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ArribaAbajoCapítulo XXI

Minería


SUMARIO

No hay nada en nuestra industria que iguale al adelanto de la minería en el Perú, pero tampoco nada en que se haya hecho menos en proporción a su riqueza.- Sólo Yauli, Cerro, Paita y Tumbes están explotados en forma intensa, aunque no extensa.- La minería en el resto de la República hasta ahora no es sino una bella promesa.- En proporción a lo que era la minería en el Perú en 1896, nuestro progreso en el ramo ha sido superior al aumento agrícola y ganadero de la Argentina en los mismos años transcurridos.- Nuestras hulleras han permanecido inexplotadas hasta hace poco.- Lo que ponen de manifiesto los estudios carboníferos hechos en la Libertad, Cajamarca y Ancash por Raimiondi, Griffiths, Málaga Santolalla, de Lucio y du Bois.- El Perú, el país más rico de la América Latina en carbón.- Lo que debe ocurrir en el Perú el día que se agoten las hulleras de los Estados Unidos.- Artículo enderezado a probar la relación que existe entre el agotamiento de la riqueza minera norteamericana y la importancia de nuestros yacimientos minerales.- Sólo se conoce de nuestra riqueza minera lo que aflora a la superficie, y esto mismo no en todas partes.- Los estudios del Cuerpo de Ingenieros de Minas se han limitado únicamente a reconocimientos de las cuencas carboníferas de carácter comercial más que minero.- Huayday, Jatunhuasi, Cupisnique, Ancos, Oyón, Checlas y Paracas.- Cuenca de Chota y Hualgayoc.- Lo que dijo el presidente Pardo, en   —328→   1918, sobre carbón, en su mensaje.- Estadística minera del carbón, por el señor Carlos C. Jiménez.- Combustibles minerales líquidos en Paita, Tumbes, Huancané, Lucanas y Madre de Dios.- La riqueza del petróleo del Madre de Dios y la propuesta del senador americano señor Emery, para invertir en el desarrollo petrolífero de la zona cuarenta millones de dólares.- Conceptos del ingeniero señor Fort sobre el petróleo, emitidos en su artículo: «La Industria Minera del Perú en 1916».- Lo que dice al respecto la estadística del señor Jiménez.- Yacimientos de oro.- La Cotabambas Auraria.- Sandia y Carabaya. - Pataz, superior en riqueza aurífera al Rand, en África.- El oro y la plata como productos secundarios del cobre.- Lo que dijo el señor Fort, en 1916, sobre la producción argentífera.- Casapalca, Aguas Calientes, Huaraucaca.- No hay nada en el Perú superior a la industria del cobre.- Su explotación es la más valiosa y retributiva del Perú.- Sólo se trabaja en vasta escala en el Cerro y Yauli.- Los yacimientos de Ferrobamba, Cerro Verde, Sayapullo, Huarón y Huancavelica son tan valiosos como el del Cerro.- Estadísticas del señor Jiménez.- Nuestros filones de mercurio y de zinc no tienen todavía importancia comercial.-El señor Fernandini, en Santa Bárbara, hace costosos reconocimientos.- No hay nada que decir industrialmente sobre antimonio, bismuto y hierro.- En mejores condiciones se hallan el vanadio, el molibdeno y el tungsteno.- Importancia que ha tomado en el Perú la explotación de estos metales, y valor de sus exportaciones desde la iniciativa de los trabajos.- La American Vanadium Company.- Ricran, Runantuyo, Conchucos y Salccantay.- Estadísticas de oro, cobre y plata.- Lo que dice el mensaje presidencial de 1918 sobre minería.- Incapacidad científica y económica de los nacionales para explotar en vasta escala la minería en el Perú.- Yacimientos vírgenes en manos de peruanos que no tienen dinero y que ni siquiera son cateadores.- Controversias imaginarias con sus paniaguados para no pagar la contribución de minas.- El intermediario entre el minero y el capitalista o sea el promotor de negocios no existe en el Perú.- Psicología del denunciante de minas.- Espíritu estrecho del capitalista.- No es minero y ni siquiera industrial.- Necesidad de engañarle para asociarlo en explotaciones mineras.- Forcejeos entre el capitalista y el promotor.- Esfuerzos estériles de uno y otro.- Por lo regular el negocio se vende a vil precio a los pocos   —329→   años de la explotación por desconfianza y cansancio de los socios.- Las acciones y hasta los bonos de las empresas mineras peruanas no son aceptados en los bancos como prenda mercantil.- Las empresas extranjeras lo tienen todo: buenos ingenieros, grandes capitales, magníficas minas y tarifas reducidas en los ferrocarriles.- Sentimiento de hostilidad contra estas empresas.- Acertados razonamientos dados por «La Unión» en 1914 para combatir las tendencias exclusivistas de los que ven con malos ojos las ganancias que obtienen las compañías extranjeras.- Lo que se dijo en «La Unión», de Valparaíso.- Si no tenemos en el Perú el buen ejemplo de lo que hacen las empresas extranjeras, ¿en qué escuela se formará el carácter superior que necesitan las generaciones futuras para trabajar nuestra riqueza minera?


No hay nada en nuestra industria que iguale al adelanto adquirido por la minería, ni tampoco riqueza alguna en nuestro territorio que haya sido menos explotada en proporción a su magnitud. Apenas dos comarcas, una en el centro, donde se hallan Yauli y el Cerro, y otra en el norte, que comprende Paita y Tumbes, están explotadas en forma intensa, aunque no extensa. De las 8.500 pertenencias petrolíferas existentes en el norte, únicamente 300 están reconocidas, y de éstas, sólo unas cuantas se hallan en producción continua. Lo mismo pasa en Yauli, donde apenas se trabaja el diez por ciento de sus minas empadronadas, y en el Cerro, cuyos alrededores, que son riquísimos, recién principian a ser explotados. Cajamarca, Arequipa, Puno y Ancash, a pesar de poseer veneros de riqueza mineral tan valiosos como los que existen en Morococha y en el Cerro, hasta ahora, en materia de explotación, nada hacen en vasta escala, siendo innecesario mencionar la riqueza minera   —330→   del resto de la República, como que en él la minería hasta ahora no es sino una promesa.

En la Brea y Pariñas, sólo se explota el uno por ciento de todo lo amparado.

No obstante lo que era la minería en el Perú en 1896, nuestro progreso en el ramo ha sido superior al aumento agrícola y ganadero de la Argentina en los mismos años transcurridos. Esto es halagador; pero, quedando tanto por hacer, y estando explotado el Perú tal vez en menos de la milésima parte de su territorio minero, este crecimiento no puede ser motivo de orgullo. Amengua nuestra responsabilidad y disculpa nuestro atraso la situación industrial del Perú en los primeros setenta años de su vida republicana. ¿Quién puede poner en duda que la verdadera explotación de minas principia con el siglo, y que anteriormente, en toda la época que siguió al coloniaje, nada se hizo que merezca la pena mencionarse? En 1886 produjimos Lp. 423.000'0'00; en 1895 Lp. 700.000'0'00, y al comenzar el siglo, Lp. 1.782.000'0'00, hallándonos hoy al rededor de diez millones de libras, o sea una duplicación de valores mineros, en cada cuatro años de los últimos 18 transcurridos. Como se ve, nuestra minería es algo que se desenvuelve rápidamente, que crece con facilidad y que puede llegar a ocupar el segundo puesto en el mundo, si a los Estados Unidos corresponde el primero.

Este suelo peruano que anteriormente sólo era valioso en oro y en plata, resulta hoy más rico en las especies metalíferas que antes nunca llamaron la atención. Vanadio molibdeno, tungsteno, hasta el mismo cobre, ¿quién les dio importancia alguna?

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De la misma manera que la antracita en Norteamérica en tiempo de Washington se llamaba piedra negra y no servía para ningún uso industrial, así nuestras hulleras han permanecido inexplotadas hasta hace poco.

Los estudios hechos en la Libertad, Cajamarca y Ancash, por Raimondi, Griffiths, Málaga Santolalla, de Lucio y du Bois Lukis, ponen de manifiesto la gran extensión y la buena calidad del combustible existente en las cuencas carboníferas de esos departamentos. Avaluaciones en reducidos espacios en algunas de ellas arrojan cifras fantásticas, poniendo en evidencia el hecho ya probado de que el país más rico en toda la América latina en carbón, es el Perú; y que el día, no muy lejano, en que se agoten las hulleras de Norteamérica, no le queda otro recurso a ese país que comprar el nuestro. En relación con el agotamiento de los recursos naturales de los Estados Unidos, y la importancia de nuestra riqueza minera, en 1918 publicamos el siguiente artículo:

Cuando en 1821 nuestros antepasados proclamaron la independencia del Perú, las condiciones de comercio y navegación en este lado del Pacífico y también en el Atlántico que baña los Estados Unidos de América, estaban casi de la misma manera que cuando los fenicios surcaron las solitarias aguas del Mediterráneo. La diferencia era puramente de grados, no de clases, y en muchos casos ni aun de grados. Las minas en tiempo de Abascal todavía se trabajaban usando los mismos métodos que los faraones emplearon para explotar la riquezas mineras de los países adyacentes al mar Rojo.

Las mercancías que salían de Lima durante el coloniaje y que los comerciantes llevaban a Centro América, Guayaquil, Valparaíso, Potosí, Huancavelica, etc., como las mercancías de los comerciantes de Nínive y Sidón, si iban por agua, se conducían por botes impulsados por velas o remos, y si iban por tierra, en paquetes sobre los lomos de las bestias   —332→   de carga. Los barcos que cruzaron los mares altos fueron mejores que los que cruzaron el Egeo; pero eran del mismo tipo y, después de todo, barcos de madera impulsados por velas; y en tierra, los caminos no eran tan buenos como los del imperio romano, mientras que el servicio de postas era probablemente inferior.

El progreso industrial del mundo, desde los comienzos de la civilización en las orillas del Nilo y del Eufrates, ha marchado despacio, con algunos retrocesos, pero siempre constante, por docenas de siglos hasta nuestros días. Pero últimamente, la rapidez del procedimiento ha aumentado en proporción tal, que más terreno se ha cubierto durante el último siglo y cuarto en los Estados Unidos que durante los seis mil años precedentes que nos llevan a los monumentos de Egipto y las primeras ciudades de Babilonia.

