Libros procedentes de Marruecos
Francisco Codera y Zaidín
—365→
Vuestro compañero el Sr. D. Eduardo Saavedra, en virtud de su decidida protección á los estudios arábigos, conociendo la importancia que para formarse idea exacta del modo de ser de los pueblos musulmanes, y por tanto para apreciar rectamente nuestra historia árabe, tiene el haber tratado á moros que llamaríamos auténticos, pensó en que uno de nuestros jóvenes arabistas fuese agregado á la Embajada extraordinaria que había de ir á —366→ Marruecos; y previo el consentimiento del Sr. D. Julián Ribera, nuestro Correspondiente en Zaragoza, gestionó y obtuvo del Excmo. Sr. Ministro de Estado y Fomento la agregación del señor Ribera á la Embajada extraordinaria.
Gracias á estas facilidades, nuestro Correspondiente ha podido visitar la decaída capital de nuestros príncipes Almoravides y conocer un poco de visu á los actuales moros, tan diferentes de nuestro modo de ser é idénticos ó muy parecidos á los moros de los siglos medios, en cuyos tiempos puede decirse quedaron petrificados los moros del Almagrib.
Uno de los objetos que en el viaje á Marruecos había de proponerse nuestro amigo era el procurar la adquisición de libros árabes manuscritos; pues las gestiones por intermedio de personas no conocedoras de la bibliografía son muy difíciles , por cuanto la inmensa mayoría de los libros árabes no tienen importancia alguna para nosotros, pero los hay, que sin duda la tienen excepcional; y, tras estos debemos ir, aunque con pocas esperanzas de dar con ellos, no ciertamente por su escasez, sino por el absoluto retraimiento de los moros. Sabíamos las dificultades que esto presenta en todo país musulmán; pero estas dificultades son inmensamente mayores en Marruecos, donde no hay moro, aun de los que pudiéramos llamar libre-pensadores, que se atreva a manifestarse en público tratando con un europeo. En cuanto á las relaciones oficiales, sospechábamos que para estas gestiones habían de servir poco, y sólo esperábamos el que con ellas pudiera crear relaciones para lo futuro, tratando con particulares que estuvieran en contacto con la Embajada; y casi á esto ha tenido que limitarse el Sr. Ribera.
No obstante, pudo entrar, aunque sólo una vez, en una librería mora, y en ella compró algunos de los libros litografiados en Fez, que no conocíamos; y entabladas relaciones con algunos moros, podo conseguir que le llevasen varios manuscritos muy usados y de escaso interés, de los cuales compró cinco, que hubo de pagar relativamente caros para poder continuar las gestiones.
Al regresar de su viaje, el Sr. Ribera dejó en mi poder diez volúmenes, cinco manuscritos y cinco litografiados, que había adquirido, además de algunos impresos en el Cairo, que adquirió —367→ para su uso particular, por saber que la Academia los tiene ya en su biblioteca.
Estudiados por mí estos libros, procedía fueran presentados en su nombre al Excmo. Sr. Ministro de Estado, que tan generosamente había agregado al Sr. Ribera á la Embajada extraordinaria; pero con el beneplácito del mismo Sr. Ministro, por indicación de nuestro compañero el Sr. Saavedra, dichos libros han sido destinados á nuestra biblioteca.
En trabajos anteriores he dado cuenta á la Academia de libros litografiados en Fez que habían llegado á mis manos ó á mi noticia. Suponía que habría bastantes más, pero me era imposible averiguarlo, ya que entabladas negociaciones con este objeto, como recordará la Academia, resultaba que en Fez los mismos moros no lo sabían ó no querían decirlo. Que estos libros son desconocidos en Europa, lo prueba el que ninguno de ellos figura en la copiosísima Bibliografía de Marruecos de Playfair, de que hace mención mas adelante, en cuya obra deberían figurar con pleno derecho.
Hechas estas indicaciones, paso á dar cuenta de los libros, dando á los impresos ó más bien litografiados, y á los manuscritos, la numeración correspondiente en cada una de las dos series los libros árabes adquiridos recientemente para nuestra biblioteca.
