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La romería del halcón o el alquimista y las villanas y desdenes mal fingidos

Presentimiento cómico-lírico y casi bufo en un acto y tres cuadros de La verbena de la Paloma


López Marín y Gabaldón y Artagnán




Nota preliminar

En esta edición se ha procedido a la corrección y actualización de la acentuación, puntuación y ortografía (tomamos como referencia las normas ortográficas del año 1999 propuestas por la RAE) debido al escaso interés filológico que suscitan las peculiaridades lingüísticas de una época relativamente próxima a la nuestra. Con la actualización realizada, la interpretación del mensaje de las obras no se ve alterada y su lectura es más cómoda.

Los fenómenos corregidos con mayor frecuencia han sido la supresión de tilde en la preposición «a» y en los monosílabos («dió» pasa a «dio» o «fué» pasa a «fue»), excepto en aquéllos que la requieran, la regularización de la confusión de «g» y «j» para el fonema velar («muger» pasa a «mujer»), la reposición de la «d» intervocálica («cansao» pasa a «cansado»), la supresión de la «s» final en las formas verbales que no la requieren («distes» pasa a «diste»), los casos de leísmo y laísmo y los vulgarismos esporádicos e injustificados («usté» lo convertimos en «usted»).

No hemos llevado a cabo el proceso de corrección cuando las deformaciones lingüísticas son intencionadas (porque caracterizan el habla de algún personaje o grupo social) o tienen valor dentro de la estrofa (al final del verso forma parte de la rima estrófica y en el interior puede modificar el cómputo silábico). En todos esos casos, las expresiones aparecerán en cursiva.

La aparición de expresiones entre corchetes se debe a la ilegibilidad de las mismas en el manuscrito original. Sus equivalencias con las originales no son seguras.



PERSONAJES
 
ACTORES
 
LA SEÑORA MARCOLFA,   30 años. SRTA. ARANA.
SALOMÉ,   20 años. LASHERAS.
DOÑA ALDONZA,   48 años. SANZ.
BLANCA,   19 años. SRA. CÓRDOBA.
DON SAMUEL,   el alquimista, 60 años. SR. MONCAYO.
GERINELDO,   el trovador1, 25 años. A. GONZÁLEZ.
DON ARQUÍMEDES,   59 años. CARRIÓN.
ZACARÍAS,   40 años. SOLER.
UN VECINO,   canta solo. CARRIÓN.
PEPE,   sereno2. ARANA.
SOLDADO 1.º VALLE.
SOLDADO 2.º RODRÍGUEZ.
CORCHETE 1.º VALLE.
CORCHETE 2.º RODRÍGUEZ.
Majas.
Majos.
Estudiantes.
Soldados.
Corchetes del Santo Oficio.
Vendedores.
Currutacos.
Damiselas.





Acto único


Cuadro I

 

Calle. A la derecha laboratorio con un letrero que diga: «Samuel, Laboratorio municipal. Especialidad en filtros amorosos». A la izquierda la «Hostería del arcabuz». Por derecha e izquierda calles. Es a la caída de la tarde.

 

Escena I

 

SAMUEL y ARQUÍMEDES sentados a la puerta del laboratorio y maese ZACARÍAS y SOLDADO 1.º y SOLDADO 2.º jugando al mus a la entrada de la hostería. Después el Coro general.

 
 

(Música.)

 
SAMUEL
Hoy en filtros se adelanta
que es una barbaridad;
hoy se filtran los millones
que es una brutalidad.
ARQUÍMEDES
Es porque la alquimia alcanza 5
una altura colosal,
y ahí tenéis al gran Becerra3
de ministro de Ultramar.
SAMUEL
¡Es una ferocidad!
ARQUÍMEDES
¡Es una bestialidad! 10
SAMUEL
¿Dónde vamos a parar?
ARQUÍMEDES
Eso sí que es la verdad.
SAMUEL
No se puede imaginar
y no cabe ya más.
ZACARÍAS
Yo doy mus.

 (Jugando con los soldados.) 

SOLDADO 1.º
Bueno.
SOLDADO 2.º
Yo paso.
15
ZACARÍAS
Tengo pares.
SOLDADO 1.º
Yo también.
SOLDADO 2.º
Dos de envite.
ZACARÍAS
Chica o grande.
SOLDADO 1.º
Llevo juego.
ZACARÍAS
¡Y a mí qué!

 (Siguen jugando.) 

SAMUEL
Hoy en filtros se adelanta
que es una barbaridad, etc. 20
ARQUÍMEDES
Es porque la alquimia alcanza, etc.
 

(Sale el Coro general por todos lados.)

 
HOMBRES
¡Olé el rostro y el garbo
de las villanas,
con luceros por ojos,
cielo por cara! 25
Mira, morena,
que tu desdén es causa
de mis tristezas.
MUJERES
La gente de manteos
es gente amable, 30
mas no creo en palabras
de un estudiante.
Y no porfíes,
que yo nunca haré caso
de tus latines. 35
ELLOS
Te llevaré a la romería.
ELLAS
¿Y a qué me vas a convidar?
ELLOS
A lo que quieras, vida mía.
ELLAS
No soy tan fácil de contentar.
ELLOS
    Si vienes, cielo, 40
       de romería,
    te llevaré en litera
       te-te-ra,

 (Muy marcado.) 

       te-te-ra,
    te llevaré en litera 45
    a casa a descansar.
ELLAS
    No voy contigo
       de romería,
    porque eres un tronera
       tro-ne-ra, 50
       tro-ne-ra,
    porque eres un tronera
    y puedes abusar.

 (Repite las dos estrofas.) 

