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La romera de Santiago

Comedia famosa del maestro Tirso de Molina

Tirso de Molina

PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA



EL REY ORDOÑO.
LINDA,Infanta.
BLANCA,dama.
XIMENO.
LAURO.
DOÑA SOL.
ORTUÑO.
EL CONDE DON LISUARDO.
RELOX,lacayo.
El CONDE GARCI FERNÁNDEZ.
FRUELA.
RAMIRO.
URRACA.
Criados.
Música.

Escena I

Salen los que pudieren de Acompañamiento, EL CONDE DON LISUARDO, de camino, y ORDOÑO, Rey de León, y DOÑA LINDA, Infanta, su hermana, y siéntanse EL REY y la Infanta.

ORDOÑO
¿Conde?
LISUARDO
¡Señor!
ORDOÑO
Escuchad.
La memoria de los Reyes
hace asegurar las leyes
del temor y la lealtad,
con el premio y el castigo,
5
que son los polos por donde
suelen navegarse, Conde,
estos dos mares que digo.
Porque la definición
de la justicia es igual
10
medida, que cada cual
con la pena o galardón
da lo que le toca. Yo
estoy de vos obligado,
y vos no tan bien pagado
15
como el valor mereció
de vuestra heroica persona,
puesto que para pagallo
es poco con tal vasallo
partir, Conde, la Corona,
20
y por ver si corresponde
la paga al valor igual,
quiero hacer un memorial
de vuestros servicios, Conde.
Cuando el moro de Navarra,
25
en ofensa de León
quiso hacer ostentación
de su persona bizarra,
saliendo yo con la mía
del Marte alarbe navarro,
30
al paso, vos tan bizarro
anduvistes aquel día
que nos dimos la batalla,
que cuerpo a cuerpo le distes
muerte y en fuga pusistes
35
toda la alarbe canalla;
y tanta africana luna
metistes de esta ocasión
arrastrando por León,
que envidié vuestra fortuna
40
más que la de haber nacido
Rey, en fin, porque es mayor
imperio el que da el valor
que el que en la tierra han tenido
los Príncipes que nacieron
45
con la dicha de heredallo;
que a tan valiente vasallo
Reyes llegar no pudieron
Cuando sobre el feudo entró
Garci-Fernández, el Conde
50
de Castilla, hasta adonde
el Esla los pies bañó
a sus soberbios caballos,
sobre la puente del río
no mostró el romano brío
55
de Oracio para estorballos
el paso más valentía
que vos, pues a voces dijo
que erais rayo, que erais hijo
del sol, Castilla, aquel día.
60
Cuando el moro cordobés
las cien doncellas pidió que
Mauregato le dió,
rey infame, vil leonés,
y le obligó mi respuesta
65
a que pusiese en campaña
de la morisma de España
cuanta gente al arco apresta,
adarga embraza y empuña,
lanza jineta aprestando
70
otro berberisco bando
por la gallega Coruña
haciendo empeñar el suelo
y que el Africa se asombre,
¿no levantastes el nombre
75
de Ordoño Segundo al cielo?
Si éstos los servicios son
del Conde Don Lisuardo,
y hacerle merced aguardo,
una Infanta de León,
80
legítima hermana mía,
sola los basta a pagar,
y hoy la mano os he de dar;
de más de que merecía
vuestra sangre este favor,
85
que no será la primera
que honrar vuestra casa espera.
LISUARDO
A tanta merced, señor,
ni sé responder, ni acierto
a agradecer con razones;
90
bien que en tales ocasiones
es cordura el desacierto.
Considere Vuestra Alteza
lo que propone mejor,
porque le viene el favor
95
muy sobrado a mi nobleza.
ORDOÑO
Yo tengo considerado,
Conde el favor que os he hecho,
y es justicia y es derecho,
razón y razón de Estado;
100
porque a granjear los dos,
Conde, venimos así;
tanto me conviene a mí
como os está bien a vos.
Linda, mi hermana, ha de ser
105
vuestra esposa, y dad la mano
a la Infanta.
LISUARDO
El soberano
favor me ha de enloquecer.
ORDOÑO
Levántese, Linda, a dar
la mano al Conde.
LINDA
Ocasión
110
es, según sus partes son,
que se pudo granjear
a costa de mis deseos.
LISUARDO
Llegar a tanto en tan poco
me ha de hacer que goce loco
115
tan soberanos empleos;
traición parece que ha sido
al gusto y a la ventura.
ORDOÑO
Quien pagar, Conde, procura
lo mucho que habéis servido,
120
de esta suerte lo ha de hacer.
Vuestro valor os levanta
a la alteza de una Infanta.
LISUARDO
Sólo os puede responder,
Ordoño, en esta ocasión,
125
para no caer en mengua,
el silencio, que en la lengua
no hay sentimiento en razón
del saber encarecer
tan nunca vistos favores.
130
ORDOÑO
Si pudieran ser mayores
no los dudara de hacer
Dé la mano Vuestra Alteza,
hermana, al Conde.