Ms. Ar. núm. 67. Gran volumen en folio menor, de unas 600 páginas de escritura apretada, de 37 líneas en página, de letra bastante regular y encuadernación antigua restaurada, ó mejor remendada de un modo muy tosco; fecha de la copia, año 1108 de la hégira (1696 de J. C.).
El volumen contiene la segunda mitad de un comentario al Manual de Derecho musulmán de Çidi Jalil, que hoy, como de antiguo, sirve en África de código fundamental para el estudio del Derecho, y del cual se han hecho casi tantos comentarios como abogados ha habido entre los moros.
El comentario comienza desde el capítulo que en la edición de la Sociedad Asiática de París da principio en la pág. 122.
El nombre del
autor consta al fin del volumen con las palabras
: Obra del
xeque Aljaraxí, que no sabemos —368→
quién sea. El nombre del copista está borrado
intencionadamente con tinta, y quizá no fuera difícil
su lectura, si en ello hubiera interés.
Ms. Ar. núm. 68. Volumen en 4.º, falto por el principio y fin; de carácter y papel sumamente toscos; escritura algún tanto antigua, como también lo es la encuadernación con cenefa estampada y adornos dorados.
Contiene historia
ó tradiciones de las conquistas de Okba en África, y
debe ser la primera parte de un libro, pues al fin se lee
se
terminó el libro 1.º de las conquistas de África
hasta el país de la tierra de ¿Béraz?,
aunque alguno de los últimos poseedores ha querido indicar
que la obra estaba completa, al menos por el fin, borrando la
palabra
el primero.
Como la letra es muy mala y hay pocos epígrafes que orienten al lector, se necesitaría mucho tiempo para poder formar concepto cabal del contenido: hasta mitad del volumen parece referirse sólo á cosas del Oriente y á los compañeros de Okba; después encuentro los epígrafes siguientes, que transcribo para que quienes tengan interés en ello puedan con alguna facilidad reconocer la obra:

En vista de los epígrafes resulta que, aunque con título ó asunto idéntico á los manuscritos números 55 y 56 que adquirió esta Academia1, no es la misma obra, ó al menos no resulta ser la misma parte; por tanto, no deja de tener importancia principalmente para los que en Francia se dedican al estudio de la conquista de África por los musulmanes, y aun para la historia de la dominación bizantina, pues con frecuencia se habla de los patricios gobernadores de las ciudades que Okba y sus compañeros intentan conquistar.
—369→Ms. Ar. núm. 69. Volumen en folio menor, de unas 500 páginas, en buena conservación, letra regular, de 31 líneas por página, con grandes márgenes, encuadernación antigua, toscamente restaurada; copia del año 1149 de la hégira.
Comprende un
comentario á la obra
2
«El director que ayuda contra la ceguera en
las ciencias de la religión obra del sabio... Abu Muhamad
Abdelwahid ben Axir.»
El comentador es
Mohammad ben Ahmed, conocido por
, Miara, que titula su libro:

«La perla preciosa y fuente de agua, que ayuda en la exposición de la obra Almorxid Almoeyn.»
Tanto del autor de la obra comentada, como del comentador, encontramos noticias en alguna de las obras de que trataremos después, en la cual encuentro las biografías de ambos autores.
El autor del
conocido por Aben Axir, el de Fez, se llamaba Abu
Mohamad Abdelwahid ben Ahmed ben Ali El Ansari, debió
de nacer en Fez, y escribió varias obras, entre las cuales
se cita la comentada en este volumen3;
murió en el año 1040, y de su ciencia se hacen
grandes elogios en su biografía4.
