relativamente pequeño de las instalaciones que requieren, los pone al alcance de los pequeños mineros. Muchas empresas han efectuado ya ensayes con magníficos resultados, y actualmente se construyen ingenios en Cailloma, Morococha, Cerro de Pasco y otras localidades. Estas instalaciones contribuirán, —360→ seguramente, a extender y vulgarizar el empleo de esos métodos, haciendo palpables sus buenos resultados y de este modo se resolverá uno de los problemas más graves de la minería nacional, cual es el aprovechamiento de los minerales de poca ley en las regiones alejadas de los grandes centros metalúrgicos, cuyo radio de influencia se acrecentará, porque el costo reducido del trabajo cubre con exceso la carestía de los transportes. |
| SUSTANCIAS | Producción en 1916 | Producción en 1917 | ||
| Cantidad | Valor | Cantidad | Valor | |
| Carbón | T. 319.063 | Lp. 158.689 | T. 353.595 | Lp. 202.313 |
| Petróleo | T. 345.758 | Lp. 1.524.464 | T. 347.092 | Lp. 1.651.174 |
| Oro | K. 1.907 | Lp. 247.887 | K. 1.887 | Lp. 244.928 |
| Plata | K. 335.529 | Lp. 1.332.249 | K. 337.928 | Lp. 1.641.205 |
| Cobre | T. 43.078 | Lp. 4.800.900 | T. 45.176 | Lp. 5.059.000 |
| Plomo | T. 2.038 | Lp. 31.241 | T. 1.272 | Lp. 29.308 |
| Zinc | T. 13 | Lp. 359 | . . . . . . . | . . . . . . . |
| Mercurio | K. 2.101 | Lp. 1.261 | K. 1.500 | Lp. 750 |
| Bismuto | . . . . . . . | . . . . . . . | K. 1.357 | Lp. 706 |
| Vanadio (mineral) | T. 3.448 | Lp. 276.192 | T. 4.083 | Lp. 247.138 |
| Tungsteno (Id.) | T. 523 | Lp. 217.783 | T. 406 | Lp. 104.349 |
| Antimonio (Id.) | T. 1.876 | Lp. 27.543 | T. 902 | Lp. 16.254 |
| Molibdeno (Id.) | K. 5.912 | Lp. 2.900 | K. 7.017 | Lp. 4.309 |
| Azufre (piritas) | T. 50 | . . . . . . . | T. 151 | Lp. 340 |
| Boratos | T. 1.289 | Lp. 13.920 | T. 800 | Lp. 8.000 |
| Sal | T. 26.066 | Lp. 18.248 | T. 27.073 | Lp. 21.844 |
| Aguas minerales | . . . . . . . | Lp. 2.542 | . . . . . . . | Lp. 2.542 |
| Valor total | . . . . . . . | Lp. 8.656.178 | . . . . . . . | Lp. 9.234.160 |
Un estudio de lo que pudiéramos llamar la psicología de nuestras industrias, nos pondría de manifiesto la incapacidad científica y económica de los nacionales para la vasta explotación de la minería en el Perú. Hallándose la mayor parte de los yacimientos inexplotados en manos de peruanos que no tienen dinero ni tampoco conocimientos científicos, y que en su inmensa mayoría ni siquiera son cateadores, la mayoría de sus dueños nunca llega a tomar posesión de lo denunciado. Pretextando controversias imaginarias con alguno de sus paniaguados y ejerciendo influencias en el Ministerio de Fomento, se pasan meses y hasta años sin pagar el impuesto de minas. El abuso ha sido corregido hasta cierto punto, mediante la disposición suprema que obliga al pago de la contribución a los cinco meses de hecho el denuncio, háyase o no tomado posesión de la mina y esté o no en litigio.