En época de Washington, como se desconocía el vapor, no se soñaba con el empleo del carbón para la producción de fuerza motriz. El agua era prácticamente la única fuente de fuerza, exceptuando el trabajo de hombres y animales; y esa fuerza se usaba únicamente en su forma más primitiva. Los españoles en la América del Sur y los ingleses en la del Norte no dieron importancia a los depósitos de hierro, porque casi no lo emplearon.

Tan grande y tan rápido ha sido el crecimiento material del mundo, que lla habido tendencia a dejar atrás el crecimiento moral y espiritual.

Contrayéndonos a los Estados Unidos, debemos decir que la prosperidad de su pueblo depende directamente de la energía e inteligencia con que ha usado las riquezas naturales de su suelo, y de que esas riquezas, que forman la base fundamental de su formidable poder, están en vísperas de ser rápidamente agotadas.

Hará cincuenta años que la Nación americana creía que sus posesiones terrestres eran capaces de mantener a cuantos quisieran hacer su hogar en ella. Hoy ya no se piensa así. Ya se ve el límite de la tierra que se puede colonizar, y en verdad que muy poco terreno queda desocupado, salvo lo que puede utilizarse por el riego o por el drenaje. Su herencia florestal parecía no tener límite; hoy más de la mitad de la madera ha desaparecido. Empezaron su vida industrial con la región carbonífera más extensa del mundo y con minas de hierro consideradas inagotables. Hoy numerosos peritos declaran que el fin del hierro y del carbón está a la vista. Algo exactamente igual ocurre en las minas de cobre y de plata. El aumento del consumo del carbón en   —333→   1917 sobre 1916, excede al consumo total de 1876, el año del centenario. Extensas existencias de aceite mineral y de gas han desaparecido en apreciable cantidad, y sus terrenos, anteriormente de una fertilidad extraordinaria, se han empobrecido por el uso indiscreto de ellos y el desgaste natural de su poder productivo. Estados Unidos es una nación que ha llegado a ser grande por el despilfarro de sus riquezas, habiendo llegado el momento de preguntar seriamente qué pasará en Norteamérica cuando desaparezcan el cobre, la plata y los demás minerales de sus minas. Exagerados como son en todo, no solamente han agotado las riquezas de las cuales depende su prosperidad, sino también las correspondientes a la prosperidad de sus hijos.

La fertilidad del campo es perpetua si es prudentemente utilizado, sucediendo lo propio con los bosques; pero las minas que se explotan, aumentando la extracción de año en año, tienen naturalmente que agotarse, pues los minerales no se renuevan en ellas.

Realizase este fenómeno en los Estados Unidos, este agotamiento de sus riquezas minerales, en el preciso momento en que se descubre en el Perú y se confirma, con estudios, la existencia de una riqueza en carbón, petróleo y minerales de incomparable extensión. Y como iguales riquezas no se descubren en Chile, Bolivia y Méjico, países clásicos mineros de América Latina y los únicos que nos son rivales, resulta que es el Perú en todo el hemisferio del oeste el único país que está llamado a proporcionar a los Estados Unidos el carbón, el hierro, el cobre, la plata, el oro y los demás metales cuyo agotamiento, según lo han declarado peritos americanos, está ya a la vista.

En momentos como éste, en que los Estados Unidos nos llaman para que les demos las riquezas mineras que les faltan, ¿hállase el Perú preparado para explotar con elementos netamente nacionales la riqueza que pronto escaseará en Norteamérica?

Hasta ahora, con excepción de algunos mineros nacionales que han surgido en Cerro de Pasco, Morococha y uno que otro lugar, la minería peruana está en manos de personas pobres, muchísimas de las cuales han obtenido la posesión de sus minas con el único propósito de venderlas al primer comprador. Los que luchan con sus propios recursos para explotar sus pertenencias están en reducida minoría, no siendo muchos los que habiendo agotado infructíferamente su capital, buscan en Lima o en el extranjero auxilios pecuniarios que con dificultad se consiguen.

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El estado de pobreza en que hemos vivido hasta hace muy poco, ha impedido el industrialismo minero; y aunque es cierto que en los últimos cuatro lustros se ha hecho en estos trabajos lo que no se hizo desde 1821 hasta 1898, es la verdad que no estamos preparados para responder a la llamada que pronto nos harán nuestros amigos, los norteamericanos.

Ante esta estructura económica que pone al Perú en situación de ceder su riqueza minera, ya que no puede nacionalizarla, ni reservarla para mejores días, conviene estudiar seriamente la invasión que se nos viene, y ver qué medios nos quedan para que el Estado y los nacionales obtengan el máximum de provecho en el acaparamiento de minas por compañías norteamericanas. ¿Convendría en cada lote de sesenta pertenencias que se dan en posesión por derecho de amparo reservar un quinto de ellas para el Estado? En la venta de minas que hacen los particulares ¿no deberían por ley estar obligados a recibir parte de la venta en acciones liberadas invendibles por diez años y que representaran un tanto por ciento fijo en la propiedad de la mina, cualquiera que fuera el desdoblamiento del negocio? Por último, ¿no convendría que el Estado asociándose a los capitalistas nacionales formara una compañía explotadora de minas?

Las gentes que tomaron parte en el último congreso nacional de minería, no habiendo estado muy enteradas de estas realidades, no han hecho nada que incite a los poderes públicos a tomar parte en el asunto, objeto de este artículo; asunto que, por lo demás, no entraña un problema por resolver, sino una situación por afrontar.

La teoría marxista que hace depender la evolución social del factor económico, indudablemente es la exageración de un hecho. Las necesidades económicas y las actividades que éstas ponen en juego no constituyen el único móvil de los complejos fenómenos que presenta una nacionalidad; sin embargo, triste es decirlo, forman la base de los más apremiantes y decisivos.

El concepto que hoy regula las relaciones de los pueblos ricos y fuertes con los pueblos pequeños, es que el título valedero de posesión de un territorio consiste en saberlo utilizar. El trabajo que asegura el dominio del hombre sobre la naturaleza, y el orden que permite a la nacionalidad centuplicar las fuerzas dirigidas por la inteligencia de esa conquista, son los únicos derechos atendibles por lo demás que pueden alegarse para vivir bajo leyes propias en la tierra   —335→   en que se ha nacido. Esto podrá parecernos bien o mal, justo o injusto; pero no por eso deja de ser un hecho, independiente de nuestra opinión, y con este hecho tenemos que contar.



No habiéndose hecho exploraciones completas en todo el territorio nacional, sólo se conocen en mísera extensión los mantos de carbón que afloran a la superficie, y esto en pocas partes. Hasta ahora los esfuerzos del Cuerpo de Ingenieros de Minas se han limitado al examen de las cuencas de explotación provechosas para los capitalistas nacionales en relación con los mercados de la costa, y excluyendo hasta donde ha sido posible las regiones trasandinas. No es lo mejor ni lo más abundante lo que hoy se busca, sino lo que sea de más fácil explotación y transporte. Se ha dado preferencia en estos estudios de carácter comercial, más que minero, a Huayday, Jaturihuasi, Cupisnique, Ancos, Oyón, Checras y Paracas. Una de las cuencas más extensas del mundo se encuentra al este de Chota y de Hualgayoc. Se la conoce con el nombre de Piñipata y fue objeto de verdaderos estudios, hasta hoy inéditos, por la Pacific Company, que proyectó un ferrocarril desde Chérrepe. Otra existe en Tumbes, y es muy valiosa, pudiendo asegurarse, que, exceptuando la parte sur del Perú, casi toda la cordillera de los Andes en nuestro territorio está cruzada por mantos de carbón.

El señor Pardo, en su mensaje a la Legislatura ordinaria de 1918, dijo lo siguiente respecto al carbón nacional.

La producción de carbón ha llegado en el año último a 353.395 toneladas.   —336→   La naturaleza ha dotado a nuestro territorio de vastos y ricos yacimientos, susceptibles de gran producción, que se extienden en serie no interrumpida sobre la cresta de la cordillera occidental, avanzando, más o menos, hacia la costa, y en el interior, desde Huancavelica hasta el extremo norte de la república.

Los yacimientos son, por lo general, de trabajo fácil y económico, tanto por la potencia y situación de los mantos como por la naturaleza resistente de las rocas que los contienen; y el carbón es, por lo común, de buena calidad, antracita la mayor parte y excepcionalmente hulla.

Ha sido preocupación de los gobiernos el examen de esta clase de riqueza, y por eso, casi todas las comisiones de exploración y estudio que el Cuerpo de Ingenieros de Minas ha enviado a las diversas secciones del territorio, llevaron como número importante de su programa el encargo de estudiar, en especial, los yacimientos de combustibles.

Sin embargo, la industria del carbón no se ha desarrollado, como tal, hasta ahora en el país, habiéndose limitado las explotaciones a extraer el combustible necesario para las oficinas metalúrgicas que se encontraban en su vecindad. Es que la industria del carbón depende, más que ninguna otra, de la existencia de medios de trasporte capaces, fáciles y económicos, cuya generalización en el territorio ha sido dificultada por las peculiaridades de su configuración topográfica.

Entre las cuencas carboníferas que se han indicado como susceptibles de ser elegidas para desarrollar la industria, se cuentan principalmente las de Huayday, en el departamento de La Libertad, las del Callejón de Huaylas y las de Oyón y Jatunhuasi.

Las minas de carbón de Huayday se hallan en el distrito de Lucma, de la provincia de Otuzco. Distan de la costa, del puerto de Malabrigo, 112 kilómetros, de los cuales, 47 kilómetros pueden hacerse en el ferrocarril entre Huabal y ese puerto; la distancia a Salaverry es de 166 kilómetros, de los cuales 76 kilómetros tienen ferrocarril.

La cuenca tiene una extensión probable de 100 a 120 kilómetros cuadrados, y en ella se ha reconocido dos mantos de carbón que suman en conjunto un espesor de tres metros. El combustible es una antracita de muy buena calidad, de la cual, según las apreciaciones del Cuerpo de Ingenieros y sólo en la parte más conocida del yacimiento, hay existencia de muchos millones de toneladas. Los cálculos del costo de la tonelada de carbón puesta a bordo, y el capital que se estimó necesario para establecer en las minas una explotación   —337→   en escala comercial, hacen de esta explotación una empresa al alcance de nuestros capitalistas, que encontrarán en ella remuneración lucrativa.