Del expositor de la obra de Aben Axir encontramos noticias bastante detalladas en la biografía que tanto de él como de un nieto suyo del mismo nombre, con quien fácilmente puede confundirse, nos suministra Mohamad ben Taib, autor de biografías de personajes de los siglos XI y XII de la hégira5. Según este autor, Abu Abdala Mohamad ben Ahmed Miyyara, de Fez por familia y por estancia, escribió multitud de obras, que cita, entre las cuales figuran dos exposiciones, grande y pequeña, de la obra citada: no sabemos si la adquirida es la grande ó la pequeña; pues —370→ aunque es bastante grande, esto es muy relativo, y para los moros no hay libros grandes, ya que todo les parece poco en materia de exposiciones.
El Mohamad ben Ahmed Miyyara, autor del volumen adquirido por la Academia, nació en el año 999 y murió el martes á 3 de Chumada postrero del año 1072; su nieto y homónimo, con quien pudiera confundirse, murió en el año 1146.
Ms. Ar.
núm 70. Volumen de letra muy moderna y tosca que
contiene la conocida obra de Abu Abdala Mohamad ben
Çuleiman el Chazuli,
, titulada Demostraciones de las
cosas buenas: es el devocionario musulmán de más
uso; así que, siendo la copia del año 1306 de la
hégira (1888 de J. C.), está muy usado.
Ms. Ar. núm. 71. Cuaderno ó legajo que contiene varios fragmentos gramaticales, en prosa y verso, copias antiguas y modernas; no parece que puedan tener importancia; más que el contenido vale el continente, cubierta de un libro antiguo con labores estampadas de un gusto que se ve pocas veces en libros marroquíes.
Hasta aquí los manuscritos que el Sr. Ribera, sabiendo que valían poco ó nada, hubo de comprar, para entrar en relaciones con los moros y no desairar por completo á los que estaban encargados de proporcionarle libros manuscritos.
Los litografiados, que paso á describir, tienen más importancia en sí y por lo que nos revelan de los trabajos literarios de los dos últimos siglos.
Ms. Ar. núm. 956. Volumen en 8.º de 208 páginas, encuadernado, como los cuatro siguientes, en badana encarnada con pretensiones de cierto lujo.
Comprende este volumen cuatro obritas distintas: las dos primeras de un autor, y las otras dos de otros diferentes; las dos primeras llevan una misma foliación, por ser la primera muy corta y como introducción á la siguiente; las cuatro obritas son histórico-biográficas.
—371→
Excelencias acerca de la genealogía de las cuatro estrellas ó príncipes xerifies, por el xeque Abu Mohamad Abdeççalam ben Attaiyyib el Kadiri, el Haçani.
Contiene en verso noticias de los cuatro santones Abdala el Kadiri el Chilaní -Abdeççalam ben Maxix- Abulhaçam el Xedzali -y Mohamad ben Çuleiman el Chazulí.

«La perla preciosa acerca de los que de la descendencia de Haçan (moraron) en Fez», por el mismo autor que, como dice en varios puntos de su segunda obra, escribía en el año 1090.
Del autor y de las obras mencionadas y otras escritas por el mismo encontramos noticias detalladas en la biografía de Abdeççalam ben Atayib, que dejó escrita su nieto Mohamad ben Atayib en la obra de que luego trataremos bajo el núm. 29.
Abdeççalam ben Atayi nació en el año 1058 y murió en el de 1110, veinte años después de haber escrito esta obra, en la cual se contienen noticias interesantes referentes á la familia de los Edrisíes, fundadores de Fez.
Alguna se refiere á España, y creemos sea poco ó nada conocida. Un xerif de esta familia, llamado Aççid Alí, conocido por el Xerif, estuvo en Alandalus haciendo la guerra santa (hacia los últimos años del reino de Granada), y vuelto á Fez, los españoles quisieron proclamarle rey, sin que ni las cartas del cadi de Granada Abu Abdala ben Çirach, ni las de otros personajes que le escribieron en el mismo sentido, pudieran recabar de él asintiese á las pretensiones de los españoles. Las cartas que se cruzaron con este motivo es probable que se conserven, pues bastantes años más tarde dice haberlas leído Mohamad Asseguir7, que menciona estas mismas negociaciones con algunas particularidades que no constan en nuestro autor.