LISUARDO
Dejad
que imagine que es verdad
135
tanto bien, tanta grandeza
primero, Ordoño valiente,
generoso, heroico y justo,
porque el gusto como el susto
puede matar de repente.
140
Con mil vidas que perdiera
por vos, con que derramara
de sangre un mar, no bastara
para que comprar pudiera
lo menos del bien que aguardo
145
tan sin pensallo.
LINDA
Yo estoy
pagada en saber que soy
del Conde Don Lisuardo.
Esta es mi mano y con ella
el alma os rindo también.
150
LISUARDO
Si no es sueño tanto bien,
loco estoy. Linda más bella
que el sol en belleza y nombre,
a tanto cristal, a tanto
del cielo, y de amor espanto,
155
no hay alma que no se asombre
y mil tener estimara
para ofrecer con la mano
a vuestro pie soberano,
prodigio de la más rara
160
belleza que ha visto el suelo,
de cuya mano divina
con la mía el alma indina
mide al sol rayo de hielo;
puesto que en empresa igual,
165
más lince amor que Dios ciego,
hoy trueca flechas de fuego
a cometas de cristal.
Pero, señor, ¿con qué intento
si esta merced me intentastes
170
hacer, ponerme mandastes
de camino? Un casamiento
tan alto, ¿no requería
galas cortesanas, antes
que cosas que tan distantes
175
son para tan grande día
como las botas y espuelas?
Perdonad, que enigmas son
tan notable prevención
de caminar, tantas velas
180
de plumas en mis criados,
tremolando al aire ya,
adonde copiando está
la primavera los prados
en las galas de colores
185
y a quien el sol hace fiesta,
de cuya hermosa floresta
son clarines ruiseñores,
y tanto apercibimiento
como León sale a ver,
190
dando, Ordoño, en qué entender
al sol, al Abril y al viento,
y todo tan diferente
que obliga a esa admiración.
ORDOÑO
No ha sido sin ocasión;
195
escuchadme atentamente.
Desde el día que tomé
la resolución postrera
de casaros con la Infanta
mi hermana, con su belleza
200
premiando vuestros servicios,
quise que las bodas nuestras
fuesen en un mismo día,
para juntar ambas fiestas
y para mostrar el gusto
205
que yo tengo, Conde, en ellas,
porque corramos los dos
en el estado parejas;
pues para tomarle yo fué
necesario que hiciera
210
primero las de mi hermana,
que es obligación y es deuda
con que los varones nacen;
y aunque Polonia y Bohemia,
Flandes, Borgoña y Castilla me
215
la han pedido, más fuerza
las obligaciones, Conde,
que os tengo, me han hecho, y éstas
con la merced de la Infanta
aun no quedan satisfechas.
220
Esta es la causa de haberos
mandado con la grandeza
que tenéis, Conde, aprestada,
que os pusieseis las espuelas
para que, luego que a Linda
225
la mano dieseis, partiera
vuestra persona a tratar
mis bodas a Ingalaterra
con Margarita, segunda
hija de Enrico, tan bella,
230
que la fama pasó el mar
hasta León con las nuevas,
para cuyo efecto agora
en La Coruña os esperan
cuatro bajeles, redondos
235
escollos que el mar navegan,
tan valientes y veloces
caballos en la carrera,
del campo de las espumas,
que en pocos días las leguas
240
que hay desde allí hasta Plemua
medirán, poniendo en ella
duda al viento si son hijos
de su propia ligereza.
En aqueste pliego, Conde,
245
va la carta de creencia,
la instrucción y mi retrato.
Dadme los brazos y sepa
Ingalaterra por vos
de la Corona leonesa
250
la grandeza y el valor.
LISUARDO
Perdonara a Vuestra Alteza
la merced por la pensión
que viene, Ordoño, con ella.
Si fuera llevando a Linda
255
fuera donde el sol no llega,
adonde trueca en la Libia
por átomos las arenas;
pero no sé con qué vida,
con qué esperanza sin ella
260
podré llegar donde voy.
ORDOÑO
Con el gusto de la vuelta,
la ausencia puede sufrirse.
LISUARDO
Como el rigor de la ausencia
primero se ha de pasar,
265
es necesario que sea
el valor más confiado,
más valiente la paciencia,
más sufrida la memoria,
la esperanza más resuelta;
270
mas donde méritos faltan
justo es que haya en recompensa
tanto infierno a tanto cielo,
a tal gloria tanta pena.
ORDOÑO
Esto es tan forzoso, Conde,
275
como veis, que porque fuera
a esta embajada con más
autoridad y grandeza
vuestra persona, he querido
honraros desta manera,
280
dando primero la mano
a la Infanta; de su Alteza
os despedid, y adiós, Conde.

(Vase.)

Escena II

Dichos, menos EL REY.

