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Escenas matritenses por El Curioso Parlante (Don Ramón de Mesonero Romanos). Cuarta edición. Corregida y aumentada por el amor, e ilustrada con grabados. Madrid, Imprenta y Librería de D. Ignacio Boix, calle Carretas. Número 8, 1845. Un tomo en 4.º mayor.
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José Vallejo y Galeazo, pintor y dibujante dedicado, especialmente, a la ilustración de obras: Viaje de Fray Gerundio, Viaje de SS. MM. a León y Asturias, Crónica de la Guerra de África, Historia de Zumalacárregui, Historia de la Marina Real, Reyes contemporáneos. Álbum artístico de Toledo, Recuerdos y bellezas de España, Galería universal de biografías y retratos, entre otras. Sus dibujos aparecieron en las publicaciones periódicas ilustradas más importantes del segundo tercio, como el Semanario Pintoresco Español, La Ilustración, El Arte en España y Gil Blas.
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Benedicto. Grabador en madera, autor de numerosas láminas destinadas a la ilustración de novelas muy logradas, como las pertenecientes a la obra de A. Flores. Doce españoles de brocha gorda. Sin embargo, donde se prodigó fue en la prensa periódica, especialmente en el Semanario Pintoresco Español, Museo de las Familias, Álbum Pintoresco, La Aurora de la Vida y La Lectura para todos.
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Vicente Urrabieta. Sus dibujos y litografías fueron muy conocidas en su época, pues aparecieron en las principales revistas del momento, como el Semanario Pintoresco Español, La Ilustración, El Museo de las Familias, El Álbum Pintoresco, La Aurora de la Vida, La Educación Pintoresca, entre otras. Sus grabados y dibujos pueblan las páginas de las novelas editadas durante el segundo tercio del siglo XIX, como, por ejemplo, El doncel de don Enrique el Doliente, Abelardo y Eloísa, Doña Blanca de Navarra, Al toque de ánimas, La esposa mártir, Los celos de una Reina, El tribunal de la sangre, Candelas, La justicia divina, La modista de Madrid, La princesa de los Ursinos, El conde de Montecristo, Diego Corrientes, Los siete niños de Écija y La maldición de Dios.
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Los grabados de Várela reflejan múltiples escenas de la vida madrileña de la época, como los insertos en La Romería de San Isidro -una fonda-, El viaje al sitio -carruajes y damas paseando por un jardín-, La empleomanía -una oficina del Estado-, El Prado -jardines poblados de gente-, 7502 y 1832 -damas y jóvenes jugando a la gallina ciega-, etc. Sus grabados más logrados son los que figuran en los siguientes artículos: El Prado, Los paletos de Madrid, La filarmonía, Costumbres literarias y El día de toros. Todos ellos aluden al motivo central del cuadro de Mesonero Romanos.
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Eusebio Zarza se dedicó, principalmente, al dibujo para grabar en madera. Célebre por sus litografías aparecidas en numerosos artículos de no menos célebres periódicos ilustrados, como el Semanario Pintoresco Español, El Arte de España, La Ilustración, entre otros. También colaboró en obras de muy diverso contenido y novelas de la época, como sus grabados insertos en Historia de Madrid, Álbum de la Guerra de África, Recuerdos y bellezas de España, La maldición de Dios, Rienzi, Las mil y una noches, El duende de la Corte... De sus grabados incluidos en las Escenas cabe destacar el que figura en el artículo Pretender por alto. Se trata de un elegante caballero, vestido de chaqué y sombrero de copa que mira con cierto descaro a un presunto interlocutor.
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Calixto Ortega, pintor y grabador en madera. Fue asiduo colaborador en el Semanario Pintoresco Español y otras publicaciones no menos célebres, como el Observatorio Pintoresco, El Museo de las Familias, El Renacimiento, La Semana, No me olvides, La Ilustración, Álbum Pintoresco y La Risa, entre otros muchos. Fueron célebres sus grabados insertos en la colección costumbrista Los españoles pintados por sí mismos y en la novela Los misterios de París. Los grabados más interesantes de Ortega en las Escenas corresponden a los artículos Grandeza y miseria y Pretender por alto. Tanto en un artículo como en el otro el grabado refleja el porte y catadura de dos tipos de distinta profesión y edad.
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Vicente Castelló fue el primer grabador contratado por Mesonero Romanos para colaborar en el Semanario Pintoresco Español. Fue pionero en el grabado de relieve en madera y en metales. Su influencia y magisterio se dejaron sentir en numerosos grabados de la época. Como director de la Real Calcografía creó la estampación al cromo, con colores y oro. El resultado de tal iniciativa se plasmó inicialmente en las obras Monumentos arquitectónicos de España e Historia de la Villa y Corte de Madrid. Sus grabados aparecieron en las revistas de más prestigio de la época, como El Panorama, El Museo de las Familias, Álbum Pintoresco, El Siglo Pintoresco, La Risa, etc. Ilustró también numerosas obras literarias hasta la fecha de su fallecimiento, año 1872. Los grabados más interesantes aparecidos en las Escenas matritenses son las que ilustran los artículos El dominó, Policía urbana, La casa de Cervantes y, el más interesante de todos, La posada.
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Antonio Bravo fue, especialmente, pintor escenógrafo. Entre sus muchos decorados cabe destacar, entre otros, los realizados para el estreno de las obras La Infanta Galiana, La creación del mundo, Baltasar, Cid Rodrigo de Vivar, Un drama nuevo, Virginia, Fuego de Dios en el querer bien, Los Magiares, El terremoto de la Martinica y La sota de espadas. Fue autor también de numerosos dibujos que ilustraron diferentes novelas de la época y periódicos, entre los que destacan el Semanario Pintoresco Español, El Panorama y La Ilustración.
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Félix Batanero, grabador en madera. Autor de numerosos trabajos que figuran en los periódicos El Panorama, Semanario Pintoresco Español, Museo de las Familias, Siglo Pintoresco y La Ilustración. Fueron muy conocidos sus grabados que ilustraron la Galería Regia y vindicación de los ultrajes extranjeros, dirigida por Wenceslao Ayguals de Izco entre los años 1843-1845. No menos celebrados fueron sus grabados insertos en El Panorama Español. Crónica contemporánea. Obra Pintoresca con 30 láminas en acero y 73 grabados en madera cada tomo [...] Obra destinada a exponer la totalidad de acontecimientos políticos ocurridos desde 1832 hasta 1845. Se publicó por entregas. Obra que supone una auténtica joya del grabado y que incluye los retratos de los personajes más célebres de la revolución de una y otra facción, y las escenas más representativas de la primera de las batallas carlistas.