ELLAS
       ¡Pues vamos!
ELLOS
       ¡Pues vamos! 55
TODOS
    Y mucha formalidad.
ELLAS
       ¿Lo juras?
ELLOS
       ¡Lo juro!
TODOS
    Romería y nada más.
 

(Vanse todos corriendo por ambos lados.)

 


Escena II

 

Dichos menos el Coro.

 
 

(Hablado.)

 

SAMUEL.-  ¡Hombre!, y a propósito, ¿no sabéis lo que me ocurrió el otro día?

ARQUÍMEDES.-   ¡No! ¿Qué es ello?

SAMUEL.-  Al llegar a la puerta del Sol observo que me seguía una dama de buena presencia. Pues señor, que me acerco a ella y le digo: «Señora, ¿me conocéis por casualidad? -Sí, -me contesta- os conocí hace algunos años por Doña Brenda». Doña Brenda era una antigua novia mía que se fue a La Habana sin decirme siquiera: «A La Habana me voy, te lo vengo a decir». Ahora está casada.

ARQUÍMEDES.-  ¡Parece mentira!

SAMUEL.-   Bueno, pues resultó que esa dama ha tenido relaciones conmigo hace mucho tiempo.

ARQUÍMEDES.-  ¡Fíese usted luego de las casaditas! Sin embargo, yo estoy muy tranquilo respecto de la mía.

SAMUEL.-  ¡Ah! ¿Quién lo duda?

ARQUÍMEDES.-  Tratándose de mi esposa, pondría yo las manos en cualquier parte.

SAMUEL.-  Y yo también. ¡En cambio hay otras...!

ARQUÍMEDES.-  Estamos conformes. Y decidme una cosa, ¿qué hay de verdad en cierto rumorcillo que anda estos días por ahí y en el que van envueltos vuestro nombre y el de una preciosa joven?

SAMUEL.-  ¡Salomé!

ARQUÍMEDES.-   ¡Ah! ¡No os dejó disimular la conciencia!

SAMUEL.-  Pues la verdad es... que me gusta, pero la quiero desinteresadamente.

ARQUÍMEDES.-  ¿Se puede creer?

SAMUEL.-  Yo soy un hombre formal.

ARQUÍMEDES.-   Es que dicen que si fue, que si vino.

SAMUEL.-  Habladurías que hablan por ahí.

ARQUÍMEDES.-  ¡Vaya, hasta luego don Samuel!

SAMUEL.-  Id con Dios, don Arquímedes.

ARQUÍMEDES.-  ¡Supongo que luego nos veremos en casa del Corregidor!

SAMUEL.-  Iré, porque tengo que llevar a unas amigas a la Romería.

ARQUÍMEDES.-
¡Pues hasta luego!  60

SAMUEL.-
¡Buenas noches!

 

(Vase ARQUÍMEDES por la izquierda.)

 


Escena III

 

Dichos, doña ALDONZA, BLANCA y SALOMÉ.

 

SAMUEL.-  La verdad es que el rumor va tomando proporciones alarmantes, pero Salomé es una criatura desdeñosa, y aunque siempre se muestra afable conmigo, yo no creo que... ¡Ah, si yo tengo habilidad suficiente para hacerle tomar un filtro amoroso...!

 (Entrando con las niñas primer término izquierda.) 

ALDONZA.-  ¡Amigo mío!

SAMUEL.-  ¡Dichosos los ojos... doña Aldonza!

SALOMÉ.-  ¡Buenas noches!

BLANCA.-  ¡Hola, don Samuel!

SAMUEL.-  ¡Preciosas niñas!

ALDONZA.-  Venimos a tiro hecho, pero nos vamos en seguida.

SAMUEL.-  Ya sé, ya sé que estuvieron el domingo en el torneo de la Plaza Mayor.

ALDONZA.-   Sí, se empeñó en llevarnos un trovadorcillo que le hace cocos a ésta  (Por SALOMÉ.)  y nos trajo cuatro andanadas.

SAMUEL.-  ¡Ah! ¿El trovador?

ALDONZA.-  Sí, pero yo le dije que a mí no me viniese con andanadas, y las cambió por un palco.

SALOMÉ.-  ¡Estuvo muy animado!

BLANCA.-  Sí, sí, mucho.

SAMUEL.-  ¿Y quién ganó?

ALDONZA.-  Salió el momio por los azules, pero luego hubo tongo.

SAMUEL.-  ¿Y a qué debo el gusto?

ALDONZA.-  Por las niñas... Decidle a don Samuel...

SALOMÉ.-  ¡Ay, yo no, yo no me atrevo!

BLANCA.-  A mí me da cortedad.

ALDONZA.-   ¿Veis don Samuel qué criaturas éstas?

SAMUEL.-  Es natural, los pocos años...

ALDONZA.-  Pero niñas, ¿cuándo vais a perder la vergüenza? Bien se conoce que no sois hijas mías. Hay que tener resolución.

SAMUEL.-  Pero bien, doña Aldonza, ¿qué es ello?

ALDONZA.-  Mirad, don Samuel, estas niñas no comen, ni beben, ni duermen, ni nada...

SAMUEL.-  Es extraño...

ALDONZA.-  ¡Porque yo digo que no será la dentición!

SAMUEL.-  ¡Señora, por Dios!

ALDONZA.-  Quiero decir los dolores de muelas.

SAMUEL.-  No, eso es cosa de los amorcillos,  (Entrando en la botica y sacando tres botes.)  los celos... ¡Ea! Con esto tengo la seguridad de que ha de ponerse buena Salomé. Por la mañana le dais un bote, por la tarde otro bote y por la noche...

ALDONZA.-  Pero, ¿queréis que se pase todo el día botando?

SAMUEL.-  Son de un resultado seguro.

