Libros árabes impresos en Túnez
Francisco Codera y Zaidín
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Mi querido maestro el Sr. D. Pascual de Gayangos ha remitido recientemente para la Biblioteca de la Academia cuatro libros árabes impresos en Túnez, y por encargo de nuestro Director debo dar noticia de ellos.
De los cuatro libros remitidos, dos me eran conocidos por haberlos adquirido hace algunos años, en cuanto por una rara casualidad ví anunciado algún ejemplar en los catálogos de alguna de las librerías extranjeras, y por lo que habré de decir, se comprenderá la dificultad que hay en Europa de enterarse de la publicación de dichas obras.
El Dr. Wüstenfeld, en su interesante trabajo los Historiadores árabes y sus obras1, bajo el núm. 586, dice:
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«Abu Abdala Mohamad ben Abu Alkáçim ben Abu Dinar el Roainí, escribía en el año 1100». «Liber sodalis de historia Africæ et Tunis, impreso en Túnez, 1286 (1869)». |
Como aún teniendo relaciones en Túnez2 es muy difícil la —59→ adquisición de los libros impresos en dicha población, no es de extrañar que el Dr. Wüstenfeld no viera la obra en cuestión, según infiero de lo poco que de ella dice, y no del todo exacto.
En la portada del libro, que es un volumen en 4º de 304 páginas, de buena letra y buen papel, dice:
De la biografía del autor nada hemos podido averiguar, pues como posterior al bibliógrafo turco Hachí Jalifa, no consta en su gran Diccionario: nada dicen tampoco los catálogos de las Bibliotecas de Túnez, ni del Cairo, ni aun los traductores de esta obra MM. Pellissier y Remusat pudieron dar noticia alguna, fuera de las que se desprenden del contenido del libro3.
Esta obra, que tantos datos contiene referentes á la dominación musulmana en España, y que está traducida al francés desde el año 1845, apenas es conocida entre nosotros, probablemente porque los pocos que la vieran anunciada luego de su publicación, debieron de creer que no tenía interés para nuestra historia, y es muy natural que así pensasen los no conocedores de la historiografía árabe, y los pocos que sin duda la conocieron como el señor Gayangos, en cuya rica colección de libros árabes se encuentra, no tendría oportunidad de recomendar dicha obra: yo la he recomendado particularmente á varios de mis amigos, que me han pedido noticia de los libros que podían consultar, y aún tuve intención —60→ de redactar una corta noticia de las fuentes árabes para la historia de España, accesibles á las no arabistas; pero la apatía y la desconfianza de hacer un trabajo completo han impedido mi buen propósito: para dar noticia de esta obra voy á limitarme casi á transcribir lo que de ella decían los traductores.
Se comprenderá por lo dicho que en Aben Abu Dinar habrán de encontrarse noticias referentes á nuestra historia: fácil me sería dar noticia de muchos sucesos pertenecientes á la historia árabe de España, pues tengo acotado el ejemplar de mi uso; pero me limitaré á ligeras indicaciones de puntos que crea han de llamar la atención.
Como era de suponer, trata de la conquista de Alandalus, dando poco más ó menos las noticias que encontramos en la generalidad de los autores respecto á D. Julián, pero no menciona á los hijos de Witiza.
Tratando del califa fatimita Alaziz billah, contemporáneo de Alháquem II, dice: «Alaziz billah escribió una carta á Alháquem, señor de Alandalus, en la que le insultaba, y Alháquem le contestó, diciendo, nos conoces y por esto nos satirizas; si te conocieramos, —61→ te satirizariamos, quería decir que (Alháquem) se proclamaba á sí mismo (se consideraba independiente y Califa): hay quien dice que la anécdota sucedió al revés (es decir, que el de la carta fué Alháquem)».
De Alfonso VIII de Castilla refiere una visita al califa almohade Mohamad Annasir, que dudamos mucho pueda admitirse, pero que transcribimos por lo curiosa.
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«En el
año 606 (de 6 de Julio de 1209 á 25 de Junio de 1210)
le llegó (al príncipe almohade) la noticia desde
Alandalus de que Alfonso se había apoderado de Bayona?
«Cuando Alfonso llegó á presencia de Annasir, éste le obsequió y concedió paz perfecta por escrito para mientras durase el imperio de los almohades y le despidió para su tierra». De dónde haya tomado el autor esta noticia, y qué contenga de verdad, no podré decirlo4. |
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Al tratar del
reinado de Abu Alabas Ahmed ben Almostánçir en
Túnez (años de 792 á 796 = 1370 á
1394), hace mención de un personaje español que
merece ser conocido por lo curioso de su vida, retratada en parte
por él mismo en una obra de polémica religiosa; dice
el autor: «Durante el reinado de este Ahmed
ben Almostánçir vino Abdalá el
truchimán, un presbítero de los cristianos, que se
hizo musulman á presencia del príncipe: es el autor
del libro
Regalo del inteligente acerca de la
refutación de la gente de la cruz». Aunque el
autor no dice que el truchimán Abdalá fuese
español, lo dice él en su obra, que hemos podido ver
traducida al francés5:
del texto se han hecho varias ediciones, pero en Túnez nos
fué imposible proporcionarnos ejemplar impreso, que tampoco
había podido ver nuestro amigo M. Spiro, profesor del
Colegio Sadiquí.