LISUARDO
No tiene valor ni fuerza
para tanta empresa el alma.
285
LINDA
Conde, Dios os guarde y vuelva
a León con la salud
que, como es razón, desea
quien ha de ser vuestra esclava.
Porque, si es igual la ausencia,
290
entre dos que están amando,
del que parte y del que queda,
partamos los sentimientos
entre los dos, porque sean,
partidas y acompañadas,
295
Conde, menores las penas;
que yo os aseguro, Conde,
que lleváis a Ingalaterra
un alma que os acompaña,
tan fina y tan verdadera
300
amante, en fe de la mano
que os di, que podréis con ella
tener del tiempo al pasar
penas y gustos a medias.
Y a Dios que os guarde.
LISUARDO
Esperad,
305
dejad que deje en la esfera
de la nieve de esas manos
con la boca el alma impresa.
LINDA
En el alma queda, Conde,
donde con firmeza eterna
310
ha de vivir; Dios os guarde.
LISUARDO
Haced, Oriente, esas rejas
para verme partir; nazcan
vuestros dos soles en ellas
otra vez, no se me pongan
315
tan presto.
LINDA
Conde, quien tenga
menos causa de querer,
menos razón de estar ciega,
atreverse puede a tanto.
Permitidme, pues es fuerza
320
el ausentaros, que escuche
el mal, y que no le vea,
y guárdeos Dios.

(Vase.)

LISUARDO
Dios os guarde.
Loco voy, y no me dejan
las mismas ansias partir.
325
¡Mal haya, enemiga ausencia,
quien de amor te llama olvido
siendo pasión que te aumentas
en la misma privación!

Escena III

Sale RELOX, de camino, con fieltro. DON LISUARDO.

RELOX
No ha de ser mi norabuena
330
la postrera, ¡vive Dios!
Perdone la palaciega
ceremonia el caminante
traje de fieltro y librea
que a pisar indignamente
335
entre estas salas; y luengas
edades goce vusía,
vueselencia o Vuestra Alteza
a la Infanta, mi señora,
que se me ha puesto en la testa
340
que ha de heredar a León
porque le he visto con muestras
de impontente al Rey notables.
LISUARDO
¿De qué suerte?
RELOX
Es cosa cierta;
todo lampiño de barba
345
y bigotes no procrea,
porque son en el varón
señales de fortaleza,
como en éstos de templanza,
y si alguna vez engendran
350
en sus cluecos desposorios,
son aves para la Iglesia.
LISUARDO
¿Cómo?
RELOX
Capón es no más
gente que trae sin vergüenza
huevos de avestruz por caras,
355
que las pestañas y cejas
les han dado de barato,
aunque algunos se consuelan
cuando ven los angelitos
pintados, pues con ser esta
360
gente más honrada que ellos,
en cinco mil primaveras
de edad jamás han barbado.
LISUARDO
Siempre estás de una manera.
¡Oh lo que envidio tu humor!
365
RELOX
También tengo mis tristezas,
también gozo mis pesares,
también lloro mis ausencias,
también hay Juana y Lucía,
Marina, Aldonza y Quiteria
370
de quien despedirse el hombre:
que llevo de una gallega
en el alma atravesados
trece puntos de chinela
que a estar en un facistol,
375
pudieran cantar por ellas
un motete, porque anduvo,
según la apariencia enseña,
con esta nación de pies
pródiga Naturaleza,
380
y no tres puntos, seis puntos.
¡Jesús! En unas talegas
traigo los pies, y son vainas
donde el juanete profesa
tan gran clausura, que obliga
385
con las meninas tijeras
a la cuchillada en cruz
y dice abajo una letra:
«Aquí mataron a un callo,
rueguen a Doña Teresa
390
que se calce un punto más,
porque desta suerte tenga
su apretado pie en descanso
de cordobán y de suela.»
LISUARDO
Reírme has hecho sin gana
395
de tus disparates.
RELOX
Pecas
mortalmente contra amor
y no has de hallar quien te absuelva
¿Sin gana? ¡Qué grosería,
qué Ingrata correspondencia,
400
qué poca fineza! ¿Cómo
te puede sufrir la tierra?
¡Jesús, Jesús, qué notable
delito! Dios te convierta,
despojado Jeremías,
405
amante de la ley vieja,
Heráclito de los Condes.
LISUARDO
¡Ah, borracho!
RELOX
¿Quién lo niega?
LISUARDO
Adiós, Linda; adiós, hermoso
cielo de amor, pues es fuerza
410
dejaros, que hasta volver
el alma en rehenes queda,
y adiós, que parto sin alma.

(Vase.)

Escena IV

RELOX solo.

RELOX
¿Sin alma? ¡Qué borrachera!
Dóysela de dos la una
415
a cualquier difunto. ¡Oh bestia
de amor! ¡Oh locos amantes,
qué presto que el alma dejan,
y como quien no hace nada
se van por su pie sin ella
420
trecientas leguas! Bien haya
un lacayo, que si llega
a despedirse de Elvira,
de Catalina o de Menga,
no trata de almas ni trata
425
de más que de dar la vuelta
con alma y cuerpo y tomar
lo que le dan por fineza,
si son cuellos o camisas
y sin lágrimas ni quejas,
430
suspiros ni otras embrollas,
se despide a media rienda
con un abrazo en aspón
y un beso de castañeta;
y sin hacer más misterios
435
él se va y ella se queda.
Yo le sigo. ¡Ah pobre Conde,
cuál baja las escaleras
de Palacio! No me espanto
de que la causa merezca
440
este enamorado aplauso,
que Linda, la Infanta, es bella,
y es Infanta de León.