ALDONZA.-  Bueno, bueno, los tomará, ya lo creo. Vaya, niñas, vamos.

SALOMÉ.-  Adiós, don Samuel, y muchas gracias.

SAMUEL.-  ¡Ah! Esta noche, como les tengo ofrecido, iré a buscarlas para la romería, digo, si vos me lo permitís...

ALDONZA.-  Con mucho gusto. Le esperamos.

SAMUEL.-  Pues hasta luego.

 

(Vanse las tres por la izquierda y don SAMUEL entra en la tienda.)

 


Escena IV

 

Maese ZACARÍAS y los soldados 1.º y 2.º

 

SOLDADO 1º.-   ¡Buenas mozas!

SOLDADO 2º.-  ¡De primera!

ZACARÍAS.-  Las conozco mucho. Les llevo yo el vino.

SOLDADO 1º.-  ¿Y esa señora, es la madre?

ZACARÍAS.-   La dueña.

SOLDADO 2º.-  Y... ¿la anciana es rica?

ZACARÍAS.-   Y noble. Tiene pergaminos por todas partes. Salomé, la morena, habla con Gerineldo el trovador. Pero ella es muy desdeñosa y le hace tomarse cada rabieta...

SOLDADO 1º.-  Cosas del querer.

ZACARÍAS.-  Es que el pobre muchacho sufre porque no sabe... estrujarse.  (Marcado.) 

SOLDADO 1º.-  Es un niño.

SOLDADO 2º.-  De todos modos...

ZACARÍAS.-  Te diré.  (Al SOLDADO 1.º.)  Cuando tú hablabas con la cantinera, ¿no te estrujabas el corazón por no poderle decir a todas horas lo que sentías?

SOLDADO 1º.-  ¡Hombre, claro!

ZACARÍAS.-  Pues eso es. El hombre que no puede hacer en el mundo todo lo que se le ocurre... tiene que estrujarse.

SOLDADO 1º.-  ¿Y por qué no se estrujan ellas también?

ZACARÍAS.-  ¡Chist! Bueno, bueno, bueno... Sí señor, así debiera ser, pero no es lo mismo.

SOLDADO 2º.-  ¿No?

ZACARÍAS.-  No, porque... Vamos a tomar una copa y a echar otro mus.

SOLDADO 1º.-  Esto me parece ya mucho mus...

ZACARÍAS.-  Pero hombre, si es que hace falta que estemos aquí para la escena que viene.

SOLDADO 1º.-  ¡Ah! Entonces no he dicho nada.  (Continúan jugando.) 



Escena V

 

Dichos, GERINELDO, el trovador gentil, con laúd colgado a la espalda y un charrasco que le arrastra a la cintura. Sale llorando. A su lado la señora MARCOLFA, consolándole.

 
 

(Música.)

 
GERINELDO
La alegría de esta gente
aumenta mi mal humor.

MARCOLFA
Pero calla, Gerineldo,
no llores, por compasión.  65

GERINELDO
¡Ji, ji!

MARCOLFA
Basta ya,
que te vas a irritar esos ojos
de tanto llorar.
Para tantas amarguras
yo no encuentro la razón.  70

GERINELDO
Pero señora Marcolfa,
¿qué queréis que le haga yo?
       Dígame,
       ¿qué hago yo?

ZACARÍAS
Pues apúntate otro juego  75
    y con éste ya son dos.

GERINELDO
¡Ay! También los trovadores
llevan algo aquí metido...
       ¡Olé salero,
       viva tu cuerpo!  80
Y lágrimas en los ojos.

MARCOLFA
       Naturalmente.

 (Con naturalidad.) 


GERINELDO
Y cosas por el estilo.
Bigornia, serrucho,
escoplo y formón,  85
todo es poco para
matar este amor.

MARCOLFA
Eche usted herramientas.

 (Casi hablado.) 

No mates más, hombre,
no seas atroz.  90

GERINELDO
Y con tanto instrumento cortante
me encuentro hecho un lío,
y con esos desdenes horribles
no sé lo que pienso,
ni sé lo que digo.  95

MARCOLFA
Y con esos desdenes horribles
me lo han enchiflado
al pobre angelito.

GERINELDO
       ¡Ji, ji, ji!
Esos desdenes horribles  100
me están matando,
y ni sé lo que digo
ni lo que me hago.

MARCOLFA
Te vas a poner los ojos
    como tomates,  105
si no dejas, hijito,
    de restregarte.

GERINELDO
    ¿Por qué razón?

MARCOLFA
Porque ese pañuelito
    es de algodón.  110

ZACARÍAS,
SOLDADO 1.º y 2.º
Este juego es una lata
y me canso de jugar.

GERINELDO
    Tenéis razón.
    Todo es verdad.
       ¡Ay, ay!  115

MARCOLFA
    Calla, por Dios,
    no llores más.

 

(Hablado.)

 

GERINELDO.-  Yo, que me he pasado el verano entero cantando como la cigarra... Yo, el más armonioso de los trovadores... ¡Si no fuera...!  (Echando mano al charrasco.) 

MARCOLFA.-   ¡Gerineldo!  (Conteniéndole.) 

GERINELDO.-  ¿Qué hay que hacer?

MARCOLFA.-  ¡Que estás débil!

GERINELDO.-  ¡Bueno!

MARCOLFA.-  Mira que desde que pasaste el sarampión estás para pocas trovas, y gracias a mi solicitud y al aceite de hígado, has podido salir adelante.

GERINELDO.-  Pero es que adoro a Salomé y no uedo resistir con calma sus desdenes.

MARCOLFA.-   Ella es así. Se pone muchos moños.

GERINELDO.-  Pues si esta mañana no me quitáis el arcabuz de las manos... ¡Brrr!