El gobierno ha ofrecido a la empresa que se establezca, construir la carretera entre el Mineral y Huabal, obra que no ofrece dificultad alguna.

La región carbonífera del Callejón de Huaylas se extiende por muchos kilómetros en la depresión comprendida entre las cordilleras Blanca y Negra, tanto al norte como al sur de la confluencia de los ríos Chuquicara y Huaraz; pero sólo una parte de ella tiene importancia, por quedar dentro del radio de acción de la parte construida del ferrocarril de Chimbote a Recuay. Esta última queda comprendida en las provincias de Pallasca y Huaylas, continuándose en la de Yungay, y se extiende desde Ancos, por el norte, hasta el Cañón de Pato, por el sur, en una longitud de 50 kilómetros, y la superficie que comprende se estima en 300 a 400 kilómetros cuadrados, que contienen también muchos millones de toneladas de combustible.

El carbón es una antracita de calidad variable, pero por lo regular bastante buena; y las capas, en número de 3 o de 4, según las localidades, y con espesores que frecuentemente sobrepasan un metro, ofrecen en muchos sitios condiciones apropiadas para su explotación intensa.

La parte más al norte de la cuenca, conocida con el nombre de Cuenca de Ancos, contiene ella sola más de 4 millones de toneladas, listas para explotarse, y está situada a 100 kilómetros del puerto de Chimbote, de los cuales 76 kilómetros tienen ferrocarril, bastando sólo, para habilitar la zona, construir un desvío de 24 kilómetros, que vaya de la estación de Chuquicara al principio de la quebrada de Ancos. En un reciente informe del Cuerpo de Ingenieros de Minas, se considera que con un capital de Lp. 180.000 habría dinero bastante para explotar, equipar y trabajar las minas, con intensidad suficiente para producir 200 toneladas de carbón al día, a un costo de ocho soles por tonelada.

La sección del sur se extiende en ambas márgenes del río de Santa, y ha sido alcanzada ya por el ferrocarril, cuya prolongación la cruzará; pero su zona más importante, comprendida entre el lugar denominado «El Chorro» y el Cañón de Pato, no dista sino 15 o 20 kilómetros de la estación de La Limeña, término actual de la línea férrea, y puede explotarse también en condiciones muy económicas.

La cuenca de Oyón, ubicada en la provincia de Cajatambo, del departamento de Lima, y en la vertiente occidental   —338→   de la cordillera de los Andes, constituye indudablemente una de las más importantes de la república, tanto por su enorme extensión, cuanto por la riqueza de sus capas de combustible. Ella forma una faja de 50 kilómetros de ancho, que corre paralelamente a la cordillera, a lo largo de toda la provincia, prolongándose hacia el norte, el oeste y el sur, en las provincias limítrofes del Dos de Mayo, Paseo y Chancay. Los yacimientos, si bien algo dislocados, son por lo general poderosos, llegando en algunos puntos a alcanzar espesores excepcionales; y la calidad del combustible es variable, estando en algunos puntos constituido por hullas, mientras que en otros el combustible pasa a la antracita.

Una apreciación de la extensión de esta zona le asigna 4.000 kilómetros cuadrados de superficie; pero la parte que presenta un interés industrial más inmediato es una faja pegada a la cordillera, que va desde La Tablada hasta cerca de Quichas, en la que hay cuatro mantos, con un espesor de un metro, que dan hulla con 20 a 30 por ciento de materias volátiles y 6 a 10 por ciento de cenizas. Más allá de esta zona, que contiene una existencia de carbón apreciada en doscientos millones de toneladas, las capas continúan, pero no contienen ya carbón bituminoso, sino hullas secas que, aunque de buena calidad, no dan coke, por lo que han sido desatendidas.

Las condiciones generales para la explotación del carbón son favorables, pero la dificultad para traerlo a la costa estriba en la accesibilidad de la región, pues la gran altitud de las hulleras, más de 3.500 metros sobre el nivel del mar, y lo estrecho e inclinado de las quebradas que a ellas conducen, hacen muy difícil el establecimiento de vías férreas en condiciones económicas. Actualmente se están estudiando, de un modo amplio, las distintas rutas que pueden utilizarse para el ferrocarril, partiendo de los puertos de Supe, Huacho y Chancay, y siguiendo las distintas quebradas y sus ramificaciones, con el fin de poder elegir la más conveniente; y una vez hecho esto, se procederá a efectuar el trazo definitivo.

Esta cuenca se explota ya, con ventaja para asientos minerales del Cerro de Pasco. En esta dirección, no hay dificultad férrea ninguna. No dista del ferrocarril del Cerro sino 70 kilómetros.

Constituyen la cuenca hullera de Jatunhuasi los yacimientos de carbón que existen en la región meridional del departamento de Junín, extendiéndose por las provincias de Jauja y Huancayo y prolongándose por la de Yauyós al   —339→   departamento de Lima. Su extensión, determinada en vista de los afloramientos de carbón que se han reconocido, pasa de 3.000 kilómetros cuadrados, y en toda ella tres mantos, por lo menos, llegan repetidas veces a la superficie, siguiendo líneas paralelas entre sí y a la de las altas cumbres de la cordillera, y en condiciones que permiten deducir su continuidad y apreciar en cerca de trescientos millones de toneladas la cantidad de carbón que contienen.

El carbón es una hulla susceptible, por lo general, de dar coke de buena calidad; las facilidades para el trabajo son grandes, y el costo de producción del carbón se estima en cinco soles por tonelada en las condiciones existentes, que no pueden considerarse como muy favorables.

Está pendiente del voto de la Cámara el proyecto de Lp. 300.000, destinado a construir un ramal de ferrocarril que una esta cuenca con el ferrocarril central, proyecto que obtuvo el voto aprobatorio del Senado.



La «Estadística Minera en 1916», publicada por el señor Carlos E. Jiménez, nos da respecto al carbón los siguientes datos, correspondiendo el primer cuadro a la producción nacional, y el segundo a la importación.

AÑOS Producción Valor
1903 T. 36.920 Lp. 51.688
1904 T. 59.920 Lp. 89.880
1905 T. 75.308 Lp. 100.000
1906 T. 79.969 Lp. 138.155
1907 T. 185.565 Lp. 107.116
1908 T. 311.122 Lp. 140.784
1909 T. 321.502 Lp. 192.356
1910 T. 307.320 Lp. 178.972
1911 T. 324.000 Lp. 194.155
1912 T. 278.927 Lp. 180.326
1913 T. 273.945 Lp. 199.250
1914 T. 283.860 Lp. 205.167
1915 T. 290.744 Lp. 208.890
1916 T. 319.063 Lp. 158.689
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1911 T. 83.102
1912 T. 78.949
1913 T. 150.660
1914 T. 139.312
1915 T. 55.662
1916 T. 82.373

Otra importante riqueza nacional en combustibles minerales la encontramos en el petróleo, hasta hoy existente en Paita, Tumbes, Huancané, Lucanas y el Madre de Dios. Los dos primeros yacimientos hace tiempo que se explotan, siendo de reciente descubrimiento los últimos. El del Madre de Dios parece ser uno de los más valiosos de América. Es tan extenso y rico en productos, que ha merecido la atención del senador americano señor Emery, poseedor de cuatro millones de acres en los terrenos de montaña donde se hallan las fuentes de petróleo. En su deseo de explotarlas, el señor Emery solicitó del Gobierno del Perú, en septiembre de 1917, permiso para invertir en el desarrollo petrolífero de la zona 40 millones de dólares, que se propone emplear en abrir pozos, en tender 600 millas de tubería, para conducir el aceite desde el Madre de Dios hasta Puerto Antonio, en el río Madera, y en construir una flota de grandes tanques-vapores, para llevar el producto por el Amazonas al extranjero. El señor Emery ofrece al Gobierno del Perú el 10% bruto del petróleo que obtenga del Madre de Dios, a cambio de que se le dé toda la región, y de que sus productos no sean gravados hoy ni nunca, con impuestos de ninguna clase. Nuestro Gobierno se ha abstenido de llegar a ninguna conclusión en el particular, hasta no conocer la calidad y extensión de estos nuevos yacimientos.

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El señor Fort, en su brillante artículo «La Industria Minera del Perú en 1916»,dijo lo siguiente sobre petróleo:

Las zonas en las que se hallan los yacimientos de petróleo reconocidos industrialmente son dos: la una en el norte, que comprende los distritos de Tumbes, de Paita, de Piura y de Amotape, el primero en el departamento de Tumbes, los últimos en el de Piura; y la otra en el sur, comprendiendo el distrito de Huancané, en el departamento de Puno.

La zona del sur, reconocida por medio de sondajes efectuados por la «Titicaca Oil Co.», no ha dado los resultados esperados; el petróleo de esta región es pobre en hidrocarburos volátiles, de manera que los productos de la destilación son casi todos aceites pesados. La circunstancia de que no se hayan continuado las investigaciones iniciadas y, sobre todo, el abandono que se ha hecho de un gran número de las pertenencias que habían sido amparadas en esa región, permiten considerar, por ahora, como problemática la importancia industrial de estos yacimientos, habiendo sólo 5 pozos en estado de producción, en el yacimiento de Pirín.

En cambio, la zona del norte continúa siendo campo de una vasta explotación en las regiones de Tumbes, Paita y Amotape, mediante numerosos pozos que, según la última estadística de 1914, alcanzaban a 703, distribuídos en la siguiente forma:

Negritos 448
Lobitos 115
Lagunitas 120
Zorritos 20

cifra a la cual se llega por un aumento progresivo en los últimos 7 años.

La calidad de estos petróleos es superior a la de casi todos los yacimientos análogos del mundo, pues, conteniendo una fuerte proporción de hidrocarburos ligeros, permiten preparar una proporción bastante elevada de estos productos secundarios, que tienen actualmente tan grande aplicación para el funcionamiento de motores diversos, en particular para los automóviles.