Escena V

Arriba, en una ventana, LINDA y BLANCA. Dicho.

BLANCA
Del Conde es esta librea.
LINDA
Llamale, por vida tuya,
445
Blanca.
RELOX
Adiós, paredes llenas
de nidos de golondrinas,
mondongas y urracas dueñas.
Adiós, patios de Palacio
donde tantas y tan necias
450
pretensiones paseadas
hacen señal en las piedras.
BLANCA
Hola. ¡Ah lacayo del Conde!
RELOX
¡Qué soberana belleza
en tiple me está oleando!
455
¿Quién sin ser cura me olea?
LINDA
¿Partióse ya el Conde?
BLANCA
Mira
que te está hablando Su Alteza.
RELOX
Ya lo miro con dos ojos
y con treinta reverencias.
460
LINDA
¿Partióse el Conde?
RELOX
Según
su sentimiento y su flema,
pienso que no.
LINDA
¿No eres tú
su criado?
RELOX
Y de Su Alteza
muy servidor, porque soy,
465
hablando con reverencia,
a quien tiene el Conde muchas
obligaciones y deudas,
de hacer merced por servicios,
que de persona y de lengua
470
le he hecho veinte años ha.
LINDA
Privarás con él, que muestras
desenfado cortesano.
RELOX
Tengo muchas excelencias.
LINDA
¿Cómo te llamas?
RELOX
Relox.
475
LINDA
¡Notable nombre!
RELOX
A mi abuela
le debo, después de Dios,
porque fui desde la teta
al relox tan semejante,
que no hay cosa que convenga
480
tanto conmigo en tener
puntualidad en la eterna
vigilia de no dormir,
porque tengo la cabeza
con notable sequedad,
485
y no se halla quien duerma
menos que el relox, pues nunca
como frenético deja
de dar en su tema a voces,
como yo doy en mi tema,
490
en estar midiendo siempre
el tiempo en aguar las fiestas,
diciendo? «Las doce son,
las dos darán las primeras,
mañana es viernes, señores»;
495
y ya que en dar no parezca
relox en pedir lo soy;
sólo doy en las tabernas,
que son mis parroquias, donde
tragos por horas me cuestan
500
por cuartos y por cuartillos.
LINDA
Pues haz, Relox, que no sean
del tiempo a pesar las horas
tan largas en esta ausencia;
apresura al sol los pasos,
505
los siglos al tiempo abrevia
y te deberá la vida
aunque es tan a costa della.

Escena VI

Salen GARCI-FERNÁNDEZ y XIMENO, criado. Dichos.

XIMENO
A gran cosa te aventuras
si el mismo dia que llegas
510
enamorado a León
en demanda desta empresa
al Conde don Lisuardo
da el Rey a Linda, pues quedan
capitulados y dadas
515
las manos, premisas ciertas
de que su esposo ha de ser,
luego que de Ingalaterra
vuelva el Conde.
GARCI-FERNÁNDEZ
Nunca amor
de lo más fácil se precia.
520
Garci-Fernández, el Conde
de Castilla soy, y heredan
más altas obligaciones
mi valor y mi nobleza.
Y aunque me niegue su hermana
525
por nuestras pasadas guerras
y diferencias, Ordoño,
pretendo ser dueño della,
o en la empresa he de morir.
RELOX
Dadme, señora, licencia,
530
porque el Conde, mi señor,
a estas horas galopea
fuera de León, por dar
más presto a veros la vuelta,
y soy de la infantería
535
y he de caminar por fuerza
delante de su caballo
o al lado de su litera.
LINDA
Dile al Conde...
GARCI-FERNÁNDEZ
Damas hay,
Don Ximén, en estas rejas
540
que caen a los corredores.
RELOX
Guarde Dios a Vuestra Alteza.
GARCI-FERNÁNDEZ
La Infanta es, y éste sin duda
que despidiéndose della
está, es lacayo del Conde.
545
LINDA
Dios te guarde.
RELOX
Adiós.
LINDA
Espera,
y esta banda que te arroja
Blanca, al Conde, Relox, lleva
para que al cuello en mi nombre
le acompañe en esta ausencia,
550
a quien le da mi esperanza
la color y mi firmeza
el oro, y vuélvale el Cielo
con la salud que desean
mis ojos verle en León.
555

(Da la banda a BLANCA y éntrase.)

GARCI-FERNÁNDEZ
Ximén, si no pareciera
locura de amor, matara
al lacayo.
BLANCA
Relox, ésta
es la banda; adiós.

(Echa la banda y éntrase.)

RELOX
Adiós.

(Llega GARCI-FERNÁNDEZ y cógela al vuelo.)

Escena VII

Dichos, menos las damas.