Como los capitalistas que prestan su dinero para el trabajo de las minas viven en Lima o en el extranjero, y los propietarios mineros casi no salen de sus provincias, falta contacto entre unos y otros. El intermediario, o sea lo que en los Estados Unidos se llama el promotor, aún no existe entre nosotros. La psicología del denunciante de minas y su disposición al engaño, como que cree que si no exagera no hace nada, le hacen inadecuado para negocios. Por lo regular es un hombre iluso, de espíritu estrecho y obsesionado por la idea de que puede ser víctima de un robo. Si éstos son los sentimientos que animan al propietario por denuncio, no son mejores los del capitalista nacional que da su para trabajar minas. Casi siempre desconfiado del industrialismo, sin el menor conocimiento de lo que es la —362→ minería, avaro y de espíritu aún más estrecho, por lo común invierte su capital en compra de propiedades o en negocios usurarios. Acostumbrado a que su dinero gane ocho y hasta doce por ciento, para asociarle en explotaciones de minas es necesario que el minero o el promotor del negocio le ofrezca cuantiosos dividendos desde el primer año. Y como estos dividendos no pueden entregarse estando las minas en preparación, por segunda vez hay que engañarle con fantásticas promesas para que continúe dando las armadas de dinero a que se ha comprometido. Menos mal, si todos estos forcejeos entre el capitalista y el promotor tuvieran un fin satisfactorio. Por desgracia, los esfuerzos de unos y otros casi en un noventa por ciento resultan estériles, y, o se abandona el negocio porque la veta resulta pobre y los cálculos de los ingenieros, fantásticos, o siendo buena la mina, por desconfianza y cansancio, teniéndose a la vista una gran riqueza descubierta y lista para explotar, se opta por vender el negocio, generalmente a vil precio, a empresas extranjeras.
En finanzas tenemos un promotor de primera clase, el señor Payán, a cuya voz siempre los capitalistas han acudido. En agricultura pasa lo mismo: hay varios que, sin el prestigio del director general del Banco del Perú y Londres, tienen, sin embargo, capitales y amigos para asociarse, y en un momento dado comprar una hacienda por uno o dos millones de soles. En minería no pasa nada de esto: nuestros mineros ricos trabajan solos, no buscan la cooperación de nadie; y los que no lo son, no teniendo entrada al grupo capitalista, ni capacidad científica, nunca consiguen hacerse oír.
—363→A más de los fracasos mineros, hay otra causa que hace difícil organizar compañías anónimas: la inamovilidad de los papeles de dichas compañías. En Chile y en Bolivia se especula mucho con los valores de minas, siendo numerosos los corredores que viven de la compra y venta de ellos. En el Perú, el que por desgracia se hace propietario de una acción de minas, ni a vil precio podrá negociarla en un momento de apuro. Las acciones, y hasta los bonos de las empresas peruanas mineras, no tienen cotización en el mercado de valores, y los bancos nunca los aceptan como prenda hipotecaria.
Respecto a la parte técnica, apenas un reducido número de ingenieros salidos de la Escuela de Minas brilla por sus conocimientos y aptitudes mineras. La mayoría, ya sea porque el aprendizaje teórico es deficiente, o porque les falta práctica en las empresas norteamericanas, lo cierto es que no inspira confianza.
Las empresas mineras extranjeras lo tienen todo: buenos ingenieros, grandes capitales, magníficas minas, tarifas reducidas en los ferrocarriles y tenacidad y paciencia para trabajar en los comienzos de la labor cuatro y hasta ocho años sin repartir dividendos. Y aunque en verdad, no todas han marchado desde su iniciación sobre un camino de rosas, siempre la perseverancia y el capital han suplido las deficiencias naturales de la negociación.