MARCOLFA.-  ¡Gerineldo! ¡Que estás débil!

GERINELDO.-  ¡Ya lo sé, pero si no me lo quitáis...!

MARCOLFA.-  Naturalmente. ¿Iba yo a consentir que te llevaran los corchetes a la delegación?

GERINELDO.-  ¿Y qué me importa? Si ella no me quiere, ¡cuántos sinsabores, cuántas noches de insomnio, cuántas ilusiones perdidas...! ¡Dios mío! ¡Cuántas...!

SOLDADO 1º.-   (Llamando.)  Tres de vino con Seltz4.

MARCOLFA.-   Pero si don Carlos IV, que Dios guarde,  (Reverencia.)  sabe que Gerineldo el trovador mancilla su nombre por una villana, ¿qué va a decir don Carlos IV, que Dios guarde?  (Reverencia. GERINELDO se olvida y MARCOLFA le baja la cabeza.)  

ZACARÍAS.-  ¡Que te apuntes siete!

SOLDADO 1º.-  Ya voy.

SOLDADO 2º.-  ¿Llevas dobles?

ZACARÍAS.-   Sí...

GERINELDO.-  ¡Ay, señora Marcolfa, si yo os dijese lo que vi ayer mañana...!

MARCOLFA.-  ¿Qué viste, hijo mío?

ZACARÍAS.-  Unas medias como una casa, míralas...

GERINELDO.-  ¡Ah! ¡Fue horrible!

MARCOLFA.-  Habla... ¿Has tomado algún berrinche?

GERINELDO.-  ¡Más que eso!

MARCOLFA.-  ¿Pues qué has tomado?

ZACARÍAS.-  ¡Tres de vino con Seltz!  (Llamando.) 

GERINELDO.-  No, hombre...

MARCOLFA.-  Es que juegan.

GERINELDO.-  ¡Pues bien, un disgusto horrible!

ZACARÍAS.-  Envido...

GERINELDO.-  ¡La he visto!

MARCOLFA.-  ¿A quién?

ZACARÍAS.-  A la chica.  (Jugando siempre.) 

GERINELDO.-  Sí, señora, la he visto. Y precisamente en este momento que no tengo nada que hacer os voy a referir lo que pasó.  (Pausa breve.)  Me enjugo una lágrima. ¿Vos me escucháis con atención, porque ahora viene la nota dramática?

MARCOLFA.-  ¿Es muy largo eso?

GERINELDO
No. Escuchadme. Salí yo ayer mañana
 

(Toda esta escena muy destacada.)

 
del sol al primer límpido reflejo,
y alegre y retozón como un conejo  120
y discurriendo por la Castellana,
Cibeles, Alcalá, siempre hacia arriba,
y cuando estaba ya en la Equitativa
me acuerdo de repente
que no llevaba un cuarto en el bolsillo.  125
Retorno apresurado hacia el castillo,
pero, frente por frente
me encuentro una galera acelerada
pintada de encarnado y amarillo.

MARCOLFA
¿Qué dices, Gerineldo?

GERINELDO
Una galera
 130
que en la parte de afuera
y en letras de color de chocolate
escritas con poquísima limpieza,
decía: Chamberí por Hortaleza.
Siento que el pecho con violencia late,  135
me llaman la atención los colorines,
adelanto unos cuantos adoquines
y ¿qué diréis que vi, Marcolfa amada?

MARCOLFA
¿Qué sé yo?

GERINELDO
Por el pronto no vi nada.
Pero al doblar la esquina,  140
levantose, indiscreta, una cortina
y, entonces, ¡ay de mí!

MARCOLFA
¿Qué?

GERINELDO
¡Que vi a Salomé y al alquimista!

MARCOLFA
¿No te engañó la vista?

GERINELDO
No me engañó, los vi...  145

MARCOLFA
¿Los viste bien?

GERINELDO
Al pelo, sí, señora,
lo mismo que la veo a usted ahora;
como he visto salir por el Oriente
el astro refulgente,
turbando de la noche el gran misterio  150
con luminoso trazo;

 (Transición.) 

como he visto a Gamazo5
salir del ministerio
con amplia bimba y con abrigo al brazo...
Sí, Marcolfa querida, no iba sola.  155
Fui corriendo detrás de la galera
por toda la carrera,
piso a un perro en la cola,
me ladra un guardia, le llamé salvaje,
atropello a una vieja  160
que llevaba una cesta con buñuelos,
me como un combo lleno de coraje,
me engancho en una reja
y me dejo un mechón así de pelos,
¡que me hacía una gracia en esta oreja!  165

 (Pausa.) 


MARCOLFA
¡Dios mío!

GERINELDO
Diga usted, señora Marcolfa,
si no tengo razón para quejarme
y si puedo sufrir sin indignarme
los desdenes fingidos de esa... golfa.
Ahora comprenderéis por qué estos días  170
han huido de mí las alegrías,
y ni como ni bebo, y cuando fumo
fumo muy poco, y ni me trago el humo.

 (Muy afligido.) 


MARCOLFA.-  ¡Vaya, Gerineldo, no llores más!

GERINELDO.-  Repito que si llevo esta mañana el arcabuz, a pesar de lo que pudiera decir don Carlos IV, que Dios guarde...  (Reverencia. MARCOLFA se olvida y GERINELDO le baja la cabeza.)  

MARCOLFA.-  Olvida esos amores...

GERINELDO.-  ¡Imposible! Olvidar a Salomé que ha estado loca perdida por mí, que le he cantado tanta copla para que luego se vaya de guateque con el alquimista... Por supuesto, que no es ella, no señora, es ese tío, que debe haberle hecho tomar algún filtro amoroso de los que él confecciona.