GARCI-FERNÁNDEZ
Aparta, villano, y deja
560
trofeos de quien tus manos
son tan indignas, y cuenta
a tu dueño cómo un hombre
de más valor, de más prendas,
enamorado y celoso,
565
con esta banda se queda;
que me la pida del modo
que quisiere cuando vuelva
de Ingalaterra, que yo
le aguardo en León, si fuera
570
un Hércules, un Aquiles,
que no es razón que merezca
favores tan soberanos
menos que quien dueño sea
del mundo, como Alejandro,
575
para hacer a Linda reina
del mundo, o Garci-Fernández,
Conde de Castilla, esfera
donde esta banda ha de ser,
a pesar de la tormenta
580
de mis celos, arco hermoso
de la paz que amor desea.
Vamos, Ximén.
RELOX
¡Vive Dios!
GARCI-FERNÁNDEZ
¿Qué dices?
RELOX
¿Yo? Que me tengas
por tu amigo.
GARCI-FERNÁNDEZ
Vete, pues.
585
RELOX
Ya me voy; pero...
GARCI-FERNÁNDEZ
¿Qué esperas?
RELOX
Nada, por cierto; mas mira,
si es posible con más flema,
que es de la Infanta esa banda
y que no hay burlar con ella
590
ni con el Conde, mi amo,
a quien se dirige, y fuera
razón tener cortesía;
y cuando no se la tengan
ausente, soy hombre yo
595
que la banda de Su Alteza
con tanta superchería
tiranizada por fuerza,
y en este lugar sabré...
GARCI-FERNÁNDEZ
Que sabrás?
RELOX
Irme sin ella.
600

(Vase.)

Escena VIII

Dichos, menos RELOX.

GARCI-FERNÁNDEZ
Loco con la banda voy.
XIMENO
¡Notables cosas intentas!
GARCI-FERNÁNDEZ
Para los pechos tan grandes
se hicieron grandes empresas.

(Vanse.)

Escena IX

Sale LINDA, sola.

LINDA
Cansada ausencia, dolor
605
en el alma tan asido,
parece que habéis nacido
de un parto con el amor.
Vuestro enemigo rigor
a un mismo tiempo sentí
610
que del amor conocí
el movimiento primero,
tanto que de ausencia muero
desde que al amor nací.
Cuando yo no conocía
615
qué era amor, imaginaba
que quien a querer llegaba
de ningún pesar sabía;
mas agora cada día
los daños de la apariencia
620
desengañan la paciencia,
que hallando a su mal testigos
va descubriendo enemigos
en el campo de la ausencia.
Pensaba yo que el mayor
625
era la ausencia no más,
y vanme enseñando más
las espías de mi amor,
porque celoso temor,
las sospechas y el olvido
630
acometen al sentido,
monstruos de tanto poder
que se dan a conocer
primero que hayan nacido.

Escena X

Sale BLANCA. LINDA.

BLANCA
Señora.
LINDA
Blanca.
BLANCA
Tu hermano
635
manda avisarte primero
porque cierto caballero,
embajador castellano,
quiere besarte la mano,
y él excusa darle audiencia
640
con esto, que en tu prudencia
libra el desengaño.
LINDA
Ya
entiendo al Rey. ¿Dónde está?
BLANCA
Aquí, aguardando licencia.
LINDA
Dile que entre, que su intento,
645
justamente de mí fía.
Notablemente porfía
Castilla en mi casamiento;
en pie recibille intento,
porque no quiero obligarme
650
que se siente con sentarme.

Escena XI

Sale GARCI-FERNÁNDEZ con la banda puesta. Dichos.

BLANCA
Llegá, que Su Alteza espera.
GARCI-FERNÁNDEZ
¡Qué hermosamente severa
el audiencia aguarda a darme!
¡No he visto mayor valor
655
con tan divina belleza!
Déme los pies Vuestra Alteza.
LINDA
Levantaos, Embajador.
GARCI-FERNÁNDEZ
Como otra deidad de amor
suspende, turba y admira
660
a quien su hermosura mira.
LINDA
O es deseo o ilusión,
o hace la imaginación
casi verdad la mentira,
o ésta es la banda que di
665
para el Conde. Blanca, escucha.
GARCI-FERNÁNDEZ
Mucha es su cordura y mucha
su beldad; no estoy en mí.
LINDA
¿No es ésta mi banda?
BLANCA
Sí,
señora, o tan semejante,
670
que es a engañaros bastante.
LINDA
La semejanza me está
quitando el sentido.
GARCI-FERNÁNDEZ
Ya,
para poder ser amante
más dichoso y confiado,
675
en sus divinos despojos
la Infanta ha puesto los ojos
con particular cuidado;
siempre la fortuna ha dado
victoria al que es atrevido.
680
LINDA
Perdiendo estoy el sentido.
¡Qué notable confusión!
GARCI-FERNÁNDEZ
De tan justa suspensión
como viéndoos he tenido,
puedo valerme, señora,
685
para salvar el cuidado
de no haberos preguntado,
lo que es tan justo, hasta agora.
¿Cómo estáis?
LINDA
Como quien llora
la ausencia del Conde.
GARCI-FERNÁNDEZ
¡Ay cielos!
690
Cuanto escucho y miro es celos.
LINDA
Que en bienes tan deseados
es centro de mis cuidados
y blanco de mis desvelos.
GARCI-FERNÁNDEZ
El de Castilla pudiera,
695
señora, formar de vos
quejas, pues siendo los dos
de un nacimiento y esfera,
permitís que los prefiera
de vuestro hermano un vasallo.
700
LINDA
Ya en él tantas partes hallo,
después que le he dado el sí
y que la mano le di
de esposa, que aun igualallo
quien goza la monarquía
705
del Imperio no podrá;
y desengañarse ya
el de Castilla podría
sabiendo que no soy mía,
y que a sus cartas molestas
710
tan diferentes respuestas
tiene el Ordoño, mi hermano.
GARCI-FERNÁNDEZ
Ama como castellano.
LINDA
Son necias finezas éstas
cuando me ve en esperanza.
715
de otro dueño.
GARCI-FERNÁNDEZ
No es razón
que hasta estar en posesión
se tenga desconfianza;
y hasta agora prenda alcanza
de esas manos, que a su amor
720
da esperanzas el calor
con que a dar celos se atreve
al sol, aunque no le lleve
otro bien su Embajador,
que está dando afrenta al día
725
de tus soles que hurtó al viento;
perdona el atrevimiento
y sus colores confía,
que una amorosa osadía
méritos gana.
LINDA
Es verdad,
730
cuando está la voluntad
de cobarde recatada;
mas prenda sin gusto hurtada
tiene poca calidad,
porque tan necia osadía,
735
y a persona como yo,
si en delito no incurrió
no escapa de grosería;
y no es bien que prenda mía
nadie goce a mi pesar,
740
que no quiero averiguar
de la manera que ha sido,
sino dejarte corrido
con llegártela a quitar.