Las buenas utilidades que obtienen estas empresas extranjeras y el hecho natural de que las saquen fuera del país, habiendo traído sus capitales de Europa y de Estados Unidos, ha fomentado en el espíritu de ciertas personas de carácter exclusivista un sentimiento de hostilidad hacia dichas —364→ empresas. Si nosotros no podemos explotar nuestras minas -dicen esos peruanos-, mantengámoslas cerradas para que queden como están. La Unión, en 1914, en época en que la dirigía el señor Eulogio Romero, estudió admirablemente la cuestión, y en varios editoriales dijo lo que de ellos extractamos:
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«El Minero Ilustrado», de Cerro de Pasco, centro principal de la minería de la república, se lamenta de que los treinta millones de soles, en que calcula, no sabemos si con exageración, las utilidades anuales de ese asiento minero, vayan íntegramente a enriquecer a otros países, en lugar de quedarse en el nuestro, fomentando y desarrollando la riqueza privada, base de la riqueza nacional. No es nuestro propósito en este artículo averiguar si las utilidades mencionadas salen íntegramente al extranjero. Digamos, sin embargo, de paso, que los cuatro millones y medio o cinco de soles que la empresa Cerro de Pasco Mining Company invierte anualmente en sus cinco mil quinientos operarios, según dijimos en el mes de septiembre, al examinar el capital extranjero en el Perú, no nos parece que los gastan fuera del país ni los pocos empleados extranjeros, que suelen ahorrar bastante poco, ni los muchos operarios nacionales. Tampoco salen del país las cuatro mil seiscientas libras que paga por contribución de minas; ni las veintidós mil que suman los impuestos a la importación; ni las ciento ochenta y tres mil libras que este año pagará por gravámenes a la exportación. Estos dos millones de impuesto no salen, sino que quedan en el país, para beneficio del fisco y de la Nación. Tampoco salen, sino que ingresan al país, los siete millones de soles que, en plata u oro, ha importado esa empresa en menos de año y medio, según decíamos al hablar del capital extranjero. Hemos rechazado, de paso, la aseveración absoluta de «El Minero Ilustrado», porque, como tenemos expuesto en repetidas ocasiones, tan dañino es hacer odioso al capital extranjero con la idea de que ninguna utilidad deja en el país, sino que todas se las lleva fuera, como lo es protegerle desmedidamente con concesiones que defrauden los ingresos actuales o las fundadas expectativas del mañana. Volviendo a la causa originaria de que esos treinta millones —365→ de utilidad, sean o no exagerados, vayan al extranjero, aunque no sea íntegramente, asevera «El Minero» que aquella reside en que el Gobierno no acudió oportunamente en auxilio de la minería nacional, construyendo el ferrocarril que hubiera dado fácil y rápida salida a las ingentes riquezas del Cerro de Pasco. Si así lo hubiera hecho, hoy ese asiento minero sería centro de la riqueza nacional y no estaría casi en su totalidad en manos del capital extranjero. No negaremos que en algo habría contribuido a impedir la absorción de las pequeñas propiedades mineras y a mantener su división en muchas manos, que el Gobierno hubiera construido el ferrocarril a Cerro de Pasco. Una poderosa negociación extranjera, dueña además del ferrocarril que da salida a los productos minerales, por fuerza ha de ir absorbiendo otras pequeñas propiedades que no pueden resistir la competencia. Pero querer fincar exclusivamente en el descuido o en la impotencia financiera del Gobierno para construir un ferrocarril el fenómeno general de la explotación de las grandes riquezas naturales por empresas extranjeras, así como el abandono en que la dejan los capitales del país, sería una falsa visión de la realidad de las cosas, que acabaría por estancar el numerario nacional. Las raíces de ese abandono son más hondas y más generales. Es achaque propio de la raza latina, falta no de iniciativas, sino de constancia y de capacidad para llevarlas a cabo, descargar el peso de sus culpas sobre los malos gobiernos. Y con esa pueril excusa nos mantenemos en una inercia musulmana. Si los nacionales no empleamos los modestos capitales de que disponemos en la explotación de aquellas riquezas que no dejan inmediato rendimiento, si en cambio acuden de lejanos países a beneficiarlas y beneficiarse los capitales extranjeros, la culpa no es de los gobiernos, sino de los gobernados. ¿Acaso se rigen por distintas leyes tributarias las empresas extranjeras? Cohonestamos nuestra conducta con la falta de protección de los gobiernos. Aun cuando en muchos