Como este autor trata alguna vez de acontecimientos antiguos, —372→ en él, más que en los autores de que trataremos luego, encontramos citas de libros españoles que en muchos casos parece citar textualmente, lo que probaría que tenía á su disposición las obras de Aben Hazam y otras que tratan de genealogías.

Efecto de lo bien definido acerca de algunos cherifes dignos de crédito? por el imam Abu Abdala Mohamad ben Ahmed ben Almoçanawi ben Mohamad ben Abu Bequer el Dalayí.
El autor, como
indica en la pág. 92, escribía su obra en el
año 1127. El objeto de este corto opúsculo de 24
páginas es tratar sólo del xerif Abu Mohamad
Abdelkadir y sus descendientes; y por cierto que, como algunos
de ellos se establecieron en las inmediaciones de Guadix, en el
castillo de Alkahira,
, el autor hace indicaciones acerca de las
cosas de España, indicando haber visto los atestados
genealógicos de la familia, escrita la primera parte en
Alandalus en el año 775, genealogía ó
atestados de ella que debieron de llevarse al tiempo de la toma de
Granada, y que fueron continuados después en los años
910 y 947.
Del autor de esta obrita , que escribió otras dos, hay una larga biografía en una de las obras de que trataremos luego; de ella consta que murió en el año 1136, nueve años después de escrita ésta8.

La gran causa
(ó el gran árbol) del que desea las excelencias de
los xeques del siglo X que existieron en almagreb por el xeque Abu
Abdala Mohamad ben Alí ben Omar ben Alhoçain ben
Misbah el xerif el Haçaní, conocido por Aben
Açcar. Como indica el título, y de un modo
más concreto se dice en la introducción, el autor se
propone dar noticias de los maestros occidentales del siglo X. Dice
que su libro es
, Catálogo y biografía de los
maestros á quienes —373→
trató. En el opúsculo, que consta de
103 páginas, al dar noticias de los maestros, se incluyen
varias relativas á las guerras de los cristianos en el
imperio de Marruecos en el siglo X hasta el año 986 = 1578,
en que Aben Açcar9
murió en la batalla de Alkazar-quivir, según dice
Mohamad Asseguir10,
que da noticias detalladas de la infausta derrota de los
portugueses y muerte de su rey D. Sebastián.
El volumen de que acabamos de tratar está impreso, según dice, litografiado según decimos, en el año 1308 las dos primeras, y en el 1309 la última.
Im Ar. núm. 26. Volumen de 228 páginas de texto y 7 de índices; tiene biografías de personajes del siglo XI con el título:

Libro de la médula del que desea noticias de los hombres buenos del siglo XI por el xeque é historiador Çidi Mohamad Assaguir ben Mohamad ben Abdalá el Afraní el de Marruecos. Como indica el título, aunque de un modo equívoco, contiene noticias de los personajes marroquíes importantes del siglo XI; así que figuran entre ellos casi todos los historiadores que de este tiempo encontramos citados en los pocos autores conocidos antes, y en estos en que abundan las noticias de estos últimos siglos.
El autor de esta obra, Mohamad Asseguir ben Alhach Mohamad ben Abdalá el Wafraní, nos era conocido sólo por la obra publicada por M. Houdas con el título Nozhet-el-hadi, Histoire de la dynastie Saadienne au Maroc (1511-1670); obra muy importante para el conocimiento de la historia de Marruecos en el periodo de los siglos XVI y XVII; obra que, sin duda por no estar traducida, es menos conocida de lo que merece11.
—374→En la obra publicada en Fez el autor hace mención de la obra anterior, en la que llega á tratar hasta principios del siglo XII, pues cita la fecha 1109; por tanto no debe confundirse con otro Mohamad Asseguir que murió en 1074.
Im. Ar. núm. 27.

