21
W. Mac Cann, op. cit., p. 135. Cf. también: Santiago Calzadilla. Las beldades de mi tiempo. Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, c. 1982. p. 137; J. A. Wilde, op. cit., p. 20; M. Bilbao, op. cit., p. 377.
22
L. V. Mansilla, op. cit., p. 152.
23
Ibid., p. 262, n.
24
Todavía a fines de la década del 40, las chimeneas eran «signo inequívoco de confort»
; «[...] las nuevas generaciones y en general todos aquéllos que en su vida de hogar adoptan hábitos europeos, hacen construir chimeneas de salón»
(W. Mac Cann, op. cit., p. 77).
25
Amalia. Cap. IX, III. T. IV, p. 149.
26
Ibid., cap. XIV, III. T. V, p. 49.
27
W. Mac Cann, op. cit., p. 139.
28
Un «accidente apoplético»
, dice el narrador. (Amalia. Cap. XII, IV. T. VI, pp. 134-135).
29
Ibid., p. 136.
30
L. V. Mansilla, op. cit., p. 66.