M. Dozy, al dar noticia de la obra del truchimán Abdalá, en el catálogo de los manuscritos árabes de la Biblioteca de Leyden, da noticias curiosas de este personaje mallorquín, que estudió en Lérida y Bolonia; después de haber estado al servicio del obispo de esta ciudad, á quien llama Nicolás Myrtil, apostató en Túnez, donde su sepulcro es hoy muy respetado por los musulmanes.
Como la historia de Aben Abu Dinar llega hasta el año 1092 (21 Enero de 1681 á 10 Enero de 1682), abarca el período de nuestra guerras en Túnez en tiempo de Carlos V, y en la traducción de MM. Pellissier y Remusat encontrarán noticias curiosas los que estudien este período de nuestra historia.
El segundo libro histórico, de cuyo contenido debo dar noticia á la Academia, es la Historia de las dos dinastías de los Almohades y de los Hafsíes, obra del noble y sabio jurisconsulto el xeque Abu Abdalá Mohamad ben Ibrahim el Lului conocido por Azzarcaxí: —63→ impresa esta obra en Túnez en el año 1289 (de 11 de Marzo de 1872 á 1º de Marzo de 1873), parece ser menos conocida que la anterior, en la que el autor confiesa haber tomado de ésta.
El autor de esta historia, que nos es completamente desconocido, pues no lo encontramos ni en Hachi Jalifa, ni en Wüstenfeld, ni en nuestras notas, debió de escribir á fines del siglo IX de la hégira, pues la última fecha que encontramos es del año 882: como dice el título, comprende la historia de las dos dinastías Almohade y Hafsí, con todo lo que con ellas se relaciona6.
Desde la segunda línea del texto comienza ya á entrar en materia con la genealogía del Almehdi Mohamad ben Abdalá; citando varios autores que discrepan en la fecha del nacimiento del fundador de la secta: tomando la historia del Norte de Africa desde este punto, da noticia por orden casi rigurosamente cronológico de todos los sucesos de alguna importancia referentes á estas dinastías, siendo quizá el libro que más fechas fija con relación á la historia de Africa desde principios del siglo VI á fines del IX de la hégira.
Como era de suponer, trata de muchos sucesos de la historia de Alandalus, desde la embajada enviada á Abdelmumen por los musulmanes de Sevilla en el año 542 hasta otra embajada, enviada por el sultán de Túnez á España; sin duda al rey de Granada Abu Alhaçan Alí ben Çaad, en el año 868 de la hégira: como el encargado de esta embajada, cuyo objeto no se indica, á su regreso fué portador de un regalo especial del rey de Granada, creo oportuno dar la traducción del texto. Dice así, pág. 139:
Poco después, al tratar de los acontecimientos del año 869, dice: —64→ «á principios de este año, el califa mandó que antes de la oración del alba, del mediodía y de la tarde, se hiciese la lectura en la aljama del azeituno en el gran códice, regalo de España, como se ha dicho, ordenando para esto cuatro lectores de buena voz». Casi con las mismas palabras refiere esto Aben Abu Dinar, añadiendo que el códice era de lo más hermoso por la corrección? y adornos de oro, que (¿valía?) 1.000 dinares çanawis7, y que el califa había mandado hacer una caja adornada de piedras, y que estaba colocado delante ó frente á las cajas (pág. 149).
Como hemos dicho,
ni de la obra ni del autor encontramos noticia alguna: parece que
no figura en las bibliotecas de Constantinopla ni del Cairo, al
menos no tenemos nota de ello, siendo de extrañar que no se
encuentre en el catálogo de la biblioteca del Khedive,
donde, como tuve ocasión de informar á la Academia,
se da noticia de libros muy recientes publicados desde Calcuta
á Madrid: hasta pudiera creerse que este libro no se
encontraba en la biblioteca de Túnez, en cuyo
catálogo, con los números 4.957 á 4.959,
figuran tres ejemplares, uno de ellos manuscrito, aunque
sólo con las indicaciones siguientes:
Historia
de los Hafsíes (ó de la colección), por
Azzarcaxí.
Las otras dos obras impresas en Túnez en el año 1279 (29 de Julio de 1862 á 18 de Junio de 1863) no son históricas, y por tanto en el estado de nuestros estudios arábigos tienen menos importancia para esta Real Academia de la Historia, aunque es muy posible que contengan algo referente á España, ya que el regio autor de una de estas obras había estado en la corte de los reyes Nasaríes de Granada.
La primera de
estas dos obras, que es un folleto de 102 páginas de texto
muy apretado, se titula:
Tranquilidad del que debe ser obedecido
acerca de la malignidad de la naturaleza del hombre (ó de la
persecución), obra escrita por Abu Abdalá
Mohamad ben Abu Alkáçim —65→
ben Alí el Korxí, conocido por el
gramático Aben Thafar el de la Meca, muerto en el
año 568. Jachi Khalifa, de quien tomo estas noticias,
añade que el autor escribió su obra para un
capitán de Sicilia en el año 554, y después de
indicar las primeras palabras de la introducción,
añade que fué puesta en verso por autor que cita, y
traducida al persa: haciendo lo que pudiéramos llamar el
análisis de la obra, el bibliógrafo turco dice que el
capítulo I trata de la devoción, por la que uno se
pone en manos de Dios y de los beneficios que de esto se siguen.