(Arráncasela del cuello.)

De mi firma y de mi mano
745
esta respuesta y no más
a tu dueño llevarás,
embajador castellano;
y por vida de mi hermano
y del Conde, si en razón
750
desto has hecho relación
de mi autoridad ajena,
que te cuelguen de una almena,
la más alta de León.

(Vase.)

Escena XII

GARCI-FERNÁNDEZ, solo.

GARCI-FERNÁNDEZ
Esquivos arrojamientos,
755
varoniles bizarrías
contra obstinadas porfías
de imposibles escarmientos;
que cuando los pensamientos
ciegos con su error se casan,
760
mas los límites traspasan
del fin en que se desvelan
con desengaños que hielan
y con desdenes que abrasan.

(Vase.)

Escena XIII

Salen EL CONDE DON LISUARDO y FRUELA, LAURO, RAMIRO y RELOX, Criados.

LISUARDO
Ya me parece que es hora
765
de caminar, que los rayos
del sol, licencia a las sombras
por el ocaso van dando;
que basta lo que hemos sido,
mientras su fuerza ha durado,
770
huéspedes de estos laureles
y de estos cristales claros.
RELOX
El Marqués de Mantua fuiste,
hoy con todos tus criados.
LISUARDO
¿Cómo, Relox?
RELOX
Porque a todos,
775
dando a la merienda aplauso,
alrededor de una fuente
mandaste sentar.
LISUARDO
El campo
nos brindó.
RELOX
¿Qué te parecen
los de Galicia?
LISUARDO
Retratos
780
de los jardines Hibleos.
LAURO
Los Elíseos los llamaron
muchos antiguos.
LISUARDO
Tuvieron
razón, que pienso que el Mayo
de estos campos, de estas cumbres,
785
es eterno ciudadano,
y que pueden a cristales
hechos en penas pedazos,
apostar el Sil y el Miño
con Guadalquivir y el Tajo,
790
cuyas fértiles riberas,
para hacer por Abril palio
al sol, parece que están
flores a estrellas copiando.
Plata y verde es la librea
795
que dan los montes bizarros,
siendo por faldas y cumbres
los arroyos pasamanos,
bendiciendo con las lenguas
que primero murmuraron
800
al zafiro de los cielos
la esmeralda de los prados,
que a no gozallos tan triste
de ausente y enamorado,
fuera pasar por el cielo.
805
RELOX
Alabando estás de espacio
los arroyos y los ríos,
cuando nos está brindando
Ribadavia, a quien venera
tanta nación, por el santo
810
licor, que sobre un magosto
de castañas, hace raros
milagros; perdonen todos
cuantos hay, tristesy blancos,
que éste es el rey de los vinos,
815
o el monarca.
LAURO
Eso está claro.
LISUARDO
Fértil tierra.
RELOX
De esa suerte
bien puede un lacayo honrado
decir que es gallego agora.
LISUARDO
¿Por qué no, si estos peñascos
820
a Castilla y a León
tan honrada sangre han dado,
que para gloria del mundo
basta el blasón de los Castros,
en Galicia es tan antiguo?
825
RELOX
Y los Relojes. ¿es barro
desde que se usaron horas?
Gente que siempre está dando,
a imitación de los Condes
y Marqueses.
LISUARDO
Relox, paso,
830
no te desconciertes.
FRUELA
Siempre,
cuando está desconcertado
el reloj, suelen decir:
«El reloj está borracho.»
RELOX
No quitando lo presente,
835
señor escudero, hablando
con reverencia.
LISUARDO
En efecto:
¿el camino de Santiago
es éste?
RAMIRO
Y en toda Europa
no hay camino más cosario,
840
aunque entre el de Roma y entre
el del Sepulcro sagrado
de Jerusalén.
LAURO
No tiene
el mundo provincia en cuanto
el bautismo se predica
845
que a este antiguo santuario
de nuestro Patrón no envíe
peregrinos, ni apartado
mar, adonde el pasajero
y el piloto del naufragio
850
en la pared de su templo
no cuelgue tabla o milagro,
ni en las mazmorras de Fez
o Argel, cautivo cristiano
que no traiga la cadena
855
de su libertad, pagando
las gracias en esto al Cielo
y al Patrón de España.
FRUELA
Es tanto,
que al camino que en el Cielo
por causa de estar cuajado
860
de estrellas llamó el gentil
camino de leche, han dado
en llamarle vulgarmente
el camino de Santiago.
RELOX
Y es de suerte que, viniendo
865
cierto labrador cansado
del campo a su casa humilde
una noche de verano,
queriendo hacelle su esposa
lisonja, en medio de un patio
870
le puso la cama al fresco;
mas él, los ojos alzando
al cielo y mirando encima
el camino de Santiago,
dió voces a su mujer,
875
y dijo: «¿No habéis mirado
dónde la cama habéis hecho?
¿Queréis que se caiga acaso
un bordón de un peregrino
de los que van caminando,
880
frasco lleno o calabaza,
y que me quiebre los cascos?»
Y creyéndolo los dos,
a un aposento, temblando,
con más miedo que vergüenza,
885
los colchones retiraron.
LISUARDO
El cuento me ha dado sed.
RELOX
¿Y risa no? ¡Caso extraño!
LISUARDO
Basta la que aquella fuente
entre cristalinos labios
890
muestra, brindando a bebella.
LAURO
¿Quieres agua?
LISUARDO
Tráela, Lauro,
en un cristal que compita
con el hermoso y helado
de esa fuente.