casos semejante aseveración resulta falsa, ¿acaso se dispensa a las empresas extranjeras la protección que se reclama en favor de las nacionales? No es, pues, la verdadera causa la falta de apoyo de arriba. Es la falta de cooperación de los particulares, que no aúnan sus modestos capitales para formar empresas poderosas, capaces de explotar nuestros ingentes veneros de riquezas. —366→Y ¿de dónde nace esta constante falta de cooperación de los particulares? Para que se vea cómo su verdadero origen no se halla en especiales circunstancias, sino en condiciones comunes, no sólo a nuestro país, sino aun a otras repúblicas sudamericanas, queremos que nuestros lectores observen el mismo fenómeno en nuestro vecino del sur, así como la explicación que de él da nuestro colega «La Unión», de Valparaíso. No hay absolutamente nada que suprimir en las palabras del diario chileno, aplicadas a lo que entre nosotros acontece, sino al contrario podríamos recargar el cuadro con más negras pinceladas. Con sustituir Chile y chileno por Perú y peruano, el artículo parecería escrito para poner en transparencia el origen del retraimiento de nuestros capitales. He aquí como se expresa nuestro colega de Valparaíso: Todos los economistas están de acuerdo en que Chile es país en que están casi intactas las fuentes de producción, en que se pueden tentar empresas para la explotación de esas riquezas con la certeza absoluta de obtener los más halagadores resultados. Y los extranjeros invierten efectivamente sus ahorros o sus riquezas en tales empresas, al paso que la generalidad de los chilenos contemplan con los brazos cruzados y hasta con cierta inquina cómo se lo llevan todo «los gringos». A juicio nuestro, dos causas explican este retraimiento de los haberes particulares en inversiones que no sean de rendimiento inmediato: la primera es el carácter mismo de la raza, desconfiado y temeroso; la segunda es la serie de fracasos de empresas y sociedades basadas en acciones de bajo precio, por haber sido concebidas con miras de pura especulación, o con buena fe pero sin los suficiente estudios que aseguren el éxito definitivo. La primera causa reside en nosotros, en nuestro modo de ser, y desgraciadamente la educación no ha hecho nada por corregir este defecto de la raza. Somos a este respecto el país más desconfiado y temeroso de la tierra. No teniendo confianza en nosotros mismos, menos hemos de tenerla en los demás. Toda empresa chilena se nos antoja condenada al fracaso por el hecho de ser chilena; de ahí que el que ha logrado juntar algunos ahorros, antes que colocarlos en estas empresas, prefiera sepultarlos en un hoyo. A esta desconfianza innata, favorecida por una educación que hasta aquí parece calculada para producir aún menos confianza en sí mismo, se han agregado los fracasos —367→ de algunas empresas, que como la rosa del poeta vivieron el espacio de una mañana, el tiempo suficiente para cazar incautos. Nadie ha olvidado aún el famoso resurgimiento en que brotaron empresas de todo género sin más base industrial o comercial que la audacia de sus organizadores. Con lo cual la desconfianza ha asumido los caracteres de una medida de previsión y de buen sentido. Y sin embargo, es necesario que el pequeño capital se incorpore a las empresas chilenas, porque de otra manera la chilenización no será completa. ¿Cómo queremos que se chilenicen las fuentes de producción si al ser lanzadas al mercado las acciones que deben producir el capital para explotarlas, no son tomadas por los chilenos? ¿Cómo hacer chileno lo que los chilenos no quieren adquirir? ¡Y después nos quejamos amargamente al ver que «los gringos» se lo llevan todo! Lo que el público debe preguntarse cuando quiere invertir fructíferamente sus ahorros es esto: ¿hay base para el negocio? ¿son respetables sus organizadores? ¿tienen fundamento las promesas que se hacen? Si las respuestas son afirmativas, la resolución no debe tardar: embarcarse. Es la manera de llegar prácticamente a la chilenización que tanto anhelamos todos. |
A nuestro juicio, por triste que sea la situación de los nacionales, por hoy no nos queda otro recurso que recibir con agrado el capital que viene de fuera, capital cuya inversión en nuestros yacimientos mineros es fuente fecunda de enseñanzas, viva lección de lo que significan la perseverancia, la honradez, el trabajo, el dinero, los conocimientos técnicos y el espíritu de asociación en el trabajo de minas. Si no tenemos el ejemplo de las empresas extranjeras, ¿en qué escuela se formará el carácter superior que necesitan las generaciones futuras para trabajar la riqueza minera del Perú?