El libro que prolonga la audición acerca de Alchazulí y los secuaces (de su doctrina) por Abu Abdala y Abu Iça Mohamad Almehdi ben Ahmed ben Alí ben Abu Almahaçin Yuçuf el de Fez. Como resulta del título, es también obra puramente biográfica; de las 183 páginas de que consta el libro, las 33 primeras comprenden la biografía del santón Çidi Mohamad ben Çuleiman el Chazulí, dedicándose lo restante de la obra á tratar de sus principales sectarios. Como el fundador vivió en el siglo IX, muriendo hacia el 87012, y el autor de la obra pertenece ya al siglo XII, se indican en ella muchos acontecimientos políticos referentes á estos siglos, pudiendo servir principalmente para el conocimiento del movimiento religioso musulmán en Marruecos en los últimos tiempos; cuestión que, si parecerá indiferente á la generalidad de los europeos, preocupa grandemente á los que estudian con atención las cosas de los musulmanes, principalmente si viven entre ellos, pues en virtud del movimiento y organización de las llamadas cofradías, consecuencia de las predicaciones de Alchazuli y otros, saben que nada tendría de extraordinario que en un día darlo se intentase por los musulmanes el degüello de todos los europeos existentes en los países que ellos dominan13.
Del autor de la obra, Mohamad Almahdi el de Fez, se dan noticias en la portada del libro; nació en 1033 y murió en 1169.
El libro está litografiado en Fez, en el año 1305.
—375→Im. Ar. núm. 28. Volumen de 294 páginas, litografiadas en ¿Fez? en el año 1309, y escrito en 1281 de la hégira por el xeque de la (mezquita) aljama Çeidi Mohamad ben Almadani ben Alí Cannun ó Channun14; contiene las dos obras siguientes:

La prohibición y repulsión de los instrumentos de placer y audición (dirigidos) por medio de la poesía digna de ser obedecida por los que creen en Alá, en su enviado y en el día de la reunión (del juicio) por el xeque Abu Abdalá Çeidi Mohamad Almadani Channun, Alá le haya perdonado, y en las márgenes (el libro titulado) Las perlas refulgentes y brillantes acerca del hadits (tradición). No hay hostilidad ni augurio malo, por el mismo autor.
El título, que podría admitir otras traducciones tan literales ó más que la propuesta, nada nos dice del contenido de la obra, de la cual sólo un examen muy detenido podría poner en condiciones de poder dar una idea aproximada; pues como dice en la Introducción, se propuso el autor reunir lo que había leído acerca de los instrumentos, de las tradiciones y de sentencias de los imanes; así que tan pronto cita autores de los últimos siglos como de los primeros, cuyas palabras parece copiar á la letra, lo que nos probará una vez más los muchos libros que se conservan en Marruecos.
Del autor, contemporáneo, puesto que escribió su obra en 1285, ó sea 1868 de J. C., nada puedo decir sino que debía de ser muy leído, y su obra será muy leída, cuando han creído oportuno litografiarla.
Im. Ar. núm. 29. Volumen que contiene los dos tomos de la Obra:

El buen olor de los ¿méritos —376→ repetidos ó virtudes? por Abu Abdulá Çeidi Mohamad ben Attayib ben imam Çeidi Abdeççalam el xerif el kadiri.
Comprende esta obra un diccionario biográfico por orden de la fecha de la muerte de personajes magrebíes, ó que murieron ó estuvieron en Almagreb, desde el año 1101 al 1186, ó sea 1597 á 1772 de J. C.
En general, después de las biografías de los que mueren en cada año se consignan las efemérides del mismo, dando esto lugar á que aparezcan consignados la mayor parte de los acontecimientos ocurridos en el imperio de Marruecos en este periodo de casi dos siglos.
De las guerras de los cristianos con los marroquíes en estos dos siglos se dan muchas noticias, cuya importancia podrán apreciar los que hayan estudiado detenidamente esta parte de nuestra historia. En la rápida ojeada que hemos pasado sobre toda la obra, además de las muchas noticias de bibliografía histórica, que hemos anotado, encuentro indicaciones acerca de la suerte de los moriscos españoles, de los cuales figuran muchos descendientes que llevan el sobrenombre de Andaluçí, figurando también alguna ilustre çeida (señora) descendiente y casada con Andaluçí, pues que estos debieron de conservar por mucho tiempo algo de nacionalidad; así que se indica alguna vez su admiración por la historia y lengua de los Andalusies, admiración de la que participaba algún renegado ó moro nuevo genovés, el historiador Manchur15.