MARCOLFA.-  ¿Sí?

GERINELDO.-  ¡Ah! Pero yo buscaré cinco duros para comprar otro, no sé cómo, pero los buscaré. Se los pediré al editor a cuenta de mi folleto clandestino...  (Con misterio.) 

MARCOLFA.-  ¡Gerineldo!

GERINELDO.-  ¡Sí, que estoy débil!

MARCOLFA.-  ¡No, que me incomodo!

GERINELDO.-  Compraré otro filtro, Salomé lo tomará y entonces... ¡Cuántas ilusiones realizadas! ¡Cuántas horas de felicidad! ¡Cuántas...!

ZACARÍAS.-  Tres de vino con Seltz, y van tres veces...

MARCOLFA.-  ¡Vamos, hijo mío!

CRIADO.-  Aquí están las nueve copas.  (Saliendo con ellas.) 

GERINELDO.-  ¡Vamos! ¡Cinco duros!  (Vanse.) 

ZACARÍAS.-  Entrad aquí, y tú vete recogiendo todo eso, que ya no ha de sentarse nadie.

SOLDADO 1º.-  ¡Vamos!

 

(Vanse todos. Dos comparsas quitan la mesa y las sillas, así como las dos donde estuvieron sentados el alquimista y ARQUÍMEDES al principio.)

 
 

(Mutación.)

 




Cuadro II

 

Decoración. Otra calle. A la izquierda botillería con muestra que diga: «Botillería»; frente al público ventana practicable que deja ver el interior de la botillería y puerta lateral también practicable. Al fondo casa con dos grandes rejas, practicables, detrás de las que se ven a doña ALDONZA, BLANCA y SALOMÉ. A la derecha entrada a dicha casa y encima de la puerta ventana practicable. A derecha e izquierda, último término, calle.

 

Escena VI

 

Doña ALDONZA, SALOMÉ y BLANCA en la casa del foro derecha, rezando. El VECINO en la ventana de la casa de la derecha y el Coro general dentro de la botillería, y fuera, luego, PEPE el sereno.

 
 

(Música.)

 
CORO

 (Dentro de la botillería y con voz aguardentosa.) 

Laribú, laribú.
¡ay! laribú. 175
¡Olé, pun, olé, pun!
 

(Palmas, algazara, etc.)

 
ALDONZA
No miréis hacia la calle
y tened más devoción,
y con gran recogimiento
continuemos la oración. 180
BLANCA y
SALOMÉ
Kirieleisón6,
Kirieleisón.
PEPE

 (Gritando dentro.) 

¡Las doce y media y sereno!
ALDONZA
¡Niñas, a rezar!
BLANCA y
SALOMÉ
¡Qué fastidio! 185
VECINO
¿Adónde vas a misa,

 (A la ventana.) 

Salomé?
¡Que no te veo,
Salomé,
asómate 190
a la ventana,
Salomé,
y te lo diré!
BLANCA y
SALOMÉ
Kirieleisón,
Kirieleisón. 195
CORO
¡Alza! ¡Olé!
¡Siga el belén!
¡Ay, laribú,
laribú!
¡Olé, pum! 200
¡Olé, pum!
¡Catapum chinchín!
 

(Vanse todos. ALDONZA corre unas cortinas, ocultando la habitación a la vista del público.)

 


Escena VII

 

PEPE el sereno.

 
PEPE
Hay algunus rezagadus,
pero en fin, de todus modus
me parece que están todus 205
los vecinus encerradus.
A las diez le abrí a don Bruno,
que venía del teatro,
y al corregidor del cuatro
y al inquisidor del uno... 210
Después vino la intendenta
del brazo del Capitán
y, en tanto, el pobre don Juan
en el limbo, por la cuenta.
Yo, les soy a ustedes franco, 215
le diría..., mas no quiero...
Después vino el escudero
que vive en el sotabanco;
éste es un chico prudente,
que dicen que ha sido rico, 220
y me gusta porque el chico
da propina, mayormente.
En cambio en aquella esquina
vive un virrey del Perú
que a Dios le llama de tú 225
cuando coge una violina.
Las personas principales
suelen tener mala ley;
anoche el mismo virrey
pidiome catorce reales... 230
En fin, tengamos paciencia,
creo que los cobraré...
Ahora voy a ver lo que
dice La Correspondencia7.
 

(Vase por detrás de la botillería.)

 


Escena VIII

 

Coro de Corchetes por la derecha, precipitados, con varas y farolillos, buscando a un socio.

 
 

(Música.)

 
UNOS
    Por aquí no está. 235
OTROS
    No le veo yo.
TODOS

 (Mucho juego escénico.) 

    Y adivina ahora
    dónde se escondió.
Registremos con cautela
procurando no hacer ruido, 240
y a ver ese condenado
dónde diablos se ha metido.
UNOS
    Por aquí no está.
OTROS
    No le veo yo.
TODOS
    Cuidado que es mucha 245
    peregrinación.
Es nuestro oficio el inquirir,
nuestra misión es indagar
y esta labor de perseguir
con pocos triunfos que contar. 250
Y es que estos pillos de Madrid
cuando hacen algo que ocultar,
como esas gentes son así
nunca nos quieren avisar,
    de donde resulta, 255
    como es natural,
que nos tienen un miedo terrible
los chiquitines nada más.
    Todos son misterios,
    todo son señales 260
    y mucho sigilo,
    ¡véase la clase!
    Y cuando hay jaleo
    no hallamos a nadie,
    pero se dan muchos 265
    tajazos al aire,
    de donde resulta,
    como es natural,
que nos tienen un miedo terrible
los chiquitines nada más. 270

 (Evoluciones cómicas, etc., etc.) 

