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1

Fernández de Moratín, 1967, 9 de diciembre de 1781, pág. 52. El baturrillo lexicográfico usado por Moratín merece unas líneas.

El latín proporciona a Moratín, que parece dominarlo aunque lo aprendió solo, muchos verbos sobre todo en primera persona del pretérito perfecto -cosa lógica en un diario-: vidi, inveni, vidimus, risimus... El madrileño duplica a veces en este tiempo la consonante final del radical: lussimus (de ludere, lusi), futtui (de futere), etc. Además toma prestado del latín numerosas preposiciones o adverbios: cum, in, ex, ubi, usque, ad, super y cierto número de pronombres, sustantivos o adjetivos.

Del francés toma: il, ici, chez, manger, ambassadeur, nouvelle (noticia), promenade, returner (sic), voyage, Don Jacques (por Santiago), etc.

Del español, no rehúye usar palabras comunes: calles, libros, libreros, tragedia, gruñimiento, dinero...

Del inglés: house, mother, street (doble de casa, madre, calle), etc., que se encuentran también en el Diario. Sin embargo, por regla general, la elección que hace de un vocablo el autor es definitiva.

Al italiano toma prestados: scherzi, notizia, etc. Son más frecuentes los italianismos después de 1793 cuando reside durante varios años en la Península.

Algunos ejemplos, recogidos al azar, de la mezcla lexicográfica que compone el Diario:

Notizia ex declaratio belli ex Galicia (sic: Galia) ad Spain (marzo 1793).



Risi, nam il disputa cum French.

Reda, éxilé 8 days avant, madre plorans.

Ego seul in Strand manger.

Cum Lugo por chocolatero usque ad Bourse, ego despeado.

Cum Sames, chez Madame Barens, pictora danesa, vidi tableaux de fleurs.

La técnica de Moratín consiste en yuxtaponer palabras de distinta procedencia. Es evidente que no respeta la sintaxis latina: «spectans quaedam meretricula» (20-XI-1804).

 

2

Gimbernat trabajó también para los soberanos de Baviera. Estudió los vapores del Vesubio, y trató de aprovecharlos para obtener agua condensándolos, y también para curar ciertas afecciones.

 

3

Primo o sobrino del autor de las Cartas marruecas. Véase Cadalso, 1979, págs. 178-182.

 

4

En efecto, véase el 10-IV-1792: «Chez Mahonesa, futtui; optime». (pág. 78).

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