(Va por ella.)

RELOX
¡Infame antojo!
895
En mi vida me brindaron
para beber fuentecicas
ni arroyuelos despeñados
por traidores contra el vino.
Siempre entre dientes hablando,
900
y si por desdicha enferma
de tercianas un cristiano,
no hay fuente que le socorra,
con andar por esos campos,
sin tener que hacer baldías,
905
y no puede ser aguado
sino un rocío.

(Sale LAURO con un vidrio de agua.)

LAURO
Aquí está
el agua.
LISUARDO
Muéstrala, Lauro,
y partamos.

Escena XIV

Salen DOÑA SOL y DOÑA URRACA de Peregrinas. Dichos.

DOÑA SOL
¿Señor Conde?...
LISUARDO
¡Notable belleza!
DOÑA SOL
Dadnos
910
limosna a estas dos romeras
que vienen de Santiago.
LISUARDO
Del mismo cielo parece
que las dos habéis bajado.
Merced me haced de correr
915
a los rostros soberanos
de los volantes dichosos
las cortinas.
DOÑA SOL
No llegamos
haciendo esta ostentación;
si sois servido de darnos
920
limosna, hacednos merced,
y si no, el Apóstol santo
en esta jornada os guíe.
LISUARDO
¡Esperad, esperad!
DOÑA SOL
Vamos
con diferentes intentos.
925
LISUARDO
No es cortés término darnos
con las espaldas tan presto,
ni novedad suplicaros
que los volantes quitéis.
DOÑA SOL
A quien es tan cortesano,
930
tan caballero y señor,
no será razón negallo,
por no parecer nosotras
descorteses también.

(Descúbrense.)