Esbirros también somos
    del Santo Oficio,
pero éste y otros muchos
    están perdidos,
    y andamos tanto 275
que no se gana apenas
    para zapatos.
Pero las graves órdenes
del Santo Tribunal
nos dicen que al instante 280
debemos apresar
a un tal que ha escrito un libro
que, ¡guay!, es inmoral.
Y vaya usted a saber
por dónde se metió, 285
y tráigamelo usted
porque lo mando yo.
¡Chiss!, ¡chiss!
A ver si parece
por casualidad, 290
¡chiss!, ¡chiss!,
porque por nosotros
bien tranquilo está.
¡Chiss!, ¡chiss!,
hay que hacer que hacemos 295
por el qué dirán,
y disimulando
siempre nuestro plan.
¿Qué hacemos? ¡Di!

 (Unos a otros.) 

Lo que te dé la gana. 300

 (Otros a unos muy marcado.) 

TODOS
Pues daremos la vuelta
    a la manzana.  (Mutis muy cómico.) 


Escena IX

 

SAMUEL por la izquierda.

 
 

(Hablado.)

 

SAMUEL.-  La una en el reloj del Banco.  (Pausa.) ¿Habrá tomado Salomé el filtro del bote? ¿Seguirá tan desdeñosa?  (Confidencialmente.) Porque, ahora que no nos oye nadie, la medicina que se llevó Salomé en la escena segunda del cuadro primero era un filtro amoroso y, como lo tome, el efecto es seguro. Voy en pos de mis hermosas villanas.

 (Entra en la casa derecha.) 



Escena X

 

PEPE y corchetes 1.º y 2.º, salen por la izquierda hablando.

 

PEPE.-  ¡Sus digo que no!

CORCHETE 1º.-  Pues ésas son las señas que traemos.

PEPE.-   Aquí, en la vecindad, no está el que buscáis; de eso estoy seguro como me llamo Pepe.

CORCHETE 1º.-  ¿Y qué va a decir don Carlos IV, que Dios guarde,  (Reverencia.)  como no demos con él?

PEPE.-  Esu no es cosa mía.

CORCHETE 1º.-   Claro que no.

PEPE.-   Peru bien; ¿qué ha hechu ése?

CORCHETE 1º.-  Escribir un libro clandestino con ataques a la moral.

PEPE.-  ¿A quién?

CORCHETE 2º.-  A la moral.

PEPE.-  Nu es de mi distritu.

CORCHETE 1º.-  Pues por aquí debe ser.

PEPE.-  ¡Y dale! Pero, hombre, ¿sabré yo a quién abru y a quién cierru?

CORCHETE 1º.-  ¿Qué vecinos hay en el siete?

PEPE.-  Te diré. En el baju vive una costurera con una mano para la labor... que dicen que hay que verla en ropa blanca. Ésta creu que habla con el arcabucero que vive más abaju.

CORCHETE 2º.-  ¿Más abajo del bajo?

PEPE.-  No, hombre, en el cincu. Güeno, en el principal vive un conde, peru vive de mala manera. Es un tramposu. Tiene hipotecadus dos castillus en el aire y ayer le desahuciaron. Estu, no es meterme en las cosas de la vecindad, peru que yo me lavu las manos comu Cicerón.

CORCHETE 1º.-  Entonces...

PEPE.-  ¿Comu nun sea un truvadorcete que le ceden una alcoba aquí para durmir?

CORCHETE 2º.-  ¡Puede, puede!

PEPE.-   Purque ése creu que cumpone coplas para el Madriz Cómico8.

CORCHETE 1º.-  Pues mira, Pepe, es una idea...

PEPE.-  Y ahora se me ocurre otra idea.

LOS DOS.-  ¿Cuál?  (Con misterio.) 

PEPE.-  Que pudemus tomarnos una copa.

CORCHETE 1º.-  ¿Y si nos ve alguno de la ronda del Santo Oficio?

PEPE.-  Que pague una ronda.

CORCHETE 2º.-  Eso es.

PEPE.-  Esu no está reñidu con el uficio.

CORCHETE 1º.-   Pues vamos.

PEPE.-   Peru que conste que yo nu me metu en lius y que me lavu las manus comu Cicerón.

CORCHETE 1º.-   ¡Bueno!

 

(Vanse los tres por detrás de la botillería.)

 


Escena XI

 

GERINELDO y señora MARCOLFA, por la derecha, después don SAMUEL dando el brazo a SALOMÉ, BLANCA, doña ALDONZA, Corchetes, Coro general, etc.

 
 

(Música.)

 
MARCOLFA
¡Ya está frente a su casa,
no armes algún belén!
GERINELDO
¡Ay, señora Marcolfa! 305
¡Como le atrape a él!
De un lado doña Aldonza,
del otro mi pasión,
del otro cinco duros,
del otro ese señor. 310
Aquí va a haber un crimen.
MARCOLFA
¡Que estás débil, por Dios!
Los hombres que son hombres
señal de que lo son.
GERINELDO
Diga usted otra como ésa 315
para que me entere yo.
MARCOLFA
Pues oye, Gerineldo,
la célebre canción:
si esa niña te desdeña,
    ¿qué le vas a hacer? 320
Aunque no te ha dicho nada,
    debes comprender
que si le hace cucamonas
    ese don Samuel,
ya te puedes ir a los toros 325
    de Carabanchel,
porque vas a hacer el burro
    o quizás el buey,
y si no te largas pronto,
    ¡valiente papel!, 330
que es igual que si tienes
    irritada la nuez
y te das unas friegas
    en la planta del pie.
GERINELDO
Si creéis, señora mía, 335
    que la Salomé
me desdeña porque quiere
    a ese don Samuel,
y me puedo ir de guateque
    a Carabanchel 340
para no hacer a su lado
    ni el burro ni el buey,
la querré toda mi vida
    con la misma fe,
y si el mundo se opusiera, 345
    jamás cederé,
aunque tenga, señora,
    irritada la nuez
y me aplique unas friegas
    en la planta del pie. 350
CORCHETES

 (Salen sigilosamente por la derecha.) 