La reducida porción que representa la zona explotada y la importante producción que ella suministra, permiten prever la capacidad productora de la región petrolífera del   —342→   norte, y aunque los estudios que se han practicado al respecto no son suficientemente terminantes para establecer una teoría sobre la ubicación de los depósitos petrolíferos, los medios de investigación de que se dispone hoy son bastante sencillos y económicos, para que sea fácil efectuar su determinación.

El petróleo, así como sus derivados, representa materias nobles, cuyo aprovechamiento tiende a desarrollarse en proporciones importantes, de manera que el porvenir de esta industria tiene asegurado, desde ahora, vasto campo de aplicación, que alcanzará mayor intensidad a medida que los medios de locomoción y de desarrollo de fuerza demanden dispositivos sencillos y de fácil alimentación.



Nuestra producción de petróleo en 1917 fue de 347.072 toneladas, con un valor de Lp. 1.651.174'0'00, habiendo alcanzado en 1904 apenas a 40.000 toneladas. Los capitales invertidos sólo llegan a cuatro millones de libras, haciéndonos notar el ingeniero Deustua, cuya competencia como experto en el ramo de aceites minerales es ya universalmente reconocida, que el mundo no tiene todo el petróleo que necesita para satisfacer el mercado de sus derivados y aun el que se necesita en bruto.

La «Estadística Minera del Perú», del señor Jiménez, trae sobre petróleo los siguientes datos:

La extracción total en 1916 ascendió a T. 345.758, contra T. 343.838 en 1915, es decir que hubo un aumento de T. 1.920. La producción del año, unida al stock procedente del año anterior, dio un total de aceite disponible, de T. 363.512, contra T. 363.162 en 1915. Según la densidad media del petróleo peruano, esta cantidad equivale a 2.726.340 barriles o 114.506.280 galones.

El Perú ocupa el octavo lugar entre los países productores de petróleo, y contribuye aproximadamente con el 0'63% de la producción mundial.



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Producción de petróleo bruto en el Perú, desde 1903
AÑOS Producción Pozos productores Promedio de producción por pozo
1903 T. 37.079 . . . . . . . .
1904 T. 38.683 . . . . . . . .
1905 T. 49.700 . . . . . . . .
1906 T. 70.832 200 T. 354'2
1907 T. 100.184 305 T. 328'5
1908 T. 125.948 287 T. 438'8
1909 T. 188.128 482 T. 522'5
1910 T. 167.712 360 T. 347'9
1911 T. 195.276 524 T. 372'7
1912 T. 233.600 575 T. 372'6
1913 T. 273.459 630 T. 438'5
1914 T. 244.923 703 T. 348'4
1915 T. 343.838 747 T. 460'3
1916 T. 345.758 813 T. 425'3

El valor de la producción petrolífera peruana en 1916 fue algo más bajo que en 1915, pero mayor que en los otros años, como puede verse en detalle en la tabla que va a continuación:

Valor de la producción petrolífera del Perú desde 1903
Años Valor
1903 Lp. 149.290
1904 Lp. 116.834
1905 Lp. 151.529
1906 Lp. 242.542
1907 Lp. 312.437
1908 Lp. 421.769
1909 Lp. 556.337
1910 Lp. 598.873
1911 Lp. 785.071
1912 Lp. 879.976
1913 Lp. 1.033.206
  —344→  
1914 Lp. 1.135.372
1915 Lp. 1.687.141
1916 Lp. 1.524.464
Total en 14 años Lp. 9.594.841

Los más importantes yacimientos de oro en explotación pertenecen a la Cotabambas Auraria, en Apurímac; a la Chuquitambo Gold Mines, en Junín; a la Aurífera Andaray, en Arequipa; y al Sindicato Peruano-Argentino, en Puno. Corresponde el primer lugar a la Cotabambas Auraria, situada en la región de Cochasayguas, y dirigida desde su iniciación por un personal netamente peruano.

La región aurífera de Sandia y Carabaya, a pesar de su proverbial riqueza y de lo que dio a la Corona de España, rinde mísera cantidad de oro. La mina Santo Domingo, de la Inca Mining Company, ha pasado por serias dificultades en el beneficio de sus metales, habiendo implantado un nuevo sistema para proceder por la cianuración y el enriquecimiento previo. La explotación de los placeres de Puno sigue sufriendo las consecuencias de la falta de agua. Por este motivo, la Aporoma Gold Fields Company y la Ananea Gold Fields Ltd., a pesar de que la primera tiene a la vista 40 millones de metros cúbicos de material disponible para la explotación, no podrán trabajar en vasta escala hasta que no resuelvan favorablemente el problema hidráulico. En el río Inambari, la Inambari Gold Dredge Concession Ltd. ha tenido dificultades de orden económico, como consecuencia de las encontradas en el orden técnico.

Pataz, una de las regiones más ricas del mundo en filones auríferos, a pesar de ser superior en riqueza al Rand,   —345→   en África, sigue hallando en las condiciones geográficas y topográficas del lugar insuperables inconveniencias para el transporte de maquinaria moderna y del combustible indispensable a su desarrollo. La calidad de los minerales, no todos adecuados a la amalgamación, y la falta de medios para cianurarlos después de una previa concentración seguida de un sistema de aireación conveniente, han detenido el progreso de la región. La empresa que más ha hecho es la Peruvian Consolidated Gold Trust Company, que tiene en trabajo 20 pertenencias de las 200 que posee, y que ha instalado una oficina de cianuración para 30 toneladas diarias. El Gigante, la más antigua de la región, está en camino de buen resultado. La Buldibuyo Gold Mining Co. ha tenido éxito en su proceso de amalgamación.

Siendo los minerales de cobre y los de plata en el Perú también auríferos, los productos de nuestras fundiciones tienen oro. Las barras de cobre del Cerro de Pasco y de Casapalca han contenido en los últimos años el cincuenta por ciento de toda la producción aurífera nacional. Lo mismo pasa con la plata que se exporta en dichas barras, alcanzando apenas un diez por ciento la que se extrae directamente por amalgamación y lixiviación. Esta circunstancia pone a nuestro metal blanco en la condición de producto secundario. Los concentrados cupríferos de la empresa Backus y Johnston, de Casapalca, llevan mayor proporción de plata que los del Cerro, siendo argentífera dicha región, en especial las vetas cortadas por el socavón El Túnel, como también las minas de la Compañía del Carmen y las de Aguas Calientes, que tienen su oficina de concentración propia y que pertenecen al señor Ricardo Bentín.   —346→   Hasta ahora los productos de la oficina Huaraucaca, del señor Eulogio Fernandini, son los que llevan mayor proporción de plata. Estos alcanzan hasta un ocho por ciento. Morococha, cuya base es hoy cuprífera, también sigue dando plata a los lechos de fusión.

El señor Fort, en su brillante artículo La Minería del Perú en 1916, decía lo siguiente sobre nuestra producción argentífera:

Los minerales en bruto exigen alta ley para su exportación; esto es un renglón secundario en la industria minera desde que se comprende que, donde se producen minerales de esta calidad, tiene que quedar una inmensa cantidad de otros de ley inferior que no soportan los gastos de trasporte, pues los de extracción pasan a segunda línea por ser producto secundario de la extracción del mineral rico. Estos minerales pueden ser sólo argentíferos o bien contener, al mismo tiempo, cobre o plomo. Estas exportaciones sólo alcanzan a un 10 por ciento; los minerales de plata han sido producidos en las regiones mineras de Huaylas, Huaraz y Pallasca, del departamento de Ancash; de Cailloma, del de Arequipa; de Hualgayoc, del de Cajamarca; de Castrovirreina y Angaraes, del de Huancavelica; de Lucanas, del de Ayacucho; de Dos de Mavo, del de Huánuco; de Santiago de Chuco, del de La Libertad; de Cajatambo y Huarochirí, del de Lima.

Los minerales de plata plombíferos han sido exportados de las regiones mineras de Huaraz y Huaylas, de Cajabamba, de Tayacaja, de Dos de Mayo, del Cerro de Pasco, Yauli y Jauja, de Santiago de Chuco, de Huarochirí y Yauyos y de Lampa.

Los minerales de plata plombíferos son muy abundantes en la cordillera de los Andes peruanos; pero la ley de plata que contienen es generalmente baja; de aquí que, a pesar de la abundancia de estos minerales, la exportación de los en bruto sea muy reducida. Han producido cantidad exportable Huari, Huaraz y Pallasca, en Ancash; Dos de Mayo en Huánuco; Cerro de Pasco, Yauli y Jauja en Junín; Huarochirí y Yauyos, en Lima; Puno, en el departamento del mismo nombre.

El tratamiento metalúrgico especial de los minerales de   —347→   plata suministra dos productos principales: los sulfuros de lixiviación y las barras de plata que, en el último año, han aumentado, en razón de la facilidad de que se dispone para su acuñación en la Casa de Moneda de Lima.

La oficina de lixiviación más poderosa es actualmente la de la «Anglo French Ticapampa Silver Mining Co.», ubicada en la provincia de Huaraz, en el departamento de Ancash, tratándose, también, cantidades más reducidas en Huari, Huailas y Hualgayoc, Dos de Mayo, Santiago de Chuco, Cajatambo y Huarochirí, las que han contribuido a formar la producción de estos sulfuros.

Las barras de plata provienen exclusivamente de la amalgamación de los minerales de este metal; la copelación de barras de plomo argentífero no ha sido practicada, aunque algunas oficinas disponen de los medios de hacerlo.

En Castrovirreina, del departamento de Huancavelica, la «Compañía Minera Santa Inés», y en el Cerro de Pasco, la oficina de amalgamación del señor Eulogio E. Fernandini, son las principales productoras de este metal, habiendo en este último asiento algunas pequeñas instalaciones que tratan los minerales de baja ley de la zona superficial, exhibida por el antiguo procedimiento, en patios.

Los minerales que constituyen la materia prima para el tratamiento son diversos. Así, en Santa Inés, se producen ricos minerales de plata, compuestos principalmente de pirargirita, proustita, conocidos con el nombre de «rosicler», y cobre gris en sus variadas formas, todas ricas en plata, y se tratan por un procedimiento de amalgamación con previo tostado.

