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1

Cf. «Estética en el tranvía», (1916), en Obras completas, II, pp. 33-39.

 

2

Es un curioso texto juvenil en el que se encuentran, como en embrión, muchos de los temas e ideas que su ingente obra posterior habría de desarrollar. Aparte del título mismo, que es toda una declaración de principios, véase por ejemplo el triple programa que propone para la renovación de la medicina: «educar al médico en el culto a la Medicina del pasado, suprimir de su estudio la fronda especialística y obligar a todo médico al estudio de la Filosofía». Por lo demás, por su contenido, está a medio camino entre The Idea of a University de Newmam, (1852) y Die Selbsthehauptung der deutschenn Universität de Heidegger, (1933).

 

3

Universität und Volkshachschule, (1926).

 

4

Misión de la Universidad, (1930). Es un hecho que en España todo el que se pone a reflexionar en serio sobre el ser y la vocación de la Universidad tiene que hacerlo a partir de las ideas expuestas por Ortega en Misión de la Universidad.

 

5

No es necesario afinar mucho para ver que el programa de esta nueva disciplina corresponde en gran medida con el nervio principal de la obra del mismo Laín.

 

6

Hay que hacer constar no obstante que, por esta misma época, funcionaba en la Universidad de Puerto Rico -no podría decir con qué éxito- una «Facultad de Estudios Generales» inspirada, como la Universidad toda, en las ideas de Ortega. Sobre esto remito a Antonio Rodríguez Huéscar, «Aspectos de la vida universitaria puertorriqueña», Revista de Occidente, mayo 2002.

 

7

Véase a este respecto el interesante artículo de Ramón Rodríguez, «La dimisión cultural de la Universidad», Revista de Occidente, 241 (2001), pp. 21-43.

 

8

Así llamaba la ideología nazi a la ciencia cuyo principio máximo era el servicio al pueblo -entiéndase el régimen, por encima del criterio de lo verdadero y lo falso; contra esta burda e inverosímil concepción de la ciencia que se aplicó rigurosamente, no se olvide, desde el momento en que los nazis obtuvieron el poder- clamaba ya Laín en sus juveniles páginas de la revista Norma.

 

9

Cf. Elena Hernández Sandoica y José Luis Peset, «Laín en la Universidad de Madrid», Cuadernos Hispanoamericanos, 446-47 (1987), pp. 87-112.

 

10

Sin renunciar a ellas mientras fue rector. «No quise apartarme por completo de la actividad docente; un día por semana daba regularmente mi clase en la Facultad de Medicina», dice en Descargo de conciencia.