    Es preciso saber
    qué hacen ahí esos dos;
    si será, si será,
    si será ése el gachó...
    Por si acaso, observad, 355
    observad y chitón.
    Si será, si será,

 (Haciendo mutis.) 

    si será algún tío tuno
    que ha salido de su casa
    a timar algún reloj. 360

 (Desaparecen.) 

 

(Recitado.)

 
GERINELDO
Me parece que se oye abrir la puerta.
MARCOLFA
No es verdad, estaba abierta.
GERINELDO
Se me anubla la voz, se ahoga mi vista,
y aquello del coraje aquí escondido...
MARCOLFA
¡Gerineldo, que estás descolorido! 365
GERINELDO
Ahí salen Salomé y el alquimista,
y del brazo, ¿los ves?
 

(Salen SALOMÉ y SAMUEL por la puerta de la derecha.)

 
MARCOLFA
¿Juntos los dos?
¡Todo sea por Dios!
GERINELDO
¡Ahora veréis, señora!

 (Se adelanta a ellos.) 

MARCOLFA
¡Dios me asista!
 

(Salen doña ALDONZA y BLANCA.)

 
 

(Música.)

 
GERINELDO
    ¡Caballero! 370

 (A SAMUEL.) 

SAMUEL
    ¡Amigo mío!
GERINELDO
    ¿Quién es ella?
SAMUEL
    Salomé.
GERINELDO
    ¿Dónde vais?
SAMUEL
    De romería. 375
GERINELDO
    Muchas gracias.
SAMUEL
    No hay de qué.

 (SALOMÉ se tapa la cara con el abanico.) 

GERINELDO

  (A la señora MARCOLFA.) 

¡Ay, Marcolfa, qué vergüenza!
MARCOLFA
¡Que estás débil!
GERINELDO
¡Ya lo sé!
Voy a darle a usted un recibo 380
y, por Dios, cállese usted.
SAMUEL

 (Tocando en el hombro a GERINELDO.)  

       Oiga, pollo,
       ¿qué desea?
GERINELDO
       Ahora se lo
       explicaré. 385

  (Cogiendo de la mano a SALOMÉ y adelantándose al proscenio.) 

¿Dónde vas sin pedirme permiso,
presumiendo de yo no sé qué?
SALOMÉ
Yo no sé, mas si quieres saberlo,
te lo puede explicar don Samuel.
GERINELDO
¿Y por qué te acompaña y no temes 390
esos filtros que da ese señor?
SALOMÉ
Porque ya sé que son esos filtros
unos botes con polvos de arroz.
GERINELDO
¿Y por qué no le dejas plantado?
¡Si es más viejo que Matusalén! 395
SAMUEL
¡Oiga usted, pollo imberbe!
GERINELDO
¿Qué pasa?
SAMUEL
¡Me parece que va usted a correr!
GERINELDO
       ¡Sería un pueblo!
SAMUEL
       ¡Lo va usted a ver!
MARCOLFA
       ¿Con un chiquillo 400
       se atreve usted?

 (Interponiéndose.) 

GERINELDO
       ¡Cara de fuelle!
MARCOLFA
       ¡Tú, cállate!
SAMUEL
       ¿A mí con esas?
SALOMÉ
       ¿Qué vais a hacer? 405
 

(Se arma el gran lío. SAMUEL se abalanza a GERINELDO, que grita desesperadamente, procurando resguardarse de los puñetazos que le da SAMUEL. A las voces salen los Corchetes, Coro general y PEPE. El jaleo en este momento es indescriptible. Todos le pegan al que tienen más cerca, armando un escándalo de dos mil demonios. En la confusión don SAMUEL se abraza a doña ALDONZA, a la que siguen pegando fuerte todos.)

 
 

(Mutación.)

 




Cuadro III

 

Decoración a todo foro, que representa una noche de verbena. Puestos de todas clases, flores, farolillos a la veneciana, etcétera, etcétera. A la izquierda la casa del Corregimiento con puerta practicable. Un gran arco de follaje y faroles adornan la fachada de la casa. Mucha animación.

 

Escena XII

 

ARQUÍMEDES, Corchetes, Majos, Majas, Vendedores, Damiselas, etc. Al final del número de música ZACARÍAS.

 
 

(Música.)

 
UNOS
¡Las rosquillas!
OTROS
¡Los piñones!
UNOS
¡Éstas son de Fuenlabrada!
OTROS
¡Con canela los bizcochos!
TODOS
¡Vengan todos a comprar!
UNO
¡A comprar, que se va el tío! 410
VARIOS
¿Pues no dice que se va?
UNO
    ¡Que me voy!
VARIOS
    ¡A que se queda!
UNO
    ¡Que me marcho!
TODOS
       ¡Ja, ja, ja! 415
 

(Viendo un grupo de gente encopetada que baila ceremoniosamente un minué a la puerta del Corregimiento.)

 
TODOS
¡Mirad, qué señoritos!
    ¿Qué bailan?
ARQUÍMEDES
    Voy a ver;
si no es pavana el baile,
de fijo es un minué. 420
MUJERES
¡Por eso no me gusta,
    qué feo es!
¡Me desagrada el baile
    por ser francés!
 

(Los hombres repiten lo mismo.)

 
ARQUÍMEDES
    ¡También a mí! 425
TODOS
¡Qué sosera y qué pasitos,
    así y así!

