Selecciona una palabra y presiona la tecla d para obtener su definición.
 

1

Tomo el dato del libro de Andrés González-Blanco, Salvador Rueda y Rubén Darío: los grandes maestros, Madrid, Pueyo, 1908, pág. 220.

 

2

Salvador Rueda, El secreto. Poema escénico, Madrid, Tipografía de Manuel G. Hernández, 1891. En adelante, de todas las obras de teatro, pongo la página a pie de cita.

 

3

Entre los inéditos reunidos en el póstumo Claves y símbolos (Málaga, 1957) encontramos una serie de sonetos («Himnos a la Mujer») en cuyos títulos resuena la letanía mariana: «Mater admirabilis», «Mater creatrix», «Mater veneranda», «Mater mundi», etc.

 

4

El poeta-dramaturgo parece recordar el simbolismo del insecto que ya utilizara el romántico Nicomedes Pastor Díaz en un famoso poema con tal símbolo: «La mariposa negra».

 

5

Salvador Rueda, La Musa. Idilio en tres actos, Madrid, s. n. 1903; Los Contemporáneos, núm. 682, 1922 (por donde cito).

 

6

El programa del Teatro Español del día 12 de diciembre de 1902 estuvo conformado del siguiente modo: a) el entremés El chiquillo; b) la sexta representación del idilio en tres actos, en prosa, original de Salvador Rueda, La Musa; c) el entremés atribuido a Cervantes Los dos habladores.

 

7

El Arte del Teatro, núm. 4, 10 de diciembre de 1902.

 

8

Mezcla de semblanzas e historias que responden al expresivo subtítulo del libro: «escenas y tipos andaluces».

 

9

A este momento de la obra le vendría acorde algún poema del libro de 1891 Cantos de vendimia como «La caja de pasas» o el titulado «La pisa» de Fuente de salud (1906).

 

10

Dos niños, en la isla de Lesbos, llamados Dafnis y Cloe, que habían sido recogidos por sendas familias de campesinos pobres, se crían juntos. Un día el varón, Dafnis, contempla a Cloe desnuda en el baño y se enamora de ella. Surge inmediatamente un rival en esos amores, el pastor Dorcon, y se establece la consecuente rivalidad entre ambos amantes, rivalidad que resuelve Cloe eligiendo a Dafnis. La obra se difundió en España a partir de la traducción de Juan Valera en 1880. En 1912 se estrenó un ballet con este argumento, con partitura del músico Ravel.