El señor Fernandini tiene adoptado un procedimiento especial, debido a la capacidad profesional del señor ingeniero Rizo Patrón. Consiste en tratar los relaves de concentración mediante una acción química directa sobre los minerales, sin previo tostado. Los resultados han sido satisfactorios, y se persigue su perfeccionamiento, a fin de evitar la pérdida de mercurio que resulta de una acción de cloruración. Esto último se halla en estudio.

La plata contenida en barras de plomo, proviene, como se comprende, de la fundición de minerales de plomo argentíferos o que sirven de vehículo para la extracción de la plata por dicho método. Sólo en dos localidades se procede de este modo: en la fundición del «Vesubio», en Huari, y en Cajatambo.

Completa la producción de este metal el contenido en las barras de oro, a que hemos hecho referencia anteriormente,   —348→   y algo encierran las escorias plombíferas, que han sido aprovechadas en la región de Yauli, en los alrededores de Morococha, como restos de las fundiciones antiguas en hornos de pachamanca.

El porvenir de la industria minera, en lo que se relaciona con la plata, es muy amplio; los minerales pueden, en efecto, ser preparados de manera que de materias primas de ningún valor comercial se logre obtener productos suficientemente ricos para sufrir una exportación o someterlos a un tratamiento metalúrgico.

La preparación mecánica ha rendido ya muy provechosos resultados en Casapalca, Aguas Calientes, Huaraucaca, La Americana, etc., transformando los minerales pobres en otros de fácil venta. La industria minera tiene vasto campo de aprovechamiento en estos medios económicos de enriquecimiento, y si a esto agregamos que las especies minerales livianas, que no eran susceptibles de ser recogidas por el procedimiento hidráulico, debido, en su origen, al metalurgista Elmore, son actualmente recogidas con éxito, relacionado con la composición de la especie útil por el novísimo «procedimiento de flotación», se comprende que pocas veces habrá yacimientos argentíferos que, reuniendo entre sus componentes, especies ricas de plata, no pudieran ser aprovechados.

La experiencia, en relación a este último procedimiento practicado en el laboratorio de la Escuela de Ingenieros de Lima, nos permite prever resultados extraordinarios a este respecto. Merece citarse el caso de un mineral pobre que sólo alcanzó a dar 6 marcos de plata por cajón (0'05%) y que, sometido a la flotación, suministró concentrados de 108 marcos, por igual unidad. (1'40%)

Este procedimiento sumamente económico está, pues, llamado a facilitar la utilización de yacimientos hoy abandonados.



No hay nada superior en el Perú, en minería, a la industria del cobre. Ella da vida a la explotación de nuestros mantos carboníferos, mantos que dan el carbón con que se fabrica el coke indispensable para la metalurgia; y a ella se debe que el oro y la plata nacionales tengan alguna importancia, en las estadísticas del mundo. Con excepción del vanadio, del tungsteno y del molibdeno, el cobre es lo más nuevo en nuestra minería. Su explotación   —349→   comienza en 1897, siendo hoy la más valiosa y la más retributiva. Como hemos dicho, sólo se trabaja en vasta escala en los yacimientos de Yauli y del Cerro. El resto de lo que se halla esparcido en toda la república, se conoce sólo por las pequeñas labores hechas en los afloramientos. Estudios serios de reconocimiento se han realizado en Ferrobamba y se emprenden en Cerro Verde y Sayapullo. En los demás lugares de la cordillera y en los contrafuertes de la costa, donde existe cobre en abundancia, únicamente se araña la tierra. Todo esto, sin contar las extensas comarcas cupríferas que todavía no han merecido el honor del denuncio, de la posesión, ni siquiera del primer barretazo.

En su citada estadística, el señor Carlos J. Jiménez, nos dice lo siguiente acerca de la industria minera del cobre en 1916.

AREQUIPA.- En Arequipa, la empresa de mayores expectativas ahora es la «Andes Exploration», poderosa compañía norteamericana, que ha tomado en opción las minas designadas con el nombre de «Cerro Verde», del señor Carlos J. Lohmann. Estas minas situadas a 14 kilómetros de la estación de Tiabaya, del ferrocarril de Arequipa a Mollendo, comprenden 244 pertenencias agrupadas en 8 concesiones. La zona mineralizada principal consiste en un depósito, cuya superficie es de 700 por 400 metros más o menos, sólo en la parte reconocida, pues los afloramientos lejanos revelan una amplitud probablemente mucho mayor. La exploración en profundidad ha demostrado un relleno homogéneo de carbonato de cobre hasta los 70 metros; luego mezclas de combinaciones oxidadas y sulfuradas, y, por último, sulfuros de cobre hasta algo más abajo de los 100 metros. La roca predominante es la ryolita.

El mineral cubado hasta ahora asciende a 70 millones de toneladas, cuya ley media se estima entre 1% y 2%, a pesar de que se han explotado muchas secciones con 9% y 10%.

  —350→  

La compañía ha construido un camino para camiones automóviles entre las minas y la estación de Tiabaya, y sus trabajos de exploración han sido tres galerías horizontales y un pozo vertical de 120 m., habiendo invertido en los primeros seis meses unas Lp. 20.000. Se han encargado la maquinaria y útiles necesarios para la exploración sistemática del yacimiento por sondajes. El método de beneficio que se proyecta emplear es el de lixiviación, análogo al que se usa en Chuquicamata (Chile). La promesa de venta es por Lp. 40.000, con una plazo de tres años; y, dados los resultados obtenidos hasta ahora, parece seguro que se perfeccionará el contrato.

La mina «Hermenegilda» y otras, que trabaja el señor Modesto de Romaña, comprenden también un yacimiento importante, próximo al anterior y de caracteres análogos. La explotación está reducida a la extracción de los minerales más ricos, que puedan exportarse en bruto, pero existe gran abundancia de otros de menor ley, que se piensa aprovechar en parte, instalando una pequeña oficina de concentración. En 1916 se tropezó con la dificultad de los transportes marítimos, enviándose a Estados Unidos alrededor de T. 250 mensuales; pero para 1917 se ha asegurado el transporte de T. 400 al mes.

ANCASH.- En este departamento la minería por cobre continúa rudimentaria y sin mejores expectativas inmediatas, a causa de la falta de buenas vías de comunicación. La explotación más importante es la de la «Empresa Minera San Juan», en la provincia de Pallasca; cuya oficina «Tarica», produce matas cuprosas de alta ley de plata. Esta empresa no ha omitido esfuerzos para mejorar las vías de transporte, construyendo buenos caminos para automóviles de carga, que comunican la fundición con las principales minas y con la línea del ferrocarril a Chimbote. La fundición de «Magistral» y minas correspondientes, que están situadas en la misma provincia, han sido objeto de interés de parte de capitalistas americanos, que han efectuado diversos estudios en ellas.

CAJAMARCA.- Por el momento sólo ofrecen expectativas los trabajos que lleva a cabo la Compañía Backus & Johnston, en la provincia de Cajabamba. Como se sabe, esta Compañía ha tomado una opción por tres años sobre las minas de Sayapullo, de la cual parece que hará uso en vista del buen éxito de los reconocimientos.

JUNÍN.- Este el primer departamento productor de cobre del Perú, y en él está radicada la «Cerro de Pasco   —351→   Copper Corporation», que es la empresa minera más importante del país.

La «Cerro de Pasco Mining Co.» posee alrededor de 730 concesiones metalíferas en el distrito de Cerro de Pasco, que abarcan 1.180 pertenencias. Es dueña, además, de las minas de carbón de Goyllarisquizga y Quishuarcancha, de la «Smelter» o fundición de «Tinyahuarco», de valiosas concesiones de aguas, y de haciendas agrícolas con más de 28.000 hectáreas de extensión.

Además del depósito principal de sulfuros de cobre que se explota y beneficia hoy, existen muchos millones de toneladas de minerales oxidados de plata de baja ley (0'27 a 1 Kg. por T.), que no están incluidos en la estimación de las reservas. De éstos, algunos lotes escogidos se han usado como minerales silicosos para los hornos y convertidores, y en la actualidad se hacen experiencias para determinar el procedimiento más económico de beneficio, confiándose en que éste producirá una gran utilidad.

La «Morococha Mining Co.» es dueña, total o parcialmente, de unas 1.200 pertenencias en el distrito de su nombre, siendo las minas más importantes que trabaja: el grupo de San Francisco, el de Natividad, el de Gertrudis, el de San Miguel y el de Amistad, que son explotadas por socavones y pozos. El socavón más largo del distrito es el Carlos Reinaldo, que parte de la hacienda Tuctu y corre bajo la laguna Morococha en una extensión de 1.280 metros, conectándose con el pozo de San Francisco, a m. 143 de profundidad y cortando las vetas principales de la mina, a m. 365 debajo de los afloramientos más altos. El pozo de Natividad desciende aún 30 metros bajo el nivel de este socavón.

El socavón Carlos Reinaldo se extenderá, por derivaciones, a las principales minas del distrito, suministrando una nueva zona de explotación de unos 120 metros en los filones más importantes.

En 1913, la «Morococha Mining Co.», en unión con la «Cerro de Pasco Mining», construyó la instalación hidroeléctrica de La Oroya; y en la actualidad está por terminar una instalación auxiliar en Pachachaca, que suministrará 4.000 H. P. para el uso exclusivo de las minas de Morococha.

La empresa francesa «Compagnie des Mines de Huaron» ha continuado la preparación de sus minas y construcción de la oficina metalúrgica equipada con dos hornos de T. 150 de capacidad cada uno. Se ha preocupado, además, de asegurar su futuro aprovisionamiento de carbón   —352→   y los medios de transporte, construyendo un camino carretero y estudiando el trazo de un ferrocarril. Se espera que esta compañía entre en actividad dentro de un año, desarrollando así una nueva e importante región cuprífera.

La fundición de «Huacracocha», en el distrito de Morococha, funcionó con algunas intermitencias, produciendo poco más de 300 toneladas de matas, que se exportaron.

En Morococha se trabajaron, además, con gran actividad, las numerosas minas que explota «The Backus & Johnston Co.», y que abastecen a la Fundición de Casapalca, lo mismo que varias otras de empresas particulares, subsidiarias, en este sentido, de dicha fundición. Casi todo el cobre que produce esta oficina procede de estas minas, pues las de Huarochirí son principalmente argentíferas.