LISUARDO
¡Raro
y más que admirable extremo
935
de hermosura! No me acabo
de persuadir que es verdad
tan peregrino milagro
de honestidad y belleza.
DOÑA SOL
Bebed señor y mandadnos
940
dar limosna.
LISUARDO
¿Cómo pide
limosna quien está dando
pródiga, al mundo hermosura;
rica, al sol rayos dorados;
poderosa, al cielo envidia;
945
divina, al tiempo milagros?
Quien ha menester pediros,
romera, ¿cómo ha de daros,
ni qué ha menester pedir
quien almas viene robando?
950
DOÑA SOL
Yo soy, Conde, una mujer
de Castilla, noble tanto
como su Conde; hice voto
de visitar el sagrado
sepulcro de nuestro Apóstol;
955
de esta suerte caminando
a pie y pidiendo limosna,
aunque traigo mis criados
detrás con una litera
para los forzados pasos
960
del camino, vuelvo agora,
después de haber visitado
su sepulcro y su Padrón,
a Castilla, publicando
mi devoción en las conchas,
965
veneras y santiagos
de azabache y de marfil,
que, como es costumbre, traigo
en sombrero y esclavina;
y quien sois, sabiendo acaso
970
de los vuestros, a pediros
las dos limosna llegamos;
ved si nos la habéis de dar,
o guárdeos Dios.
LISUARDO
Alejandro
quedara corto, señora,
975
en esta ocasión. No hallo
para serviros, si no es
esta cadena que alabo
los diamantes, cuando estén
en vuestras hermosas manos,
980
por los mejores que ha visto
Ceilán.
DOÑA SOL
Nosotras no vamos
sino es pidiendo limosna
por el voto de que os hago,
señor Conde, relación,
985
y los diamantes dejadlos
para quien tan bien los luce,
que allá en Castilla no estamos
las mujeres como yo
tan faltas dellos, que traigo
990
algunos con que poder
serviros y regalaros,
que pueden desafiarse
con más de una estrella a rayos.
Y el Cielo os guarde con esto,
995
que me parece que estamos
los dos mal de esta manera:
vos, el tiempo dilatando
de caminar; yo, con vos
pasando ya del recato
1000
los límites que me debo,
y que por quien soy me guardo,
y es razón no detenerme,
ni entreteneros hablando,
caminaréis más aprisa
1005
y beberéis más despacio.
LISUARDO
Detente, que, vive Dios,
que es rigor demasiado
partirte de esa manera.
DOÑA SOL
Pues ¿qué quieres?
LISUARDO
¿Qué más claro
1010
te pueden hablar mis ojos
de lo que te están hablando?
RELOX
Y vos, dulce motilona,
de este hermoso castellano
serafín, no os vais; mirad
1015
que hay también quien os ha dado
más corazón que a Belerma.
URRACA
¿Y es Durandarte el lacayo?
RELOX
¡Qué presto me conociste!
URRACA
.¿No basta el fieltro por ramo
1020
del vinagre que vendéis?
RELOX
Romera de los diablos,
poco a poco, que, por Dios,
que somos de un mesmo paño,
y que te haré una manera,
1025
sin saber cómo ni cuándo,
en el alma.
URRACA
¿De qué suerte?
RELOX
Con un beso y dos abrazos.
URRACA
Yo lo doy por recibido;
pero sepa que me llamo
1030
Urraca y soy de Castilla,
y conmigo, señor Ganso,
no hay zorroclocos.
RELOX
Vertiendo
estás por ojos y labios
seis mil ducados de renta.
1035
URRACA
¡Encarecimiento extraño!
RELOX
¿Pues hay más que encarecer
que con dinero sepamos?
¿Hay mayor donaire; hay cosa
de más hermosura?
DOÑA SOL
Tanto
1040
os hacéis desentendido
de lo que soy, que me canso
de estar cansada con vos,
de advertiros y escucharos;
hacedme merced de hacer
1045
como quien sois, y dejadnos
proseguir nuestro camino,
sin que nos impida el paso
poco decoro a la sangre
que tengo, al antiguo y claro
1050
blasón de algún apellido
que honra a España y que heredaron
estos nobles pensamientos
que veis, y que están brotando
valor y honor por los ojos,
1055
por las palabras, por cuantos
átomos de sangre tengo
de ser mujer; que esto al alto
y al humilde suele siempre
obligar y al más bizarro.
1060
Sabed ser galán cortés,
no grosero cortesano.
LISUARDO
Dejadme besar la nieve
de una mano.
DOÑA SOL
De mi mano,
esperad, Conde, más castas
1065
hazañas, y reportaos;
no pasen las groserías
a poder llamarse agravios,
que, ¡vive Dios!, que mujer
como soy, sepa dejaros
1070
con desengaños de libre,
con presunciones de ingrato,
con escarmiento de necio
y castigos de villano.
Vamos, Urraca.

(Vanse.)

Escena XV

Dichos, menos DOÑA SOL y URRACA.

RELOX
¡Y por Dios
1075
que ella no es mal papagayo!
LISUARDO
¡Mujer peregrina en todo!
LAURO
¿Has de beber?
LISUARDO
No, me abraso;
para tan poco remedio,
reparte a esas flores, Lauro,
1080
ese cristal para perlas,
y caminemos, que parto
sin mí, dejando los ojos
en ese prodigio helado
de amor, en ese desdén
1085
peregrino, en ese mármol
imposible.
RELOX
¿Y Linda?
LISUARDO
Linda,
de mi amoroso cuidado
ha de ser eterno dueño;
y es en semejante casos
1090
mujer propia, diferente
de la que ciego idolatro
por invencible y ajena.
RELOX
¿Apenas estás casado,
cuando al primer trascartón
1095
quieres dar matrimoñazo?
LISUARDO
Déjame, necio.
RELOX
Confieso
que es verdad, que no te hablo
al gusto, que eres señor
al fin, y yo un mentecato.
1100
Digo, que la peregrina
es querubín soberano,
y que puede con los ojos
matar a Poncio Pilato;
y el contrapeso me deja
1105
perdido por sus pedazos,
y que pretendo ser tordo
de tan dulce Urraca.
LISUARDO
Vamos,
y pase la gente toda
delante, y sólo un lacayo,
1110
que es Relox, quede conmigo,
y cuatro o cinco criados,
que quiero ir un poco a solas.
RELOX
¡Oh mental enamorado!
LISUARDO
Loco por tus ojos voy,
1115
romera de Santiago.
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