Capítulo II. Del consuelo después de la desgracia.
Capítulo III. De la paciencia y sus ventajas.
Capítulo IV. Del contentamiento del alma y su felicidad.
Capítulo V. De la abstinencia, terminando con lo referente
á las cosas del xeque Owis el Chaleiri.
Examinado el libro á la ligera, y no habiendo encontrado en todo él nombre propio alguno perteneciente á nuestra historia, he creído que no valía la pena de emplear más tiempo en su estudio, ya que su contenido pudiera interesar sólo á quienes tengan aficiones filosóficas ó quieran enterarse de las doctrinas místico-religiosas dentro de la religión musulmana.
De bastante mayor
interés, tanto por las materias que en él se tratan,
como por la personalidad del autor, resulta el libro titulado:
La perla de las perlas acerca del gobierno de los reyes,
obra escrita por el príncipe Zayaní de Tlemecen,
Abu Hamu Muza (II) ben Yuçuf ben Ziyan,
poeta, literato, y político distinguido, que reinó en
Tlemecen de 760 á 791 (1358 á 1388); si bien
más de una vez hubo de abandonar á sus enemigos hasta
la capital de su reino.
Abu Hamu Muza escribió su libro acerca de la Administración de los reyes como consejos á su hijo el príncipe heredero Abu Texufin, y como dice un historiador árabe citado por el abate Bargés8, hizo entrar en este trabajo los materiales más raros y curiosos, adornándolo con versos suyos tan admirables, que hacen olvidar lo que de más bello ha producido la magia de la —66→ poesía. Parece que el gusto por las letras y las bellas artes lo tomó nuestro autor, dice el abate Bargés, bien en la corte de los reyes de Granada, en la que pasó parte de su juventud, ya también en la corte de los Hafsíes de Túnez.
Entre las muchas anécdotas y sucesos históricos importantes que cita el autor en confirmación de los consejos que da á su hijo Abu Texufin, pocos se refieren á las cosas de Alandalus, prefiriendo la historia clásica y poetas de Oriente: sólo la batalla de Tarifa, perdida por los musulmanes por culpa é imprevisión del príncipe Merini Abu Alhaçan, parece servirle de comprobante para indicar á su hijo que el centro de un ejército no debe, sin muchas precauciones, acudir en auxilio de alguna de las alas que pudieran verse comprometidas.
A pesar de que la obra de Abu Hamu Muza está impresa desde el año 1862, el abate Bargés sin duda no sabía que estuviese publicada; pues de otro modo, dada su predilección por la historia de los Zayanies de Tlemecen, no hubiera dejado de estudiarla detenidamente y nos hubiera dado la traducción de algunas de las muchas composiciones poéticas, que como sabíamos por el historiador Abdelchelil, están incluídas en la obra.
Como el largo y glorioso reinado de Abu Hamu Muza fué turbado con frecuencia por las vicisitudes más extrañas y más tristes, teniendo que estar siempre prevenido para todo evento, pues casi constantemente estuvo en guerra con las tribus árabes ó bereberes, que sostenían ya á uno, ya á otro pretendiente, en no pocos casos el libro de Abu Hamu da noticia de estos sucesos, de donde resulta que tiene no poco de histórico: es uno de los libros que por su carácter general y de erudición clásica árabe merecería una traducción que lo hiciese conocer en Europa.
Madrid 16 de Junio de 1893.

en
virtud de esto, Annasir escribió á todo su reino
excitando á las gentes á la guerra santa, y saliendo
de Marruecos en el año 607, llegó á Sevilla,
alegrándose con la noticia el país de Alandalus: el
temor se entró en el corazón del enemigo de
Alá y pidió la paz por medio de mensajeros enviados
al Amir almuminin, á quien pedía le permitiese llegar
á su presencia, en cuyas manos pondría su persona y
riquezas: fuele concedido llegar á su presencia, dando el
califa la orden siguiente á todos sus gobernadores: todo
aquel por cuyo territorio pase Alfonso, le hospedará tres
días y le dará en garantía 1.000 ginetes de su
ejército, y no llegó á Carmona sin que fueran
con él los 1.000 ginetes, que se quedaron allí:
entonces dijo al gobernador, ¿cómo voy á ir
sólo? y el gobernador le contestó, irás bajo
la clientela del Príncipe de los creyentes; y marchó
con su servidumbre, llevando consigo á su mujer:
presentó sus regalos y entre ellos la carta que el Profeta
había enviado á los Banu Alasfar, que había
estado guardada hasta este tiempo, y creo que aún se
conserva, pues la vió uno de los mensajeros de los Banu
Hafs, el cual dice que la leyó y que permanecía entre
ellos (los almohades) y que confesaban la protección
ó bendición que por ella recibían».