LIBERTAD.- La región cuprífera de Quiruvilca, en la provincia de Santiago de Chuco, es indudablemente una de las más importantes del Perú, como lo prueba la exportación que mantiene desde hace varios años; pero la explotación está concretada a los minerales de alta ley, que nunca pueden ser base para la industria en gran escala. La empresa principal es la «Sociedad Minera Quiruvilca», cuyas propiedades comprenden 141 pertenencias y exporta minerales con 33% de cobre y algo de plata y oro, a razón de 150 a 200 toneladas mensuales. La falta de arrieraje impidió a esta empresa aprovechar debidamente las ventajosas condiciones del mercado del cobre en 1916.

LIMA.- En el departamento de Lima la industria del cobre es principalmente una industria metalúrgica; pues aun cuando existen algunas minas cupríferas, éstas sólo suministran un 9% de la producción del cobre que se exporta y el 91% restante procede de minerales remitidos del departamento de Junín. Por ahora toda la actividad minera está concentrada en la región de Casapalca, de la provincia de Huarochirí, extendiéndose apenas a otras zonas de esta misma provincia, en las que se han reconocido importantes vetas de cobre; y más rudimentarias son todavía las exploraciones efectuadas en las provincias de Canta y Yauyos, cuyos yacimientos tienen la desventaja de quedar muy alejados de la central metalúrgica de Casapalca, y estar desprovistos de buenas vías de comunicación.

La importancia minera de este departamento proviene de la «Fundición de Casapalca», allí establecida, que ha contribuido primordialmente a su progreso y al de las regiones vecinas, pues su zona de influencia se ha ido extendiendo   —353→   cada día más, y hoy alcanza a diversos puntos de Huarochirí, Morococha, Yauli, Jauja, Huancayo, Yauyos y Canta, habiendo recibido también, últimamente, matas de las apartadas provincias de Pallasca y Cajabamba. La fundición de Tamboraque continúa paralizada desde hace varios años, y la de Río Blanco va a quedar definitivamente suprimida, trasladándose sus principales elementos a Casapalca.

La oficina Casapalca pertenece a «The Backus & Johnston Company» y es la segunda del Perú por su capacidad y el valor de su producción. En 1916 benefició T. 162.396 de minerales de cobre y plata, cuya ley media general fue de 5'76% de cobre y Kg. 0'66 de plata por tonelada.

PUNO.- La única empresa que trabaja por cobre en este departamento es la «Lampa Mining Company». Tiene una pequeña oficina equipada con un horno circular de camisa de agua, con capacidad de 30 toneladas diarias. La fundición se practica en crudo, pues los minerales son muy poco sulfurosos, requiriéndose, por el contrario, agregarles piritas de hierro para la formación de la mata. Con este objeto se explotan una mina de pirita en los alrededores y también un yacimiento de carbón muy piritoso en la región de Sumbay (Arequipa). En 1916 esta oficina benefició 5.414 toneladas de mineral con 2'6% de cobre y Kg. 0'68 de plata por tonelada, produciendo 356 tonelada de mata con 37% de cobre y Kg. 11'3 de plata por tonelada. Consumió 1.490 toneladas de pirita de hierro, 721 toneladas de coke americano y 342 toneladas de carbón piritoso de Sumbay. El coke costó Lp. 9'6'00 puesto en la oficina y el carbón, Lp. 2'5'00.

La antigua fundición de «Maravillas», que por varios años trabajó con regularidad y era la más importante del departamento, se encuentra paralizada, pero parece que se trata de rehabilitarla.



Nuestros filones de mercurio y de zinc no tienen todavía importancia comercial. El señor Eulogio Fernandini hace algunas obras valiosas de reconocimiento en la mina de cinabrio Santa Bárbara, en Huancavelica, y por lo que respecta al zinc, recién los grandes yacimientos de Carahuacra y Andaychagua principian a llamar la atención de los capitalistas extranjeros. Sobre antimonio, bismuto y hierro, industrialmente, casi no hay nada que decir. En mejores condiciones se hallan el vanadio, el molibdeno y tungsteno,   —354→   metales que en combinación con el hierro aumentan notablemente la elasticidad del acero y su resistencia a la tensión, sin afectar su ductibilidad. Refiriéndose al tungsteno, el notable anuario The Mineral Industry dice sobre sus ventajas lo siguiente:

Mientras en las guerras del pasado, el bronce y el plomo, al lado del acero, eran los más importantes «metales bélicos», hoy el tungsteno, aleado en forma de acero para alta velocidad, es el factor dominante. Privar a una nación de tungsteno es quebrantar su poder militar en tiempos de guerra y su poder industrial en tiempos de paz.



La producción total de vanadio en el Perú, desde el principio de su explotación, ha sido de 22.769 toneladas. Comenzó en 1907 con 201 toneladas, habiendo llegado en 1917 a 4.083, con un valor de Lp. 247.138'0'00.

El vanadio ha sido hallado hasta ahora únicamente en las asfaltitas de Yauli y en gran abundancia en la mina Minarragra, de propiedad de la American Vanadium Company. Más generalizado se halla en nuestro territorio el molibdeno, que si hasta ahora sólo se explota en Ricrán, región minera de la provincia de Jauja, también existe en Runantuyo, en la misma provincia, y en las inmediaciones de Santa Clara, Santa Eulalia y Surco, del departamento de Lima; en los distritos de Cajatambo, Bolognesi, Recuay y Conchucos, del departamento de Ancash, y en la región de Salccantay, en una provincia del Cuzco, donde se le ha hallado en abundancia extraordinaria. En 1917, el Perú produjo 7.017 kilogramos de molibdenita pura, con un valor de Lp. 4.309'0'00.

La verdadera producción peruana de tungsteno principia en 1910, año en que se exportaron 12 toneladas, habiendo alcanzado dicha exportación en 1916 a 523 toneladas, con un valor de Lp. 217.783'0'00.

Estos datos son tomados de las estadísticas del señor Jiménez, quien, además, sobre el mismo mineral nos dice:

  —355→  

Las principales empresas dedicadas a la explotación del tungsteno son: la Compañía Minera Wolfram, la Sociedad Minera Pelagatos y The Conchucos Tungsten Co. Ltd., radicadas en la provincia de Pallasca, del departamento de Ancash, y la Sociedad Minera Tamboras y la Empresa Minera Mundo Nuevo, establecidas en la provincia de Santiago de Chuco, del departamento de La Libertad.

Las oficinas más importantes son: «Pastobueno», de la Compañía Minera Wolfram, cuya capacidad no está aún definitivamente establecida; «Hauyllapón», de la Compañía Minera Pelagatos, con capacidad para 30 toneladas al día; «Tamboras», de la empresa Minera Mundo Nuevo, y «Yungabal», de The Conchucos Tungsten Co. Ltd., con 15 toneladas diarias de capacidad cada una.

En diciembre de 1916 se ha concedido una opción sobre los yacimientos de Huaura a capitalistas ingleses, quienes han hecho efectuar estudios geológicos y mineros minuciosos, bajo la dirección del Dr. Malcolm Maclareu, para deducir la posibilidad de establecer una explotación en gran escala. El informe preliminar del ingeniero M. C. Tarnawiesky estima estos yacimientos como los más grandes del mundo, con una capacidad de producción de 6.000 a 7.000 toneladas de concentrados por año.



Las mismas estadísticas nos dan en oro, plata y cobre los siguientes datos:

  —356→  

CUADRO DE LA PRODUCCIÓN DE ORO DEL PERÚ DESDE 1903
(Kilogramos finos)
AÑOS PRODUCTOS EN QUE ESTUVO CONTENIDO EL ORO TOTALES
Oro metálico Barras de cobre Sulfuros de plata Matas de cobre Barras de plomo Minerales diversos Otros productos Peso Kg. Valor Lp.
1903 837.047 . . . . . . 30.067 5.065 . . . . . . 185.708 19.909 1.078.336 145.205
1904 541.379 . . . . . . 13.716 8.622 2.620 32.481 2.602 601.420 75.102
1905 575.763 . . . . . . 9.137 93.839 5.921 75.170 16.761 776.591 106.062
1906 966.108 3.730 16.513 14.059 12.671 234.265 . . . . . . 1.247.346 170.355
1907 633.518 . . . . . . 36.532 15.967 5.573 86.050 . . . . . . 777.640 106.205
1908 799.120 41.471 33.989 10.098 . . . . . . 87.677 4.655 977.010 133.036
1909 295.663 175.589 26.371 1.929 3.030 40.570 11.281 554.433 75.603
1910 277.948 347.433 21.288 7.964 . . . . . . 42.390 10.900 707.923 96.612
1911 308.297 368.839 19.353 1.222 . . . . . . 35.368 8.140 741.219 101.152
1912 367.225 933.106 34.881 16.953 4.435 70.046 8.500 1.435.146 186.987
1913 509.748 777.590 26.499 47.842 2.310 58.330 7.007 1.429.326 187.464
1914 672.023 772.301 27.857 10.604 3.636 49.378 4.632 1.540.431 210.033
1915 694.449 807.252 30.847 18.960 3.988 121.101 13.964 1.690.561 229.023
1916 670.860 992.059 23.687 55.138 2.061 146.949 15.814 1.906.568 247.887
Total en
14 años
8.149.148 5.219.370 350.757 308.802 46.245 1.265.483 124.165 15.463.950 2.070.726
  —357→  