Como noticia que
hasta cierto punto podríamos llamar de actualidad,
anotaré la venida de un embajador en 1690, cuyo viaje,
escrito por el mismo, fué publicado en francés por
nuestro Correspondiente extranjero M. H. Sauvaire, de cuyo autor
nada se sabía, ni el nombre, ni el objeto de la
embajada16;
y aquí nos encontramos con la biografía del
embajador, que se llamaba Abu Abdalá Mohamad Hammu ben
Abdelwahab el vizir, el Andaluçi el Feçí.
El objeto de la embajada fué doble: primero, recobrar
ó —377→
rescatar los prisioneros ó cautivos que había
en poder de los cristianos, y segundo, recobrar los libros que
habían quedado ó quedaban en las mezquitas que
habían sido de los musulmanes. Al libro que escribió
y conocemos, llamó
, Viaje del wazir acerca del rescate
del prisionero ó cautivo. No sabemos el resultado de su
misión en cuanto al rescate ó libertad de los
motivos; en cuanto al rescate ó recobro de los libros de las
mezquitas no necesitamos averiguar cuál fuera.
Del autor de la obra, Mohamad ben Attayib ben Abdeççalam, sabemos, por la noticia que se añade al fin, sin duda por el editor, que nació en el año 1124 y murió en el de 1186 (1772 de J. C.); de su abuelo, cuyas numerosas obras cita muchas veces, se ha dicho algo al dar la descripción del libro señalado con el núm. 25, cuyos dos primeros opúsculos le pertenecen.
Las obras adquiridas en Marruecos por nuestro Correspondiente Sr. Ribera no son en verdad de capital interés para el esclarecimiento de nuestra historia, pero tienen grandísima importancia para el conocimiento de la Historia moderna de Marruecos, que sólo en estos últimos años se ha comenzado á estudiar en los autores árabes en dos libros publicados por el entendido y laborioso orientalista M. Houdas.
De la lectura, aunque á la ligera, de estos libros, resulta la convicción del grandísimo movimiento literario de Marruecos durante los siglos XVI, XVII y XVII, y aun en el actual; de modo que la erudición de Almakkarí y su fecundidad literaria no fueron una excepción ó particularidad, como habíamos creído algunos ó muchos arabistas, sino que fueron muchos sus contemporáneos que en nada le cedieron; así que en las biografías que de él nos dan dos de las obras adquiridas, se le cita y pondera como á uno de tantos17.
De la lectura de estos libros resultaría, si se pudieran aprovechar todos los datos, una bibliografía de autores modernos marroquíes, cual no puede imaginarse; baste decir que sólo de bibliografía histórica, y sin haber anotado ni aun todo lo visto en la —378→ rápida ojeada sobre tales libros, hemos tenido que hacer 36 papeletas de historiadores, cuya fecha consta, y no figuran en Wustenfeld en su preciosa obra los Historiadores árabes y sus obras, pues casi nada de lo de Marruecos era conocido.
Si yo hubiera necesitado pruebas de que en Marruecos se conservan muchas obras interesantísimas para el estudio de nuestra historia, las hubiera encontrado en el hecho de que en estos libros, á pesar de que sólo por incidencia se trata de historia antigua, se citan como corrientes obras de Aben Hazam, de Arroxeti, de Aben Aljatib y otros españoles, indicando á veces que se toman literalmente18.
También debo llamar la atención acerca del hecho de que la litografía no ha dejado de funcionar en Fez; y si de los ocho ó diez libros que he llegado á ver, cinco al menos son históricos y que merecen la pena de ser estudiados, no tendría nada de extraño el que entre los que no conocernos, y que es de suponer sean muchos, los haya de igual ó mayor interés que los conocidos.
Madrid, 20 de Abril de 1894.