461
Facsímil en Marshall 1911, 380, n.º 3154, lectura en Zuntz 1971, A5, 333-335 para la traducción, discordante en parte con la de Guthrie 1966, 175.
462
Han debido de perderse muchas láminas en el pasado por descuidos o malevolencia de excavadores y operarios. El elenco de vasos de tema dionisiaco aparecidos en tumbas suditálicas y de la Grecia propia nos hace pensar que debieron formar parte de ajuares en los que en algunos casos se contenían también laminillas con inscripciones; el que la mayoría de las tumbas hayan sido excavadas sin cuidado, por furtivos o con técnicas preestratigráficas limita mucho nuestra información.
463
Bernabé 1992, 30 habla de otras dos nuevas aún sin publicar, una de Feras y la otra de Heraclea de Lucania.
464
Conocemos muy mal la literatura de tipo iniciático o místico que pudo circular en los grupos órfico-dionisiacos, pero el que en la mayoría de las láminas, tras retoques (en algunos casos severos), se pueda recomponer la estructura hexamétrica permite defender la existencia de uno (parece preferible por las características generales del material) o varios (lo que defienden la mayoría de los investigadores) modelos perfectamente métricos que serían conocidos en ámbitos geográficos y cronológicos diversos (creo que la actitud de Graf 1991, 96 ss. resulta prudente y ponderada, aunque, dado el ritmo de aparición de láminas en los últimos años, siempre es posible que un hallazgo nuevo haga replantear todo el problema).
465
Véase al respecto Guarducci 1972, 322-327; Burkert 1974, 88.
466
Otro ejemplo lo
ofrece Paus. IX, 39,8 al hablar de las dos fuentes del santuario de
Trofonio en Lebadea (Beocia), una llamada
y la otra Mnēmosýnē.
Se trata de un tema de raigambre indoeuropea, según defiende
Lincoln 1982.
467
Véase Diez de Velasco 1992, 193-195.
468
Véase Cosi 1987, 217-231; Kerenyi 1928, 322-330 o Burkert 1974, 94-95 con más bibliografía.
469
Por ejemplo en el tibetano Bardo Thödol con todo lujo de detalles.
470
Lledó 1984, esp. cap. IV; Lledó 1992, esp. cap. 8.