CUADRO DE LA PRODUCCIÓN DE PLATA DEL PERÚ Y SU VALOR DESDE 1903
(Kilogramos finos)
AÑOS PRODUCTOS EN QUE ESTUVO CONTENIDA LA PLATA TOTALES
Barras de cobre Barras de plata Barras de plomo Matas de cobre Sulfuros de lixiviación Minerales y concentrados Otros productos Peso Kg. Valor Lp.
1903 . . . . . . 19.651 2.682 45.661 31.890 70.722 198 170.804
1904 16 10.444 20.279 46.445 18.335 67.118 529 146.166 530.875
1905 . . . . . . 10.214 5.355 39.604 32.808 103.495 . . . . . . 191.476 729.444
1906 2.812 8.686 4.855 39.002 27.473 147.466 . . . . . . 230.294 972.958
1907 40.316 7.843 3.207 42.518 29.722 82.918 62 206.586 869.238
1908 48.017 6.057 3.156 61.379 23.278 56.931 79 198.888 651.191
1909 54.817 14.097 2.786 76.213 20.963 37.673 107 207.656 639.650
1910 66.516 9.897 3.423 102.168 20.231 50.249 81 252.565 795.370
1911 71.060 9.381 4.055 129.851 25.936 48.885 215 289.383 926.713
1912 98.287 7.813 4.700 121.989 34.755 56.746 62 324.352 1.233.407
1913 93.801 8.075 2.553 115.441 27.156 50.746 1.360 299.132 1.131.150
1914 170.611 4.489 2.617 50.125 28.244 29.493 1.021 286.600 997.973
1915 192.078 8.246 2.966 37.963 28.235 23.700 1.219 294.425 930.189
1916 233.319 3.944 1.891 48.652 21.036 24.647 2.013 335.529 1.332.249
Total en 14 años 1.071.650 128.855 47.525 957.002 370.062 850.816 6.946 3.432.856 12.320.370
  —358→  

CUADRO DE LA PRODUCCIÓN DE COBRE DEL PERÚ Y SU VALOR DESDE 1903
(Toneladas métricas)
AÑOS PRODUCTOS EN QUE ESTUVO CONTENIDO EL COBRE TOTALES
Barras de cobre Matas Minerales Cemento Sulfuros de plata Otros Peso T. Valor Lp.
1903 . . . . . . 5.335 4.150 12 . . . . . . . . . . . . 9.497 476.824
1904 1 4.757 4.728 9 8 1 9.504 504.604
1905 5 4.024 8.160 24 . . . . . . . . . . . . 12.213 725.901
1906 1.503 2.002 9.947 19 . . . . . . 3 13.474 996.055
1907 8.778 3.465 7.974 240 19 6 20.482 1.611.762
1908 13.167 3.841 2.801 24 18 3 19.854 1.023.631
1909 15.787 5.588 1.664 18 8 3 20.068 1.083.992
1910 19.427 4.414 3.506 14 7 6 27.374 1.414.124
1911 20.625 3.721 3.359 12 15 3 27.735 1.411.416
1912 19.500 4.740 2.703 12 14 . . . . . . 26.969 1.867.855
1913 20.368 4.431 2.950 16 10 1 27.776 1.814.266
1914 24.770 662 1.631 17 10 . . . . . . 27.090 1.530.344
1915 32.594 878 1.287 61 14 . . . . . . 34.727 2.447.277
1916 40.430 771 1.720 40 10 . . . . . . 43.078 4.800.900
Total en 14 años 216.955 45.629 56.580 518 133 26 319.841 21.708.951
  —359→  

El ya citado mensaje presidencial de 1918, sobre minería dice lo siguiente:

Para aumentar su fuerza de producción, la Cerro de Pasco Copper Corporation, propietaria de minas en el Cerro y Morococha y que actualmente posee la importante fundición de Tynyahuarco o Smelter, ha decidido construir una nueva central metalúrgica en la Oroya, susceptible de beneficiar 4.000 toneladas de mineral por día. Esta oficina, no sólo dará nuevo impulso a la localidad donde se construya y al trabajo de las minas en los centros conocidos ya mencionados, cuyos mineros no sólo encontrarán comprador para los minerales pobres que exploten, sino que también su ubicación especial creará nuevas zonas de influencia, fomentando el desarrollo de otros campos, cuya actividad está limitada hasta ahora por la distancia que las separa de las oficinas establecidas.

La compañía francesa de Huarón, que trabaja la mina de Huayllay, en el asiento del Cerro de Pasco, ha comenzado sus operaciones metalúrgicas desde los primeros días del presente año, habiendo contribuido ya con una cantidad muy regular de barras de cobre a nuestra exportación. Esta es la tercera empresa en el Perú que implanta el beneficio para obtener cobre metálico, y su instalación constituirá un nuevo centro metalúrgico que, como los del Cerro de Pasco y Casapalca, irá extendiendo gradualmente su influencia a las regiones vecinas, favoreciendo así el desarrollo de la pequeña minería.

Se espera que a fin de este año queden terminados los trabajos para el nuevo cimiento y explotación de las ricas minas de azogue de Huancavelica y la planta de fundición de la Sociedad Minera Quiruvilca, en el departamento de La Libertad, llamada a desarrollar dos de nuestras más ricas zonas mineras, cuyo progreso se ha visto retrasado por la falta de vías de comunicación.

Los procedimientos de concentración de los minerales empleando el aceite como medio para producir la flotación de sus partículas, que han producido una verdadera revolución industrial en todo el mundo minero, encuentran campo particularmente propicio en el Perú, porque el costo relativamente pequeño de las instalaciones que requieren, los pone al alcance de los pequeños mineros. Muchas empresas han efectuado ya ensayes con magníficos resultados, y actualmente se construyen ingenios en Cailloma, Morococha, Cerro de Pasco y otras localidades. Estas instalaciones contribuirán,   —360→   seguramente, a extender y vulgarizar el empleo de esos métodos, haciendo palpables sus buenos resultados y de este modo se resolverá uno de los problemas más graves de la minería nacional, cual es el aprovechamiento de los minerales de poca ley en las regiones alejadas de los grandes centros metalúrgicos, cuyo radio de influencia se acrecentará, porque el costo reducido del trabajo cubre con exceso la carestía de los transportes.



SUSTANCIAS Producción en 1916 Producción en 1917
Cantidad Valor Cantidad Valor
Carbón T. 319.063 Lp. 158.689 T. 353.595 Lp. 202.313
Petróleo T. 345.758 Lp. 1.524.464 T. 347.092 Lp. 1.651.174
Oro K. 1.907 Lp. 247.887 K. 1.887 Lp. 244.928
Plata K. 335.529 Lp. 1.332.249 K. 337.928 Lp. 1.641.205
Cobre T. 43.078 Lp. 4.800.900 T. 45.176 Lp. 5.059.000
Plomo T. 2.038 Lp. 31.241 T. 1.272 Lp. 29.308
Zinc T. 13 Lp. 359 . . . . . . . . . . . . . .
Mercurio K. 2.101 Lp. 1.261 K. 1.500 Lp. 750
Bismuto . . . . . . . . . . . . . . K. 1.357 Lp. 706
Vanadio (mineral) T. 3.448 Lp. 276.192 T. 4.083 Lp. 247.138
Tungsteno (Id.) T. 523 Lp. 217.783 T. 406 Lp. 104.349
Antimonio (Id.) T. 1.876 Lp. 27.543 T. 902 Lp. 16.254
Molibdeno (Id.) K. 5.912 Lp. 2.900 K. 7.017 Lp. 4.309
Azufre (piritas) T. 50 . . . . . . . T. 151 Lp. 340
Boratos T. 1.289 Lp. 13.920 T. 800 Lp. 8.000
Sal T. 26.066 Lp. 18.248 T. 27.073 Lp. 21.844
Aguas minerales . . . . . . . Lp. 2.542 . . . . . . . Lp. 2.542
Valor total . . . . . . . Lp. 8.656.178 . . . . . . . Lp. 9.234.160
  —361→  

Un estudio de lo que pudiéramos llamar la psicología de nuestras industrias, nos pondría de manifiesto la incapacidad científica y económica de los nacionales para la vasta explotación de la minería en el Perú. Hallándose la mayor parte de los yacimientos inexplotados en manos de peruanos que no tienen dinero ni tampoco conocimientos científicos, y que en su inmensa mayoría ni siquiera son cateadores, la mayoría de sus dueños nunca llega a tomar posesión de lo denunciado. Pretextando controversias imaginarias con alguno de sus paniaguados y ejerciendo influencias en el Ministerio de Fomento, se pasan meses y hasta años sin pagar el impuesto de minas. El abuso ha sido corregido hasta cierto punto, mediante la disposición suprema que obliga al pago de la contribución a los cinco meses de hecho el denuncio, háyase o no tomado posesión de la mina y esté o no en litigio.

Como los capitalistas que prestan su dinero para el trabajo de las minas viven en Lima o en el extranjero, y los propietarios mineros casi no salen de sus provincias, falta contacto entre unos y otros. El intermediario, o sea lo que en los Estados Unidos se llama el promotor, aún no existe entre nosotros. La psicología del denunciante de minas y su disposición al engaño, como que cree que si no exagera no hace nada, le hacen inadecuado para negocios. Por lo regular es un hombre iluso, de espíritu estrecho y obsesionado por la idea de que puede ser víctima de un robo. Si éstos son los sentimientos que animan al propietario por denuncio, no son mejores los del capitalista nacional que da su para trabajar minas. Casi siempre desconfiado del industrialismo, sin el menor conocimiento de lo que es la   —362→   minería, avaro y de espíritu aún más estrecho, por lo común invierte su capital en compra de propiedades o en negocios usurarios. Acostumbrado a que su dinero gane ocho y hasta doce por ciento, para asociarle en explotaciones de minas es necesario que el minero o el promotor del negocio le ofrezca cuantiosos dividendos desde el primer año. Y como estos dividendos no pueden entregarse estando las minas en preparación, por segunda vez hay que engañarle con fantásticas promesas para que continúe dando las armadas de dinero a que se ha comprometido. Menos mal, si todos estos forcejeos entre el capitalista y el promotor tuvieran un fin satisfactorio. Por desgracia, los esfuerzos de unos y otros casi en un noventa por ciento resultan estériles, y, o se abandona el negocio porque la veta resulta pobre y los cálculos de los ingenieros, fantásticos, o siendo buena la mina, por desconfianza y cansancio, teniéndose a la vista una gran riqueza descubierta y lista para explotar, se opta por vender el negocio, generalmente a vil precio, a empresas extranjeras.

En finanzas tenemos un promotor de primera clase, el señor Payán, a cuya voz siempre los capitalistas han acudido. En agricultura pasa lo mismo: hay varios que, sin el prestigio del director general del Banco del Perú y Londres, tienen, sin embargo, capitales y amigos para asociarse, y en un momento dado comprar una hacienda por uno o dos millones de soles. En minería no pasa nada de esto: nuestros mineros ricos trabajan solos, no buscan la cooperación de nadie; y los que no lo son, no teniendo entrada al grupo capitalista, ni capacidad científica, nunca consiguen hacerse oír.