 (Marcando.) 

ARQUÍMEDES
¡A ver si los espantan
los aires de Madrid!
 

I

 
Según dice mi abuela, 430
no hay romería,
    ¡olé y olá!,
donde faltan palillos
    y seguidillas...
    ¡Anda, salero, 435
seguidillas graciosas
    son las que quiero,
       ¡olé y olá!
 

II

 
Para cosas de gracia
    las madrileñas, 440
    ¡olé y olá!
No queremos franchutes
    por esta tierra.
    Siga mi canto
a ver si como el humo 445
    los disipamos,
    ¡olé y olá!
CORO
Para cosas de gracia etc., etc.
 

(Hablado.)

 

ARQUÍMEDES.-  ¿Lo veis? ¿Lo veis? Se han evaporado.

TODOS.-  ¡Ja, ja, ja! (Mutis el Coro.)

ZACARÍAS.-    (Saliendo derecha.)  ¡Buenas noches!

ARQUÍMEDES.-  ¿Habéis visto al trovador?

ZACARÍAS.-   No, andará loco por la romería buscando a Salomé.

ARQUÍMEDES.-  El amor hace estragos, sobre todo en los corazones románticos.

ZACARÍAS.-   En todos. El amor iguala a los hombres. Y lo mismo lo siente el humilde villano que el propio rey.

ARQUÍMEDES.-  ¡No estamos conformes!

ZACARÍAS.-  ¿Qué más tiene el trovador que el corregidor, que el inquisidor, que el repartidor, que el afilador, que el apuntador y que todos los acabados en -or?

ARQUÍMEDES.-  ¡Por favor!

ZACARÍAS.-  Las mujeres dan muy mal pago.

ARQUÍMEDES.-  Eso es según. Yo pongo las manos por la mía en cualquier parte.

ZACARÍAS.-  Eso es natural.



Escena XIII

 

Dichos y SAMUEL.

 

SAMUEL.-   (Muy contento, saliendo por la izquierda.)  ¡Qué noche! ¡Qué noche! ¡Hola, ilustre don Arquímedes!

ARQUÍMEDES.-  ¿Venís solo? ¿Y vuestras amigas?

SAMUEL.-  Patinando las he dejado en el Skating-Rink.

Pero, ¿a que no sabéis a quién he visto?

ARQUÍMEDES.-   ¿A quién?

SAMUEL.-  A la individua de la otra mañana.

ARQUÍMEDES.-  ¡Ya! ¡A la casadita! ¡Pobre marido! ¡Ja, ja! ¿Y quién es?

SAMUEL.-   ¿El marido?

ARQUÍMEDES.-  No, ella.

SAMUEL.-  Una tal doña Blanca del Campillo.

ARQUÍMEDES.-  ¡¡Mi mujer!!

SAMUEL.-   ¡Anda demonio! Pero, ¿no ponías las manos por ella en cualquier parte?

ARQUÍMEDES.-  Pues eso voy a hacer ahora.  (Vase muy apresuradamente derecha.) 



Escena XIV

 

SAMUEL, ALDONZA y ZACARÍAS.

 

SAMUEL.-  ¡Mi filtro ha debido ya surtir efecto! Voy a salir a su encuentro.

ALDONZA.-    (Saliendo por la derecha.) ¡Don Samuel, don Samuel! ¿Y las niñas? Se me han escapado.

SAMUEL.-   Pero, ¿cómo ha sido eso?

ALDONZA.-   No sé.

SAMUEL.-  (¡Los filtros! ¡Los filtros!) Vamos en busca de ellas.

ZACARÍAS.-    (Bajando al proscenio.)  Ahí viene Gerineldo y Salomé al frente de la comparsa de los barrios.

ALDONZA.-  Ese pillo me ha cogido las vueltas.

SAMUEL.-   (¡Y a mí! Pero yo inventaré otro filtro y me saldré con la mía.)



Escena XV

 

Todo el Coro de Manolas, Corchetes, etc., a cuyo frente marchan MARCOLFA, GERINELDO y SALOMÉ del brazo, y BLANCA. Delante orquesta de bandurrias y guitarras que se coloca a la izquierda primer término dentro. Todos salen por la derecha. Evolucionan artísticamente, gran desfile, etc. Banda militar.

 
 

(Música.)

 
CORO
Al son del pasacalle
       de mi Madrid, 450
las mozas madrileñas,
los mozos madrileños
       están aquí.
Que lleguen en buen hora,
       que lleguen ya, 455
la romería vienen
       a visitar.
MARCOLFA
Cuando escucho el pasacalle
me dan ganas de marchar
con los brazos así en jarras 460
y con aire militar.
Igualito y corto el paso,
y en la cara seriedad,
y los ojos muy tunantes
y salero y ¡ole ya! 465
TODOS
Igualito y corto el paso, etc.
MARCOLFA
En vez de esos sombreros
con esas plumas,
cabezas de loritos
y de lechuzas, 470
llevar debieran todas
con su salero
la saya de madroños
con rico fleco.
Y en vez de saltos 475
y contorsiones
impertinentes
y quita-soles,
una mantilla
terciarse así, 480
y... ¡Viva España!
¡Viva Madrid!
TODOS
Y en vez de saltos, etc.
MARCOLFA
Para ver estos andares
    y ese salero, 485
los ángeles se asoman
    al propio cielo,
y oyendo el pasacalle
    de los manolos,
aplauden... y aplaudiendo 490
    dicen a coro...
TODOS
Al son del pasacalle
    de mi Madrid, etc., etc.
 

(Todos agitan los abanicos, los comparsas elevan los faroles. Voces, vivas, etc., etc. Cuadro.)

 




 
 
TELÓN
 
 




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