  —363→  

A más de los fracasos mineros, hay otra causa que hace difícil organizar compañías anónimas: la inamovilidad de los papeles de dichas compañías. En Chile y en Bolivia se especula mucho con los valores de minas, siendo numerosos los corredores que viven de la compra y venta de ellos. En el Perú, el que por desgracia se hace propietario de una acción de minas, ni a vil precio podrá negociarla en un momento de apuro. Las acciones, y hasta los bonos de las empresas peruanas mineras, no tienen cotización en el mercado de valores, y los bancos nunca los aceptan como prenda hipotecaria.

Respecto a la parte técnica, apenas un reducido número de ingenieros salidos de la Escuela de Minas brilla por sus conocimientos y aptitudes mineras. La mayoría, ya sea porque el aprendizaje teórico es deficiente, o porque les falta práctica en las empresas norteamericanas, lo cierto es que no inspira confianza.

Las empresas mineras extranjeras lo tienen todo: buenos ingenieros, grandes capitales, magníficas minas, tarifas reducidas en los ferrocarriles y tenacidad y paciencia para trabajar en los comienzos de la labor cuatro y hasta ocho años sin repartir dividendos. Y aunque en verdad, no todas han marchado desde su iniciación sobre un camino de rosas, siempre la perseverancia y el capital han suplido las deficiencias naturales de la negociación.

Las buenas utilidades que obtienen estas empresas extranjeras y el hecho natural de que las saquen fuera del país, habiendo traído sus capitales de Europa y de Estados Unidos, ha fomentado en el espíritu de ciertas personas de carácter exclusivista un sentimiento de hostilidad hacia dichas   —364→   empresas. Si nosotros no podemos explotar nuestras minas -dicen esos peruanos-, mantengámoslas cerradas para que queden como están. La Unión, en 1914, en época en que la dirigía el señor Eulogio Romero, estudió admirablemente la cuestión, y en varios editoriales dijo lo que de ellos extractamos:

«El Minero Ilustrado», de Cerro de Pasco, centro principal de la minería de la república, se lamenta de que los treinta millones de soles, en que calcula, no sabemos si con exageración, las utilidades anuales de ese asiento minero, vayan íntegramente a enriquecer a otros países, en lugar de quedarse en el nuestro, fomentando y desarrollando la riqueza privada, base de la riqueza nacional.

No es nuestro propósito en este artículo averiguar si las utilidades mencionadas salen íntegramente al extranjero. Digamos, sin embargo, de paso, que los cuatro millones y medio o cinco de soles que la empresa Cerro de Pasco Mining Company invierte anualmente en sus cinco mil quinientos operarios, según dijimos en el mes de septiembre, al examinar el capital extranjero en el Perú, no nos parece que los gastan fuera del país ni los pocos empleados extranjeros, que suelen ahorrar bastante poco, ni los muchos operarios nacionales. Tampoco salen del país las cuatro mil seiscientas libras que paga por contribución de minas; ni las veintidós mil que suman los impuestos a la importación; ni las ciento ochenta y tres mil libras que este año pagará por gravámenes a la exportación. Estos dos millones de impuesto no salen, sino que quedan en el país, para beneficio del fisco y de la Nación.

Tampoco salen, sino que ingresan al país, los siete millones de soles que, en plata u oro, ha importado esa empresa en menos de año y medio, según decíamos al hablar del capital extranjero.

Hemos rechazado, de paso, la aseveración absoluta de «El Minero Ilustrado», porque, como tenemos expuesto en repetidas ocasiones, tan dañino es hacer odioso al capital extranjero con la idea de que ninguna utilidad deja en el país, sino que todas se las lleva fuera, como lo es protegerle desmedidamente con concesiones que defrauden los ingresos actuales o las fundadas expectativas del mañana.

Volviendo a la causa originaria de que esos treinta millones   —365→   de utilidad, sean o no exagerados, vayan al extranjero, aunque no sea íntegramente, asevera «El Minero» que aquella reside en que el Gobierno no acudió oportunamente en auxilio de la minería nacional, construyendo el ferrocarril que hubiera dado fácil y rápida salida a las ingentes riquezas del Cerro de Pasco. Si así lo hubiera hecho, hoy ese asiento minero sería centro de la riqueza nacional y no estaría casi en su totalidad en manos del capital extranjero.

No negaremos que en algo habría contribuido a impedir la absorción de las pequeñas propiedades mineras y a mantener su división en muchas manos, que el Gobierno hubiera construido el ferrocarril a Cerro de Pasco. Una poderosa negociación extranjera, dueña además del ferrocarril que da salida a los productos minerales, por fuerza ha de ir absorbiendo otras pequeñas propiedades que no pueden resistir la competencia.

Pero querer fincar exclusivamente en el descuido o en la impotencia financiera del Gobierno para construir un ferrocarril el fenómeno general de la explotación de las grandes riquezas naturales por empresas extranjeras, así como el abandono en que la dejan los capitales del país, sería una falsa visión de la realidad de las cosas, que acabaría por estancar el numerario nacional.

Las raíces de ese abandono son más hondas y más generales. Es achaque propio de la raza latina, falta no de iniciativas, sino de constancia y de capacidad para llevarlas a cabo, descargar el peso de sus culpas sobre los malos gobiernos. Y con esa pueril excusa nos mantenemos en una inercia musulmana.

Si los nacionales no empleamos los modestos capitales de que disponemos en la explotación de aquellas riquezas que no dejan inmediato rendimiento, si en cambio acuden de lejanos países a beneficiarlas y beneficiarse los capitales extranjeros, la culpa no es de los gobiernos, sino de los gobernados. ¿Acaso se rigen por distintas leyes tributarias las empresas extranjeras? Cohonestamos nuestra conducta con la falta de protección de los gobiernos. Aun cuando en muchos casos semejante aseveración resulta falsa, ¿acaso se dispensa a las empresas extranjeras la protección que se reclama en favor de las nacionales?

No es, pues, la verdadera causa la falta de apoyo de arriba. Es la falta de cooperación de los particulares, que no aúnan sus modestos capitales para formar empresas poderosas, capaces de explotar nuestros ingentes veneros de riquezas.

  —366→  

Y ¿de dónde nace esta constante falta de cooperación de los particulares? Para que se vea cómo su verdadero origen no se halla en especiales circunstancias, sino en condiciones comunes, no sólo a nuestro país, sino aun a otras repúblicas sudamericanas, queremos que nuestros lectores observen el mismo fenómeno en nuestro vecino del sur, así como la explicación que de él da nuestro colega «La Unión», de Valparaíso.

No hay absolutamente nada que suprimir en las palabras del diario chileno, aplicadas a lo que entre nosotros acontece, sino al contrario podríamos recargar el cuadro con más negras pinceladas. Con sustituir Chile y chileno por Perú y peruano, el artículo parecería escrito para poner en transparencia el origen del retraimiento de nuestros capitales.

He aquí como se expresa nuestro colega de Valparaíso:

Todos los economistas están de acuerdo en que Chile es país en que están casi intactas las fuentes de producción, en que se pueden tentar empresas para la explotación de esas riquezas con la certeza absoluta de obtener los más halagadores resultados. Y los extranjeros invierten efectivamente sus ahorros o sus riquezas en tales empresas, al paso que la generalidad de los chilenos contemplan con los brazos cruzados y hasta con cierta inquina cómo se lo llevan todo «los gringos».

A juicio nuestro, dos causas explican este retraimiento de los haberes particulares en inversiones que no sean de rendimiento inmediato: la primera es el carácter mismo de la raza, desconfiado y temeroso; la segunda es la serie de fracasos de empresas y sociedades basadas en acciones de bajo precio, por haber sido concebidas con miras de pura especulación, o con buena fe pero sin los suficiente estudios que aseguren el éxito definitivo.

La primera causa reside en nosotros, en nuestro modo de ser, y desgraciadamente la educación no ha hecho nada por corregir este defecto de la raza. Somos a este respecto el país más desconfiado y temeroso de la tierra. No teniendo confianza en nosotros mismos, menos hemos de tenerla en los demás. Toda empresa chilena se nos antoja condenada al fracaso por el hecho de ser chilena; de ahí que el que ha logrado juntar algunos ahorros, antes que colocarlos en estas empresas, prefiera sepultarlos en un hoyo.

A esta desconfianza innata, favorecida por una educación que hasta aquí parece calculada para producir aún menos confianza en sí mismo, se han agregado los fracasos   —367→   de algunas empresas, que como la rosa del poeta vivieron el espacio de una mañana, el tiempo suficiente para cazar incautos. Nadie ha olvidado aún el famoso resurgimiento en que brotaron empresas de todo género sin más base industrial o comercial que la audacia de sus organizadores. Con lo cual la desconfianza ha asumido los caracteres de una medida de previsión y de buen sentido.

Y sin embargo, es necesario que el pequeño capital se incorpore a las empresas chilenas, porque de otra manera la chilenización no será completa. ¿Cómo queremos que se chilenicen las fuentes de producción si al ser lanzadas al mercado las acciones que deben producir el capital para explotarlas, no son tomadas por los chilenos? ¿Cómo hacer chileno lo que los chilenos no quieren adquirir? ¡Y después nos quejamos amargamente al ver que «los gringos» se lo llevan todo!

Lo que el público debe preguntarse cuando quiere invertir fructíferamente sus ahorros es esto: ¿hay base para el negocio? ¿son respetables sus organizadores? ¿tienen fundamento las promesas que se hacen? Si las respuestas son afirmativas, la resolución no debe tardar: embarcarse. Es la manera de llegar prácticamente a la chilenización que tanto anhelamos todos.



A nuestro juicio, por triste que sea la situación de los nacionales, por hoy no nos queda otro recurso que recibir con agrado el capital que viene de fuera, capital cuya inversión en nuestros yacimientos mineros es fuente fecunda de enseñanzas, viva lección de lo que significan la perseverancia, la honradez, el trabajo, el dinero, los conocimientos técnicos y el espíritu de asociación en el trabajo de minas. Si no tenemos el ejemplo de las empresas extranjeras, ¿en qué escuela se formará el carácter superior que necesitan las generaciones futuras para trabajar la riqueza minera del Perú?



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